Fuego

Una de las más viejas herramientas tecnológicas de la Humanidad
es también un interesantísimo y espectacular fenómeno químico
que nos introduce en las leyes de la termodinámica,
la física cuántica y la naturaleza de la entropía y el tiempo.

Llama de una vela

En una vela, la mecha entra en combustión con el oxígeno del aire para formar la llama.

Todos lo conocemos, casi todos nos hemos quedado hipnotizados viéndolo arder alguna vez. Desde la humilde cerilla o el hogar que da nombre a nuestras guaridas hasta las erupciones volcánicas, las tormentas ígneas de los grandes desastres naturales o humanos y las inmensas llamaradas del Sol, monumentales como muchos planetas Tierra, el fuego está ahí desde que hubo un ahí. Hasta cierto punto, se puede decir que este universo surgió con una gran ignición. ¿Qué es el fuego? ¿Por qué calienta e ilumina? Y, ¿de qué modos distintos llegó a sernos tan útil en nuestra evolución final?

De la naturaleza del fuego.

En realidad, las llamaradas solares o el Big Bang no son fuego en sentido estricto, sino fenómenos físicos de naturaleza distinta que sólo coinciden con él en que son capaces de emitir luz y calor. Hoy vamos a centrarnos en lo que los humanos hemos conocido como fuego desde tiempo inmemorial: esa cosa fantasmal que arde ante nuestros ojos con llamas bailarinas y nos calienta, nos ilumina y nos quema.

En principio, el fuego es un fenómeno químico bastante sencillo: rigurosamente hablando, consiste en la oxidación rápida y exotérmica de la materia mediante el proceso denominado combustión, aunque no haya llama ni humo ni ninguna de sus otras características más visibles. Vamos a ver lo que significa esto.

Una parte significativa de los átomos y moléculas que componen la realidad material que conocemos pueden combinarse con el oxígeno del aire, del agua o de cualquier otro lugar para producir óxidos. Aquí tenemos que quitarnos una idea preconcebida de la cabeza: la herrumbre u orín que vemos en los metales oxidados no es el óxido, sino sólo un tipo de óxido. Hay muchísimos más, que no tienen ese aspecto ni parecido. El agua, por ejemplo, es un óxido. H2O, ¿recuerdas? Dos átomos de hidrógeno primordial combinados con uno de oxígeno estelar. De hecho, se puede llamar sistemáticamente al agua monóxido de dihidrógeno (y también ácido hidroxílico y de otras maneras), lo que ha dado lugar a una deliciosa broma pedagógica que aprovecha el temor de mucha gente a todo lo que suene a química. Nuestro propio organismo está lleno de óxidos muy distintos desempeñando un montón de funciones biológicas, como por ejemplo en la respiración de cada una de nuestras células.

Agua

El universo está lleno de óxidos producidos como resultado de combustiones; por ejemplo, el agua, una combinación de hidrógeno y oxígeno.

En realidad, la oxidación puede darse con cosas que no son oxígeno; pero la que se da con oxígeno es muy común y la primera que se descubrió, hasta el punto de darle nombre a todo el fenómeno. Hay óxidos naturales y artificiales por todas partes, pues se trata de una de las reacciones más corrientes de la química que nos formó y nos mantiene aquí.

Cuando esta reacción de oxidación produce energía en forma de calor, siguiendo las leyes de la termodinámica química, decimos que es exotérmica y la llamamos combustión. La combustión puede ser muy lenta o muy rápida, y en ella siempre hay una sustancia que actúa de combustible y otra que actúa de oxidante o comburente. Como vivimos en la corteza de un mundo donde el oxígeno está bastante presente hoy en día, este oxígeno resulta ser el comburente más común a nuestro alrededor.

El combustible puede ser cualquier materia capaz de combinarse con el oxidante o comburente emitiendo calor en el proceso. Algunos de los combustibles más eficaces que existen se basan en el carbono, también muy abundante en la Tierra. De manera muy significativa, está presente en todo lo que vive (la vida en la Tierra está sustentada completamente en el carbono) o estuvo vivo alguna vez, desde la leña hasta el carbón o el petróleo y el gas natural. No en vano estas últimas sustancias se denominan hidrocarburos; es decir, compuestos de carbono e hidrógeno, que oxidan –se queman– muy bien con el oxígeno.

Nuestro propio cuerpo, muy rico en compuestos del carbono, sería un buen combustible si no fuera porque el 45-75% de agua que contiene tiende a detener la combustión (apagarla). El agua tiende a detener la combustión porque ya está quemada (oxidada); por tanto, no puede arder y además se mete por medio, bloquea y enfría la oxidación del resto de las sustancias que impregna. Este es el motivo de que, mal que les pese a muchos, el motor de agua no pueda ser.

El proceso de la combustión produce una o varias sustancias que incorporan los componentes del combustible y el comburente, aunque reorganizados de una manera distinta. Estas sustancias pueden ser de muchos tipos, pero las más conocidas son el sólido que llamamos ceniza (aunque, por ejemplo, podríamos considerar también al agua como una ceniza fría de hidrógeno y oxígeno) y una serie de componentes gaseosos que escapan en forma de llama y humo (el humo también suele arrastrar una parte de las cenizas más volátiles). La llama y el humo pueden ser visibles o invisibles por completo al ojo desnudo, según las propiedades de cada combustión en particular. Estas sustancias, si han ardido por completo, ya no pueden volverse a usar como combustible o comburente porque han completado la reacción y no les queda energía química para ceder.

En el corazón de la llama.

Como dije más arriba, la combustión puede ser muy lenta o muy rápida. Cuando es muy rápida, puede llegar a convertirse en una deflagración; y si es tan veloz que genera una onda de choque supersónica, entonces hablamos de detonación o explosión (aunque no todas las explosiones son el resultado de este tipo de reacción). Por ejemplo, la combustión muy rápida de un hidrocarburo del tipo de la gasolina con el oxígeno del aire en un motor de combustión interna –como en un coche o una moto– provoca una deflagración que mueve el pistón y con él al resto del motor.

Funcionamiento de un motor de combustión interna.
La ignición de una mezcla de hidrocarburos y oxígeno atmosférico
aporta la energía necesaria para moverlo.

Cuando la combustión es moderadamente rápida pero no tanto, entonces nos encontramos con el fuego que conocemos como tal. Y su parte más llamativa y fascinante es, naturalmente, la llama. La llama está compuesta por los gases calientes y las cenizas más volátiles que son resultado de la combustión y se alejan de la misma siguiendo principios físicos corrientes como la convección y las leyes que gobiernan el comportamiento de los gases.

Incandescencia

Los objetos muy calientes –como este hierro al rojo vivo o el filamento de la bombilla– emiten luz por incandescencia, un fenómeno cuántico.

Pero, ¿por qué brilla y calienta? Si no quisiéramos profundizar, podríamos decir simplemente que los objetos calientes emiten energía en forma de calor y luz, punto. Lo llamamos calor e incandescencia, y la mayoría de la gente se conforma con eso, pero nosotros no. ¿De qué forma una reacción química como la combustión puede producir luz y calor?

Cuando un cuerpo –sólido, líquido, gaseoso, lo que sea– aumenta su temperatura, es porque los átomos y moléculas que lo forman se han excitado. Un átomo desexcitado por completo estaría en estado fundamental y se hallaría a la mínima temperatura posible: aproximadamente 273,15ºC bajo cero, lo que llamamos el cero absoluto. Por eso esta es la temperatura más baja posible en nuestro universo: nada puede estar más inmóvil que quieto por completo, ni tener menos energía que ninguna energía en absoluto.

Sin embargo, el cosmos está lleno de energía capaz de provocar excitación y no hay nada en él que esté o pueda llegar al cero absoluto teórico: lo impide la Tercera Ley de la Termodinámica. Hasta el espacio profundo, vacío casi por completo, viene a estar a unos 270 grados bajo cero. Esos tres grados de diferencia (2’725 para ser exactos) se los aporta la radiación del fondo cósmico, que es resultado del Big Bang que nos fundó y omnipresente a este lado de la realidad. En los laboratorios humanos, con técnicas muy sofisticadas, se ha logrado alcanzar la friolera –literalmente– de cien billonésimas de grado por encima del cero absoluto. Y sin embargo, no es el cero absoluto. Todo lo que existe en este universo está en algún grado de excitación, aunque sea ínfimo.

En el momento en que algo está excitado, por poco que sea, decimos que se encuentra a una determinada temperatura; y además, puede transferir una parte de esa energía que lo mantiene excitado a otros cuerpos. Esta transferencia es lo que llamamos calor, y constituye uno de los mecanismos más esenciales mediante los que funciona la realidad. Sin calor, no habría entropía y este universo permanecería eternamente congelado en un absurdo estado inicial sin posibilidad alguna de variar hacia ningún otro estado; y, por tanto, desprovisto también de tiempo. Estaríamos ante un universo fallido. Por eso la Termodinámica es tan importante. Pero, ¿cómo pasa el calor a estos otros cuerpos, como por ejemplo nuestra piel, para que podamos sentir el calorcito de la hoguera (o el calor del Sol a través del vacío cósmico, de tal modo que la vida pueda existir)? ¡Ah! Aquí ya tenemos que profundizar un poquito más y adentrarnos en los valles extraños de la mecánica cuántica.

Calor cuántico.

Imagen infrarroja de una serpiente en torno a un brazo humano

Imagen infrarroja de una serpiente enrollada en torno a un brazo humano. Al ser un animal de sangre fría, la serpiente emite menos radiación térmica que un animal de sangre caliente como el humano. La radiación térmica es una forma de radiación electromagnética (fotónica), producida por los electrones saltando entre los distintos estados de excitación de los átomos que componen los cuerpos.

Una de las proposiciones más esenciales de la física cuántica dice que, en la escala de lo muy pequeño, la realidad no funciona de manera suave y continua sino abruptamente, a saltos entre distintos estados. Esto es: las cosas no ocurren de manera lineal, sino de cuanto en cuanto. Sí, exactamente por ese motivo se llama física cuántica; imaginativa que es la gente.

Entre otras cosas, los átomos que componen la materia están formados por dos partículas cargadas: el protón, con carga positiva, y el electrón, con carga negativa (más el neutrón, que no viene a cuento ahora). Estas partículas son lo bastante pequeñas para comportarse de manera cuántica. Particularmente, el electrón sólo puede existir en unos determinados orbitales alrededor del núcleo atómico (donde están los protones y neutrones). Es decir: o está en uno o está en otro, pero no está en el medio, ni pasa por el medio, ni nada parecido. Sí, ya, no es nada intuitivo eso de que algo pueda ir del punto A al punto B sin pasar por el camino intermedio (aunque, para empezar, el electrón existe como una nube de probabilidad con incertidumbre cuántica, o sea que ya te puedes hacer una idea de cómo va esto…).

Cuando un átomo es excitado (se calienta), sus electrones comienzan a saltar de cuanto en cuanto hacia orbitales cada vez más exteriores; si se excita mucho, terminarán por perderse y diremos que está ionizado. Cuando empieza a enfriarse, estos electrones –si no han escapado– retornan hacia los orbitales inferiores. Y aquí está el secreto: cada vez que un electrón salta a un orbital exterior lo hace porque absorbe un fotón, y cada vez que vuelve a uno inferior emite un fotón. Es decir: cuando algo se calienta absorbe fotones (de la radiación térmica circundante), pero en el momento en que empieza a enfriarse los emite hacia el exterior.

Habiendo fotones de por medio, estamos ante radiación electromagnética. El calor, la interacción más esencial de este universo, la que permite la entropía y el tiempo, se vehicula mediante esta forma de radiación electromagnética que llamamos radiación térmica, compuesta por estos fotones. Cuando un átomo recibe y absorbe fotones, sus electrones marchan a orbitales exteriores salto fotónico a salto fotónico: así es como se excita, se calienta. Y en cuanto comienza a enfriarse, de vuelta hacia un estado más fundamental, sus electrones (si no se han perdido) regresan también salto fotónico a salto fotónico, emitiendo uno cada vez. Por tanto, cuando un átomo recibe radiación térmica absorbe fotones y se calienta; y cuando se enfría, los vuelve a emitir, lo que calentará a su vez a otros átomos situados a su alrededor. Este fenómeno es uno de los campos de estudio fundamentales de la electrodinámica cuántica.

Por eso el fuego calienta. Por eso el Sol calienta. Por eso el universo está caliente y tiene entropía y tiempo. Por eso, también, tu cuerpo está caliente y es capaz de calentar. Lo hacen estos humildes, minúsculos fotones saltando de átomo en átomo cada vez que un electrón cambia de orbital. Desde el inicio del tiempo y para siempre jamás.

De la luz multicolor y la física cuántica.

Llama en gravedad cero

En gravedad cero, la convección no aleja de la mecha los productos incandescentes que producen la luz, lo que resulta en una llama esférica.

Este fenómeno de la electrodinámica cuántica explica por qué el calor se transfiere de unos cuerpos a otros: es obra de la radiación electromagnética térmica, a una frecuencia situada generalmente en el rango de los infrarrojos. Por eso, las cámaras que pueden ver en el infrarrojo detectan los cuerpos calientes.

¿Y la luz? Bueno, en apariencia la respuesta debería ser fácil: la luz no es más que esta misma radiación electromagnética a mayor frecuencia. Diríamos –y creíamos antiguamente– que, conforme aumenta la temperatura, los electrones brincan cada vez más rápido, los fotones se emiten a frecuencia mayor y la emisión térmica va desplazándose hacia el rango de la luz visible e incluso el ultravioleta –que son también radiación electromagnética, sólo que a una frecuencia superior–. Así, se pasaría de proyectar calor a emitir asimismo luz y…

…y tenemos un problema. No te supondrás que iba a ser tan sencillo, ¿no? :D

En apariencia debería ser así. Pero ya hemos visto que esto de la cuántica se comporta de maneras extrañas. Cuando un objeto sólido se calienta lo bastante, en efecto, la frecuencia de la radiación electromagnética que emite aumenta y pasa del infrarrojo a las regiones inferiores de la luz visible de color rojo: decimos que está al rojo vivo. Si se calienta aún más, la frecuencia sigue subiendo y va pasando a proyectar luz amarilla, después blanca (cuando decimos que está al blanco) y finalmente azul. Esto estaba ya estudiado a finales del siglo XIX: la Ley de Desplazamiento de Wien definía la frecuencia a la que la radiación es mayor para cada temperatura determinada y la potencia total emitida quedaba determinada por la Ley de Stefan-Boltzmann. Todo controlado, ¿eh?

Va a ser que no. Porque si la temperatura sigue aumentando, lógicamente la frecuencia tendría que seguir aumentando hacia el ultravioleta. Y en ese momento debería volverse invisible, puesto que el ojo humano no puede ver la radiación ultravioleta. Sin embargo, esto no ocurre: por muy caliente que esté un cuerpo, sigue siendo visible con su brillo blanquiazul hasta que se consume por completo, si es que se consume. ¡Oops! Parece que tenemos un problema aquí.

A principios del siglo XX, se intentó resolver este problema mediante la Ley de Rayleigh-Jeans. Y funcionaba bien, pero sólo hasta cierto punto, pues lamentablemente predecía que un cuerpo que estuviera en condiciones de equilibrio térmico con el ambiente circundante emitiría… energía infinita. Ajá, infinita. Como a todas luces esto no sucede en la realidad, sino más bien todo lo contrario (la luminosidad y por tanto la energía emitida por los objetos calientes comienza a reducirse a partir de cierta temperatura, mientras que el color se queda estancado en el azul), significa que toda nuestra comprensión de cómo funciona el mundo estaba mal de alguna manera muy retorcida: estábamos ante una violación mayor de las leyes físicas conocidas en su tiempo, la llamada catástrofe ultravioleta.

No te lo vas a creer: hubo que descubrir un nuevo ámbito de comprensión de la realidad para darle explicación. Este es ni más ni menos el origen de la física cuántica, o casi.

Catástrofe ultravioleta

La "catástrofe ultravioleta". Según la ley clásica de Rayleigh-Jeans, un cuerpo negro ideal debería emitir cada vez más luz conforme aumenta la frecuencia (o disminuye la longitud de onda) debido al incremento de temperatura, hasta un punto en el que estaría irradiando energía infinita. Como esto evidentemente no sucede en la realidad, hizo falta la ley cuántica de Planck para explicarlo.

Fue el supuestamente poco cuántico Einstein quien propuso aplicar la Ley de Planck, primera de la mecánica cuántica, para resolver este rompecabezas cósmico por fin. Y funcionó. Si la energía térmica emitida no lo hace de manera continua, sino en paquetes discretos –los condenados cuantos– con una energía proporcional a la frecuencia, entonces todo vuelve a tener sentido. Pues en el modelo clásico, esta energía quedaba distribuida uniformemente a lo largo de todo el rango de emisión y terminaba acumulándose hasta el infinito; mientras que en el modelo cuántico sólo lo hace en unos modos específicos, correspondientes a estos estados cuánticos discretos.

Dicho de otra manera: la energía electromagnética no sigue la descripción lineal clásica, sino que sólo puede oscilar o emitirse en paquetes discretos (cuantos) de energía proporcional a la frecuencia. Como resultado, el número de modos posibles para una energía determinada en oscilación a alta frecuencia se reduce, y con ella la energía promedio a tales frecuencias. Finalmente, la potencia radiada cae a cero y la potencia total emitida es finita (no infinita, como predecía la física clásica y obviamente no podía ser). Así, la Ley cuántica de Planck describe lo que sucede exactamente en la realidad.

Estos paquetes o cuantos de energía radiada se llaman fotones. Y así fue como comenzamos a comprender profundamente no sólo la luz y el calor, sino también la entropía y el tiempo que rigen nuestra existencia y evolución.

Fuego sobre la Tierra.

Los primeros indicios fósiles del fuego que conocemos en el planeta Tierra surgen con la aparición de las plantas terrestres, fuera del mar, hace unos cuatrocientos setenta millones de años. Antes de eso, no había muchas cosas que pudieran arder fuera del agua; y dentro del agua, las cosas arden fatal. Pero, sobre todo, la presencia de estas plantas aéreas incrementaron enormemente la presencia de oxígeno en la atmósfera. Cuando el oxígeno libre en el aire pasó del 13%, empezaron a producirse los primeros incendios forestales por las causas naturales corrientes, consumiendo parte de esta flora que había salido del mar. Dada su poca densidad y altura, no se piensa que estos incendios fueran muy espectaculares. Sin embargo, su combustión lenta comenzó a producir carbón vegetal; y este carbón vegetal nos informa de la presencia del fuego antiguo sobre la faz de nuestro planeta desde por lo menos el Silúrico.

No fue hasta la aparición de los grandes bosques, en el Devónico, cuando comenzaron a ocasionarse importantes incendios forestales. Sin embargo, hay que esperar hasta el Carbonífero –con mucha biomasa terrestre y mucho oxígeno aéreo– para ver fuegos a gran escala capaces de formar relevantes yacimientos de carbón (y hasta el 20% del carbón formado por este procedimiento es carbón vegetal fosilizado, lleno de evidencias y pistas sobre la larga evolución de la vida en el planeta Tierra).

Incendio forestal visto desde la estación espacial

Un incendio forestal en Utah, Estados Unidos, visto desde la Estación Espacial Internacional. Observatorio de la Tierra, NASA.

Hacia finales del Pérmico, durante el Gran Morir, los niveles de oxígeno atmosférico cayeron acusadamente y con ellos el número e intensidad de los fuegos; a principios del Triásico parece haber una significativa carencia de producción de carbones en la Tierra, lo que nos invita a pensar en una biomasa muy reducida tras la gran extinción. El fuego vuelve a hacer aparición con fuerza entre el Jurásico y el Cretácico. No obstante, la imaginería popular sobre un infierno global durante la extinción que se cargó a los dinosaurios es infundada: no hay indicios de que los incendios fueran más fuertes o extensos en este periodo que en los inmediatamente anteriores o posteriores.

Los custodios del fuego.

El fuego, por tanto, era un fenómeno generalizado y corriente cuando los primeros humanos aparecimos por aquí. Y desde el principio, estuvo vinculado a nuestra historia, con hondos significados simbólicos, religiosos, filosóficos y –por supuesto– de orden práctico.

Existen indicios de la presencia del fuego en las comunidades humanas, y quizás un cierto dominio del mismo, desde hace aproximadamente un millón y medio de años. En el yacimiento de Chesowanja (Kenia), poblado por homo erectus, se han encontrado restos de una especie de cerámica primitiva cocida a una temperatura de entre doscientos y cuatrocientos grados; no obstante, se trata de pruebas inconcluyentes. Por el contrario, no cabe la menor duda sobre su uso generalizado a partir del rango de los 200.000-400.000 años, y de hecho es uno de los elementos fundamentales para distinguir entre las culturas del Paleolítico Inferior y las del Paleolítico Medio.

El control del fuego aportó cambios significativos al comportamiento humano. Su calor y su luz nos permitió adentrarnos en lugares más fríos y en el corazón de la noche, ayudó a espantar animales peligrosos o molestos y mejoró nuestra nutrición mediante la ingesta de proteínas cocinadas. Richard Wrangham, de la Universidad de Harvard, piensa que el cocinado de determinados tubérculos permitió la evolución de dientes más pequeños y cerebros más grandes, junto a un aporte de energía adicional que nos dio alas para salir a cazar más a menudo.

En realidad, son incontables las cosas que el dominio del fuego hizo por nosotros, empujándonos constantemente hacia adelante por la senda de la humanidad y la civilización. El fuego es, seguramente, la tecnología estrella de la especie humana. Sin él, nunca habríamos desarrollado la cerámica, la metalurgia o cualquier otra tecnología capaz de sacarnos del Paleolítico, por no mencionar la electricidad, el motor de combustión interna, el vuelo aeroespacial o… la física cuántica, por ejemplo. También ha sido, con frecuencia, un destructor de civilización por vías accidentales o violentas; y hasta de esa destrucción surgieron más cosas nuevas. El fuego viaja con nosotros desde que empezamos a ser lo que somos; y seguirá acompañándonos en nuestro camino, bajo cualquiera de sus formas, por siempre jamás.

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53 comentarios »

  1. Orlando dijo,
    El 23 de septiembre de 2010 @ 23:59

    Como siempre, genial artículo, Yuri.

    Sobre la última parte, en estos tiempos en los que las barreras entre simios y seres humanos han ido cayendo una tras otra, ésta es una de las pocas que permanece en pie. Hasta donde sabemos, somos los únicos animales que no sólo no huyen del fuego, sino que lo aprovechan en sus culturas. Todo un descubrimiento.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 3:39

      Así es. Supongo que nos espantaría como a todos los demás, si no fuera porque podemos dedicarle un “segundo pensamiento”. O algo así. :-)

  2. Adolfo dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 0:50

    -El carbono es un pesimo combustible, otra cosa son los hidrocarburos
    -Los electrones pueden estar por el medio y donde quieran, lo que esta cuantizada es su energia, no su posicion (salvo que se haya determinado su momento). Por eso no se habla de que estean en orbitas, sino en orbitales, son conceptos muy diferentes.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 3:48

      -Hasta cierto punto; el carbono a pelo, en formas como el grafito, arde estupendamente (como en los accidentes nucleares de Windscale y Chernóbyl, donde el incendio de grafito fue el responsable de buena parte de su gravedad). De todas formas, se habla de los hidrocarburos a continuación. Voy a modificar un poquito la primera frase para que quede más claro.
      -Cierto. Además, aunque el orbital defina la región de probabilidad donde “puede estar”, por principio de incertidumbre “podría estar” a cualquier distancia y cualquier ángulo del núcleo. ¿Se te ocurre alguna frase mejor para expresar el concepto de que no “viaja” de un orbital a otro en el sentido clásico?

      • Adolfo dijo,
        El 24 de septiembre de 2010 @ 12:08

        Hombre, tanto como estupendamente. Hacen falta creo que mas de 1000K para que arda, por lo tanto, no es algo que se pueda usar como combustible en cualquier condicion. Precisamente en las centrales nucleares no se emplearia si ardiera tan facilmente, solo arde en condiciones excepcionales.

        Mejor forma de expresar no creo, el problema es que todavia no conocemos una forma intuitiva de exponer la mecanica cuantica, porque vivimos en un mundo clasico. Yo usaria la analogia de las escaleras, cada escalon representa un orbital/estado energetico. El electron puede estar en cualquier lugar del escalon y en cualquier escalon, pero no puede ocupar mas de un escalon a la vez.

        • El 24 de septiembre de 2010 @ 14:27

          Veo que el que controla es Adolfo…

          • Yuri dijo,
            El 24 de septiembre de 2010 @ 15:00

            En este blog no se dan competiciones a ver quién controla más (salvo que alguien venga con tontadas). Cuando alguien aporta algo mejor que lo que yo he escrito, nunca he tenido ni tengo problemas en hacer correcciones o incorporaciones. Como en este caso de lo mencionado por Adolfo, por ejemplo. :-)

        • Yuri dijo,
          El 24 de septiembre de 2010 @ 14:59

          Bueno, es estupendo, sólo que no en condiciones estándar. :-) De todas formas, como habrás visto, era la primera frase de un párrafo que introduce la idea de los hidrocarburos como combustible.

          En cuanto a lo otro, es que ese es el problema… la “verbalización” de cuestiones cuánticas siempre va a ser discutible, precisamente por la muy difícil analogía con el “mundo clásico”. ;-)

          • francisco dijo,
            El 24 de septiembre de 2010 @ 23:49

            Muy bien expresado en mi opinión Yuri.
            Debemos buscar una analogía para aproximarnos a un mundo tan peculiar como es el cuántico y en esa aproximación la imaginación y la visualización es una herramienta poderosa que nos ayuda a crear un concepto mental base para construir sobre él el resto del armazón teórico.

            Lanzándote un cumplido, tienes buena capacidad como comunicador. Te llamaré “pequeño Sagan”

            Bon dia.

  3. MiGUi dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 0:52

    Buen post como siempre.

    Solo un pequeño detalle, cuando dices “las cosas no ocurren de manera lineal” puede inducir a error por el significado algebraico de “lineal” (y bueno, las ondas planas que son solución de la ec. de Schrödinger son lineales).

    En ese contexto, es más riguroso decir “continua” :)

    No obstante, me alucina tu creatividad a la hora de elegir temas para postear.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 3:51

      Ya… era por no repetir “continuo”, que ya lo uso varias veces para representar la oposición clásico/cuántico. Y “linear” no me convencía tampoco. El resto de posibles sinónimos me convencen menos todavía. :-(

      • MiGUi dijo,
        El 24 de septiembre de 2010 @ 9:09

        Uff, un símil de “continuo” sin pérdida de generalidad es complicado encontrar.

        Puedes sustituir la palabra por el significado algo como “la energía puede tomar cualquier valor en ese intervalo, no solo valores discretos”. Es complicado xD

        • Yuri dijo,
          El 24 de septiembre de 2010 @ 15:02

          Sí, claro, y lo entiende el gato. XD

          • MiGUi dijo,
            El 24 de septiembre de 2010 @ 15:35

            Bueno si no te gusta esa hay más maneras de evitar “lineal” sin usar términos técnicos. Por ejemplo decir que la energía no tiene por qué tomar ciertos valores concretos ya que es la idea.

  4. Dani dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 5:42

    Un excelente artículo, como viene siendo habitual.
    Al explicar la química del fuego no hubiera estado de más hablar del triángulo del fuego (o del tetraedro del fuego, ya que nos ponemos) para profundizar un poco más en el mecanismo de reacción. Da igual, lo has explicado la mar de bien.

    Gracias, maestro. :-D

    PD1.- Qué maravilla tener todos los artículos a la izquierda de la web. No sé si estaban antes, creo que no.
    PD2.-En la intro, hay un curioso matrimonio ortográfico…”fenómenoquímico”

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:03

      Hay que cortar por algún punto. :-)

      PD1.- Los añadí ayer.
      PD2.- Corregido. :-)

  5. Alvaro dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 10:28

    Otro gran artículo, explicado con sencillez y precisión.

    Es todo un placer leerte Yuri.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:05

      Un placer para mí. :-)

  6. Paco dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 10:48

    Yuri, cada vez que leo un artículo nuevo de tu blog pienso: este es el definitivo, aquí ha tocado techo. Y unos días más tarde, cuelgas otro y me vuelvo a quedar con los ojos abiertos. Mi ego se empieza a aburrir de quedar en ridículo con tanta frecuencia.

    Me imagino que serás por lo menos profesor de Universidad. Si no lo eres, no sé en qué coño están pensando las Universidades de este país o a qué esperan para contratarte. Si yo fuera el máximo responsable de una Universidad, me daría de hostias con quien fuera para tenerte de profesor.

    Mira que no me gusta parecer que hago la pelota, pero es que no se me ocurre otra cosa más que felicitarte.

    Gracias por tus artículos.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:06

      Va, que no es para tanto. Yo sólo cuento cosas, de una determinada manera que parece que facilita la comprensión de la gente. Si tuviera que llevar una clase de principio a fin de un curso de algo… pues no sé cómo saldría, la verdad. :-D

  7. asteriom dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 13:18

    Muy bueno el articulo, no obstante hay una cosa que no me ha quedado clara, no he entendido bien que es lo que ocurre cuando comienzas a aumentar la temperatura sobre un cuerpo negro, y este llega al azul blanquecino, si sigues aumentando la temperatura, no pasara del azul, porque????? se que lo explicas en el post pero no lo he entendido bien, mea culpa, entiendo el fallo de la fisica clasica, pero no entiendo como lo explica la fisica cuantica.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:10

      Dicho de manera muy pedestre y menos rigurosa: en la “versión cuántica”, la energía ya no puede escapar a lo largo de todo el espectro sino sólo a través de unas “rendijas” determinadas que se van “cerrando” cada vez más conforme aumenta la frecuencia, hasta que “se cierran” por completo y a partir de determinada frecuencia ya no emite energía (y sólo ves la que se sigue emitiendo en frecuencias inferiores).

  8. voet dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 15:07

    Yuri, a veces tengo la sensación de que intentas abarcar tanto de un determinado tema en cada artículo que al final no tienes más remedio que abreviar muchísimo alguno de los conceptos esenciales. ¿No sería mejor partir los artículos?

    Por ejemplo, la discusión anterior sobre los orbitales bastaría para hacer un artículo muy extenso distinguiendo entre órbita y orbital, dejando además claro que un orbital NO es “la zona con un 90% o más de probabilidad de encontrar un electrón”, sino “cada una de las soluciones de la función de onda en el caso de los electrones de un átomo”. De hecho, cuando estuve de profe en 2º de bachillerato, al que me respondía lo primero le suspendía el examen automáticamente. Eso sí, se lo repetía todos los días varias veces durante las lecciones de intro a la cuántica. Con lo que no tuve que suspender a nadie (y además, todo el mundo sacó de nota, como mínimo, un 1).

    Sobre los saltos entre orbitales… El ejemplo de la escalera es adecuado para explicar fenómenos simples. Pero más próximo a la realidad pueden ser los armónicos de una cuerda o una campana que vibra, lo que además es perfecto para explicar otros fenómenos, como la fluorescencia o la fosforescencia, que no son más que la caída espontánea de un electrón de un orbital a otro de energía más baja… Igual que ocurre con el timbre de los instrumentos. Esta analogía obviamente se centra en el concepto de frecuencias fundamentales y armónicos, otro área de la física que se suele enseñar FATAL y que es básico para entender la mitad de TO-DO. Ese es otro artículo para Yuri.

    [chiste para listos: ¿sabes que ruido hace un electrón al caer de un orbital a otro de energía más baja? ¡PLANCK!]

    Por otra parte no estoy muy seguro de que eso que cuentas de que Einstein propuso usar la Ley de Planck para explicar el cuerpo negro. Yo creo que fue precisamente alrevés: La Ley de Planck provino de la explicación del cuerpo negro por parte de este. La wiki está conmigo: http://es.wikipedia.org/wiki/Constante_de_Planck

    La verdad es que la radiación del cuerpo negro es realmente difícil de explicar en términos mundanos. Pero encontré una manera de hacerlo para que lo entendieran mis alumnos. La comparto con vosotros:

    ***EXPLICACIÓN VOÉTICA DE LA RADIACIÓN DEL CUERPO NEGRO***

    Imagínate que tenemos un bidón lleno de leche (entiéndase energía). Debemos repartirla en recipientes de distintos tamaños, cada uno correspondiente a una marca de lácteos (entiéndase frecuencias distintas).

    Expresándolo con números… tenemos recipientes de 1 litro (para la marca RadioLeche), 2 litros (para la empresa MicroLacOndas), 4 litros (para InfraQuesos), 8 litros (para la marca YoguVisible), 16 litros (para Lácteos UV) y 32 litros (para Rayone-X); y en el bidón tenemos, por ejemplo, 32 litros.

    Según el Teorema de Equipartición de la Leche, perdón, de la Energía (que proviene de la física clásica), repartíriamos la leche en función del tamaño de cada recipiente. Con lo que casi toda la leche se la quedaría la marca Rayone-X. ¡Pero esto no ocurre!

    Y es que según la física cuántica el Teorema de Equipartición sigue siendo válido. Pero debemos repartir el total de leche entre los recipientes de tal modo que cada tipo de recipiente tenga la misma cantidad. ¿Por qué? porque cada recipiente debe estar o vacío del todo o lleno hasta arriba para que la leche no se ponga mala: significa que la leche (energía) está cuantizada.

    De ese modo, la manera más justa de repartir la leche sería: un recipiente de 8 litros + dos de 4 litros + cuatro de 2 litros + 8 de un litro.

    Pero, ay, tocando a ocho litros por cada tipo de recipiente, los de 16 y 32 tendrían que quedarse vacíos, pues condición imprescindible es que cada recipiente esté lleno hasta el borde. Rayone-X y Lácteos UV se quedarían sin nada por usar recipientes demasiado grandes. Que se fastidien.

    En este ejemplo está todo muy preparado, claro. En la realidad es todo más dinámico: cada uno de los recipientes se va llenando por tanteo, como quién dice, y cuando uno rebosa, se va pasando a otros recipientes de menor tamaño; pero finalmente, a no ser que haya muchísima leche, los recipientes de mayor tamaño (léase de mayor frecuencia) siempre acaban quedándose vacíos.

    Espero que os haya gustado la explicación. Planck tardó 8 años en dar con ella.

    Y no os olvidéis de estudiar mucho el Zodiaco :P

    • voet dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:28

      cagada: expliqué fatal una cosa, concretamente “debemos repartir el total de leche entre los recipientes de tal modo que cada tipo de recipiente tenga la misma cantidad.”

      en realidad no es así: es como en el caso de la mecánica clásica, en función del cuadrado de la frecuencia. pero teniendo en cuenta que cada frecuencia solo admite múltiplos del tamaño del recipiente.

      si fuera como yo lo expliqué, la curva de distribución espectral del cuerpo negro sería una especie de rectángulo, y no es así.

      pero como imagen sigue siendo válida.

    • MiGUi dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:33

      A Planck se le ocurrió interpolar las dos leyes (W y R-J) y como consecuencia obtuvo niveles discretos de energía. Digamos que fue una hipótesis sugerida matemáticamente y no al contrario.

      • Yuri dijo,
        El 24 de septiembre de 2010 @ 15:55

        Y además esta es una cuestión que nadie -que yo sepa- ha resuelto bien en divulgación. ¿Qué hacemos cuando algo que queremos contar tiene un origen “estrictamente matemático”, más allá de aplicar imágenes o metáforas? Mira que llevo tiempo buscando una aproximación, pero no consigo centrarla. :-( Divulgar matemáticas sencillas es relativamente fácil, pero divulgar la matemática que subyace (y es esencial, y es la clave) a un concepto complejo… ¡grrrr!

        • voet dijo,
          El 24 de septiembre de 2010 @ 16:13

          pues no queda otra, tío. quizás no a nivel meramente divulgativo pero sí si se quieren asimilar las cosas bien.

          lo peor que tiene la física y química que se explica a nivel escolar es que tiene la maldita costumbre de ignorar precisamente la base matemática de la que sale todo. que muchas veces no es tan compleja. el problema es que ni el propio profesor es consciente de ella.

          en el caso de la química obligar a un niño a aprenderse la formulación sin antes explicarle que los átomos son como piezas de lego con determinadas propiedades es hacerle memorizar en plan absurdo. conociendo antes como son las piezas y el sentido de los compuestos, la formulación prácticamente surge de manera natural.

          en el caso de la física es una auténtica gilipollez enseñar una fórmula para cada cosa, cuando al final todo sale del cálculo de newton, que no es tan complicado como parece a no ser que te empeñes en enseñar las integrales absurdas y prácticamente inútiles del arcoseno y otras funciones que en física sólo aparecen muy adelante. y encima al FINAL del bachillerato, y no al principio. me pongo de mala hostia sólo de pensarlo.

          prácticamente conociendo sólamente integrales y derivadas de polinomios, logaritmos y exponenciales, senos y cosenos, se puede explicar TODA la física de bachillerato sin necesidad de memorizar apenas ninguna fórmula.

          cuando ejercí de profe de física dedicaba los primeros meses a entender y habituarse al cálculo. después era posible enseñar toooodo el temario del año en apenas un mes o dos. así lo hice a partir de determinado momento y conseguí resultados espectaculares.

          • Yuri dijo,
            El 24 de septiembre de 2010 @ 16:24

            Claro, y yo ahí encuentro un “hueco” entre la divulgación generalista y la enseñanza formal. Ya sabes, el “mantra” de que en un texto de divulgación no debe haber una sola fórmula matemática (o una como mucho, que decía el otro…). La mayor parte de la gente está ya tan acostumbrada a esto que en cuanto ve una la vista le salta al siguiente párrafo (o a otro lugar).

            Por otra parte, como bien dices, en la enseñanza formal es *imprescindible* explicar la base matemática de todo esto (con o sin fórmulas…), necesaria no sólo para asimilar las cosas bien sino para poder hacer algo con ello en el futuro.

            No parece haber un “espacio intermedio” claro entre un punto y otro. O juegas con *redactarla* (y eso sólo se puede hacer hasta determinado nivel de complejidad) o saltas a “representarla” en forma de imágenes, metáforas, y tal… o simplemente pasas al “mira, esto va así, y si quieres más vete a la escuela a que te lo expliquen rigurosa y formalmente”. Este es un espacio que a mí me gustaría mucho llenar, pero sinceramente no se me ocurre cómo (al menos, por el momento :D ). Mientras tanto, me conformaré con ese papel de “recepcionista”. ;-)

          • voet dijo,
            El 24 de septiembre de 2010 @ 16:34

            onvre, yo sí conozco una manera…

            …haciendo animaciones absolutamente virgueras como las de “El Universo Mecánico”, una serie documental muy ignorada que precisamente cubre este hueco horrible de llenar.

            lo que pasa es que si tuvieras que hacerlo tú solo (con flash, por ejemplo) no tendría un blog, sino una empresa de software que de algún modo pudiera compensar el increíble esfuerzo.

            por otra parte, lo que he contado de física y química también se aplica a la matemática. yo me tuve que tragar “anillos abelianos”, “conjuntos” y otros conceptos avanzadísimos porque se podían enseñar con dibujitos (hay que joderse) pero nadie me explicó nunca en el colegio la diferencia y la semejanza entre una multiplicación realizada geométricamente o con símbolos.

            esto mismo lo intenté suplir en mis años didácticos parándome a explicar, cada vez que había algún razonamiento, porque (por ejemplo) al deducir las raíces de un polinomio de segundo grado estábamos haciendo “geometría analítica”, y no meramente dibujar la famosa ecuación de dos resultados y parábolas cortándose en el eje. la conexión entre ambos tiene un nombre.

            y del mismo modo que hay cosas que se pueden ver muy fácil geométricamente, otras sólo se pueden ver mediante el mero uso de la notación algebraica. sin embargo, en el fondo son la misma cosa.

            es decir, nadie se encarga de explicar la naturaleza de las HERRAMIENTAS que se utilizan.

            así nos va.

          • tpg dijo,
            El 25 de septiembre de 2010 @ 0:00

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        • Yuri dijo,
          El 25 de septiembre de 2010 @ 0:08

          Vale, que no tantas respuestas anidadas, que en algunos formatos de pantalla se estrecha demasiado, ¿no? ;-)

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:33

      > Yuri, a veces tengo la sensación de que intentas abarcar tanto
      > de un determinado tema en cada artículo que al final no tienes
      > más remedio que abreviar muchísimo alguno de los conceptos
      > esenciales. ¿No sería mejor partir los artículos?

      Ya, pero es que entonces se pierde el contexto, los artículos se deshilvanan… no sé, ten en cuenta que este pretende ser un blog de divulgación general en el que, aunque se entra a alguna profundidad, algunos de los conceptos se “apuntan” (frecuentemente con un enlace) para quien desee profundizar.

      Comenté hace tiempo, en la dirección anterior, que la intención de este blog es hacer un poco de “recepcionista de la ciencia”, y realmente yo me conformo con ese papel de “recepcionista”. Si consigo interesar a quienes me leen, darles el contexto y la idea general y transmitirles que dentro hay una fiesta extraordinaria, me doy con un canto en los dientes. Ya se encargarán los de dentro de profundizar. ;-) Precisamente, porque no se puede abarcar todo.

      > Por ejemplo, la discusión anterior sobre los orbitales
      > bastaría para hacer un artículo muy extenso distinguiendo
      > entre órbita y orbital, dejando además claro que un orbital
      > NO es “la zona con un 90% o más de probabilidad de
      > encontrar un electrón”, sino “cada una de las soluciones
      > de la función de onda en el caso de los electrones de un
      > átomo”. De hecho, cuando estuve de profe en 2º de
      > bachillerato, al que me respondía lo primero le suspendía
      > el examen automáticamente. Eso sí, se lo repetía todos los
      > días varias veces durante las lecciones de intro a la cuántica.
      > Con lo que no tuve que suspender a nadie (y además, todo
      > el mundo sacó de nota, como mínimo, un 1).

      Te felicito. Eso no debe ser nada fácil. ;-)

      > Sobre los saltos entre orbitales… El ejemplo de la escalera
      > es adecuado para explicar fenómenos simples. Pero más
      > próximo a la realidad pueden ser los armónicos de una
      > cuerda o una campana que vibra, lo que además es
      > perfecto para explicar otros fenómenos, como la
      > fluorescencia o la fosforescencia, que no son más que
      > la caída espontánea de un electrón de un orbital a otro
      > de energía más baja… Igual que ocurre con el timbre de
      > los instrumentos. Esta analogía obviamente se centra en
      > el concepto de frecuencias fundamentales y armónicos,
      > otro área de la física que se suele enseñar FATAL y que
      > es básico para entender la mitad de TO-DO. Ese es otro
      > artículo para Yuri.

      Apuntado.

      > [chiste para listos: ¿sabes que ruido hace un electrón al
      > caer de un orbital a otro de energía más baja? ¡PLANCK!]

      Es muy viejo, tío. :-D

      > Por otra parte no estoy muy seguro de que eso que
      > cuentas de que Einstein propuso usar la Ley de Planck
      > para explicar el cuerpo negro. Yo creo que fue precisamente
      > alrevés: La Ley de Planck provino de la explicación del
      > cuerpo negro por parte de este. La wiki está conmigo:
      > http://es.wikipedia.org/wiki/Constante_de_Planck

      Ah, pero en esta ocasión la Wiki se equivoca (al menos la Wiki en castellano), y además es un “error clásico”. ;-)

      Lamentablemente son de pago, pero:

      http://physicsworld.com/cws/article/print/373
      http://bjps.oxfordjournals.org/content/32/1/71
      http://books.google.com/books?id=zYUhVHzlr2IC&printsec=frontcover&dq=isbn:0226458008&hl=es&cd=1#v=onepage&q&f=false

      > La verdad es que la radiación del cuerpo negro es
      > realmente difícil de explicar en términos mundanos.
      > Pero encontré una manera de hacerlo para que lo
      > entendieran mis alumnos. La comparto con vosotros:
      >
      > ***EXPLICACIÓN VOÉTICA DE LA RADIACIÓN
      > DEL CUERPO NEGRO***
      > (…)
      > Espero que os haya gustado la explicación.
      > Planck tardó 8 años en dar con ella.

      Pues es bien bonita (aunque fuera con el errorcillo de antes). :-) Una “pulidita” e igual te la levanto. :-D

      > Y no os olvidéis de estudiar mucho el Zodiaco :P

      Sesgo de confirmación, amigo Voet, sesgo de confirmación. :-P

      • voet dijo,
        El 24 de septiembre de 2010 @ 16:00

        ya, yuri, ya sé que intentas dar una visión general… pero creo insuficiente que cuando hables de orbitales baste con un enlace a la wiki, precisamente porque la wiki no va a dar una explicación asequible-yúrica. el peligro está en que, precisamente por ideas preconcebidas de lo que es un orbital (como la maldita definición del “90%”), al final se acabe perdiendo el sentido de la totalidad, o lo que es peor: que se acabe llegando a visiones completamente disparatadas.

        yo creo que por culpa de obviar algunos conceptos muy básico (que TÚ sabes además que normalmente están fatal explicadas y peor entendidas) al final tenemos a la Muy Interesante hablando de viajar en el tiempo haciendo un nudo de trinquete a una supercuerda.

        no estoy tan seguro de lo de planck y einstein: la cuantización de la energía la propuso planck en 1900, precisamente como explicación de la radiación del cuerpo negro, y einstein la naturaleza dual de la luz en 1905 con el asunto del efecto fotoeléctrico donde tiraba del E=hf deducido por el sr. planck. aunque cito de memoria.

        respecto a lo de la explicación del cuerpo negro, encantado de que la pulas y la pongas bien. la verdad es que hacía más de 10 años que no la contaba y me precipité un poco al redactarla. eso sí, cuando lo hagas que sea con el debido reconocimiento y tu fecha, hora y lugar de nacimiento :P , que me rompí mucho la cabeza para dar con ella.

        …eso si no me adelanto y la publico yo en mi superglob: “el cuerpo negro contado a los niños”. huy, suena fatal. :D

  9. voet dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 15:15

    ay que se me quedó en el tintero, digo, en el teclao: lo que creo que sí hizo einstein fue tomar la cuantización de planck para postular la dualidad onda-corpúsculo de la luz y así explicar el efecto fotoeléctrico.

  10. Someone dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 15:41

    [offtopic], haces un post hablando de Sagan y cosmos y a la semana Publico regala los DVDs… así que también te lee Roures? xD

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 15:48

      Aparentemente. :-D No, la pura verdad es que lo hice porque me habían comentado que estaban tratando el tema, y como era un artículo que tenía pendiente hace mucho, pues aproveché para escribirlo y “empujar” un poquito. :-D

      De hecho, desde hoy publico en Público (valga la redundancia) una columna en la sección de ciencias (pág. 35 del diario en papel) introduciendo los distintos episodios. Este domingo recopilaré aquí una pequeña presentación de Cosmos y pondré el enlace, por si alguien se lo quiere comprar, que es un documental que debería estar en todas las casas.

      • Someone dijo,
        El 25 de septiembre de 2010 @ 16:52

        Esta muy bien, yo estoy en Inglaterra pero intentaré acceder a ellos. Sin que se te suba a la cabeza y aunque te falta aún camino, parece que vas camino de ser un “Sagan” español saliendo desde Foro coches y ya escribiendo en tiradas nacionales. Cuando salgas en la tele avisa ;-)

  11. Alguien dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 21:48

    “…las tormentas ígneas de los grandes desastres naturales o humanos y las inmensas llamaradas del Sol, monumentales como muchos planetas Tierra, el fuego está ahí desde que hubo un ahí…”

    Las inmesas LLAMARADAS DEL SOL!!! :O Desde cuándo el sol está hecho de fuego!!??
    No se queden con lo que las maestras enseñan en la escuela :P

    Saludos!

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 22:17

      Siguiente párrafo:

      “En realidad, las llamaradas solares o el Big Bang no son fuego en sentido estricto, sino fenómenos físicos de naturaleza distinta que sólo coinciden con él en que son capaces de emitir luz y calor…”

      :-P

  12. Darío Puertas dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 23:41

    Hola,
    Sigo tus artículos, me parecen muy interesantes, por la información que dan y por la manera entretenida de ofrecerla.

    Pero en este me he decidido a escribir porque un truco de emoción en el texto es incorrecto:
    Si un cuerpo se calentase mucho y comenzase a emitir por encima del violeta, no se haría invisible, solo la luz emitida se volvería así. El cuerpo debe seguir siendo capaz de reflejar luz, que es de lo que trata la invisibilidad.

    Toda la parte de luz multicolor y mecánica cuántica está un poco liada: otro ejemplo, dices que la temperatura y los infrarrojos, y despues preguntas, y ¿la luz?, los infrarrojos son luz.

    Y el teorema de equipartición es clásico, no cuántico, y es parte del problema de la catastrofe ultravioleta, no de la solucion. Esto lo he leido en la wikipedia inglesa sobre la catastrofe ultravioleta, explica bastante bien. Mientras que la ley de Wien está más cerca de la solución, y de hecho puede derivarse de la ecuación de Planck, justo al contrario de lo que da a entender la redacción.

    Ya digo, un poco liada esa parte.

    Un abrazo,

    Darío

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 23:50

      Tienes razón, algunas de esas cosas estaban un poco liosas. Le he dado un poco de “limpieza”, mira a ver qué te parece.

  13. arvydas dijo,
    El 24 de septiembre de 2010 @ 23:48

    Hola
    Yuri el blog es la repanocha, felicidades.

    Critica constructiva: algunos comentarios se hacen incomodos de leer con eso de que cada vez la columna se hace mas estrecha en los dialogos entre dos personas. En el otro blog no pasaba.

    • Yuri dijo,
      El 24 de septiembre de 2010 @ 23:51

      En el otro blog no había respuestas a comentarios, y había que ir citándose hacia abajo. :-)

      Es un asunto, esto de los anchos de pantalla. La verdad es que ya no sé qué más hacer para facilitar la lectura. :-(

      • Verónica dijo,
        El 25 de septiembre de 2010 @ 6:06

        Yuri!
        pues no tienes que hacer nada más para facilitarnos la lectura! ya haces demasiado!!!!!
        y por sobre todo, un aplauso por el tiempo que tomas para responder cada comentario.

        Es un placer volver a leerte, aun tenia agendada tu antigua dirección en mi reader, asi que fue muy bueno tu posteo recordándonos de la mudanza,
        tendré un fin de semana interesante poniéndome al día con los posteos de este mes!
        gracias por todo!!!
        Vero

  14. tpg dijo,
    El 25 de septiembre de 2010 @ 0:16

    muy buen post. Lo que no me queda claro es que pasaria si al calentar un gas hasta transformarlo en plasma y cuando este emite sus electrones (se ioniza) le robamos los electrones de manera que no pueda recuperarlos que le pasaria al gas si intentamos enfriarlo ¿no conseguiriamos enfriarlo?
    uff… cada vez que pienso en la mecanica cuantica con sus fotones y sus gatos semimuertos me entra dolor de cabeza :-D

  15. MiGUi dijo,
    El 25 de septiembre de 2010 @ 1:21

    Tienes una santa paciencia xD

    Sobre lo de la ley de Planck, yo creo que lo que es una mera cuestión matemática no puede ser divulgado de otra manera que así, quiero decir, contando que fue hecho de ese modo sin entrar en detalles matemáticos salvo que quieras contar algo en concreto.

    Y en el caso particular de R-J y W fue eso simplemente. A mí me lo contaron así en la facultad, si mi memoria no me traiciona, que Planck buscó una interpolación de la estadística de R-J con la estadística de W y obtuvo que los niveles de energía tenían que ser discretos. Ese es el detalle interesante porque a menudo se piensa que es al contrario y no.

    También pasa con el principio de incertidumbre por ejemplo, que fue algo que primero surgió de la teoría de forma natural y luego hubo que analizar las repercusiones a nivel del observador, el experimento y demás.

    Y es que lo difícil de la divulgación creo que es, más que el hecho de contar de forma amena las cosas, ser capaz de balancear la rigurosidad con el entendimiento por parte del público profano en la materia. Y es que la ciencia es muy precisa en su lenguaje y sus formas y claro, hay que andar con pies de plomo porque luego pasa como con el famoso ejemplo de que el espín del electrón vale 1/2 porque es igual a sí mismo si lo giras 180º y claro a ver como luego le explicas que el electrón es puntual y demás. Es mu complicado.

    Y bueno, lo dejo que me estoy enrollando xD

  16. voet dijo,
    El 25 de septiembre de 2010 @ 11:21

    Yuri, para el tema de la anidación de los comentarios prueba a jugar con estos nuevos valores:

    en /wp-content/themes/nearly-sprung/style.css

    en la línea 133
    ol, ul {
    margin:5px;
    padding:0;
    }

    en la línea 994
    #commentlist li {
    padding:5px;
    }

    en la línea 1101
    #commentlist li {
    background-color:#FFFFFF;
    border:1px solid #CCCCCC;
    margin-bottom:7px;
    }

    he forzado mucho con los 5px y habría que ajustar alguna cosa más para que quedara bien. pero quizás así las anidaciones no serían tan jevis y a la vez mucho más visibles.

  17. anonimo dijo,
    El 25 de septiembre de 2010 @ 23:20

    Muy buen blog, explicas conceptos complicados de manera inteligible (o me parece que los entiendo). He encontrado el blog por casualidad y no se si has dedicado algún artículo a las partículas y/o a la teoría Standar, es que no acabo de entender lo de “Estos paquetes o cuantos de energía radiada se llaman fotones” ¿ El fotón no es una partícula ?

    Muchas Gracias.

  18. juglans dijo,
    El 26 de septiembre de 2010 @ 20:54

    Como siempre magnifico
    Sencillo, comprensible siguiendo la senda de tu, nuestro admirado Carl Sagan.
    Enhorabuena por el articulo y aunque sea con retraso por el primer año de tu espacio.

  19. Arturo dijo,
    El 27 de septiembre de 2010 @ 21:07

    Bello y elegante, como siempre.

    Por cierto, no sé si seré el primero con la sugerencia de que reunas a un equipo humano para autoproducir alguna serie documental, con el ánimo de intentar llegar con temas como este al máximo de mentes corrientes. Claro que el margen entre lectores interesados y espectadores interesados puede ser estrecho si no se ablandan (más aún, si) algunos conceptos.

  20. Gordinfas dijo,
    El 29 de septiembre de 2010 @ 0:09

    Que cabrón el Yurito, es abrír su web y tener que tragarme cada uno de los artículos tenga o no tenga tiempo, tenga o no tenga sueño, tenga o no tenga ganas, me los tengo que leer por huevos, tiene que ser por culpa de la alguna nueva fuerza fundamental del universo o algo de eso.
    Gracias de nuevo.

  21. Tachikomakun dijo,
    El 10 de octubre de 2010 @ 15:48

    Interesante, sobretodo porque confirma algunas de las ideas que he ido relacionando a partir de diferentes asignaturas no directamente relacionadas con la física. En base al comportamiento de los fotodiodos y los láseres ya podía imaginarme que en el fuego los fotones se emiten de la misma manera. Y otras nociones las puedo sacar de temas tan diversos como la bioingenieria o la fisica relativistica.

    No se si lo tendrás, pero estaría bien una explicación sobre la paradoja de los gemelos, porque ahora mismo tengo mis dudas de que sea una posibilidad “real” que el hermano viajero llegue mas joven. Primero por el efecto de la gravedad en la tierra y segundo por las discontinuidades en los sistemas de referencia.

    Es un tema que estaría una explicación mas concreta de un caso “físicamente realizable” porque en algunos puntos parece contradecirse, y al fin y al cabo, sólo podemos saber si de verdad es uno mayor que otro cuando están los dos parados dándose un abrazo, mientras se mueven, no lo podemos saber porque los miramos desde distintas referencias. Intenté explicarlo a alguien, me hice la picha un lío y últimamente tiendo a pensar que por motivos “especialistas” llegarian con la misma edad y por motivos “generalistas” el que se quedó en tierra seria un pelin mas joven por gravedad.

    Por último no estoy del todo de acuerdo con la última frase:
    “El fuego viaja con nosotros desde que empezamos a ser lo que somos; y seguirá acompañándonos en nuestro camino, bajo cualquiera de sus formas, por siempre jamás.”

    No estoy muy seguro de que por fuerza nos vaya a seguir acompañando. Es cierto que seguirá ahí, pero hemos llegado a un punto que en gran medida no requerimos de fuego para funcionar. Podemos generar luz y calor con electricidad, así como mover los vehículos. Incluso los vehículos espaciales tienen motores iónicos. Y esa electricidad se puede obtener de muchos métodos sin llama. Hasta se podría consumir tabaco de otras formas.

    Es cierto que nos han puesto donde estamos (no creo que los delfines lleguen a tener tecnología) y que seguramente se seguirá usando por los siglos de los siglos, pero imprescindible que siga ahí no será.

    PD: intenta quitar alguna de las columnas laterales para que no sea tan estrecho el centro, en los pies de foto casi siempre se corta el texto.

    Nota de Yuri: Este comentario se había quedado “atrapado” en el anti-spam. Ya lo tienes aquí. Mis disculpas. :-/

  22. Laura dijo,
    El 27 de octubre de 2010 @ 21:03

    Hola, en primer lugar felicidades por tu Blog, desde que lo descubrí estoy más enganchada que a las pipas =D.
    En segundo lugar, y viendo que mencionas los FOTONES en este artículo y en alguno anterior, me gustaría que aclarases por qué no tienen (o se considera que no tienen) masa, nunca he llegado a entender este concepto, sobre todo porque estamos muy habituados a pensar “si algo no tiene masa, no existe”.
    Además, no me cabe en la cabeza cómo puede ser que otras partículas (de hecho, todas las demás, ¿no? perdonad mi ignorancia) tengan masa, y en concreto los fotones no.

    Muchas gracias, y enhorabuena de nuevo!!!.

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3 Trackbacks \ Pings »

  1. Fuego.. .. dijo,
    septiembre 23, 2010 @ 21:05

    [...] Fuego.. .. http://www.lapizarradeyuri.com/2010/09/23/fuego/  por tarkovsky hace 15 segundos [...]

  2. septiembre 23, 2010 @ 21:54

    [...] De la naturaleza del fuego [ http://www.lapizarradeyuri.com ] [...]

  3. septiembre 24, 2010 @ 20:21

    [...] Fuego: "Todos lo conocemos, casi todos nos hemos quedado hipnotizados viéndolo arder alguna vez. Desde la humilde cerilla o el hogar que da nombre a nuestras guaridas hasta las erupciones volcánicas, las tormentas ígneas de los grandes desastres naturales o humanos y las inmensas llamaradas del Sol, monumentales como muchos planetas Tierra, el fuego está ahí desde que hubo un ahí. Hasta cierto punto, se puede decir que este universo surgió con una gran ignición. ¿Qué es el fuego? ¿Por qué calienta e ilumina? Y, ¿de qué modos distintos llegó a sernos tan útil en nuestra evolución final?" Lo cotidiano, visto en toda su magnitud. ¿Por qué no murieron las plantas en Chernobyl?: Como dice la noticia: "Un equipo de científicos descubrió los mecanismos que les permiten a las plantas crecer en un medio ambiente altamente radioactivo como el de Chernobyl." Cualquiera que haya estado caminando por los páramos del vertedero atómico más allá de Megaton, con Galaxy News Radio de fondo, sabrá la importancia que reviste esto. Esta investigación va directo a mi The Wasteland Survival Guide. Cañones capaces de disparar bombas atómicas: Para partirse un átomo de la impresión. El cañón M-65, conocido de forma "cariñosa" como Atomic Annie, era capaz de disparar una cabeza nuclear W9, de 15 kilotones a casi 40 kilómetros de distancia. Sí, cabezas atómicas disparadas por cañones. Pasa por el enlace y sigue asustándote. [...]