De la muerte

…y de la vida.

ATENCIÓN: Este post puede contener alguna imagen no apta para personas fácilmente impresionables.

Veneno

Símbolo oficial de la Unión Europea para las sustancias venenosas (directiva 67/548/EWG del Departamento Químico Europeo). El cráneo humano, solo o acompañado de otros huesos, ha sido un símbolo de la muerte y el peligro mortal en muchas culturas desde tiempo inmemorial debido a los procesos de esqueletización comunes a todos los cuerpos humanos tras su fallecimiento.

Hay una cosa que me llama poderosamente la atención. Con toda probabilidad, el nacimiento, la muerte y las funciones fisiológicas esenciales son las únicas experiencias que vamos a compartir todos los seres humanos que en el mundo somos. Y sin embargo, en las sociedades occidentales de hoy en día parece ser de mal gusto hablar sobre ello. La muerte en particular, casi una obsesión cultural en tiempos antiguos y clave en el pensamiento religioso premoderno, ha desaparecido por completo del discurso público. Parece ser socialmente inadecuado hablar de ella, una cosa macabra, inquietante y de mal rollo. A mí me parece no solo importante, sino algo por completo natural. Hablemos, pues, del morir. Y, necesariamente, del vivir.

Una experiencia personal.

Como ya te habrás dado cuenta, no suelo hablar mucho de mí mismo por este medio. Bueno, la verdad es que –descontando alguna anécdota– no lo hago en absoluto. Tengo varios motivos para ello, entre los que destacaré dos. El primero es que me siento más cómodo, más libre y hasta más seguro escribiendo bajo seudónimo. El segundo es que este blog y este avatar Gagarin quieren señalar frecuentemente a las estrellas y, siguiendo al filósofo, no me gusta dar muchas opciones para que nadie se centre inadvertidamente en el dedo. Los dedos de señalar siempre tienen padrastros, algo de mugre bajo la uña y, sobre todo, son esencialmente irrelevantes para los temas que suelo tratar. No vendría a cuento.

Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción, precisamente porque sí viene a cuento: tengo una experiencia personal extensa con la muerte. Mi madre murió cuando yo tenía cuatro años, mi padre al poco de que alcanzara la mayoría de edad y el resto de la familia más inmediata donde me crié no llegó a ver este nuevo milenio. También han desaparecido otras personas de gran importancia para mí; prefiero reservarme los detalles sobre esto. Por si no fuera suficiente, he tenido algún trabajo relacionado con la muerte; especialmente, cuando se producen determinadas pérdidas colectivas.

Vamos que, más allá del tratamiento científico habitual en este blog, hoy hay también una experiencia personal larga y complicada; te confesaré que, a veces, me siento como si hubiera vivido una guerra de esas duras, donde cae todo el mundo a tu alrededor, un mundo entero desaparece y terminas asombrándote de que tú aún sigas en pie (aunque ciertamente tocado). Sí, la vida es a veces un poco perra, pero ahora no vayas a hacerme la guarrada de darte pena o eso: es lo que hubo, tocó apechugar y hay muchos otros que por el mero hecho de nacer en un lugar o de una manera equivocados lo han tenido mucho peor. Si te da mucha penita, puedes hacer una donación a Cruz Roja o a Médicos sin Fronteras o a la UNICEF o algo.

Cuando tienes la ocasión de vértelas tantas veces y tan de cerca con la dama de la guadaña, a la fuerza terminas por aprender algunas lecciones; de las científicas y de las otras. Una de ellas es que la muerte es necesaria de muchas maneras distintas y en muchos órdenes de la realidad diferentes. Hace desaparecer lo viejo y permite que surja lo nuevo. Mantiene el control demográfico y esas cosas. Sobre todo, sin muerte no hay vida. Hasta este universo tendrá que morir alguna vez. Y, Grandes Helores aparte, de la muerte siempre nace nueva vida, nuevas existencias, futuros.

Polinización

El Segundo Principio de la Termodinámica parece sugerir que la entropía debe aumentar constantemente hasta la muerte térmica del universo, lo que impediría el surgimiento de estructuras más complejas y organizadas a partir de otras más simples. Sin embargo, evidentemente esto no sucede en la realidad. Y es que, junto a la entropía, existe la fluctuación.

De la vida, de la entropía y de la fluctuación.

Para entender la muerte, pues, tenemos que entender primero un poco de la vida. La vida es una de esas fluctuaciones que logran violar localmente el –por demás– invencible principio de entropía: la Segunda Ley de la Termodinámica. Ya sabes que en este universo respetamos por fuerza las leyes de la Termodinámica, pero no necesariamente en todos los momentos y lugares a la vez.

A mí me gusta visualizar la entropía como una legión infinita de duendecillos bastante bordes cuya única misión en el cosmos consiste en batirlo para empujarnos constantemente hacia el desorden y el caos –es decir: hacia el equilibrio–, sin que se les escape ni el más ínfimo detalle de la realidad. Imagínate una casa. Una casa recién construida, nueva, recién amueblada y limpia como una patena. Incluso aunque no residan en ella fuerzas caóticas como los niños, incluso aunque lleves muchísimo cuidado, incluso aunque no la ocupes, la casa se va a ir ensuciando y deteriorando. Surge polvo y suciedad por todos los rincones. Aparecen pequeñas averías, y luego cada vez mayores. Los muebles se estropean. Se desarrollan grietas. Algunas bombillas dejan misteriosamente de funcionar.

En diez años, la casa ya no parece tan bonita ni tan nueva. En cien años, hay que llevar cuidado de no hacerse daño con algo. En mil años es una ruina. En un millón de años, allí sólo queda un bosque. O un desierto. Entonces, tú intentas evitarlo: la limpias, la mantienes, la reparas, la vigilas. Y lo consigues… temporalmente, pero acto seguido todo empieza a deteriorarse otra vez. Incluso aunque aportes constantemente trabajo para mantenerla como nueva (lo que ya de por sí indica que hay una fuerza de alguna clase empeñada en lo contrario), la casa seguirá ajándose. Hay un momento a partir del cual ya no es económico ni merece la pena seguir manteniéndola; entonces, decimos que está vieja y la derribamos para construir otra cosa. O, simplemente, la dejamos decaer.

A todo el universo le pasa lo mismo, desde las grandes murallas galácticas hasta las uñas de los pies. Este es el efecto de la entropía. La razón es más o menos sencilla: todo sistema organizado está intrínsecamente en desequilibrio con respecto al medio circundante; y cada uno de sus elementos, con respecto al resto de sus propios componentes. En nuestra casa hay cargas mecánicas desiguales. Y concentraciones de sustancias bastante puras, y duras interfases entre unas sustancias y otras (el cristal, el marco y la pared, por ejemplo). Y la densidad de polvo y otros contaminantes en el interior es radicalmente distinta a la que hay en el exterior, separada por delgadas líneas de transición (paredes, puertas, ventanas, tejados). Hay productos muy distintos en contacto entre sí, que tienden a reaccionar químicamente con el tiempo. Está expuesta al sol, a la lluvia, al viento, a los seísmos, a las alimañas, a la humedad, al hielo, a las plantas, a todo; y ella intenta heroicamente separar el exterior del interior, impedir que entre nada de todo esto, mantener un desequilibrio entre lo de fuera y lo de dentro. Pero los duendes de la entropía empujan y empujan y empujan hacia el equilibrio, y siempre, siempre terminan por vencer.

Todo intento de luchar contra ellos es una guerra perdida, no te imaginas hasta qué extremo: al final, su triunfo resulta inevitable; es ley cósmica. Y sin embargo, podemos ganarles batallas locales en determinados momentos del tiempo y del espacio. Eso es, en esencia, la vida.

Resonancia magnética cervical

Técnicas de imagen médica como la resonancia magnética nos permiten observar las duras interfases físico-químicas entre los distintos órganos y con el exterior. Este es un desequilibrio radical que la entropía siempre está dispuesta a corregir... dispersándolos y, con ello, matándonos.

Pues a un ser vivo le pasa lo mismo. Aunque se podría decir que las cosas vivas están en un cierto equilibrio interno (homeostasis), creo que es más preciso definirlo como un sistema organizado estabilizado dinámicamente y sujeto a constante variación temporal. Desde un punto de vista mecánico, químico o termodinámico, difícilmente se puede decir que la sangre y las células de su alrededor se hallen muy en equilibrio, por ejemplo; ni siquiera todos los órganos se hallan a la misma temperatura. Lo que están es implicados en un sistema complejo que tiende a autoestabilizarse. Pero, a la más mínima (una enfermedad, una lesión, un cambio en el medio, hasta variaciones leves), se desestabilizan rápidamente. Entonces, aparecen una serie de acciones y reacciones cuyo propósito es recuperar la estabilidad, pues tal es la naturaleza de las cosas vivas; todos conocemos las muchas maneras como un organismo vivo se defiende frente a las agresiones y alteraciones del medio (incluso del medio interno: la enfermedad).

Cuando la agresión o la alteración del medio es demasiado potente, el sistema agota su capacidad para seguir estabilizándose a sí mismo y la homeostasis fracasa. Entonces, las tenues murallas de vida que mantenían el desequilibrio esencial entre el ser vivo y lo que hay a su alrededor caen y los duendes de la entropía penetran por la brecha en oleada para restablecer el equilibrio termodinámico fundamental. La entropía aumenta rápidamente, los mecanismos de autoestabilización residuales colapsan en cadena también, y el ser vivo pierde por completo su competencia para mantener el interior separado del exterior. Su existencia como sistema organizado más o menos autónomo ha terminado y está ya demasiado deteriorado para poderla recuperar: es la muerte. El equilibrio con el medio circundante se incrementa rápidamente y prosigue de muchas maneras simples y complejas reduciendo cada uno de sus componentes a sus elementos fundamentales, que se equilibrarán también con lo que hay alrededor: es la putrefacción, el decaimiento, la desaparición. Polvo (de estrellas) eras y en polvo (de estrellas) te convertirás.

Pero entonces, si estos duendes universales de la entropía son tan invencibles… ¿cómo es que el cosmos, las estrellas, los planetas, la vida pueden llegar a surgir? Frente a un ejército tan potente, ¿por qué pudimos construir nuestra casa o crear un ser vivo completo en nuestro interior? Si hay una fuerza inconmesurablemente poderosa que empuja toda la realidad hacia el máximo equilibrio termodinámico, hacia la homogeneidad final, ¡no debería surgir nada más complejo que lo anterior, jamás! ¿No…? Entonces, ¿cómo es que llegan a formarse las galaxias, los soles, los mundos, nosotros? ¡Lo impide ni más ni menos que el majestuoso Segundo Principio de la Termodinámica, señor de universos enteros! ¡Ley cósmica, oiga!

Aquí es donde acecha de entre los lugares que no ven los ojos otra fuerza poderosa a la que podríamos denominar las hadas rebeldes de la fluctuación: enemigas a muerte del ejército de los duendes de la entropía, siervos del Señor Segundo Principio de la Termodinámica, desde el inicio de los tiempos y para siempre jamás. Blandiendo sobre sus cabellos el Teorema de la Fluctuación y al grito de “¡por la Paradoja de Loschmidt, fluctuación cuántica y termodinámica!” merodean constantemente el universo y se buscan con los duendes de la entropía para mantenerse enzarzadas contra ellos en una lucha eterna cuanto a cuanto por el dominio de la realidad.

Nebulosa de la Cabeza de Caballo

Nebulosa de la Cabeza de Caballo, un criadero de estrellas en la Constelación de Orión. En su base se forman constantemente soles y sistemas solares enteros. Si la tendencia a una mayor entropía no pudiera ser violada localmente, este tipo de fenómenos no podrían darse jamás.

Un pelín más técnicamente, la entropía total siempre debe aumentar, pero no tiene por qué hacerlo localmente en todo momento y lugar. De lo contrario, la simetría temporal de las ecuaciones que rigen el movimiento quedaría violada. Por ejemplo: si tú grabas en un video cualquier proceso de estas características que dependa del tiempo, al pasarlo al revés esa imagen “en reversa” no viola las leyes de la mecánica. Se puede decir que para cada “trayectoria hacia adelante” donde aumenta la entropía, existe una “anti-trayectoria hacia atrás” donde ésta se reduce. Esto sería imposible si el Segundo Principio de la Termodinámica se diera necesariamente en todo caso local. El problema de derivar un modelo termodinámico irreversible a partir de leyes universales que funcionan igual de bien hacia adelante o hacia atrás se conoce como la Paradoja de Loschmidt.

Pero, paradójico y todo, así funciona el universo que vemos suceder constantemente a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos. En realidad, lo que ocurre es que el Teorema de Fluctuación y el Axioma de Causalidad nos proporcionan una generalización del Segundo Principio de la Termodinámica donde los sistemas pueden revertir localmente su entropía; en ella, el enunciado convencional de este Segundo Principio constituye un caso particular. Además de que nuestros ojos lo ven ocurrir diariamente por todas partes, la demostración del Teorema de Fluctuación sólo requiere que el estado inicial del sistema se pueda describir matemáticamente (como todo en este universo); que posea consistencia ergódica, es decir, que la probabilidad del efecto esté implícita en la existencia de la causa (evidente por sí mismo: un efecto sólo puede ser el resultado de sus causas); y que las leyes físicas que lo rigen sean temporalmente simétricas, o sea, reversibles a lo largo de la flecha del tiempo.

Esto de que la entropía de un sistema sea localmente reversible, interpretado en sentido amplio, da lugar a muchos efectos curiosos y al desarrollo de la realidad a la que pertenecemos. Volvamos al ejemplo de la casa. Veíamos que el polvo, por ejemplo, ha empezado a acumularse. Si un día te hartas de limpiarlo, al cabo de un tiempo descubrirás que el polvo ha formado esas bolitas que ruedan por todas partes. Entonces te pica la curiosidad y pones una de tales bolitas al microscopio; y descubres que está constituida por una estructura filamentosa altamente organizada. Lo ha hecho el aire, la electricidad estática, los atractores de los átomos y moléculas que lo componen. Vale. ¡Pero es una violación de la entropía, de la tendencia al máximo desorden!

Estás ante una fluctuación. Un tiempo y lugar donde se ha violado localmente la tendencia a una mayor entropía, y en vez de algo más desorganizado, ha surgido algo más organizado. Se debe al propio funcionamiento de las demás leyes de la realidad, que tienden a generar determinadas estructuras y sistemas. Para que se desarrollen estructuras complejas como las moléculas o las estrellas y no te digo ya sistemas tan sofisticados como la vida, tienen que darse estas fluctuaciones.

Lo que viene a decir el Manifiesto Rebelde de las Hadas de la Fluctuación es que, aunque la batalla final contra la tiranía entrópica esté irremediablemente perdida dentro de un uno y más de de mil ceros de años, todas y cada una de las batallas hasta entonces se pueden ganar, o cuanto menos empatar. Que hay eones enteros de realidad por los que merece la pena luchar.

Hipnos Tanatos

Casi todas las culturas han personificado de algún modo a la muerte, siendo muy reconocida hoy en día la "dama de la guadaña". En la imagen, vaso griego clásico que representa a los hermanos mellizos Hypnos (Sueño) y Thánatos (Muerte), hijos de Nyx (Noche) y Erebos (Oscuridad), llevándose a Sarpedon del campo de batalla troyano. Museo Británico, pieza Cat. Vases D56.

Del vivir y del morir.

La muerte se produce conforme los persistentes duendes de la entropía vencen a las hadas rebeldes de la fluctuación. No se trata de un instante, sino de un proceso.

Me viene aquí ahora una representación sindical de los duendes de la entropía a quejarse, muy dolidos. Dicen que me he pasado siete pueblos con ellos; que ellos sólo son unos buenos currantes acosados constantemente por las iluminadas esas de la Fluctuación. Uno, francamente ofendido, murmura que a buenas horas iba a tener yo metabolismo, bioquímica o incluso existencia si no fuera por su callada labor. Y que como un día de estos se líen la manta a la cabeza y se declaren en huelga, lo vamos a flipar: el universo se quedará paralizado por completo sin remisión alguna.

No les falta su parte de razón. Sin entropía o sin fluctuación, nada de lo que conocemos podría existir. Ambas no son sino dos aspectos de la fuerza que empuja al tiempo hacia adelante, y con él al desarrollo y evolución de todo el cosmos. Eso nos incluye, claro, a nosotros. Nuestra vida personal, aunque nos parezca tan importante, no constituye sino una chispita minúscula de los procesos a gran escala que permitieron el desarrollo y evolución del universo. Y esos procesos incluyen numerosas transformaciones entre lo vivo y lo inerte –lo muerto–.

Se dice a menudo que, cuando nacemos, comenzamos a morir. Y es verdad. Incluso se puede extender a escalas cósmicas: cuando el universo surgió, comenzó también a morir; y nuestra vida personal es apenas un breve paso en ese proceso inmenso propulsado por la entropía y por la fluctuación. Si me apuras, lo asombroso es que tú y yo y todos los que conocimos alguna vez llegáramos a alentar, a amar, a odiar, a sentir y soñar y pensar; un artefacto tan vistoso de la entropía y las fluctuaciones que empuja a muchos hacia la superstición.

Aunque, a decir verdad, sólo parece tan llamativo desde nuestro pequeño punto de vista. En términos cósmicos, por el momento no somos mucho más que un moho raro con muchas ínfulas atrapado en una breve línea de gases tenues entre el abismo y el frío, en un planeta minúsculo de un sol mediocre olvidado en una galaxia cualquiera. Y si cada galaxia del universo costara un céntimo de euro, no habría dinero suficiente en el planeta Tierra para comprarlas todas ni muy de lejos. Quizá cuando logramos hacer algo más que arrastrarnos como un líquen con patas por la superficie de un planetucho perdido podremos comenzar a darnos, con justicia, algo más de pisto. En nuestro descargo cabe decir que, a fin de cuentas, acabamos de empezar como quien dice.

La vida y la muerte son, pues, aspectos del mismo proceso. Tú te formaste en el vientre de tu madre a partir de la materia inerte y la energía no-viva que mamá absorbió durante el embarazo mediante la alimentación, el aire, su mera presencia en la superficie de este planeta. Carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, energía variada y un puñado de cosillas más: eso te construyó. La brujería de la vida radica en su habilidad para organizar todo eso en un sistema complejo capaz de estabilizarse, desarrollarse y reproducirse a sí mismo que encima hace cosas y presenta una entropía menor que todas esas sustancias y energías sueltas por ahí: la fluctuación.

Soldado georgiano muerto en la guerra con Rusia de 2008

Guerra de Osetia del Sur del verano de 2008. Este soldado georgiano ha sido fatalmente alcanzado por la materia y energía de un arma rusa, de manera suficiente para penetrar o desarticular todas sus protecciones físicas y biológicas como ser vivo organizado. A consecuencia de los efectos de estas fuerzas, su homeostasis y los procesos biológicos que mantenían estabilizados sus desequilibrios internos esenciales y sus funciones superiores han quedado dislocados irreversiblemente. La entropía se apodera de él para restablecer el equilibrio con el medio: decimos que está cadáver, muerto y descomponiéndose. No obstante, sigue habiendo muchas cosas vivas en él; y con sus restos, surgirán muchas más.

Sin embargo, ese es un sistema en desequilibrio radical con el medio circundante e incluso entre las distintas partes que lo componen (o de lo contrario estaría termodinámicamente muerto y no haría nada en absoluto). Sólo puede durar un tiempo, porque la entropía presiona eternamente para devolverlo a un estado de mayor equilibrio: el desorden, el caos, la desorganización que a partir de cierto punto ya no permite mantener las funciones biológicas y mentales superiores. Aunque lográramos prolongar la vida indefinidamente con medios tecnológicos, tarde o temprano los duendes de la entropía terminarán imponiéndose –aunque sea, estirándolo mucho, al aproximarnos a la muerte térmica del universo–. Entonces sobreviene lo que llamamos la defunción, el óbito, el fallecimiento, el estirar la pata, vaya.

No obstante, determinar este momento exacto es asunto discutible, precisamente porque se trata de un proceso y no de un instante. Los antiguos se asombraban de las similitudes entre el sueño, el coma y la muerte, dando lugar a numerosos mitos y leyendas. En general, aprendimos pronto a reconocer algunos signos y síntomas indicativos de que el proceso es ya irreversible. El favorito fue siempre la parada cardiorrespiratoria: el momento en que el funcionamiento del corazón y los pulmones no puede mantenerse ya estabilizado y queda interrumpido. Hoy en día sabemos que este criterio, aunque acertado en la mayoría de los casos, no resulta infalible y condujo a numerosos errores en el pasado: la función cardiorrespiratoria se puede restablecer, bien de manera natural o mediante técnicas médicas ahora comunes como la resucitación cardiopulmonar avanzada. En el estado actual del conocimiento médico consideramos signo de desorganización irreversible la pérdida sostenida de toda actividad cerebral. En caso de duda, todas las culturas han considerado la evidencia de putrefacción como prueba definitiva de muerte.

Y con acierto. Esto de la putrefacción no es más que la continuación de los procesos entrópicos o fluctuantes de la vida, pero desde luego al iniciarse pone en evidencia que no hay posible marcha atrás: el ser vivo está demasiado desestabilizado como para mantener gran parte de sus desequilibrios internos básicos. Perdida por completo la homeostasis, la entropía empuja para terminar de esparcir, desorganizar y consumirlo todo, restableciendo así el equilibrio con el medio circundante. Y para ello se vale también de otras fluctuaciones, en forma de bacterias, gusanos, carroñeros y demás. El ciclo de la vida y de la muerte prosigue así. Pronto, los átomos y moléculas que una vez formaron un ser humano terminarán perteneciendo de nuevo al planeta y a otras plantas y animales, incluyendo otros humanos. Como en el reciclaje.

Descomposición de un lechón a cámara rápida. Ojo esos estómagos delicados.

Los mitos de la muerte.

Sala de emergencias

Sala de urgencias críticas de un hospital moderno. En la actualidad, es posible reanimar y curar a personas que en el pasado se daban por definitivamente muertas.

Para incontables personas a lo largo de toda la historia de la Humanidad, esto de la muerte ha constituído siempre el misterio último y el miedo definitivo. Sin duda, tuvo que ser determinante en el surgimiento de los mitos, las leyendas y las religiones. Este que te escribe, que como ya te dije al principio ha vivido alguna cantidad significativa de muerte a su alrededor, no opina que haya ningún misterio especial más allá de los propios –y fascinantes– de la naturaleza, la entropía y el cosmos en su conjunto. Jamás vi nada que me diera algún motivo fehaciente para cambiar de opinión. Las cosas vivas nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos: eso es todo. El miedo, por su parte, es libre; si te interesa mi punto de vista personal, te diré que la muerte en sí no me inspira mucho temor. Supongo que a estas alturas sería como tenerle miedo a volar, después de todo lo que he viajado en avión. Le tengo miedo –eso sí– a algunas formas de morir, que las hay de bastante perras. Y, sobre todo, a lo que pudiera pasarle después a algunas personas que quiero. Pero para mí y a la luz de todo lo expuesto, la muerte es algo tan natural como la vida y debe ocurrir necesariamente. A mí, también. Entropía, fluctuación: ley cósmica.

En Mi visión del mundo, Albert Einstein decía lo siguiente, que yo comparto en su gran mayoría:

La experiencia más hermosa que tenemos a nuestro alcance es el misterio. Es la emocíón fundamental que está en la cuna del verdadero arte y de la verdadera ciencia. El que no la conozca y no pueda ya admirarse, y no pueda ya asombrarse ni maravillarse, está como muerto y tiene los ojos nublados. Fue la experiencia del misterio, aunque mezclada con el miedo, la que engendró la religión. La certeza de que existe algo que no podemos alcanzar, nuestra percepción de la razón más profunda y la belleza más deslumbradora, a las que nuestras mentes sólo pueden acceder en sus formas más toscas… son esta certeza y esta emoción las que constituyen la auténtica religiosidad. En este sentido, y sólo en éste, es en el que soy un hombre profundamente religioso. No puedo imaginar a un dios que recompense y castigue a sus criaturas, o que tenga una voluntad parecida a la que experimentamos dentro de nosotros mismos. Ni puedo ni querría imaginar que el individuo sobreviva a su muerte física; dejemos que las almas débiles, por miedo o por absurdo egoísmo, se complazcan en estas ideas. Yo me doy por satisfecho con el misterio de la etemidad de la vida y con la conciencia de un vislumbre de la estructura maravillosa del mundo real, junto con el esfuerzo decidido por abarcar una parte, aunque sea muy pequeña, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.

Más allá de las religiones y leyendas, han surgido algunos mitos de la Edad Contemporánea en torno a la muerte. Uno de ellos es que la existencia de un alma hasta cierto punto material u otra cosa análoga habría quedado demostrada mediante su peso, que sería de 21 gramos. Esta fue la conclusión a la que llegó un cierto doctor Duncan McDougall a principios del siglo XX, pesando a diversas personas y animales a lo largo de su agonía y muerte. Según el Dr. McDougall, un ser humano perdería estos 21 gramos de peso en el momento de morir; los perros, no. Sus observaciones nunca han podido ser validadas independientemente o reproducidas bajo circunstancias controladas, la metodología utilizada por McDougall resulta enormemente controvertida (muestra pequeña, método de pesaje incorrecto) y el mero hecho de hablar de un momento de la muerte y no de un proceso de la muerte ya nos sugiere que el buen doctor no acababa de tener claros algunos conceptos. Hoy en día, las conclusiones de McDougall se consideran generalmente pseudociencia.

Curiosamente, la imaginería popular tradicional ha creído siempre que las personas ganamos peso al morir, en vez de perderlo como aseguraba este médico. De ahí viene la expresión peso muerto o pesar como un muerto. Los miembros humanos amputados o anestesiados también parecen pesar mucho. Todo esto no es más que un error de percepción, derivado de que no tenemos mucha costumbre de levantar un cuerpo o un miembro adultos que no coopera en absoluto con su propia fuerza. Entonces, nos olvidamos de que una flaca de cincuenta kilos pesa tanto como un saco grande de cemento; y un tipo de cien, más que algunos motores pequeños de coche. En situaciones de emergencia, además, no es raro tener que manipular un cuerpo aplicando cargas y palancas que aumentan aún más la sensación de peso.

Ascensión al empíreo

"Ascensión al Empíreo" de El Bosco (ca. 1490), parte de la colección de cuatro postigos "Visión del Más Allá". Muchas personas creen reconocer en esta pintura el "túnel de luz" que algunos aseguran ver durante experiencias cercanas a la muerte. Óleo sobre panel, Palacio del Dux, Venecia.

Otro de estos mitos modernos generalizados, cómo no, es el del túnel de luz (que algunos extienden a la visualización de seres de luz ydemás). Lo primero que cabe objetar es que esta experiencia, de ser cierta, difícilmente resulta universal: sólo parecen haberlo percibido algunas personas y yo nunca me he encontrado con ninguna. Personalmente, conozco a varias que estuvieron al borde de la muerte o clínicamente muertas; no vieron nada parecido. Una chica que se había dado un fuerte golpe con la moto, teniendo entonces catorce años, me describió que ella sólo había visto como si los cuerpos del personal médico que tenía alrededor en el box de urgencias se estiraran al poco de entrar en parada cardiorrespiratoria aguda, según sus propias palabras, “igual que en un cuadro de El Greco“. Finalmente, “se fue de golpe” y sólo despertó muchas horas después.

Un señor de mediana edad que conocí coincidía en esto del “irse de golpe”: entró en varios comas con muerte clínica a consecuencia de un problema cardíaco grave y me contaba que, para él, había una discontinuidad temporal entre el momento de entrar en coma profundo y el de salir del mismo, como cuando te ponen anestesia general: un “clic” instantáneo entre un momento y el otro, sin nada en medio. Doy fe de que a mí me han puesto tres veces anestesia general y, en efecto, tal cual eso fue lo que sentí en todos los casos. Finalmente, un soldado que resultó herido durante una reciente guerra europea me lo contó así: “Estábamos saliendo de un pueblo. Di dos pasos hacia la carretera y al ir a dar el tercero, casi me caigo de la cama del hospital.” Entre una cosa y otra habían pasado tres semanas, un balazo por sorpresa en el cuello disparado desde un bosque cercano y una carrera hasta la puerta de urgencias más próxima a golpe de bolsas de plasma, pinchazos de adrenalina (epinefrina) y desfibrilador militar aplicado de aquella manera. Este efecto de desconexión súbita parece ser común a varias formas de pérdida de conocimiento, coma, anestesia y muerte clínica.

No voy a poner en duda el testimonio de las personas que aseguran haber visto el túnel de luz en cuestión, que hasta aparece reflejado en un cuadro de El Bosco. Sí afirmo que no parece ser ni mucho menos una experiencia universal y que, por otra parte, tampoco sería tan raro que algunas personas alucinaran de manera parecida cuando cerebros muy similares (todos los cerebros humanos son muy similares) comienzan a morir de manera semejante por falta de oxígeno y nutrientes. En todo caso, de todas las personas que he visto morir, sólo una me dio la impresión de que estuviera viendo algo; y, por la forma rápida como movía las pupilas, no me pareció que fuera nada fijo en un solo punto.

A estas alturas, como dije más arriba, la muerte ya no es el misterio que acostumbraba a ser. Tenemos ya muchos conocimientos sobre las razones por las que vivimos y morimos, algunas de las cuales he comentado a lo largo de este post; y no parece que se trate de ningún suceso extraño o excepcional en el transcurrir del cosmos, la vida, la entropía y la fluctuación. Vivimos y morimos como parte de los fenómenos a gran escala que constituyen este universo; la materia y energía que nos componen va cambiando de estado y situación, permitiendo durante un tiempo el surgimiento de la vida y la mente. Después pasa a otros estados distintos, como cualquier otro proceso físico-químico, y al menos una parte de esa misma materia y energía acaba repartida entre otros seres vivos; o no, según donde caigamos fritos. No veo posible de ninguna manera realista que la conciencia de la propia existencia, resultado de una complejísima organización cerebral extremadamente frágil, pueda mantenerse a lo largo de esos procesos. El resto es ya cosa de la permanencia de la memoria cuántica. En todo caso, sólo lo que está vivo puede morir. Ya que los duendes de la entropía y las hadas de la fluctuación nos han hecho ese regalo, más vale aprovecharlo, porque muy –muy– probablemente no se repetirá.

Be Sociable, Share!
¡Qué malo!Pschá.No está mal.Es bueno.¡¡¡Magnífico!!! (92 votos, media: 4,79 de 5)
Loading ... Loading ...
Be Sociable, Share!

136 comentarios »

  1. Ambros dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 21:16

    Una excelente anotación. Si me permites la recomendación, Connie Willis tiene una estupenda novela llamada Tránsito (Passage) sobre la investigación de la experiencias cercanas a la muerte. Ciencia ficción, recalcando la parte de ciencia, y entretenimiento para seguir reflexionando.

    • sotanez dijo,
      El 3 de octubre de 2010 @ 23:03

      Muy recomendable de la misma autora “El libro de El día del juicio final”, donde se habla entre otras cosas de cómo se enfrentan diferentes personas en diferentes épocas a la enfermedad y la muerte.
      Por cierto ha ganado esta novela los tres premios grandes de la ciencia ficción: el Hugo, el Nebula y el Locus.

      • Yuri dijo,
        El 3 de octubre de 2010 @ 23:46

        Anotados ambos. El primero me sonaba pero no lo he leído, y el segundo ni siquiera. Gracias a los dos. :-)

        • siguaraya dijo,
          El 4 de octubre de 2010 @ 9:17

          Anotados, y gracias a los tres, a estar horas de la mañana, se hace algo duro pero la ciencia siempre será amena ;)

  2. Fagus dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 21:20

    Elegantísimo texto

    • Yuri dijo,
      El 3 de octubre de 2010 @ 23:46

      Gracias. :-)

  3. trimegisto dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 21:23

    Grandioso.

    • Yuri dijo,
      El 3 de octubre de 2010 @ 23:47

      Más gracias. :-D

  4. Dani dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 21:32

    Sólo alguien como Yuri Gagarin, es capaz de escribir científicamente sobre la muerte y transmitir paradójicamente lo contrario: una vitalidad inmensa.

    Y vaya, ahora mismo en Redes, están hablando de lo mismo que tu post a nivel bioquímico con el Nobel A. Herschko.

    Qué gran post, Yuri. Y qué -hoy no diremos grande- vivo estás.

    Gracias y un abrazo

    • Yuri dijo,
      El 3 de octubre de 2010 @ 23:48

      Se intenta estar lo más vivo posible, se intenta. No surgirá fácilmente otra oportunidad parecida. ;-)

      Un abrazo igual.

  5. Chisco dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 22:04

    Muy buen artículo, pero hay algunas cosas con las que no estoy de acuerdo, como la analogía con la casa y su mantenimiento.

    La diferencia principal entre un ser vivo y una casa, que una casa cuando se va deteriorando hay que cambiar materiales enteros, columnas que se caen, pueden suponer que se caiga la casa entera, incluso con el mejor mantenimiento, es cierto que puede llegar un punto donde haya que tirarla entera.

    El ser humano es algo diferente en ese aspecto, somos una “agrupacion” de átomos y eso es lo interesante, en constante renovación, las celulas se renuevan cada X días, ni tu ni yo somos los mismos átomos que éramos hace un año, esto es, somo la misma persona, con las mismas cicatrices y recuerdos, pero la base “física” en la que estamos impresos, no es la misma que hace un año, esa base física en la que se sustena nuestro “yo”, nuestra “persona”, está repartida por todo lo que nos rodea, desde pañuelos de papel que tiramos a la basura, el WC, el aire que respiramos y exhalamos, las nubes, nuestro sudor que se evaopra o cae al agua… ahi se va la parte física de nuestro yo.

    En un futuro cuando logremos programar las células y los complejos de renovación celular con la misma precisión que hoy podemos programar un ordenador, estoy segurisimo de que venceremos el envejecimientoy lograremos un estado de “renovación permanente” de nuestras celulas en un soporte “físico” (nuestro cuerpo) con aspecto indefinidamente joven. De hecho creo que esa es nuestra razon de ser, y es donde caminamos en la sociedad sin darnos cuenta, hacia la juventud infinita (Lo cual no es lo mismo que la inmortalidad ojo).

    La muerte es algo subjetivo a los seres vivos, y no todos, eso si la mayoría, y al menos dejando de lado el debate si es deseable, o no, evitable o no, yo creo que merecemos vivir muchos más años, con la cantidad de lugares, y experiencias que podemos vivir hoy en día, una esperanza de vida de 100 años (siendo tremendamente optimista), es muy pero que muy corta.

    In science we trust :)

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 0:06

      Si te das cuenta, lo que comentas está ya apuntado (bien es cierto que muy de pasada) en el antepenúltimo párrafo de “Del vivir y del morir”. ;-)

      Esto que planteas es intrigante. Vamos a ver. Si hablamos de llevar a un ser humano a vivir 200, 500, 1.000, 2.000, 10.000 años… en realidad da igual, todo lo dicho en este post sigue siendo plenamente válido. Simplemente, sucede más tarde. Es como si la casa del ejemplo tuviera un excelente mantenimiento, con toda clase de arreglos y sustituciones de lo deteriorado.

      Si hablamos de la posibilidad (hoy por hoy pienso que remota) de mantener un ser humano vivo por tiempo indeterminado, nos surge la cuestión de cuánto es eso. Porque para los antiguos la “eternidad” se simbolizaba en siglos o milenios y mentalmente lo percibían así también. Ahora que necesitamos de potencias de diez muy altas para plantear un concepto parecido, la cuestión de “cuánto es ese tiempo indeterminado” se vuelve muy interesante. ¿Es hasta la próxima revolución política, social o religiosa? ¿Hasta que el ser humano evolucione en otra cosa? ¿Hasta la próxima extinción? ¿Hasta la desaparición de la vida terrestre? ¿Del sistema solar? ¿De la galaxia? No parece muy probable que se pueda sobrevivir al final de la Era Estelerífera, y desde luego pasar de la Era de Degeneración escapa a mis fantasías más extremas (sí, no dejo de ser un hombre de mi tiempo ;-) ). Sea como sea, al final, ahí está la muerte térmica del universo esperando a todo y a todos.

      Con lo que, en último término, no hemos dejado de retrasar el problema. ;-) La muerte, así, sigue siendo algo plenamente objetivo.

      Precisamente porque in science we trust. :-P

      • Chisco dijo,
        El 4 de octubre de 2010 @ 0:29

        Nunca se sabe que nos deparará el futuro y de que seremos capaces y de que nó, nadie te dice que se descubra una manera de viajar entre universos paralelos (si existen realmente), eternamente, y cuando uno este en una fase de “enfriamiento” previo a la muerte, nos mudemos a otros, o que descubramos la manera de hacer que el nuestro nunca llege a enfriarse por completo y podamos “curarlo” como curamos a un enfermo, que logremos mudarnos a un nuevo soporte más manejable… En fin, la imaginación es mas infinita que las propias leyes físicas sobre las que se sustenta el cerebro y por tanto ésta.

        Respecto a que siempre haya un punto donde se plantee el tema de la muerte, más de lo mismo, puede que un día no sea necesario y se acoten todas las posibilidades que puedan derivar en la “muerte”, incluso se pueda superar un accidente que físicamente nos destruya y nuestra conciencia recuerdos sigan residiento en una parte indestructible a cualquier temperatura o daño físico posible o imaginable. Es todo imaginación.

        O a lo mejor nadie dice que en pocos años Europa se islamice y radicalice (sí, soy de esos que tienen un profundo miedo a las religiones sobretodo las radicales) y se pase por la horca a todo los científicos y desparezcamos en una guerra nuclear antes de lograr nada de lo anteriormente expuesto o algo que se le pareciera.

        Lo que está claro que la muerte hoy por hoy sabemos lo que es, el fin de lo que somos, no hay nada de misterioso, simplemente nos tiene que pasar y no hay que pensar en ella, aun no tenemos demasiadas formas de evitarla, así que no merece la pena darle muchas vueltas, más que trabajar para retrasarla y evitarla lo más posible, porque todos estamos de acuerdo, independientemnte de las experiencias vividas y de la edad que tengamos, que vivir es preferible a estar muerto.

        • Yuri dijo,
          El 4 de octubre de 2010 @ 15:12

          Completamente de acuerdo, sobre todo al final.

  6. Alfonso dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 22:42

    Impresionante… maginifico post… Hay un libro llamado “Como morimos” (S.Nuland, Alianza Ed.) que puede servir para completar un poco mas la descripción final de la fisiologia del proceso de defunción.

  7. El 3 de octubre de 2010 @ 23:32

    Brillante, visto así te das cuenta de que morir es algo mucho más mundano de lo que generalmente quieren hacernos creer. No hay misticimos ni lados ocultos, solo seres que dejan de ser y pasan por un proceso como el del video que posteas. Quizas con los nuevos avances y tecnologias en el futuro seamos capaces de burlarla cada vez durante mas tiempo…y ya hay algunos que dicen que el ser humano que vivira 1000 años ha nacido ya

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 0:07

      Simplemente es un hecho natural como cualquier otro. :-)

      Como comento más arriba a Chisco, el ser humano que viva 1.000 años tendrá que morir también. ;-)

  8. David dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 23:39

    Una cosa es la muerte y otra muy diferente matar a otros animales sintientes.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 0:08

      No entendí tu comentario. :-/

  9. Abel dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 23:42

    Brillante, sólo puedo decir eso ;)

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 0:07

      Y yo que gracias. :-D

  10. angel dijo,
    El 3 de octubre de 2010 @ 23:55

    Hay una pelicula que aconsejo en relacion a lo que se trata y que sorprende:The man from earth

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 0:10

      La vi hace algún tiempo. Me pareció interesante por las cuestiones que plantea.

  11. Orlando dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 0:41

    La principal dificultad que encuentro (y supongo que le pasa a más personas) es tratar de imaginar cómo debe de ser morir. Pero claro, para la mente es un contrasentido tratar de imaginar su propia inexistencia. En ese sentido, realmente somos inmortales, ya que nunca podremos registrar en forma de recuerdo nuestra propia muerte.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:13

      Por mi experiencia, yo diría que debe ser algo muy parecido a la anestesia general, pero sin despertar. Pero claro, esto se puede suponer, aunque no asegurar. Nadie ha vuelto para contárnoslo. ;-)

      • Epaminondas dijo,
        El 3 de diciembre de 2010 @ 10:21

        Justamente, pero la parte de “sin despertar” es la que la mente no puede concebir. Podemos concebir un inicio de la conciencia (no nos resulta difícil imaginar que antes de nacer no existíamos), también un lapso de inconsciencia (lo experimentamos una vez por día, al dormir y volver a despertar), pero no un final definitivo de la conciencia.

  12. kuark dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 0:49

    Muy interesante su post.Sobre el tema del descenso de la entropía a nivel local ,elude la segunda ley de la termodinámica,aún tengo dudas.Paul Davis,si no me falla la memoria,dice que aunque,aparentemente,en determinados casos,se crea en dicha violación,la realidad es que no:puede parecer que desciende,pero visto con detalle,la realidad es que se aumenta,incluso a nivel local,

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:16

      La verdad es que es interpretable. Pero el “efecto fehaciente” equivale a una violación de la entropía local. Todo depende mucho de dónde pongamos la barrera de la localidad. ;-)

  13. Ripcual dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 0:50

    Gran artículo, de verdad.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:16

      Muchas gracias. :-)

  14. Forestalx dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 0:58

    Yo he estado inconsciente un par de veces en mi vida, y fué, exactamente, lo mismo que los casos que has contado: lo que apra los demás fueron horas, para mí, simplemente, no existió. Ni siquiera tuve la sensación de haber dormido un rato…

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:16

      Tal cual. Es asombroso, ¿eh? Como si el tiempo para ti no hubiera existido. Es lo más próximo que se me ocurre a una “nada mental”.

  15. ness dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 1:11

    con respecto a lo q muy bien planteo chisco, el como evitar la muerte ultima de la muerte termica del universo viajando a otros universos paralelos me pareceria q escapa a nuestra posibilidad por completo por el hecho de q tal propuesta ni tan siquiera pertenece a nuestro universo.
    otra opcion q no atentaria contra las leyes de nuestro universo seria la de viajar en el tiempo y volver a un momento seguro siempre. de esta forma se podria burlar a la muerte indefinidamente pero claro vivir no solo depende de procurase energia y evitar accidentes menores como un balazo, el cual con tecnologia avanzada podria ser reparado ipso facto, ¿q pasaria si en todo este infinito tiempo fueses expuesto a una explosion de rayos gamma o a un agujero negro o a una presion enorme, se me pasan por la cabeza inumerables formas de accidentes irreparables.
    y en un tiempo infinito existen tambien infinitas posibilidades de q ocurran absolutamente todos los hechos posibles, por lo q en un momento x tarde o temprano te encontrarias con un accidente irreparable. es imposible evitar la muerte , incluso aunqe puedas evitar la muerte termica del universo.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:17

      Así es. Y eso de cambiar de universos o evitar su muerte térmica pues es… como poco… digamos que *muy* especulativo. :-D

  16. Conan dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 1:59

    Seguro que lo habéis leído, pero bueno:
    “La última pregunta”, de Isaac Asimov http://www.fis.puc.cl/~jalfaro/fiz1111/charla/laultimapregunta.pdf

    • Sarkrass dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 10:04

      Magnífico relato de Isaac Asimov; os indico a continuación otro relato que tiene cierta conexión con el concepto de muerte y eternidad:

      http://grupocreativogatito.blogspot.com/2007/03/cuento-la-ltima-respuesta-isaac-asimov.html

      Y Yuri, sinceramente enhorabuena por tu blog, da ánimos renovados a aquellos que nos dedicamos a la ciencia, lo cual a veces es un auténtico quebradero de cabeza!!

      • Yuri dijo,
        El 4 de octubre de 2010 @ 15:18

        Me enorgullece leer eso último. ;-)

        Cuando tenga un rato le echo un vistazo a ese cuento.

    • Orlando dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 11:35

      Una de las mejores historias de ciencia ficción jamás escrita, si no la mejor. De hecho, era la favorita del propio Asimov, aunque a sus lectores les gustaba más “Anochecer”.

      • Yuri dijo,
        El 4 de octubre de 2010 @ 15:19

        Estoy de acuerdo. “La última pregunta” es para mí mejor que “Anochecer” (¡que tampoco está mal…!).

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:17

      Esta sí la conocía. Recomendada a los lectores. ;-)

    • Abel dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:40

      Magnífico cuento, lo leí este verano y te va enganchando conforme vas avanzando.
      Una lectura recomendada.

  17. vvcv dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 2:30

    Bueno, a riesgo de parecer sectario o algo similar (debido a una pronunciada ignorancia del tema en cuestión por parte de aquel que juzga), aquí estoy para recomendar el libro que para mí es el más interesante que he leido jamás (y soy un lector ávido) sobre este asunto tan desconocido como es la muerte: quedelibros.com/libro/45920/La-Vida-entre-Vidas.html

    No os arrepentiréis de echarle un ojo, os lo aseguro. Seguro que más de uno se asombra.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:19

      Le voy a echar un vistazo porque me lo recomiendas tú, pero de entrada te adelanto que tiene unas pintas a magufada que tiran para atrás. :-D

      Gracias de todos modos. ;-)

  18. Francisco Javier Navarro dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 4:53

    Oye Yuri, has visto este episodio de Documentos TV? Documentos TV: Estuve Muerto – http://teimagino.com/video-sobre-la-muerte-documentos-tv-%E2%80%9Cestuve-muerto%E2%80%9D-dirigido-y-presentado-por-pedro-erquicia/

    A mi me sorprendio el testimonio del cirujano cerebral de esta mujer que tuvo que ser “puesta” en muerte cerebral para poder operarla y que pudo dar testimonio de cosas que ocurrieron durante su operacion y de instrumentos que se usaron (cuando segun el cirujano era imposible que ella los hubiera visto ya que nunca los sacan del estuche hasta que el paciente esta en muerte cerebral, ya que si no habria que esterilizarlos otra vez)

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:25

      Emitido el 23 de enero de 2005, por más señas, en el caso de que alguien necesite la referencia. ;-)

      Pufff… es que estas cosas entre el borde del coma y la muerte están aún poco estudiadas, entre otras cosas por su dificultad práctica. Existen numerosos mecanismos químicos y neurológicos que pueden explicar algo así. Son casos muy excepcionales donde yo creo que “algo no ha salido según lo previsto”. Cada ser humano reacciona a los fármacos y alteraciones de manera muy igual pero también muy diferente (dentro de cierto rango de igualdad). El docu está bien, pero me parece un poquito “falsamente neutral” y por ello omite muchas otras explicaciones posibles.

  19. Hernan Valderrama Lemos dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 6:56

    Excelente articulo Yuri, no habia escuchado una definición tan clara del concepto de Entropía hasta el día de hoy. Me parecio genial la relación de la entropía y la Fluctación con el ciclo de la vida.

    Att. Hernán.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:25

      Muchas gracias, Hernán. Se intenta. ;-)

  20. Luis dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 8:11

    Magnífica exposición de un tema tan difícil, y, al mismo tiempo, tan fundamental a la hora de intentar comprender esta realidad de la que formamos parte.Una pregunta queda todavía sin respuesta (a mi entender). La muerte del Universo, ese estado de equilibrio absoluto, como consecuencia necesaria de la entropía, sólo es comprensible si el Universo es un sistema cerrado, es decir, un sistema donde el volumen energético permanece constante, de acuerdo con el segundo principio de la termodinámica. ¿Podemos estar seguros de que este universo es un sistema cerrado? ¿Cómo explicar, entonces, la expansión acelerada del Universo, sostenida actualmente por la Astrofísica?

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:29

      De momento, la hipótesis más fuerte y mejor argumentada es la energía oscura. El universo entendido globalmente (incluso como conjunto de multiversos con potenciales interacciones entre sí), por definición, debe ser un sistema cerrado. La pregunta sería más bien “hasta dónde llega *este* universo”. Y si una interacción entre dos o más universos no los convierte en el mismo universo otra vez.

  21. Enric dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 12:00

    Eres una bestia, deberías ser el próximo gran divulgador español, eso sí, deberías decir tu nombre para conseguirlo :D.

    En cuanto al blog y al cambio de servidor. Acabo de recomendar tu blog a un amigo australiano, estudió un master conmigo por aquí y quiere seguir trabajando su español a pesar de que es monolingüe cerrado y vive de nuevo entre canguros. Le he pasado el link actual y el antiguo, y me he fijado en la portada del blog actual. Tras este magnífico post había los resultados de una encuesta, una serie de fotos (¿?) y una recomendación de Cosmos, que al fin y al cabo aparece porque es un fascículo de Público.

    Antiguamente había un muro de entradas llenas de chicha que invitaba a seguir leyendo, cuidado no se te llene el blog de entradas menos grandiosas de lo habitual.

    Felicitaciones de todas formas, y aunque no sirva o ya haga tiempo, siento tus pérdidas y te acompaño en el sentimiento.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:31

      Hombre, con que hubiera bajado un poquito más se habría encontrado con “Fuego”, “Así funciona un arma termonuclear”, “Gagarin” y “Reparando homosexuales, destruyendo personas”. ;-) Y para eso está el índice a la izquierda. :-D

      Si yo doy el nombre: Yuri Alekseyevich Gagarin. ;-)

      Muchas gracias. ;-)))

  22. Ellouder dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 12:08

    La casi certeza de que la conciencia no sobrevive, lo que me produce, más que miedo, que poco, es tristeza, una tristeza negra y honda. Y un poquito de rabia, quizá, por la imposibilidad de alcanzar lo que tenemos el potencial de alcanzar, experimentar, ver.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:33

      A mí, si me apuras, más rabia que propiamente tristeza. Sería una especie de mezcla entre rabia y melancolía honda, como bien dices. Pero para mí es una melancolía serena, no exactamente triste y menos aún depresiva. Una especie de “me da rabia pero comprendo; gracias, cosmos, por la oportunidad: ¡vamos a por ello!”.

      Me alegra verte por aquí. ;-)

  23. cocran dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 13:00

    Muy interesante Yuri, hablar de la muerte de una forma tan amena y libre subjetividad, es algo al alcance de pocos. Enhorabuena por el post.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:34

      Muchas gracias, Cocran. :-)

  24. ENMEMORIA dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 13:31

    Te felicito por el post, nos lo hemos releído varias veces, es muy interesante y acertado todo lo que dices. Muchas gracias por tratar este tema de esta manera y, como han dicho más arriba, de una forma tan elegante. Un gran saludo, te seguiremos leyendo!!

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:34

      Un saludo a vosotros y muchas gracias. :-)

  25. Jirosecundus dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 14:16

    Gracias por el post, interesante y completo como siempre, con un plus de serenidad y sinceridad que, teniendo en cuenta el tema, me ha parecido extraordinario. Me has recordado a Pratchett, uno que también se relaciona con Muerte.

    Te enlazo la traducción que se hizo desde “La Concha de Gran A’tuin”, una magnífica página sobre el universo Pratchett, de su artículo “Death and what comes next”, relacionado con su Alzheimer:

    http://amtimes.blogspot.com/2010/02/terry-pratchett-mi-defensa-de-una.html

    Gracias de nuevo.

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 15:35

      Interesante y además esto me resultaba desconocido en absoluto. Gracias a ti.

  26. Cristina_12_años dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 16:31

    Primero: felicitarte por tu post, es muy interesante :-)
    Segundo: No me acuerdo en qué post, hablaste de Yuri Gagarin, me gustaría saber ¿Elegiste el nombre de Yuri (para este blog) porque te gustaba el personaje o por algo más?. Gracias :-D

    • Yuri dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 16:49

      Muchas gracias. :-)

      Hablé sobre Gagarin en el de Gagarin: ;-)

      http://www.lapizarradeyuri.com/2010/09/16/gagarin/

      Elegí a Gagarin un poco por casualidad, así sin pensar mucho, porque desde niño me encantó su aventura y todas las cosas importantes que esa aventura representaba para todos nosotros. En su país sigue siendo un mito, una especie de símbolo de la valentía y la esperanza en el nombre de la ciencia y el conocimiento. Como si dijéramos, un poco el “resumen” de lo mejor que somos y sabemos hacer. Y yo lo comparto.

      Además, era un tipo muy simpático y ligón. ;-)

  27. voet dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 16:57

    he buscado “estructura disipativa” e “ilya prigogine” en el artículo y no aparecen en ninguna parte. ¿ein? ¿artículo más apropiado que este?

    http://es.wikipedia.org/wiki/Ilya_Prigogine

    http://es.wikipedia.org/wiki/Estructura_disipativa

    a veces no te entiendo.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:38

      Hay que cortar por algún sitio, que luego se me quejan de que hago posts interminables. :-D

      Me conformaba con introducir el concepto de fluctuación. Prigogine y las estructuras disipativas dan para un post completo de pleno derecho. ;-)

  28. Petoro dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 17:24

    Y es que no semos ná…

    En cuanto al inevitable aumento global de la entropía, ¿Seguro que en 10 elevado a 10 Googles de años (que ya son años) no descubriremos y perfeccionaremos una enormidad de teorías diferentes y cada vez más atinadas acerca de la “tiranía entrópica” o del “posible final” del universo?

    ¿Y que por tanto el estado final de máxima entropía no tiene por qué ser necesario aunque ahora (desde hace algo más de un siglo) lo parezca?

    Cada vez que ponemos un límite al universo, el universo nos sorprende haciéndose mucho más grande. ¿Quién sabe cuál es el próximo paso importante que daremos?

    Prefiero pensar que, si logramos integrarnos primero en una (concebible) civilización interestelar y luego en otra intergaláctica, es verosímil que entre todos sigamos descubriendo cosas que ahora ni remotamente imaginamos. Por ejemplo repositorios de almas donde seres avanzados puedan revivir las vidas de otros seres “que ya han pasado”, como quien lee un libro de historia… para aprender…

    Que no se me olvide. Gracias por mostrarnos cada poco cómo está el “state of the art” en todos estos variados campos que nos revelas.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:39

      No se puede saber lo que sabremos. ;-)

      Sin embargo, hay cosas que parecen bastante sólidas y tienen bastante lógica. Hay por ahí un debate bastante interesante sobre si ya hemos conseguido un “marco general” de comprensión del universo o todavía andamos muy lejos de eso. Es tema abierto.

  29. PacoM dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 20:43

    La luz al final del túnel…

    Siempre pensé que es una imagen muy apropiada para la literatura y, actualmente para el cine, pero poco creíble. Seguramente nos lo han contado tanto que se introducido en el imaginario popular y no es de extrañar que quienes tienen una experiencia cercana a la muerte crean verlo, pero porque “es lo que esperan ver”, no porque realmente sea así.

    Además, con el “clic” instantáneo nos cargaríamos cientos de escenas de películas, cuadros y páginas de libros :))

    Por lo demás, felicidades por este magnífico blog. Cada vez que se lo recomiendo a alguien, sus entusiastas comentarios suelen incluir algo similar a “¿Cómo coño sabe tanto este tío?”

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:40

      Como elemento adicional, te diré que hay un efecto que sí me ha contado alguna persona; aunque no al entrar en muerte clínica, sino al verse en gravísimo peligro mortal. Y es el de que “la vida pasa por delante de tus ojos en un instante”. Esto parece ser real, al menos en algunos casos.

      Es que me gusta aprender. ;-)

  30. david dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 21:21

    Aprovechando que has respondido practicamente a todos los comentarios, voy a escribir aqui por primera vez.
    Normalmente se considera que la entropia provocara la muerte del universo, como tu mismo has dicho debe ocurrir si no antes despues, sin embargo yo no creo que eso sea asi, creo mas bien que el tiempo es infinito, ya que el tiempo implica cambios y los cambios implica la existencia de tiempo, creo que nunca hubo un principio y que nunca habra un final, mi razonamiento es bastante absurdo pero es el siguiente: con tiempo finito habria habido un principio, antes de ese principio no deberia existir el tiempo, sin embargo en un momento concreto ‘aparecio’, algo hizo que se desarrollase el tiempo, eso implica un cambio, lo que me lleva a pensar que existia el tiempo antes de ese tiempo lo que me lleva a la reduccion al absurdo. Siempre asumiendo que las cosas no surgen espontaneamente (Que es mucho suponer).
    Partiendo de que el tiempo es infinito y de la entropia debo presuponer que tanto la energia como es espacio o son finitos ambos o son infinitos ambos. Si la enegia/materia son infinitas queda resuelto el problema de la muerte por ‘congelacion’ ya que al existir infinita energia/materia esto no ocurriria nunca. No puede existir energia infinita en un espacio finito, por puro razonamiento logico. Si existiese energia finita en un espacio infinito, asumiendo tiempo infinito, el universo estaria muerto por congelacion, y creo que no es asi.
    Lo que finalmente me deja que o energia/materia y espacio son infinitos (no habria muerte) o ambos son finitos. Si ambos son finitos antes o despues se concentrara toda la energia/materia en un punto y volvera a aparecer un nuevo comienzo, en el caso que esto no ocurriese el tiempo dejaria de existir, (ausencia total de cambios), y con infinito tiempo ya hubiese ocurrido si hubiese alguna posibilidad de que pasase.
    Aunque creo que tampoco hay que preocuparse ya que la posibilidad de estar vivo en el universo con tiempo infinito es ’0′ es un suceso cuasiimposible, y aqui estamos o eso creemos.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:46

      La idea de un tiempo infinito no es absurda. Pero, aunque al principio no lo parezca, presenta más problemas y paradojas que la de un tiempo finito. Una de las más básicas es que, si el tiempo fuera infinito “hacia atrás”, entonces ¿qué hacemos aún aquí? Según es la naturaleza de este universo, debería estar ya enormemente degenerado y tendiendo a la muerte térmica. De hecho, ocurre lo contrario: este es un universo llamativamente joven, casi bebé.

      A poco que el modelo de evolución estelar sea correcto, estamos rodeados de estrellas y sistemas solares “de tercera generación”. De lo contrario, no nos encontraríamos el tipo de materia que nos encontramos en los planetas. Eso significa que sólo hubo dos generaciones estelares (estrellas que nacen y mueren) antes que nosotros. Es otro buen argumento para la idea de un tiempo finito, o al menos de un suceso local (pero muy grande) bien delimitado en el tiempo. Y como eso, muchas más cosas.

      Es un planteamiento interesante, pero creo que erróneo. Digamos que este universo tiene mucho más sentido si tiempo y espacio son finitos.

      • david dijo,
        El 6 de octubre de 2010 @ 19:16

        Si la materia y energia convergen y estalla un nuevo bigbang no veo el problema.

  31. Otro Yuri de Valencia dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 21:54

    Hola a todos,

    en primer lugar mi enhorabuena a los posts con que Yuri nos enseña y entretiene por su contenido
    y por su narrativa.

    Sobre este último, me atrevo a señalar que (aunque implícita) se ha pasado por alto el tema de la “la evolución”.

    La combinación entropía+fluctuaciones hace que el entorno sea cambiante y eso ha obligado a los seres vivos a “ser cambiantes” para ser “adaptativos” y sobrevivir como especie antes que como individuo. Incluso se podría argumentar que la reproducción sexual es una estrategia que aumenta la variación genética y con ello la adaptabilidad.

    Sin embargo, al contrario de lo que (he entendido yo) que dice el post, no es directamente la entropía la que nos mata. Es la evolución la que o bien simplemente nos deja morir cuando ya nos hemos reproducido y criado a la descendencia con éxito y por tanto ya no somos necesarios, o directamente ha matado por fracaso evolutivo a aquellas ramas en que los progenitores no morían y acaban compitiendo con su descendencia.

    De hecho, hay “bichos” prácticamente inmortales. Como gran curiosidad, recomiendo

    + el oso de agua o tartígrado (http://es.wikipedia.org/wiki/Tardigrada) que es prácticamente indestructible
    (la entrada en inglés da más detalles: http://en.wikipedia.org/wiki/Tardigrade):

    + un cnidario (http://es.wikipedia.org/wiki/Turritopsis_nutricula)

    cita:

    Se conoce la existencia de un animal orgánicamente inmortal, la Turritopsis nutricula, un Cnidario que, tras alcanzar el estadio mas longevo de su ciclo vital, reviete el mismo rejuveneciendo progresivamente hasta volver al estado de pólipo…

    EN RESUMEN,

    que la mortalidad (en lapsos de tiempo terráqueos) no viene directamente de la entropía, sino de la evolución.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:51

      Hola, tocayo y vecino. :-P

      No es una idea contradictoria. Sin embargo, la evolución como tal no “mata” a nadie; lo que ocurre es que la muerte es una *herramienta* de la evolución. En un cierto momento, bien es cierto, la evolución nos “programó” una “fecha de caducidad”, que quizá podamos cancelar en tiempo relativamente próximo. Sin embargo, la muerte individual como tal es un proceso fundamentalmente de incremento de la entropía (en las muertes no-naturales ese “límite evolutivo” no tiene relevancia, y sin embargo en todas las muertes aumenta la entropía local del sistema).

      La evolución, a su vez, es otro de los enormes procesos que mueven el universo hacia adelante.

  32. Otro Yuri de Valencia dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 22:18

    Apasionante las reflexiones sobre el qué es el tiempo, el origen y destino del universo, el papel de la entropía, la existencia humana, la consciencia e incluso el libre albedrío (¿qué es tomar una decisión libremente?)

    O resumidamente

    ¿por qué hay algo en lugar de nada?

    • Orlando dijo,
      El 4 de octubre de 2010 @ 23:01

      Creo que la tendencia en astrofísica responde la pregunta que planteas de una manera que puede resumirse con la expresión:

      ¿Y por qué no?

      • Otro Yuri de Valencia dijo,
        El 4 de octubre de 2010 @ 23:28

        Ya, pero para el sí o para el no, yo necesitaría un porqué, o al menos una probabilidad.

        Yo no creo en las casualidades, y tiendo a pensar/divagar que “era altamente probable” que existiera ALGO.

        Incluso un universo como el nuestro. Pero ¿por qué? ¿es que hay un vivero de universos de forma que es prácticamente seguro que aparezca uno como el nuestro?

        Sería algo comparable a la aparición de la vida
        De alguna manera, en nuestro universo “con el suficiente tiempo” (15.000 millones de años) y “cantidad de intentos simultáneos” (millones y millones de galaxias) era prácticamente seguro que apareciera la vida.

        Lo que me frusta es la cadena de ¿porqués? ¿Qué me debería impedir que a cada “explicación” no pueda decir “sí, pero porqué”?

        • Yuri dijo,
          El 5 de octubre de 2010 @ 23:53

          Yo creo que en cada paso podrías preguntar “¿por qué?”, y se te puede responder legítimamente con la explicación de las leyes físicas que lo rigieron. Ese es este universo y así funciona.

          Más complicado sería responderte hoy por hoy a los “¿por qués?” originarios. Necesitamos aprender más. ;-)

  33. Luis dijo,
    El 4 de octubre de 2010 @ 22:39

    Preguntas y más preguntas. ¿En qué se diferenciaría de la Nada ese estado de equilibrio absoluto al que apunta nuestro Universo? Por otra parte, conocemos la imposibilidad, tanto teórica como práctica, de alcanzar el cero absoluto, ¿acaso no es ese equilibrio absoluto igualmente inalcanzable?
    Me disculpo por esta incursión en la Metafísica, y no espero respuestas.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:54

      No es metafísica. Lo que acabas de postular es el Tercer Principio de la Termodinámica. :-D

  34. El 5 de octubre de 2010 @ 1:08

    un tema duro, muy duro. Morirse significa eso, morirse. La vida como un parentesis entre dos eternidades: el inmensamente antes y el inmensamente después. El después es muy probable que sea simetrico al antes. Al antes de la consciencia, quiero decir. Lo que convierte esto en dramático es la consciencia y su perdida, su desaparición, el ya no ser.

    Personalmente lo que más me molesta es no saber que demonios va a pasar, en que va a quedar todo. ES como que te obligasen a salir del cine antes del final.

    Sobre el tunel y la luz hay respuesta científica: los ojos captan la luz por unas estructuras celulares y nerviosas determinadas, en un contexto de muerte en el que baje la tensión de golpe o progresivamente, la percepción visual se ve alterada y la información visual que el cerebro recibe es interpretada en función de los patrones culturales del sujeto: La luz cenital, la luz del tunel, la luz rodeada de oscuridad se ve realmente, pero la percepción está alterada, el sentido del tiempo también, y se interpretan las sensaciones de acuerdo a los patrones culturales. Cuando hay bajadas de tensión, la cabeza se pierde, hay mareo, perdida de visión, puntos de luz incluso con los ojos cerrados. La imagen del túnel nace de ahí. De la propia fisiología de la visión.

    Un tema muy duro amigos,

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:55

      Hola, editor. :-P

      Como comento en el artículo, aparentemente lo del “túnel de luz” está bastante lejos de ser una experiencia universal. Pero es posible que cuando se produce tenga que ver con lo que dices.

  35. El 5 de octubre de 2010 @ 11:26

    OTra cuestión, la mortalidad es una opción biológica derivada de la reproducción sexual. Hay una conexión directa entre las modalidades reproductivas y la mortalidad. La muerte es el precio que hemos de pagar por el sexo.

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:56

      Los seres no sexuados también morirán. ;-)

  36. PacoM dijo,
    El 5 de octubre de 2010 @ 14:54

    “La muerte es el precio que hemos de pagar por el sexo.”

    Uffff, entonces estoy listo de papeles :DDDDDDD

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:55

      ¡Aprovecha, rápido! :-D

  37. julandalf dijo,
    El 5 de octubre de 2010 @ 16:38

    “…aunque la batalla final contra la tiranía entrópica esté irremediablemente perdida dentro de un uno y más de de mil ceros de años, todas y cada una de las batallas hasta entonces se pueden ganar, o cuanto menos empatar. Que hay eones enteros de realidad por los que merece la pena luchar.”

    Enhorabuena por este párrafo (y por el post entero). Es una de las “definiciones” más claras que se pueden dar del proceso de vida para las personas ajenas al mundo científico. Muy buena, me quedo con ella y con la analogía de las pelotillas de polvo… genial, eso es en esencia un ser que “está vivo”, un pequeño agregado de materia en principio desordenada que por una casualidad “fue capaz” de captar energía y utilizarla para mantener su estado ordenado. Nada más que eso.

    Me hubiera gustado un poco más de biología, evolución desde un punto de vista físico (en plan “el quarck y el jaguar” o “la termodinámica de la vida”, pero está genial el artículo. Enhorabuena y a seguir, que eres un crack

    • Yuri dijo,
      El 5 de octubre de 2010 @ 23:56

      Muchas gracias. Como le he dicho más arriba a Voet, tengo que “meter la tijera” por algún lado. Cada uno de estos temas daría para libros y enciclopedias enteros… yo, con lograr transmitiros un poquito de las cosas maravillosas que rigen la realidad, me conformo. ;-)

      • david dijo,
        El 6 de octubre de 2010 @ 19:22

        Si un dia te planteas escribir un libro recogiendo lo que aqui escribes no dudes de que comprare variso ejemplares, para mi y para regalar. Si lo has hecho ya ¿puedes indicarme donde puedo buscarlo?

        • Yuri dijo,
          El 6 de octubre de 2010 @ 21:03

          Pues te advierto que está en el horno y lo prometido es deuda. :-D

        • david dijo,
          El 7 de octubre de 2010 @ 19:02

          Yo siempre cumplo mis promesas

        • Yuri dijo,
          El 7 de octubre de 2010 @ 19:13

          Excelente. Ya tengo mi primer comprador asegurado. ;-)

  38. Fran dijo,
    El 6 de octubre de 2010 @ 5:18

    Que grande Yuri. Haces una labor de divulgación impresionante.

    Me gustaría plantear algunos pensamientos desde mi profundo desconocimiento de estas materias, quizás alguna pregunta resulte un tanto ingenua, pero aún así, vamos allá:

    Cuando se habla de la busqueda de la inmortalidad, creo que esto suscitaría problemas demográficos que sólo podrían ser solventados con políticas de natalidad y medios anticonceptivos y sospecho que también problemas de otras indoles , así que pienso que la muerte es algo necesario y para algunas personas dependiendo de la vida que lleven hasta una bendición.

    ¿ Hay alguna mínima posibilidad de vencer ese destino final de la muerte térmica del universo? Sea como sea, entiendo la humanidad no se va a doblegar nunca ante ello por puro instinto de supervivencia. Tampoco creo en un mundo sin retos donde todo se ha conseguido ¿ Donde queda el misterio, la esperanza, el futuro? ¿ Después de la muerte térmica puede volver a surgir vida posteriormente o qué sucede?

    Si el universo es finito ¿ Qué hay fuera del universo? si es que este concepto espacial es posible.

    Me ha parecido muy interesante, el tema de la renovación del soporte físico en busca de la inmortalidad. Ultimamente he podido leer algún artículo sobre la inteligencia artificial y sobre la posibilidad de incluso implantar sentimientos en un robot ¿ Esto nos lleva a planteamientos deterministas duros? ¿ Es en realidad el libre albedrío una ficción el cual no podemos formular por ser el número de variables demasiado amplio e inabarcable ?

    Un abrazo Yuri, un placer leerte y saber en este artículo un poco más de ti.

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:53

      Si no hay espacio, no hay nada “fuera”. Igual que no puede haber nada “antes” del tiempo. San Agustín ya disertó sobre esto. :-D

      Evidentemente no se puede predecir el futuro, pero no parece que la tendencia a la mayor entropía y finalmente la muerte térmica del universo (en una u otra forma) se pueda impedir de ninguna manera razonable.

      Conceptos como el libre albedrío son eminentemente filosóficos, no científicos. Depende de dónde pongamos los límites del determinismo o de la libertad. Es evidente, por ejemplo, que ahora mismo no tenemos “libre albedrío” para viajar a Andrómeda. Siempre actuamos dentro de un juego de posibilidades determinado por la “realidad vigente”, sobre una base biológica-cultural-histórica-personal y es discutible hasta qué punto lo hacemos de manera verdaderamente “libre”. En esto, yo creo que todo depende de dónde ponga los límites cada cual.

  39. Adrián dijo,
    El 6 de octubre de 2010 @ 13:24

    Enhorabuena por el artículo y por la página, que crece a pasos agigantados y no sólo en extensión;).

    En mi primer proyecto de novela, que está en curso y puede que no vea la luz, uno de los personajes es un profesor de autoescuela neurótico y obsesionado con las matemáticas. Agobiado por su propia caducidad, se rinde ante la vida y se dedica a mostrarle a la gente su teoría sobre la imposibilidad matemática de la existencia de la vida eterna. Así que no tiene muchos amigos.

    A lo que voy, que pensando en las motivaciones de este pobre hombre, yo mismo he llegado a algunas ideas. Además de la entropía, la muerte térmica, y demás asuntos fuera de nuestro alcance vital, hay un hecho inevitable y más mundano: en un periodo de tiempo infinitamente largo, la probabilidad de sufrir un accidente mortal es igual a uno. Vamos, que tarde o temprano un ladrillo caerá sobre nuestra cabeza o un rayo nos freirá en el transcurso de un baño en algún mar paradisíaco.
    Hayamos conseguido detener la cuenta atrás del deterioro físico, conseguido un Universo imperecedero, o separado nuestra conciencia del cuerpo, un hecho “casual” acabará con todo eso antes o despues. Con total seguridad.

    Saludos.

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:55

      Ciertamente. Si el tiempo tiende a infinuto, la probabilidad de cualquier suceso posible tiende a uno. :-)

  40. Cristina_12_años dijo,
    El 6 de octubre de 2010 @ 21:45

    Con todo lo que escribes Yuri, te da para una enciclopedia ;-)

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:55

      ¡Lo menos! :-D

  41. Álex dijo,
    El 6 de octubre de 2010 @ 23:22

    Buenas, alguna idea para suscribirme al blog a través de Netvibes?
    Gracias

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:55

      Pues no lo sé, pero lo miraré.

  42. Viden dijo,
    El 7 de octubre de 2010 @ 2:43

    Varias cosas:

    Primero, muy buen artículo. En tu línea de calidad.

    Segundo, el enlace a “Mi visión del mundo” no funciona. =/

    Tercero, cuando leí lo de “Curiosamente, la imaginería popular tradicional ha creído siempre que las personas ganamos peso al morir” pensé en comentarte precisamente lo que pones unas líneas más abajo, que se debe a que la carga no hace nada para ayudar (He cargado a varios muertos y la diferencia se nota). De hecho, nunca había oído eso de que los muertos ganen peso.

    Cuarto, en tu conclusión final presupones que la conciencia depende de la materia. Precisamente todas las religiones están de acuerdo a que la conciencia no es material y que la muerte de la materia no es la muerte de la conciencia. Personalmente no es un tema al que le dé mucha importancia, pero prefiero pensar que la existencia de uno (Llámalo alma, esencia o como quieras) no se destruye con la muerte física (La conciencia es un tema aparte, ya que dudo que cualquier otro tipo de existencia, física o no, tenga algo parecido a lo que llamamos conciencia), y la verdad, no me considero débil mental. Simplemente no veo ninguna prueba irrefutable que demuestre que no hay más mundo que el físico.

    • voet dijo,
      El 7 de octubre de 2010 @ 8:11

      louis pasteur, que además de científico y técnico tenía bastante de filósofo, aseguraba (cito de memoria) “en el punto en el que nos encontramos el pensamiento dominante es que la vida surge de la materia… ¿quién nos garantiza que en cien o doscientos años el punto de vista sea el contrario, que es la vida [consciencia] la responsable de la materia?”.

      yo ahí estoy contigo: creo que la naturaleza profunda de la realidad es psíquica y que el mundo físico es un artefacto.

      • Yuri dijo,
        El 13 de octubre de 2010 @ 14:58

        Y entonces, ¿cómo evolucionó el universo antes de que hubiera mentes en él? ;-)

        • voet dijo,
          El 13 de octubre de 2010 @ 15:17

          hablo de una única psique, de la que las mentes individuales no son más que extensiones.

          ni siquiera me refiero a una mente ubicada en el tiempo y el espacio, aunque sí “desplegada” a través del tiempo. quizás la imagen más aproximada a la que me refiero sea la de la nooesfera y el punto omega de theilard de chardin.

        • Yuri dijo,
          El 13 de octubre de 2010 @ 16:01

          Tal y como yo lo veo, eso sólo complica la explicación multiplicando los entes. Añade un elemento “extra”, indemostrado y (según se plantee) indemostrable, que en principio es innecesario para seguir explicando el universo. La pregunta es, ¿hay algún indicio fehaciente en esa dirección?

        • voet dijo,
          El 13 de octubre de 2010 @ 17:54

          el experimento de la doble rendija.

          ¿cómo SABE el electrón cómo se debe comportar, elegir onda o partícula, pasar por un agujero o los dos, con qué aparato se observa?

          pues de ningún modo: el electrón no sabe nada.

          TÚ sabes como se debe comportar. objeto y sujeto no existen, sólo existe el acto de observación. objeto y sujeto son los extremos de una misma vara.

          ¿alguna objeción?

        • voet dijo,
          El 13 de octubre de 2010 @ 22:35

          yuriiiii… ¿qué me dices a esto último?

        • Yuri dijo,
          El 13 de octubre de 2010 @ 23:16

          Te digo que estoy ahora mismo preparando tres artículos a la vez. :-P

          Pero te adelanto algo: el término “observador” es uno de los peor elegidos de toda la física. Precisamente, porque parece sugerir una consciencia detrás, y el concepto no dice eso. ;-)

          En cuanto pueda te digo algo de esto y de lo otro.

        • voet dijo,
          El 14 de octubre de 2010 @ 0:06

          ya, pero tú tienes una consciencia, o apaga y vámonos. la cuestión es si esa consciencia te pertenece de modo exclusivo o, por el contrario, tienes más de antena que de computadora.

          en cualquier caso el acto de observación, como resolución de la polaridad objeto-sujeto, tiene un componente psíquico primordial. toda realidad, toda medida, todo espacio, en realidad está entre las orejas.

          el problema gordo es cuando te das cuenta que las orejas también están incluidas, y lo gris.

          en cualquier caso el acto de observación carece de opuesto, y por eso no es percibible o medible. el universo físico necesita de polaridades para ser percibido. la temperatura existe por comparación. en un universo donde la temperatura fuera una sencillamente no sería algo concebible.

          por eso la consciencia escapa como algo cuantificable o sustanciable desde el punto de vista estrictamente empírico. pero está ahí para que todo lo demás esté, por es lo mismo.

    • Orlando dijo,
      El 7 de octubre de 2010 @ 11:43

      Demostrar la inexistencia de algo puede llegar a ser muy complicado, sobre todo si ese algo no se ve, no se oye, no huele, no pesa y no abulta nada.

      “La tetera de Russell es una analogía creada por el filósofo Bertrand Russell para refutar la idea de que le corresponde al escéptico desacreditar las afirmaciones infalsables de la religión. En un artículo titulado Is There a God? (del idioma inglés, “¿Hay un Dios?”), encargado (aunque nunca publicado) en 1952 por la revista Illustrated, Russell escribió lo siguiente:

      Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

      Bertrand Russell”

      http://es.wikipedia.org/wiki/Tetera_de_Russell

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:57

      La cuestión es que, según las bases más elementales de la lógica y la epistemología científicas, lo que se debe probar es la existencia.

      Dicho de otro modo: “la carga de la prueba recae sobre quien afirma”.

      Si alguien afirma la existencia de un alma, conciencia o lo que sea separada o independiente del cerebro, debe demostrarlo. Si no puede demostrarlo (y nadie lo ha hecho en miles de años), disputar su existencia es razonable y negarla está justificado.

      • Viden dijo,
        El 18 de octubre de 2010 @ 17:19

        “La ausencia de evidencia no implica evidencia de ausencia.”

        ¿Te suena? :P

        Pues eso. Que no se pueda probar la existencia del alma o lo que sea independiente del cerebro no significa que no exista. Dar por supuesto que no existe porque no lo ves es una creencia, no una afirmación científica.

  43. Oscar dijo,
    El 7 de octubre de 2010 @ 8:52

    El orden tiende a la entropia, la entropia tiende al orden, luego se trata de un proceso sin principio ni fin. El problema es que intentamos comprender un proceso infinito, utilizando herramientas finitas -nuestra mente, lo cual por definicion es absurdo.

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:58

      No es un círculo cerrado. La tendencia global del universo en su conjunto es a mayor entropía y menor orden. Lo que pasa es que pueden ocurrir fenómenos locales.

  44. Nietzsche dijo,
    El 9 de octubre de 2010 @ 13:40

    maravilloso…

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 14:59

      Thanks. :-)

  45. Guillermo dijo,
    El 9 de octubre de 2010 @ 14:17

    Aunque sí es cierto que para la mayoría de la gente lo considera un tema medianamente tabú y del que no hay que hacer análisis y, mucho menos, sorna, la muerte creo que sigue siendo fascinante para TOOOODO el mundo, bien para la gente que lo pregona a viva voz, bien para los que se lo callan y se guardan sus temores y dudas para sí mismos…

    En cualquier caso, algunas de las novelas de Mundodisco (Discworld) del conocidísimo Terry Pratchett (Mort, El segador, Soul Music, Hogfather…) intentan demostrar de una manera muy cómica lo absurdo de temer a la muerte como tal y de la mayoría de supersticiones que la rodean (Libros, desde mi punto de vista, MUY recomendables).

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 15:00

      Se podría decir “que no hay para tanto”. Por relevante que nos resulte personalmente, es sólo un proceso como otro cualquiera.

  46. Lobo dijo,
    El 9 de octubre de 2010 @ 16:56

    Hola Yuri me gusta mucho tu manera de escribir y los temas que llevas a la luz.

    Por mi experiencia personal hacerca de la muerte, He estado sumergido en un lugar que mi inconsciente en primer momento no me dejaba obserbar, pero con el tiempo consegui captar alguna informacion de lo que en sicologia pueden llamarse el bibliotecario el archibador de tu personalidad y realidad.
    Para mi fue revelador entrar en un espcio donde no existia el tiempo ni el espacio, miedo ni satisfaccion, las preguntas venian ya con respuestas como un circulo constante de pensamiento cientifico. Empece olvidando mi nombre y toda experiencia relacionada con mi personalidad, llegando a concebir mi existencia como una luz muy veloz con una consciencia que tuve suerte de captar por su rapidez y diversidad de pensamientos.
    Por mi parte, es en mi vida una posible dimension a la que podria conllevar la mente. Si fuera asi la rencarnacion no seria tan extraña, ya que en este mundo plano el misterio nos enbuelve con un hilo hacia el sufrimiento de no saber que hay mas alla.

    Esta es mi experiencia.

    Gracias por tus articulos

    Aqui te dejo un link a mi blog. http://semillalien.blogspot.com/

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 15:00

      Y sin embargo, todo ello tendría que ser demostrado o al menos demostrable antes de poder planteárselo y no digamos ya aceptarlo. :-)

      Gracias a ti.

  47. Damoru dijo,
    El 9 de octubre de 2010 @ 17:09

    Me siento afortunado porque, hasta ahora, la muerte me ha respetado (más que a mí, algo evidente, a mi entorno cercano, que es el que me preocupa). Me ha gustado tu enfoque de la muerte. Algunos lo podrían calificar de frívolo, frío, inhumano. A mí me ha parecido soberbio.

    Sobre mi propia muerte escribí hace unos meses:

    “Cuando mi corazón, por un motivo u otro, tenga a bien detenerse arrastrando como un dominó en su descanso a todo cuanto de él depende, me gustaría que arrojasen mi cuerpo, sin ceremonia ni miramiento alguno, en la misma orilla del mar de A Lanzada. No me estoy refiriendo en absoluto a arrojar mis cenizas. Me estoy refiriendo a abandonar mi cuerpo frente al mar. Deja a un lado los prejuicios y el lado macabro del asunto, y comprende que no se trata más que de un último capricho que exijo en vida; un extravagante canto a la laicidad que profeso, sin sentirme por ello huérfano, sino más bien al contrario. No tengo claro si a modo de tributo, como si se tratase de un ancestral sacrificio, o por haber encontrado allí realmente el único modo de ser feliz siendo muerto. Y ya se encargarán las rocas, los cangrejos y las aguas de dar buena cuenta de lo que quede de mí. Al fin y al cabo, les pertenezco”.

    Como en el inicio del artículo me has recordado a la primera frase que pronunció el bueno de Carl Sagan en su archiconocida serie “Cosmos”: Somos polvo de estrellas. Y a mucha honra, añadiría yo.

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 15:01

      A mucha honra, a mucha honra. De las estrellas vinimos y al agua volveremos.

    • Epaminondas dijo,
      El 3 de diciembre de 2010 @ 10:41

      Aunque tus deudos estuvieran de acuerdo, creo que tu última voluntad no está permitida por ley.

  48. Generalleutnant Fritz Bayerlein dijo,
    El 9 de octubre de 2010 @ 23:58

    Magnífico artículo Yuri. Es realmente complicado hacer una aproximación a la muerte, sea del modo que sea.

    En mi opinión, es esta “cultura del instante” propia de nuestro modo de vida la que nos hace temer a la muerte. Personalmente, a mí la muerte no me parece algo que se pueda temer, es lo desconocido, realmente no sabemos qué puede pasar (aunque cada vez estemos más cerca de la respuesta).

    Para mí, lo peor de la muerte es vivirla a través de la muerte de otra persona porque, al fin y al cabo, con tu muerte termina tu camino por aquí, pero la vida de otras personas y tu ausencia es lo que afecta realmente.

    Saludos desde El Alamein

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 15:01

      Así como dices es.

  49. Jose dijo,
    El 10 de octubre de 2010 @ 13:00

    Enhorabuena por el blog y por el post. Llego a él de vez en cuando y me parece magnífico el contenido y el enfoque que se da a cada noticia. Añado un comentario más al tema de la inmortalidad y cito un fragmento de Borges, de su cuento “El inmortal”. Creo que es genial el cuento y fragmento que incluyo:

    “La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales.”

    Referencia: El Inmortal, de Jorge Luis Borges

    Texto completo: http://www.apocatastasis.com/el-inmortal-jorge-luis-borges-carthapilus.php#axzz11x4eeBYT

    • Yuri dijo,
      El 13 de octubre de 2010 @ 15:01

      Bonito texto, sí señor. Gracias por él. :-)

  50. tpg dijo,
    El 10 de octubre de 2010 @ 14:00

    Un gran articulo Yuri como todos tus otros articulos.

    No se si podrias responderme a una pregunta que lleva tiempo rondandome por la cabeza: ¿la neuronas nacen al principio de nuestra vida y aguantan vivas hasta nuestra muerte? o ¿nacen y mueren a lo largo de toda nuestra vida de modo que se van creando nuevas neuronas y desapareciendo las viejas?

    P.D Este post me recuerda a una frase que aparece en el libro “el club de la lucha” … “!Si el tiempo vivido es largo, el índice de supervivencia para todos se reduce a cero”

  51. felisuco dijo,
    El 8 de noviembre de 2010 @ 0:20

    Y yo me pregunto… la información será mortal?

    • Robespierre dijo,
      El 7 de enero de 2011 @ 3:28

      Por supuesto. De eso precisamente trata todo esto. La vida, tal como la entendemos, no es más que eso, una forma de información.

      La Segunda Ley de la Termodinámica puede entenderse también así: nada dura para siempre. Al final, todo está condenado a desaparecer sin dejar rastro, borrado como huellas en las arenas del tiempo.

  52. Alfredo dijo,
    El 6 de enero de 2011 @ 16:41

    Gracias Yuri. Te agradezco profundamente este post, lo he disfrutado por la calidad de la información (referencia a papers incluida) y como está redactada, y finalmente me ha dejado conmovido porque me ha hecho mirar a un tema que normalmente evado (todo occidente lo hace, como bien apuntas). Si de mi dependiera ahora mismo te hacía responsable de la sección de ciencia en los medios masivos…

    Permíteme una reflexión (ciertamente discutible), sobre el posible valor “espiritual” de un post de filosofía y ciencia como este:

    Hay una dimensión psicológica, emocional y racional que muchas culturas en el mundo cultivan sistemáticamente de variadas formas, es lo que tradicionalmente se llama la dimensión espiritual (y a lo que Einstein se refería con estar en contacto con “el misterio”). En occidente, la única forma de cultivar esta dimensión es ir a la iglesia y escuchar a un señor que no tiene ni idea hablar de lo que el cree que dice un libro. Sin embargo, con todos sus defectos, al menos ir a la iglesia expone a la gente al misterio.

    Hoy en día, en occidente, un gran sector de la población es no religiosa y de pensamiento científico, gente que no va a ir a una iglesia ni aunque le paguen. Para estas personas no existe un espacio social definido donde practicar el entrar en contacto con “el misterio” y mucho menos una metodología para hacer de ello una práctica sistemática. La única vía de que disponemos estas personas para ejercitar el estar en contacto con “el misterio” es intercambiar ideas filosóficas y científicas sobre estos temas universales, humanos y conmovedores.
    Y es ahí a donde voy: Este post, bien podría ser un ejemplo claro de práctica espiritual moderna, o de “sermón científico del siglo XXI” (se que suena fatal, jaja). Sea como sea, intuyo personalmente que más allá del valor informativo que tiene, hay algo más, algo que me obliga a “despertar y oler el café”, a madurar…

    Un abrazo, solo puedo desear que sigas escribiendo,
    Alfredo

  53. Robespierre dijo,
    El 7 de enero de 2011 @ 3:22

    Hola Yuri.

    Si te digo la verdad, no tengo muy claro por qué estoy escribiendo esto. Supongo que sencillamente he sentido necesidad de hacerlo mientras leía tu artículo.

    No suelo participar mucho, pero soy seguidor de tu blog desde hace bastante tiempo; junto con Amazings y el blog de Ignacio Escolar, diría que sois mis blogs de cabecera, así que no sé cómo se me pasó este post, que veo que es de hace ya algunos meses. Aunque te leo y leo los comentarios, no soy persona de participar mucho: prefiero escuchar y dejar hablar a los que saben. Respecto a mí, te diré que espero ser licenciado en física antes de que acabe el año (que no físico, eso son palabras mayores), y que durante una época más o menos larga de mi vida estuve trabajando (voluntario, sin ver un duro quiero decir) en temas de divulgación científica por amor y compromiso. Te cuento esto porque, aunque ni me conoces ni te conozco, supongo que algo tendrá que ver con la afinidad que siento y con cuánto me identifico con muchas ideas e intuiciones que encuentro por aquí.

    Pero me estoy enrollando. Lo que quería decirte es que puede ser cursi, ñoño o tonto, no lo sé, y aún a riesgo de que te lo tomes a mal, pero quería transmitirte de alguna forma mi solidaridad y mi ánimo y por ello te envío un abrazo de compañero, y las gracias por todo lo que haces (y de verdad pienso que haces mucho) en favor de la cultura, la verdad y la razón. Leyéndote he sentido la necesidad de enviarte también una cosa que hace algún tiempo le mandé a un gran amigo (yo que no tengo de sangre, es a una de las tres personas a las que llamo hermano): “Elegir el camino del samurái no es una opción blanda. Implica enfrentarse en ocasiones a la propia naturaleza y a las propias emociones, e ir en contra del incremento de la entropía evitando el camino de mínima energía. No obstante, no hemos de olvidar que lo que a la naturaleza le agrada son las montañas y no las catedrales, que para poder concebir estas últimas se han de invertir grandes cantidades de energía, y aún más en conservarlas. Todas las grandes hazañas del hombre son precisamente la crónica de la lucha contra la naturaleza, y son estas las que al final nos honran y satisfacen los espíritus de oro.” :)

    En otro orden de temas, menos íntimo, también me he acordado de un símil que, charlando con mi profesor de Dinámica de Sistemas No Lineales (¡Un fuerte abrazo Juan, por si acaso me estás leyendo!) sacó a colación de lo que es la vida realmente: La vida es un remolino, como los que se forman en los ríos. La vida no es algo material, al contrario. Es una máquina (una estructura disipativa), en la que entra materia y energía para hacerla funcionar y de la que sale materia y energía (y al final del día, el balance tiene que cuadrar). Pero en sí, el remolino no es más que una solución cuasiestacionaria del sistema que, intangible, cambia o desaparece al cambiar el flujo de energía entrante de la misma forma que apareció. Como bien dices, una fluctuación que, por una de esas maravillosas casualidades, ha conseguido establecerse.

    No sé si te gustará la ciencia ficción; a mí en general no, pero sí que soy un gran fan de Asimov. Te lo pregunto porque si te gusta escribir sobre estos temas, creo que tengo una buena idea inicial y una sinopsis para un relato o un guión (yo la veo más cinematográfica que otra cosa) de CF “dura”, en parte relacionado con algo que dices en uno de los comentarios, pero ni me siento con el talento para desarrollarlo ni siento que disponga del tiempo para ello. De sobras se puede ve que si algo no te faltan son ideas, pero si quieres la mía estaría encantado de compartirla contigo.

    Nuevamente muchas gracias por todo y un saludo,
    David

    PS: Después de releer “La última pregunta” me doy cuenta de que tal vez mi idea no sea tan original. Y de cuánto y hasta qué punto se ha metido este hombre en los más oscuros rincones de mi subconsciente. De todas formas la oferta sigue en pie ;)

  54. Carlos Perea dijo,
    El 10 de marzo de 2011 @ 18:01

    Hola Yuri,

    hace no demasiado tiempo leí un libro, cuanto menos curioso, sobre el tema. La autora es Elísabeth Kübler-Ross y sl título: “La muerte un amanecer”. http://en.wikipedia.org/wiki/Elisabeth_K%C3%BCbler-Ross

    Resulta que la señora, Doctora en Psiquiatría, llega a afirmar tras haber estado con más de 20000 “moribundos” durante el desarrollo de su investigación, que existen las “experiencias extracorporales” en su significado más místico.

    Recuerdo mi pensamiento, cuando finalicé de leer el libro. Me dije a mi mismo: puede que sea verdad, pero….. Pero, tanto la falta de pruebas como el carácter subjetivo de ciertas frases del libro chirrían demasiado.

    He pensado, que quizás, estés interesado en profundizar en este tema. Contrastando, como sueles hacer, información veráz y puramente científica.

    Un saludo y muchas gracias por tus magníficos artículos.

  55. Clairvo dijo,
    El 5 de octubre de 2011 @ 17:04

    Estupenda reflexión, permíteme que cite el Chuang Tzu, traducido por Alan Watts:

    “Antiguamente, los hombres verdaderos nada sabían acerca del amor a la vida ni del odio a la muerte. La entrada en la vida no les producía alegría; al dejarla, no oponían resistencia. Iban y venían tranquilamente. No olvidaban cuál había sido su comienzo y no averiguaban cuál sería su fin. Aceptaban (su vida) y gozaban de ella; olvidaban (todo temor a la muerte) y retornaban (a su estado anterior a la vida). Así pues, no existía en ellos la necesidad de que la mente se opusiera al Tao y de que lo Humano resistiera a lo Celestial.”
    - Chuang-tzu, capítulo 6

Escribe un comentario

 

6 Trackbacks \ Pings »

  1. octubre 3, 2010 @ 20:39

    [...] Hablar de la muerte http://www.lapizarradeyuri.com/2010/10/03/de-la-muerte/  por Tanatos hace 12 segundos [...]

  2. octubre 5, 2010 @ 17:15

    [...] This post was mentioned on Twitter by sebastian encina, Xulen Intxaur, golpedegato, José Luis Pintado, Fernando Cabeza and others. Fernando Cabeza said: De la muerte http://is.gd/fJFlI [...]

  3. diciembre 13, 2010 @ 1:52

    [...] Y todas las posibilidades que nos ofrece-ofrecía La red de redes (descentralización, comunicación, cultura global, creación colectiva, etc.) quedan anuladas porque hemos pasado de lo masivo a lo microscópico comunitario; “yo y los míos” se convierte en la máxima,  tanto que alguien se puede pasar todo un día sin escuchar una opinión discorde con su discurso, pese a que haya estado 24 horas “conectado” con todo el mundo. De cómo pasamos de querer comernos el mundo a vivir aislados y escondidos en nuestra pequeña parce…. [...]

  4. enero 8, 2011 @ 18:29

    [...] y exclusividad que otorga la vida a cada organismo, se cancela para siempre cuando éste cede a la entropía y [...]

  5. octubre 6, 2013 @ 23:18

    […] olvidada una patata en una bolsa con manualidades en un armario durante un par de meses, es que de la podredumbre SALE MUCHA VIDA). Por medio una humana que se ve envuelta junto a su padre (una especie de personaje de Danny Kaye […]