La bomba del juicio final.

Autoextinción humana.

En este blog ya te he contado cómo funciona un arma nuclear. Y un arma termonuclear. Y un misil balístico intercontinental. Y unas cuantas cosas más, como las posibilidades reales de los satélites espías, los aviones sin piloto o las armas láser. Hasta hemos hablado del HAARP y la bomba del arco iris, para acabar con la civilización moderna en menos de un segundo, aunque tenga poco que ver con las especulaciones de los conspiranoicos. ¿Qué nos falta? Bueno, pues aún nos faltan cosas, claro. En esto de aplicar el ingenio para joder al prójimo (en ambos sentidos del término, el bueno y el malo), los seres humanos hemos resultado ser un bicho excepcionalmente brillante.

Claro que, por otro lado, también fuimos capaces de erradicar la viruela y otras muchas enfermedades, realizar viajes interplanetarios, crear elementos nuevos, empezar a comprender el cosmos del que formamos parte y otras mil cosas que nos permitieron abandonar un pasado de mierda. Sí, los seres geniales siempre son así de contradictorios. Un delfín jamás construiría un Treblinka nazi, ni podría organizar a los jemeres rojos, ni perpetraría la colonización imperialista del Congo, ni funda tiranías teocráticas, ni se dota de dioses vengativos; pero tampoco es capaz de traer niñas pequeñas desde más allá de la muerte o preguntarse con quién más comparte la realidad. En suma, colectivamente y a pesar de todos los pesares, según mi personal opinión no nos ha ido del todo mal desde que echamos a andar por los caminos de la ciencia.

Leó Szilárd a los 18 años de edad.

Leó Szilárd a los 18 años de edad.

Hablando de seres muy geniales y muy contradictorios, permíteme presentarte al físico de origen húngaro Leó Szilárd, discípulo de Einstein y Von Laue. Hay distintas maneras de describir al doctor Szilárd, todas ellas a medio camino entre “el jodío genio” y “el puto amo”, pero elevado al cubo y multiplicado por alguna potencia de diez. Resulta difícil sobreestimar su inteligencia, capacidad y visión de futuro. Entre sus aportaciones a la humanidad se cuentan el motor de Szilárd, el refrigerador por absorción y la reacción nuclear en cadena que abrió el paso a la Era Atómica. Junto con Enrico Fermi, es el inventor del reactor nuclear.

Desafortunadamente, sus creaciones también incluyen la bomba atómica (solicitó la patente en fecha tan temprana como 1934) y una hipotética bomba del juicio final capaz de acabar con la humanidad entera, que vamos a comentar en este post. A tenor de estas dos últimas invenciones se podría pensar que el doctor Szilárd, por muy genial que fuese, era también un pelín hideputa. Nada más lejos de la realidad. Leó Szilárd, un judío secular de ideas izquierdistas y esencialmente pacifista, estaba considerado por todos los que le conocieron como un tipo estupendo, una bellísima persona y un trabajador nato: la clase de hombre con el que cualquiera se iría a tomar cañas y no te importaría si le tirara los trastos a una hija tuya aunque fuese algo extravagante. Se decía sobre él que de tan bueno y cariñoso y currante y genial, casi daba miedo.

Aunque era el padre de la bomba atómica y el verdadero redactor de la carta de Einstein a Roosevelt para recomendar su construcción, fue también el impulsor de la carta de los 155 para pedir que no se usara contra poblaciones civiles, sino que se realizara una demostración disuasoria en lugar despoblado. Obviamente, en esto último no le hicieron ni caso. Persistente, fundó junto a gente como Einstein o Linus Pauling la primera organización pacifista y antinuclear del mundo: el Comité de Emergencia de los Científicos Atómicos. Más tarde, el Council for a Livable World. Y en cuanto llegó a la conclusión de que este nuevo tipo de armamento devastador había llegado para quedarse, no quiso tener nada más que ver en el asunto y cambió de profesión: se hizo biólogo molecular. Sí, hablamos de la clase de inteligencia que es capaz de saltar de la física atómica a la biología molecular como quien se cambia de pantalones y continuar realizando contribuciones valiosas.

¿Qué es lo que empuja a un tipo tan listo y tan majo para convertirse en el padre de las armas nucleares y en el teórico de la bomba del juicio final? Sencillo: el miedo. Además de todas estas capacidades, Szilárd era un brillante analista político que supo predecir el advenimiento de la Primera Guerra Mundial, el ascenso de los nazis al poder y su conquista de Europa. Esto le empujó, judío y rojillo como era, a residir en hoteles con la maleta siempre preparada. En 1933, el mismo año en que Hitler se convertía en canciller de Alemania, dijo aquello de “estos aquí no me pillan de pardillo” y se marchó a vivir en el Reino Unido para trabajar con Ernest Rutherford. En 1936, entregaba al Almirantazgo Británico la patente de la bomba atómica que poseía con el propósito de garantizar su secreto.

Alberto Einstein y Leo Szilard

Leó Szilárd con Albert Einstein.

Aún le debió parecer que no había puesto suficiente océano por medio entre su persona y el régimen de Herr Hitler. En 1938, un año antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial, aceptó una propuesta de la Universidad de Columbia y se mudó a Nueva York. Durante este proceso se fue encontrando con otros refugiados atómicos huídos de los nazis como Enrico Fermi, Edward Teller, Eugene Wigner, Lise Meitner, Hans Bethe o el propio Albert Einstein (y posteriormente con Niels Bohr): la más magnífica colección de cerebros reunida jamás, todos con un miedo y un enemigo común. Desde allí, Szilárd seguía con atención los avances alemanes en física nuclear hasta que éstos fueron clasificados. Entonces, temiendo que la Alemania nazi pudiera construir una bomba atómica y apoderarse del mundo con ella, sugirió a Einstein que firmara la cartita de marras a Roosevelt. El resto es historia.

Y, derrotados ya los nazis y sus aliados euroasiáticos excepto Franco, ¿a qué vino el puntito de la bomba del juicio final, postulada en febrero de 1950? Pues a una razón un poco más retorcida, pero también sustentada en el temor: observando cómo la Humanidad se deslizaba hacia una posible guerra nuclear, Szilárd quiso advertir a todo el mundo de los peligros de seguir semejante camino por el procedimiento de meterles el miedo en el cuerpo. Quiso decir que por esa vía íbamos propulsados a la autodestrucción de la humanidad, a la extinción, y que lograrlo de manera absoluta sería tan sencillo como… como esto:

Destrucción mutua asegurada por la vía de la extinción.

Lo que vino a decir Szilárd es que cualquier potencia nuclear sometida al terror absoluto de la devastación atómica, incluso ya derrotada, podía garantizar la destrucción mutua asegurada mediante una última y definitiva represalia total sin salir siquiera de su propio territorio por el expeditivo procedimiento de matar a todo el mundo literalmente; con lo que no tenía sentido intentar vencer en una guerra así, ni gastar recursos para prepararla, porque estaba empatada a cero de antemano. A población cero, quiero decir.

En aquellos momentos de principios de la Era Atómica, esta idea le parecía exageradísima a los políticos, a los militares y a buena parte de la sociedad. En 1950 faltaba casi una década para el desarrollo del primer misil balístico intercontinental, la URSS acababa de detonar su primera bomba nuclear, el número de núcleos explosivos en todo el mundo ascendía a unas pocas decenas y aún iba al colegio buena parte de la gente que se apuntaría entre sí con decenas de miles de cabezas termonucleares veinte o treinta años después. El invierno nuclear ni se sospechaba todavía. Por lo que respectaba a los presidentes y generales, las armas atómicas eran aún sólo una bomba gorda (en el sentido explosivo, pero también por su peso) que había que transportar trabajosamente hasta sus blancos con bombarderos emergidos de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, científicos de la talla de Szilárd ya preveían lo que se avecinaba y quisieron dar la alarma. Pero los políticos, militares, periodistas y el público estaban muy cegados con sus delirios atómicos de grandeza, poder, éxito y falsa seguridad.

Gráfico en la patente de la bomba atómica de Leó Szilárd

Gráfico en la patente original de Leó Szilárd para una cierta "bomba atómica" (1934)

Así que Szilárd quiso hacerles ver la realidad. Y el hombre tan bondadoso que daba miedo se sentó y pergeñó un arma capaz de exterminar a la especie humana entera con una sola explosión o un número muy reducido de explosiones en cualquier parte del mundo. Quizá así toda aquella gente poderosa se aviniera a razones. No podían estar tan locos, ¿no? Quizá la gente escucharía.

Incluso usando bombas termonucleares, por aquellos tiempos aún en el tablero de diseño, causar un daño directo a la Tierra tan grande que condujera a la extinción humana completa resultaba impracticable –y en gran medida sigue siéndolo, en ausencia de tecnologías de la antimateria y sin tener en cuenta el invierno nuclear o los efectos sinérgicos de una gran cantidad de detonaciones durante el transcurso de una guerra termonuclear a gran escala–. Así que Szilárd fue por otro camino: dado que todos los seres humanos dependemos de la estrecha franja vertical de aire respirable que rodea a la Tierra y los primeros metros de mar, si esta capa (y/o el suelo) resultara contaminada con dosis mortíferas de radiación por todo el globo durante el tiempo suficiente, entonces la bomba del juicio final sería posible. Tendría que ser una bomba sucia o, más técnicamente, un arma de radiación residual incrementada.

Sin embargo, esto resulta más fácil de decir que de hacer. Por un lado, no hay isótopos que sean al mismo tiempo muy radioactivos y muy duraderos: cuanto más activo es un isótopo, antes se consume. O, dicho más técnicamente, menor es su vida media y antes transmuta en otras cosas que no son radioactivas o son poco radioactivas. Por otro, cubrir cada kilómetro cuadrado de la Tierra con suficiente cantidad de isótopos radioactivos como para cargarse a todo bicho viviente requiere una notable cantidad de material. En consecuencia, esta sustancia aniquiladora no puede ser muy cara y el mecanismo de dispersión debe ser extremadamente eficaz. A favor juegan los vientos, que tienden a repartir la contaminación por todo el planeta, como podemos ver en estas simulaciones de 2007 que contemplan distintos escenarios de dispersión de los humos en una guerra nuclear tradicional:

Animación con la diseminación de 5 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre India y Pakistán.

Animación con la diseminación de 5 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre India y Pakistán, a partir de un 14 de mayo, utilizando todo su arsenal disponible en 2007. Realizada por Luke Oman, NASA, sobre las conclusiones del estudio de la Universidad de Colorado, la Universidad Rutgers y la Universidad de California en Los Angeles: Climatic Consequences of Regional Nuclear Conflicts (en Atmospheric Chemistry and Physics, 7, 2003–2012, 2007). El modelo computacional utilizado es el ModelE del Centro Goddard de la NASA. Esta diseminación provocaría fuertes alteraciones climáticas y problemas agrícolas pero probablemente no un invierno nuclear global.

Animación con la diseminación de 50 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre EEUU y Rusia usando un tercio de su arsenal en 2007.

Animación con la diseminación de 50 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia, a partir de un 14 de mayo, utilizando un tercio de su arsenal disponible en 2007. Realizada por Luke Oman, NASA, sobre las conclusiones del estudio de la Universidad John Hopkins y la Universidad Rutgers: Nuclear winter revisited with a modern climate model and current nuclear arsenals: Still catastrophic consequences (en Journal of Geophysical Research, Vol. 112:2007, D13107, doi:10.1029/2006JD008235.). El modelo computacional utilizado es el ModelE del Centro Goddard de la NASA. Esta diseminación provocaría con bastante probabilidad un invierno nuclear global.

Animación con la diseminación de 150 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre EEUU y Rusia usando todo su arsenal en 2007.

Animación con la diseminación de 150 Tg de humos en caso de guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia, a partir de un 14 de mayo, utilizando todo su arsenal disponible en 2007. Realizada por Luke Oman, NASA, sobre las conclusiones del estudio de la Universidad John Hopkins y la Universidad Rutgers: Nuclear winter revisited with a modern climate model and current nuclear arsenals: Still catastrophic consequences (en Journal of Geophysical Research, Vol. 112:2007, D13107, doi:10.1029/2006JD008235.). El modelo computacional utilizado es el ModelE del Centro Goddard de la NASA. Esta diseminación provocaría con gran probabilidad un invierno nuclear global fuerte y prolongado.

Esta acción de los vientos es clave para el diseño de la bomba del juicio final: si se consigue propulsar a la alta atmósfera suficiente cantidad de material fuertemente irradiado y capaz de mantener la radioactividad durante un periodo prolongado, en vez de un invierno nuclear nos hallaríamos ante un verano radiológico… y muy calentito. Pero, ¿qué clase de material puede ser este? ¿Y cómo aseguraremos su diseminación de semejante modo?

Cobalto refinado electrolíticamente.

Cobalto natural (cobalto-59) refinado electrolíticamente, con una pureza del 99,9%. Mediante activación neutrónica se transforma en cobalto-60, un isótopo radioactivo con 5,26 años de vida media, potente emisor de radiación gamma.

La bomba-C.

Szilárd consideró varios isótopos posibles para su bomba del juicio final y finalmente se centró en cuatro: el cobalto-59, el oro-197, el tantalio-181 y el zinc-64. Para la propulsión, lo tuvo claro: una bomba termonuclear de alta potencia, muchos megatones, sobradamente capaz de proyectar el material a la estratosfera y más allá. Ninguno de todos estos isótopos es radioactivo en condiciones normales: se trata de elementos corrientes bajo su forma más normal en la naturaleza. El oro es raro y caro, así como el tantalio, pero zinc hay a patadas y el cobalto se extrae a razón de más de 50.000 toneladas anuales.

La idea radica en que, sometidos a la intensa radiación neutrónica generada por un explosivo termonuclear, estos cuatro elementos absorben un neutrón y pasan a convertirse –respectivamente– en cobalto-60, oro-198, tantalio-182 y zinc-65. Y, mi estimado lector, mi estimada lectora, eso no es la clase de cosa que quisieras ver en el aire que respiras. Los cuatro son inestables y virulentamente radioactivos. Si prescindimos del oro y el tantalio por caros, el zinc-65 tiene una vida media de 244 días y el cobalto-60, de cinco años y cuarto antes de que 1/e del material vuelva a estabilizarse.

Así pues, la bomba del juicio final de Leó Szilárd, el pacifista bondadoso, sería una bomba de cobalto. Existe un dispositivo médico para radioterapia llamado comúnmente bomba de cobalto, con gran utilidad en el tratamiento del cáncer. Sin embargo, la bomba de cobalto de Szilárd tiene poco que ver: sólo se parecen, de forma bastante paralela, en su mecanismo de acción a nivel nuclear. La cuestión en ambos casos es que el cobalto-60 emite dos rayos gamma para convertirse en níquel corriente, con una energía 320 veces superior a la del radio; y sigue haciéndolo durante mucho tiempo. En su potencial aplicación militar, asegura una notable cantidad de fuentes de radiación gamma repartiéndose por toda la atmósfera y permaneciendo en ella o en el suelo y el mar a lo largo de años.

Para que nos hagamos una idea: en una bomba termonuclear de fisión-fusión-fisión corriente, la contaminación producida por la funda exterior o el tamper interior de uranio-238 es muy intensa al principio pero decae rápidamente. Una hora después de la explosión de un arma termonuclear normal, la radiación emitida por los productos derivados del U-238 es 15.000 veces más intensa que la ocasionada por el cobalto-60. Una semana después, 35 veces más. Un mes después, cinco veces. A los seis meses, son iguales. Pero en un año la radiación generada por el cobalto-60 es ocho veces superior a la de los productos resultantes de la fisión del uranio-238, y a los cinco años, 150 veces más intensa. El cobalto asegura que la radiación producida por una explosión atómica perdurará durante tiempo prolongado. Toda vida expuesta a esta radiación irá deteriorándose y ocasionalmente mutando, en una especie de Hiroshima interminable que puede extenderse a lo largo de décadas antes de que la radioactividad retorne a cifras sensatas. Si se consigue cubrir todo el planeta con cobalto-60, las probabilidades de supervivencia para la especie humana son francamente limitadas: vendría a ser algo así como someter a toda la humanidad a radioterapia permanente.

Disposición especulativa de una carga del juicio final.

Disposición especulativa de una posible "carga del juicio final". 1.- Acceso / control. 2.- Operaciones / mantenimiento. 3.- Generador eléctrico autónomo. 4.- Controlador automático (posible "mano del hombre muerto"). 5.- Carga termonuclear de alta potencia. 6.- "Balsa" de cobalto. - Esta disposición provocaría también que, si alguien atacara la instalación con un arma nuclear, ocasionaría parcialmente el efecto que pretende evitar. (Clic para ampliar)

Dicen que Szilárd bautizó su creación como bomba-C. C, de cobalto. Estimó que, por el sencillo procedimiento de sustituir la funda de uranio por otra de cobalto en cuatrocientas de los miles de bombas atómicas que se llegarían a construir, bastaría para cepillarse a la humanidad entera. O, alternativamente, se podría construir un solo gran dispositivo en cualquier lugar. O unos pocos. Y se dedicó a hablar de ella abiertamente, incluso en la radio, buscando provocar la reflexión a través del temor.

Inmediatamente, surgieron partidarios del armamento nuclear tratando de demostrar que tal cosa no resultaba posible. James R. Arnold, del Instituto de Estudios Nucleares de Chicago, intentó rebatir su idea sacando los cálculos matemáticos para semejante arma de extinción… y concluyó que era posible, sin duda, con una masa de unas 110.000 toneladas de cobalto. Caro y poco practicable, pero no imposible. Otros estudios redujeron la cifra significativamente. En principio, para cubrir cada kilómetro cuadrado de la superficie terrestre con un gramo de cobalto-60, sólo se requieren 510 toneladas; pero esto supone una dispersión perfecta imposible de obtener. En algún punto entre las 510 y las 110.000 toneladas se encuentra la verdad. Si uno se conforma con asegurar el exterminio en un área determinada, o con hacerle la vida muy difícil al mundo entero aunque no llegue a ocasionar la extinción, la cantidad desciende mucho más. Utilizando cargas múltiples, la eficiencia en la dispersión aumenta enormemente.

Pero no fueron estos detractores conversos los que horrorizaron a Szilárd, sino descubrir que le estaban tomando en serio. El geoquímico nuclear Harrison Brown, que se había destacado aislando plutonio para el proyecto Manhattan, declaraba triunfalmente a quien le quisiera escuchar: “las potencias occidentales podrían hacer estallar bombas de hidrógeno-cobalto en una línea norte-sur sobre la longitud de Praga, que destruiría toda vida en una franja de mil quinientas millas de ancho, extendiéndose desde Leningrado a Odessa; y tres mil millas de profundidad, desde Praga hasta los Montes Urales. Este ataque producidía una tierra quemada sin precedentes en la historia.” Diversas autoridades políticas y militares comenzaron a ponerse en contacto con él para considerar las posibilidades de su nueva arma. La gente que tomaba las decisiones no sólo no se había asustado, sino que se estaban interesando en construir esas temibles bombas de cobalto. Quizás fue en este momento cuando el bueno de Leó, que ya era el padre de un arma devastadora y no quería serlo de dos, decidió abandonar definitivamente la física atómica –cosa que ya había empezado a hacer en 1947– y pasarse con armas y bagajes a la biología molecular. No le faltaron acusaciones de traidor, comunista, perroflauta y prosoviético por negarse a seguir desarrollando la bomba del juicio final.

Portacontenedores

Hasta la más poderosa de las armas termonucleares actuales cabe muy sobradamente en un contenedor estándar de 20 pies, con o sin tamper o funda de cobalto. Incrementar su capacidad contaminante sería tan sencillo como introducir más cobalto común en los contenedores de alrededor, sin ningún límite específico. Un arma así ni siquiera necesitaría entrar a puerto para provocar inmensa mortandad de alcance regional y graves problemas debido al arrastre de la contaminación por los vientos. Una tonelada de cobalto vale actualmente unos 33.000 euros; usando zinc en su lugar, el precio cae a aproximadamente 1.700 euros por tonelada.

¿Pero es realmente practicable?

Todos los indicios apuntan a que ni EEUU ni la URSS ni nadie más llegaron a construir realmente una de estas armas de hidrógeno-cobalto. Sin embargo, resulta evidente por sí mismo que no existe ningún motivo por el que no se pueda envolver un arma nuclear o termonuclear en una cantidad mayor o menor de cobalto común.

Se ha postulado recientemente de modo muy insistente la posibilidad de que un grupo terrorista pudiera optar por una bomba sucia, recurriendo a explosivos convencionales con residuos nucleares en vez de un arma atómica verdadera: esto no tendría ni una fracción del efecto de una bomba de cobalto y su alcance sería eminentemente local. La posibilidad de que un grupo terrorista consiga y opere un arma nuclear se ha demostrado francamente remota: son equipos tecnológicos complejos cuyas exigencias de mantenimiento y operación pegan mal con la naturaleza clandestina de estas organizaciones. En todo caso, una bomba del juicio final digna de tal nombre es asunto de estados modernos o entidades de similar poder y sofisticación.

¿Y por qué no la crearon? Básicamente, porque su utilidad militar es reducida y existen maneras más flexibles y selectivas de llevar la devastación total al enemigo sin necesidad de cargarse a media humanidad… o la humanidad entera.

¿Sería verdaderamente capaz de cargarse a la humanidad entera? Es difícil de decir. Con el suficiente cobalto, sí. ¿Pero cuánto es ese cobalto? Aparentemente, según los estudios mencionados más arriba, harían falta unas decenas de miles de toneladas. ¿Cuánta radiación hace falta para matarnos? También resulta complicado de asegurar. En general, se considera que una absorción de cuerpo entero superior a ocho grays es prácticamente letal, y una de treinta, mortífera con toda seguridad. Sin embargo, estos estudios contemplan una absorción puntual, en un solo episodio (una explosión, un accidente, etc.) del que normalmente somos rescatados y evacuados; por su parte, los pacientes de radioterapia pueden absorber fácilmente treinta grays en lugares localizados del organismo a lo largo de un tratamiento. En general, somos más resistentes a la radiación cuando la absorción se produce por partes (en episodios separados en el tiempo y/o en puntos determinados del cuerpo).

Diseño esquemático de una bomba de hidrógeno-cobalto

Diseño esquemático de una bomba termonuclear de hidrógeno-cobalto. Para entender el funcionamiento de un arma de esta clase, lee el post "Así funciona un arma termonuclear". (Clic para ampliar)

No parece haber mucha información pública disponible sobre los efectos de una irradiación sostenida en el tiempo como la que podría ocasionar una de estas bombas de cobalto. En principio la absorción se acumularía rápidamente, conduciendo a la muerte con celeridad. Sin embargo, los seres humanos también somos notablemente capaces en la habilidad de salir por patas, ponernos a cubierto y buscarnos la vida en condiciones extremas. Aunque la mortandad sería enorme y la calidad de vida empeoraría radicalmente (por no mencionar el nivel de vida, que se iría a paseo de hoy para mañana), tengo mis dudas de que no pudiera sobrevivir una fracción significativa de la especie humana a menos que la diseminación sea abismalmente alta (imprácticamente alta, de hecho). Si estas explosiones atómicas de hidrógeno-cobalto se produjeran durante el transcurso de una guerra nuclear, en combinación con el efecto invernadero provocado por la misma, entonces sí considero bastante probable que nos viésemos abocados a una situación Toba.

Como te digo, parece que al final la idea de Szilárd tuvo algún efecto parcial y este tipo de arma no se llegó a construir. Realmente, es que no tiene mucho sentido: a pesar de esas organizaciones extrañas que crean los guionistas para las pelis, no conozco ninguna idea política, doctrina económica o dogma religioso digno de mención que proponga el exterminio total de la especie humana (incluyendo el suicidio completo, claro). Militarmente, tampoco tiene demasiada lógica: los soldados quieren alcanzar la victoria y derrotar al enemigo, o en su caso disuadirle, no erradicar toda vida animal del planeta Tierra. En términos generales, todo el mundo tiene hijos, sobrinos, ahijados o a sí mismos; la mayoría de personas –incluidos quienes detentan algún cargo de poder– quiere dejar alguna clase de herencia positiva para el futuro a título individual o colectivo, sobre unas convicciones más acertadas o más equivocadas. Como Leó Szilárd, por ejemplo, el hombre bueno que inventó la manera de matarnos a todos. Y para eso, tiene que haber un futuro.

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112 comentarios »

  1. Rafael dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 15:53

    Me encanta tu blog. Mucho. Si alguna vez recopilas todos tus posts en un libro, ahí estaré el primero.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 15:57

      Acabo de montarlos para su próxima edición, y va a tener que ser en dos volúmenes. :-D

      Gracias. ;-)

      • El 21 de octubre de 2010 @ 17:31

        Espero que tengan hojas finitas y haya versión pocket porque me van a matar con el precio del envío a Argentina..

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:04

          Se intentará que salga lo más económico posible. ;-)

      • E. Mendoza dijo,
        El 22 de octubre de 2010 @ 5:35

        Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Somos unos niños en êste aterrador mundo creado por unos pocos cabrone vien inteligentes, eh!
        Leo su blog regularmente, FACINANTE! GRACIAS.

  2. voet dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 16:06

    Varios comentarios:

    Tesla (a ver cuando le dedicas un artículo) en su biografía mencionaba algunas de sus profecías: una de ellas, anterior a la patente de szilárd, hacía referencia a una guerra futura en las que existirían bombas tan monstruosas que podrían destruir ciudades enteras desde la otra punta del mundo.

    Luego hay que tener en cuenta que el efecto de la radiactividad de la supuesta bomba de cobalto podría no ser tan fuerte como se piensa. Mismamente en Chernobyl la recuperación de la naturaleza fue asombrosa a los pocos años de la catástrofe.

    Quizás sería mucho más efectivo provocar la erupción de un volcán como el de Yellowstone mediante el uso de bombas de hidrógeno enterradas. El invierno resultante no acabaría con la humanidad, pero traería un caos morrocotudo.

    Por último mencionar que a Truman se le sugirió arrojar la primera bomba atómica en el mar, enfrente de Tokyo, para que los japoneses fueran testigos de lo que les podría venir encima. Truman se negó, aludiendo que a los japoneses no se les podría acojonar ni así. Y razón no le faltó, ya que al final hicieron falta dos.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 16:25

      ¡Hola, Voet! :-)

      Tesla merece un artículo, sin duda, y además en más de un sentido. A ver cuándo me meto con él. ;-)

      Depende. Precisamente, la “gracia” del cobalto-60 radica en que asegura una respetable tasa de emisión gamma durante un periodo prolongado de tiempo. Los subproductos de la explosión de una central nuclear no producen el mismo tipo de efectos. Digamos la bomba de cobalto que es una “gran catástrofe nuclear deliberadamente concebida para ser lo más dañina posible”.

      No se puede producir una erupción de un volcán que no esté ya “muy calentito”. Pero sería algo a considerar, sí. ;-)

      Bueno, en realidad no les dieron tiempo a rendirse entre la primera y la segunda (sólo transcurrieron 3 días). Iban a lanzar las dos, sí o sí, a menos que hubiera un “salir a gritos pidiendo piedad”. Curiosamente, no tenían más núcleos y tardaron algún tiempo en producirlos. Japón podría haberse permitido “negociar un poco más”. Pero claro, no lo sabían.

      Gracias por tus observaciones. :-)

      • Undry dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 16:36

        Supongo que la Tormenta de Agosto también debió influir en el ánimo japonés para negociar la rendición.

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 17:29

          Los bombardeos incendiarios (más bien en marzo-mayo) también tuvieron algo que ver, y la declaración de guerra de la URSS dos días después del bombardeo Hiroshima y uno antes de Nagasaki. Japón aspiraba a negociar una “rendición condicional” a través de los soviéticos. Cuando ocurren los bombardeos atómicos norteamericanos y la declaración de guerra soviética, unido a la dislocación de la Armada Imperial, Japón comprende definitivamente que está totalmente solo, indefenso y enfrentado a enemigos con armas de extraordinario poder. Es entonces cuando toman la decisión de rendirse sin condiciones.

      • voet dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 16:51

        yellowstone estalla cada 600000 años y ya nos hemos pasado el contador. los científicos auguran que no hará pum hasta dentro de 3000 años, pero presión tiene bastante.

        aparte, yuri, yo hice un trabajo en la carrera, plagado de referencias y que aún conservo, sobre la acción genotóxica del armamento nuclear y químico (era tema libre y lo escogí yo), así que en vez de copiar y pegarlo aquí entero, sólo pondré un cachito y lo publicaré en mi glob. aviso.

        adelanto, para situar en contexto, que la gran diferencia entre japón y chernobyl fue el tipo de exposición, y que en japón no hubo evidencias de mutaciones graves transmitidas a los hijos.

        *****************
        DIFERENCIAS entre JAPÓN y CHERNOBYL

        La cantidad de radiación liberada en Chernobyl supera en 200 veces la arrojada en Japón en 1945. Por otra parte, la comparación de los efectos en el organismo humano parecen arrojar tanto similitudes como diferencias en un caso y en otro. Entre otras razones, por las grandes diferencias en el tipo de radiación y el modo de exposición.

        La única tasa de cáncer que parece haber aumentado de manera segura es la referente al cáncer de tiroides [Quastel, 1997; otros autores] en niños sobretodo, aunque se han detectado aumentos significativos (desde 1992) de leucemias y cáncer de Wilms, en niños también, y tumores de riñón e hígado en adultos. Por otra parte, la frecuencia de malformaciones en neonatos y embriones ha aumentado considerablemente en algunas áreas extremadamente contaminadas (Lazjuk et al, 1993 y 1994).

        ANÁLISIS CITOGENÉTICOS

        Hay experimentos realizados sobre likvidators que muestran gran aumento en la tasa de aberraciones cromosómicas -concretamente dicéntricos y anillos- en linfocitos de sangre periférica aunque no encuentran variación en el test de micronúcleos [Slozina et al, 1997; Schevchenko et al, 1996]. Otro estudio sobre Chernobyl muestra que la capacidad de reparación del ADN en células de la sangre es afectada por la exposición prolongada a radiación; el autor propone un método de monitorización basándose en este resultado [Plappert et al, 1997].

        En general, los resultados de los experimentos citogenéticos de Chernobyl no difieren excesivamente de otros estudios realizados con RI. Sin duda la conclusión más importante para nuestros fines que podemos extraer de este accidente (y la que justifica por sí sola este apartado) es que la radiación ionizante es un mutágeno de línea germinal en humanos [Dubrova et al, 1996].

        ¿Cómo se dedujo? Analizando la tasa de mutación en el DNA minisatélite de familias residentes en áreas polucionadas por el accidente, con descendencia nacida en 1994. El grupo de control estaba compuesto por familias residentes en Gran Bretaña.

        La ventaja de analizar este DNA es que está sujeto a una frecuencia de mutación espontánea como mínimo 1000 veces mayor que los genes que codifican para proteína (por eso se le conoce como loci hipervariable). De esta manera no se hace necesaria una gran cantidad de muestra y se obtiene mayor sensibilidad. El estudio comprobó que los hijos de los individuos irradiados mostraban una frecuencia de mutación doble a la del grupo control. Desafortunadamente no se pudo establecer la curva dosis-mutación, puesto que, entre otros factores esenciales (como el desconocimiento de las dosis exactas recibidas), la mecánica de actuación de la RI sobre el DNA minisatélite apenas es conocida.

        Por otra parte, no es seguro qué tipo de radiación ha actuado preferentemente en este caso; si la aguda del I-131 o la crónica del Cs-137. Probablemente esta última, puesto que un estudio similar a este en supervivientes de Hiroshima mostró resultados negativos (Kodaira et al, 1995).

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 17:31

          Lo leeré con gran interés. Y si me lo mandas, más todavía. :-)

          La radiación inmediata de las bombas atómicas es evidentemente muy superior a la de un accidente nuclear, pero también decae muy rápidamente y a los 100 días están prácticamente por el estilo; por otra parte, sus componentes son distintos. Lo que aseguraría este elemento de cobalto es que no decaiga tan deprisa, sino que se prolongue durante años.

        • voet dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 17:46

          ¡es que ahí está la coña: chernobyl es un ejemplo perfecto ya que liberó grandes cantidades de Cs-137 y Sr-90, ambos con una vida media de 30 años!

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 18:04

          Sí, pero su energía de desintegración es menor. La energía de desintegración del cobalto-60 es de 2,824 MeV (beta) para pasar a níquel-60 activado, que a su vez emite dos rayos gamma con una energía total de 2,3 MeV y queda estabilizado.

          La energía de desintegración del cesio-137 es de 0,605 MeV (beta, gamma) para pasar a bario-137m y de ahí a bario-137 normal con una energía de 0,665 MeV. La del estroncio-90 es un poco mayor, más cerca de la del cobalto, pero sólo en desintegración beta, sin componente gamma: 0,546 MeV (beta) para transmutar a itrio-90 y entonces 2,28 MeV (beta) a zirconio-90.

          Es la combinación de vida media y energía de emisión gamma lo que hizo elegir a Szilárd el cobalto-60 para su “bomba del juicio final”. Pero, en todo caso, la clave está en la cantidad. Es decir: en cuánto cobalto-60 puedes diseminar eficazmente, y hasta dónde. ;-)

        • voet dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 22:22

          onvre, la verdad es que no sé cuánto puede influir la energía de desintegración a la hora de provocar mutaciones o daños químicos en un organismo. en cualquiera de los casos estamos hablando de radiación ionizante capaz de romper enlaces químicos de compuestos orgánicos como el adn.

          ¿me puedes dar alguna referencia al respecto? :P

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 22:50

          A ver, hombre, más energía de desintegración equivale a más julios emitidos por unidad de sustancia radiológica, lo que se transforma en más julios por kilogramo, o sea en más grays de absorción. No necesitas referencias para eso. :-D

          1 Gy = 1 J / 1 Kg

          Que la radiación gamma es potencialmente más peligrosa que la alfa o la beta, por su mayor capacidad de penetración y por tanto sección eficaz a través del cuerpo alcanzado, tampoco creo que sea muy discutible. :-) Como ha comentado Mikelodeon más abajo, el Co-60 es el motivo fundamental de que muchos residuos nucleares se tengan que considerar “de alta”, con el consiguiente sobrecoste.

          Pero te insisto: la cuestión no es tanto las diferencias en energía de desintegración que pueda haber entre unos y otros isótopos (que también) sino la cantidad de los mismos y su perdurabilidad, y como consecuencia el nivel de irradiación total por metro cuadrado y tiempo, con los consiguientes efectos sobre la absorción total. Si consigo producir a tu alrededor, digamos, 100 R/h durante varias semanas, no importa mucho con qué lo haga: seguramente estás muerto. ;-)

          Vamos, que si quieres te busco referencias de todo ello, pero ahórrame el curro si no es necesario, anda. :-)

        • voet dijo,
          El 22 de octubre de 2010 @ 7:05

          copio y pego de mi propio trabajo sobre el tema:

          No tiene sentido usar unidades clásicas como el roentgen (R, cantidad de radiación capaz de producir 1,61·1015 pares de iones por kg de aire, equivalente a 0,00869Jkg-1) puesto que lo que nos interesa es cuantificar la radiación absorbida; para ello se usan unidades como el rad (radiation absorbed dose= 0.01Jkg absorbente -1) últimamente desplazada por el gray (Gy), equivalente a una absorción de 1J por kg y por tanto, perteneciente al SI.

          El gray no acaba de ser útil puesto que cada tipo de radiación tiene su propio “peso específico biológico” que se compara con el de los rayos X. La unidad que lo tiene en cuenta es el sievert (Sv).

          (Dosis equivalente) Sv = Gy · W (weighting factor)

          La radiación beta es prácticamente equivalente a la X, con lo que su W=1. Las partículas alfa, con mucho mayor poder ionizante, tienen W=20. Estos valores están en continua evolución y su valor cambia a medida que se conocen mejor los efectos de la RI.

        • voet dijo,
          El 22 de octubre de 2010 @ 9:51

          ay, que antes se me olvidó completar: en el caso del sr-90, cs-137 y co-60 estamos hablando siempre de decaimiento beta, con lo que el factor biológico es equivalente en todos los casos y el cobalto, efectivamente, es el más jodido.

      • kemdas dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 19:31

        Comparar una explosion de una bomba de cobalto con una fusion del nucleo (chernobill) una central nuclear es como comparar un cigarro ardiendo dentro del cenicero y españa al completo en llamas, es inconcebible.

        • kaybi dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:36

          esto…. el nucleo de chernobil NO fusiono. la explosion fue debida a la sobrecarga en el sistema de refrigeracion, mas concretamente, causada por la presion del vapor de agua que se usaba para la refrigeracion. (eso creo….)

          ademas, la bomba no seria de cobalto, si no que tendria un añadido de cobalto, que no se usaria para la explosion, si no como agente radioactivo secundario, que prolongario los efectos nocivos de la radiacion.

    • PacoM dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 19:15

      Discrepo en que “hicieron falta” dos. Hoy día, incluso se cuestiona que hiciese falta la primera. Porque Japón estaba negociando ya la rendición, pero EEUU no admitía la única condición innegociable para los nipones: la inmunidad de su emperador. En esas, se lanzaron las dos bombas con un intervalo de 3 días tras lo que Japón se rindió incondicionalmente. Con las bombas ya lanzadas, a los americanos ya no les importó garantizar la inmunidad de Hirohito, lo que hace sospechar con bastante fundamento que sus melindres anteriores sólo buscaban tener excusas para lanzar los ingenios. Lo que Truman necesaitaba era una demostración de poder así para partir con ventaja en las negociaciones posteriores para repartirse el mundo.

      • El 21 de octubre de 2010 @ 20:05

        Yo pienso que las 2 bombas se lanzaron como advertencia a Stalin. Dejar claro quien era la superpotencia de posguerra.

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:12

          …y sin embargo, era innecesario. Stalin sabía perfectamente lo que había gracias a Klaus Fuchs. Por eso se tomó la noticia con tanta tranquilidad. Fuchs pasó 9 años en prisión en Inglaterra por este motivo, cuando fue descubierto después de la guerra.

          El matrimonio Rosenberg, en cambio, fue ejecutado injustamente en los Estados Unidos. Ethel no era espía en absoluto y Julius tuvo, en el peor de los casos, contacto parcial con la inteligencia soviética sin llegar a informar nada sobre el proyecto nuclear. Dos víctimas más del macarthismo.

  3. Javi dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 16:06

    “no conozco ninguna idea política, doctrina económica o dogma religioso digno de mención que proponga el exterminio total de la especie humana (incluyendo el suicidio completo, claro)”

    Haberla, hayla, Yuri: http://www.freewebs.com/vehemente/INDEX.htm, aunque de momento no aboguen por el suicidio…

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 16:25

      Dije “digno de mención”. :-D

      • Javi dijo,
        El 22 de octubre de 2010 @ 3:55

        Jaja, aceptamos barco.

        Por cierto, un artículo muy bueno (como siempre) y una personalidad interesantísima.

  4. Manuel Nicolás dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 16:46

    Joder, Yuri. Este artículo pone los pelos de punta.
    En todo caso y ya para terminar de cagarla, mi mejor arma del fin del mundo es un virus. Una mutación de gripe-ébola-viruela y andando, que es gerundio.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:33

      Ya empecé a hablar de algo de ello en el post “Ántrax” y pretendo seguir haciéndolo. ;-)

      • Manuel Nicolás dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 18:43

        Pues dale, Yuri, dale a la tecla.
        Por cierto, sé que soy un pelmazo, pero el artículo de El pasado era una mierda es apoteósico.
        ¿Otro parecido, porfa, porfa?

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:05

          A ver si se me ocurre algo. :-)

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:14

          A ver si se me ocurre algo chulo. ;-)

      • Alfonso dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 20:56

        Supongo que lo habrás leido pero el libro “Apocalipsis” de Stephen King cuenta algo de eso (aunque luego se le vaya la cabeza soberanamente).

        Saludos

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:03

          Pues he leído bastante Stephen King, pero ese en particular, nunca. ¿Está bien?

        • Manuel Nicolás dijo,
          El 22 de octubre de 2010 @ 12:14

          El libro Apocalipsis del tito S. King, es magnífico en su primer desarrollo argumental (una epidemia de gripe que despieza la humanidad) pero se pierde en su conclusión.
          Es una lástima, como la de IT.

  5. MiGUi dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 16:47

    Jeje, las ansias de la humanidad en la escalada de violencia alimentada por el miedo al enemigo nos ha hecho pensar en auténticas barrabasadas.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:33

      Y es que era verdadero pavor el que se tenían. Ahora dicen que no, pero… mienten como bellacos. :-D

  6. llivu ochen daleko dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:01

    En tiempos de la guerra fría tanto EEUU como la URSS contemplaban planes de ataque destinados a la destrucción total del enemigo a base de cientos o miles de bombas nucleares, sobre zonas estratégicas y sobre ciudades. Esos planes ya contaban que una guerra así significaba su propia destrucción. Si un país nuclear es atacado y aniquilado, dudo que pongan peros a la hora de detonar un arma así, puesto que familia y amigos ya se consideran muertos. ¿una vez muerto tu y todo lo querido, que mas da todo?

    La bomba tiene su razón de ser, si muero porque me están atacando, morirán todos conmigo (incluido el que me mata)

    Puede que se haya creado, pero visto lo peligrosa que es, no creo que se hayan atrevido a hacer un ensayo, y por tanto nadie sabe si existe o no.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:33

      Sí, pero si puedes asegurarlo por otras vías más flexibles y adaptativas, ¿para qué te vas a meter en un mejunje como este? Políticamente, es un problemón. Militarmente, es en esencia inútil. Económicamente, es caro y complicado. Socialmente… ni te cuento.

  7. Dani dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:07

    Curioso, Szilard fue fundador del ECAS:
    http://osulibrary.oregonstate.edu/specialcollections/coll/pauling/peace/papers/peace3.014.1-trustees.html

    …pero no fue uno de los firmantes del manifiesto Russell-Einstein:
    http://osulibrary.oregonstate.edu/specialcollections/coll/pauling/peace/papers/peace6.007.5-02-large.html

    Si Voet pide a Tesla, yo pido la futura presencia de la figura de Linus Pauling en esta pizarra. ;-D

    Gracias. Gran artículo.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:53

      Es que el manifiesto Russell-Einstein es el “manifiesto de los premios Nobel”, y Szilárd (en una de esas injusticias históricas) no lo era.

      Curiosamente firmó Infeld, que no era Nobel; la razón de esto es que los “diez premios Nobel” quisieron arroparle en un momento en que Infeld estaba siendo virulenta (e injustamente) atacado por la histeria anticomunista. Era una forma de decir: “Infeld es uno de los nuestros”.

      (Se te quedó atascado el comentario en el anti-spam por los enlaces; ya lo tienes aquí ;-) )

  8. Yuri dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:19

    He añadido un grafiquito al final, con el esquema básico de una “bomba de hidrógeno-cobalto”.

  9. Victorini dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:29

    ¿o sea se puede hacer una bomba atomica con cada elemento? ¿se podria hacer una bomba de cobre por ejemplo o bomba una bomba de xenon?

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:37

      Como poder, puedes hacerla, pero no te aseguro que sirva para nada en particular. :-D

      La particularidad del cobalto, el zinc, el oro o el tantalio es incrementar la radiación residual resultante (con distintas características, según el utilizado). En realidad, todas ellas son “bombas de plutonio-hidrógeno” o “plutonio-hidrógeno-uranio”; sólo que se pueden añadir “aditivos” para desempeñar una función determinada, como ocurre en este caso.

      Ahora mismo no se me ocurre para qué serviría un “aditivo” de cobre o xenón. Lo pensaré. ;-)

      • Mikelodeon dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 22:06

        El Xenón probablemente para nada… Como todo gas noble es un elemento rarito que sirve de muy poco jaja. Quizás para hacer del mundo una gran lámpara o para anestesiar la población, pero para de contar…

        • Yuri dijo,
          El 21 de octubre de 2010 @ 23:03

          Yo tampoco lo veo. Y del cobre tampoco se me ocurre nada en particular.

      • kaybi dijo,
        El 21 de octubre de 2010 @ 23:43

        creo que ha entendido mal el concepto. me parece que se refiere a a hacer una bomba atomica usando como base cobre o xenon, en lugar de plutonio o uranio.

        y como respuesta, fusionar o fisionar elemtos intermedios de la tabla peridoca es esencialmente imposible. una estrella supergigante puede fusionar como mucho silicio, y eso hacia el final de su vida, cunado no le queda nada mas ligero para fusionar.

        basicamente, las condiciones necesarias para crear este tipo de fusiones o fisiones son inconcebiblemente brutales, debido a que las propiedades de estos elementos lo impiden.

        el cobalto se usa para añadir un efecto radioactivo, pero no se usa como “combustible” de la bomba. es decir, el cobalto ni fisiona ni fusiona, ni añade energia directa a la explosion de ningun modo.

  10. José dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:37

    Siempre me leo tu blog en Meneame y definitivamente ya lo tengo en mis favoritos del navegador.
    Es sencillamente muy bueno, siempre buenos datos e información sobre temas interesantes.
    Saludos desde Chile ;)

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:37

      Muchas gracias, Chile, y un placer. :-)

  11. Ontureño dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 17:53

    Joder macho, espero que realmente publiques esto en forma de libro. He leído dos post nada más, pero ya tengo claro que me lo pediría para reyes :D

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 17:55

      Pues con un poco de suerte y si todo sale como debe, por ahí ahí… ;-)

  12. Luismi dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 18:27

    Las “antorchas” de tu relato “El día del fin del mundo”. ;)

    Gracias, Yuri.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:14

      Exacto. ;-)

      Un placer. :-)

  13. César dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 19:22

    No hay que preocuparse. Nunca habrá una bomba así. Cargarse a todo dios…no es un buen negocio.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:14

      Otro buen motivo. :-P

  14. El 21 de octubre de 2010 @ 19:24

    Un articulo excelente…que miedo dan esos graficos de dispersion de los “humos” después del ataque nuclear, solo se salva la antartida :p

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:13

      Se debe a la corriente de los vientos occidentales. Actúa como una especie de “aislante” de la Antártida.

  15. Pableras dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 19:49

    Se me han venido a la mente dos cosas al leerte:

    Primero, la pelicula de “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” jajajaja.

    Y segundo, aquella serie de historias que escribiste en Forocoches hace ya bastante tiempo, 21/12/2012, creo recordar).

    Un saludo, y hasta otro artículo.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:14

      Los dos recuerdos son correctos. :-)

      Gracias y un saludo a ti también. ;-)

    • El Perillas dijo,
      El 27 de octubre de 2010 @ 14:22

      Siiii, jajaja, la bomba Torio-Cobalto-G, que bueno Sellers como Dr. Strangelove explicando como contruir una bomba así, antológico.
      Sin embargo no estoy deacuerdo en que esa bomba no esté contruida, o como mínimo diseñada para construirla en un tiempo mínimo. Supongo que conocéis los superordenadores que encargó el pentágono a IBM y que estaban destinados a la simulación de explosiones nucleares, ya que es más barato simularlas que hacerlas (y menos peligroso). Es “fácil” con la tecnología actual hacer un diseño, provarlo en un IBM gordo y dejar el diseño en el cajón de “cosas que me pueden resultar útiles”.

  16. Pepe dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 20:15

    Hola Yuri,

    Aún recuerdo tus posts desde los tiempos de forocoches… son increíbles.

    Me encantaría que algún día escribieses un post sobre los universos paralelos y la posibilidad (hablo desde mi más absoluta ignorancia) de que en un mismo espacio físico estén desarrollándose acontecimientos en paralelo…

    Un salu2 y gracias por el blog

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:04

      Ese irá, algún día, en “de la naturaleza de la realidad”. :-)

      Gracias a ti por leerme. :-)

  17. Ialza dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 21:25

    Como siempre, espectacular la entrada Yuri. Me quedo con las líneas que dedicas al amigo Harrison Brown… les falto tiempo para rifárselo.

    Un placer volver a leerte.
    Sl2 :-)

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:03

      El placer es mío. :-)

  18. Mikelodeon dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 21:59

    El Cobalto-60 es un isótopo picantito picantito, sí. Probablemente sea de los más jodíos de todos. De hecho… he hecho estudios sobre radiotoxicidad de residuos radioactivos provenientes de centrales nucleares tras o durante su desmantelamiento y para la gran mayoría el componente limitante, por ser el más radiotóxico y especialmente común, es el cobalto. La conclusión a la que llegaron, quizás ya demasiado tarde (cuando ya había cientos de reactores en marcha), esque los aceros y aleaciones “reactor grade”, o de calidad apta para reactores, deberían asegurar unas concentraciones de impurezas de cobalto (que como digo son muy comunes en aceros y otras aleaciones de calle) ínfimas, de sólo unos pocas ppm. De no ser así, los materiales en contacto con un flujo neutrónico intenso a lo largo de la vida del reactor, deberían catalogarse como residuos de alta actividad, en lugar de media o baja, como podrían ser si no existiera el dichoso Cobalto. De hecho, ya se ha dado el caso de centrales desmanteladas que han tenido que catalogar muchísimas toneladas de chatarra de acero como residuos de alta actividad (pagando el correspondiente y grandísimo sobrecoste que eso supone).

    Es una lástima…

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:02

      Efectivamente. Y no ha salido barato, ¿eh? :-/

      • Mikelodeon dijo,
        El 22 de octubre de 2010 @ 9:53

        No, no ha salido barato, no… Y eso que la mayoría de esos materiales siguen en las centrales porque todavía no hay dónde guardar residuos de alta actividad… (políticos…)

        Se da el caso particular de unos alambres de acero que servían para soportar dentro del núcleo los elementos de combustible de los antiguos reactores MAGNOX, que son bastante distintos a los elementos de combustible más comunes y tienen forma de barra. Bien, pues a nadie se le ocurrió pensar en el tipo de acero que haría falta para fabricar estos alambres pues no requerían características mecánicas especialmente singulares, hasta que tocó desmantelar la primera central MAGNOX. Resulta que los dichosos alambres se hicieron de un acero inoxidable estándar, algo muy común en la calle con un nivel de impurezas de Cobalto aceptable en cualquier otra aplicación, pero trágico en la particular. Fue imposible desmantelar el reactor porque nadie podía acercarse más de 10 metros de uno solo de esos alambres. La concentración en cobalto era tan grande y habían estado irradiados por neutrones durante tanto tiempo (40 años) que prácticamente todo el cobalto era, de hecho, cobalto-60. Al final diseñaron un sistema automático de recogida de alambres con brazos robots y los fueron amontonando en cofres de plomo (que es un buen blindaje radiológico). Si no me equivoco todavía están ahí… y tendrán que esperar todavía 100 o 200 años sólo para poder acercarse a ellos.

        Curioso, verdad?

        • El 22 de octubre de 2010 @ 21:58

          Ah, no sabes lo seguro que me siento después de leer esto. Da gusto saber que estamos en tan buenas manos… Es la pera…

          ¡¡¡¡¡estamos todos locos!!!!

          Al presidente de la Junta de Energía Nuclear le hacía yo unos clips de sujetar folios con ese acero inoxidable

        • Mikelodeon dijo,
          El 23 de octubre de 2010 @ 0:09

          Bueno, esos reactores se construyeron entre los 50 y los 60 y creo que cumplieron su función con creces (todavía hay unos cuantos operativos!). En esas la radiactividad era un fenómeno ya muy conocido, pero no tanto como se conoce ahora.
          Puedes estar tranquilo amigo, que de esos alambres nadie se ha muerto y nadie se morirá, ni siquiera salir heridos, jeje. Era sólo una anécdota. El asunto se solventó tan bien como se pudo. Hoy por hoy no se fabrica nada que tenga ni un poco que ver con algo radiactivo sin que se controle al máximo detalle sus composiciones. Lo bueno de esto es que de todo se aprende. Ahora estamos en otra división.

  19. Orlando dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 22:15

    Ya que estamos en plan desiderata, aunque yo soy de los que menos derecho tengo a pedir ya :P, me apunto a uno sobre la Singularidad Tecnológica.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:01

      Se hará lo que se pueda, se hará lo que se pueda. :-D

  20. Gropius dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 22:30

    Una pregunta…Szilárd se encontró con Bohr? No estuvo éste último en Dinamarca hasta el 43?

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:01

      Sí, se encontraron en los EEUU, lo que pasa es que en el caso específico de Bohr esto ya sucedió durante la guerra. Cuando Bohr fue evacuado de Suecia, pasó directamente al “equipo inglés” y de ahí, de cabeza al Proyecto Manhattan en Los Alamos. Bohr fue el último de los “refugiados atómicos”. Sí, quizás de la frase en el artículo puede interpretarse que esto ocurrió antes de la II G.M., pero no, efectivamente ocurrió después de su inicio como bien indicas.

  21. Pablo dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 22:32

    “La cuestión en ambos casos es que el cobalto-60 emite dos rayos gamma para convertirse de nuevo en cobalto corriente”; supongo que quiere decir Níquel corriente, ¿no? (http://en.wikipedia.org/wiki/Cobalt-60)

    “En su potencial aplicación militar, asegura una notable cantidad de radiación gamma repartiéndose por toda la atmósfera y permaneciendo en ella o en el suelo y el mar a lo largo de años.” Yo no lo expresaría de esa manera. La radiación gamma (electromagnética) se absorbe rápidamente por el cuerpo que se la encuentre. Lo que permanece es la fuente de esta radiación gamma (el cobalto-60, que tiene vida media relativamente larga).

    Chorradillas aparte, otro post excelente. La figura de Leo Szilard es impresionante.

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 22:53

      Obviamente, y de hecho lo acabo de comentar más arriba hace un rato. :-) Las prisas, que son malas. Cambiado.

      En cuanto al segundo… bueno, supuse que se sobreentendía. Pero lo voy a cambiar por “notable cantidad de fuentes de radiación gamma”.

      Gracias. :-)

  22. Roto2 dijo,
    El 21 de octubre de 2010 @ 23:12

    Otro articulo de los que me gustan, y en este caso, sobre algo de lo que nunca habia oido hablar.
    Miedo me da de lo que somos capaces de hacer…

    “Hay distintas maneras de describir al doctor Szilárd, todas ellas a medio camino entre “el jodío genio” y “el puto amo”, pero elevado al cubo y multiplicado por alguna potencia de diez.” xD

    Por cierto, deseando tener ese libro recopilacion^^

    • Yuri dijo,
      El 21 de octubre de 2010 @ 23:15

      Yo también. :-P

      Gracias.

  23. Rober dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 0:23

    Pues menos mal que no se le ocurrió hacer la bomba de “Belen Esteban” ¿os imagináis semejante elemento dispersado por todo el mundo mundial?

    ¡¡ Eso sí que sería pasar miedo !! ;-)

    Excelente artículo y encomiable el mantenimiento del alto nivel del blog.

  24. Petoro dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 0:38

    Ya que se habla bastante de Szilard en este nuevo artículo genial, me gustaría hacer una pregunta sobre él.

    Creo que desarrolló una patente de una “nevera” / “refrigerador” sin partes móviles (y por tanto sin ruidos ni desgaste mecánico) que también firmó Albert Einstein.

    Ya sé que no tiene mucho que ver con la temática del artículo, pero ¿Por qué motivo no ha tenido éxito este ingenio?

  25. Giltor dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 1:38

    Si lo que se quiere es matarnos a todos… lo más facil es colocar y explotar un par de bombas termonucleares en la Luna y con ello modificar su órbita para que se estampe con la Tierra. Fijo que así morimos todos xD. Y aunque no llegue a estamparse, el mero hecho de acercarla o alejarla haría insostenible la vida en la Tierra lo cual me parece curioso xD. Ya veis, no hace falta ser un genio para destruir el mundo jajaja.

    • Tachikomakun dijo,
      El 4 de noviembre de 2010 @ 0:03

      Dudo horrores que un par de bombitas en la Luna la fueran a mover un ápice. De hecho una explosión superficial puede que no hiciera nada mas que calentarla un poco, no hay atmósfera que provoque un shock físico, sólo fotones impactando en la superficie. Suponiendo alguna explosión bajo superficie quizá llegaría para lanzar una nube de meteoritos o basura espacial en la órbita, pero como para afectar a la vida en en planeta… Y ni siquiera es fácil organizar una misión así a la Luna. requiere años y tecnología.

      Vas a tener que esforzarte más.

  26. Boca dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 2:32

    Han dado mucha lata con las bombas sucias y los terroristas, pero, para un terrorista, el armamento biológico es mucho más sencillo de elaborar (y mucho más seguro).

    Conseguir una muestra de carbunco no es complicado, cultivar carbunco natural es fácil, comprar la vacuna contra el carbunco es barato y es sencillo alegar un motivo razonable para vacunarse y dispersar unos cuantos kilos de esporas de carbunco en una ciudad está al alcance de cualquiera (digamos que prefiero no dar muchas pistas).

    Es verdad, no tendría la efectividad de un arma militar, muchos podrían salvarse usando antibióticos, sería una dispersión chapucera y muchas personas podrían inmunizarse de modo rápido, pero conseguirían su objetivo, sembrar el terror.

    Un artículo excelente, como de costumbre. Por cierto, me encanta tu blog, llevo tiempo siguiendolo desde que lo descubrí en meneame.

  27. Justo reynaldo dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 9:50

    Hola, me he obsecionado con tu blog por 3 dias y ya lei casi todos los post del blog pasado…

    gracias y espero que sigas asi…Muy bueno… cuanta cultura…

    Soy de mexico, presentare una exposicion y usare casi su totalidad (quiza el 99.9%) de esta informacion en una presentacion, pero mé parecio tan buen articulo que me parece educado pedirte permiso de usar la informacion que aqui aparece. asi que espero tu respuesta… y gracias.

    Pregunta adicional y quiza persona que espero sea respondida…
    Yuri de donde es?… Yuri es hombre o mujer?…

    En resumen… que buen blog… ansio respondas mi comentario

    • El 22 de octubre de 2010 @ 22:04

      A ver Reinaldo. Yuri Gagarin es el pseudónimo de una escritor español, quizá el mejor o más brillante divulgador científico que tenemos en España en estos momentos. Ha escrito en alguna entrada el por qué de este nombre. Gagarin, o sea Yuri, fue un astronauta soviético, de hecho el primer astronauta de la historia. Y ya sabes que la astronáutica, con todos esos cohetes hacia el espacio y tal, son una metáfora de la confianza en el progreso y la ciencia al servicio de la la Humanidad. La ciencia como la luz en la oscuridad que decía Carl Sagan.

  28. El 22 de octubre de 2010 @ 10:41

    Hola
    Pues al comenzar a leer me he dicho. Hoy Yuri está cabreado, después he acabado de leer el post. Lo del «verano radiológico» en vez de invierno nuclear m ha dejado helado. Qué espanto más espantoso.
    Sí, los epítetos que sueltas están justificados.
    saludos

  29. david dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 11:52

    Hola Yuri…
    desde que leí la historia del fin del mundo en forocoches he leído todos y cada uno de los post que has puesto. Y aunque disfruto con la fascinante sencillez en la que explicas temas complejos y de una pericia técnica excepcional, echo de menos tu faceta novelística a lo Tom Clancy.
    Lo dicho, buen trabajo

    • Yuri dijo,
      El 22 de octubre de 2010 @ 15:53

      Tengo dos a medio escribir. Mira a ver si ese señor que ha comentado encima tuyo se interesa. :-P

  30. Átropos dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 12:04

    Hola Yuri.

    Mejor no te digo lo genial que me parece el artículo porque acabo diciendo siempre lo mismo ;-)

    Quería comentarte que al hilo de otro post mencionaban lo de tu relato del fin del mundo y me tomé el trabajo de recopilarlo en un word, creé un epub, me inventé un portada, y lo tengo en el iPad como un libro más.

    Podría haberle dedicado más tiempo y haberlo editado un poco mejor (tiene saltos de página horrorosos y alguna cuchufleta estética más), pero cumple su cometido. Te lo digo porque si quieres ponerlo a disposición de la gente te lo puedo hacer llegar. De hecho, imagino que todos los fanáticos de Yuri que por aquí pululamos querrán leerlo. Bueno, vale, casi todos. ;-)

    En fin, que eso. Y que cuídate la salud, que bien egoistamente quiero que sigas contándonos cuántas más cosas de éstas que cuentas mejor.

    Anda, quédate con un agradecido saludo.

    • Yuri dijo,
      El 22 de octubre de 2010 @ 15:53

      Aún no he encontrado el momento de pulirlo, Átropos. :-( Pero lo tengo en cuenta, y mucho. Gracias. :-)

    • César dijo,
      El 22 de octubre de 2010 @ 19:18

      Yo quiero!!!

  31. Alejandro dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 12:42

    Hola Yuri, encantado de leerte de nuevo.
    Quería manifestarte mi discrepancia sobre tus razonamientos acerca de la “practicidad” o posible uso de un arma de esas características.

    Si bien es cierto que no tiene lógica ni beneficio usar un arma de esas características, creo que pasas por alto que no todo el mundo actúa con lógica y menos cuando están sometidos a presión, la lista de líderes que cometieron suicidio y genocidio sobre su propio pueblo es alta y creo que da una idea de lo que intento expresarte (Hitler en sus ultimos momentos decía que si los alemanes no podían ganar la guerra no merecían vivir y no mostró el menor interés por una rendición para aliviar el sufrimiento de su pueblo,o los casos de suicidios masivos en el bando japonés).

    Por suerte esa tecnología esta al alcance de muy pocos gobiernos pero a medida que la tecnología avanza se hace mas asequible para nuevos miembros y con ella la posibilidad de que algún personaje inestable se haga con una de ellas. A mayor tiempo y mayor desarrollo, mayores posibilidades de que ocurra.

    Ya quedó demostrado que verdaderos perturbados pueden hacerse con una ingente cantidad de poder, y a día de hoy los sigue habiendo (claro está sin posibilidades de construir semejante artefacto)

    En definitiva, confiar en que la idea sea tan terrible que nadie en su sano juicio la lleve a la práctica no me parece buena estrategia, no sería raro que un líder acorralado pensara que si va a morir el es glorioso llevarse el planeta por delante… Espero equivocarme.
    Saludos.

  32. Iker dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 14:55

    Yo también venía a comentar el inevitable recuerdo a Teléfono rojo, me encanta esa película :-)

    Una vez aquí, como ya te lo han comentado, decir que me ha gustado mucho el artículo, y nada, seguimos espectantes con la recopilación por escrito de tus post.

    Saludos y felicidades por conseguir un blog tan exitoso, da gusto pasarse frecuentemente por aquí.

  33. Yuri dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 15:51

    Que conste que os leo a todos. Si no contesto, es por simple limitación de tiempo. :-)

  34. Delfar dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 16:26

    Muchas gracias.

    Un buen trabajo de documentación y un artículo muy ameno de leer y muy educativo.

    Da gusto que haya un blog como el tuyo.

  35. Jess dijo,
    El 22 de octubre de 2010 @ 17:52

    Acabo de descubrir este blog gracias a un enlace de facebook de un amigo al artículo de “el pasado era una mierda”, cuando eras blogspot. Impresionante post aquel, este e impresionante todo el blog en general. Acabas de ganar un lector fiel.

    Saludos

  36. Viden dijo,
    El 23 de octubre de 2010 @ 2:09

    Últimamente no paro de añadir tus artículos a mi caralibro ¡Disminuye la calidad YA! XD

    Ahora en serio, genial artículo. No puedo evitar pensar que Szilárd pecó de mucha candidez, hasta un punto que me parece bastante tonto. No me cabe en la cabeza que no se diese cuenta de que le iban a hacer caso. Se diría que pensaba que todo el mundo era racional y moderado.

    PD: Por cierto, esos de la Extinción Voluntaria están rematadamente mal de la cabeza y se basan en mentiras como catedrales… ¬¬

  37. Diego dijo,
    El 23 de octubre de 2010 @ 10:39

    Al leer esa cantidad de científicos de principios del siglo XX, me viene a la mente las imágenes de las Conferencias de Solvay, especialmente la de 1927. Me hace pensar de lo que serían capaces esas mentes hoy en día con los adelantos de los que disponen.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_Solvay

  38. El 23 de octubre de 2010 @ 16:35

    Hola Yuri:

    Genial.

    Por cierto, ¿va ha incluir en la web la opción de escuchar los ‘post’s’ que tenías en el anterior blog?

    A mí me molaba esa opción. Aunque ya se sabe que la voz quedaba un poco robótica pero era entendible.

    Saludos

  39. RLM dijo,
    El 23 de octubre de 2010 @ 18:17

    Un magnífico artículo, Yuri. Con una calidad propia de muchos de los anteriores, por no decir casi todos.

    Y ya que se están haciendo propuestas, tal vez algún día te animes a escribir sobre el Polonio, ya que has escrito bastante acerca del Ucranio (con la c muda). Dos elementos con los que la Rodina ha tenido una relación histórica y altamente radioactiva… ;-)

    Y si me permites, te hago otra sutil sugerencia acerca de un tema que podría resultarte interesante para escribir acerca de él: ¿te has preguntado alguna vez cuánta energía proyectaría al máximo rendimiento uno de los radares activos de barrido electrónico (AESA) que equipan los cazas de superioridad aérea? ¿Y en una hipotética guerra con cientos de ellos en el aire funcionando al mismo tiempo, qué efectos provocaría en los pilotos semejante cielo convertido en un microondas gigante? También podrías hablar de los phased arrays y su relación con la astronáutica y el MiG-31 ruso.

    Un cordial saludo

  40. Milus dijo,
    El 23 de octubre de 2010 @ 21:28

    Yuri, llevo tiempo deleitándome con tus artículos y admiro tu clase para explicar cosas científicas con tanta claridad a un público no experto.
    Si no he intervenido en los comentarios hasta hoy día es, mas que nada, por un poco de vagancia.
    Pero lo que acabo de ver me ha llenado de RABIA, profunda rabia.
    En esta dirección:
    http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/7575295/La-bomba-del-Juicio-Final.html
    Han copiado literalmente prácticamente todo este artículo, de la manera mas descarada y SIN citar la fuente.
    Esto me indigna profundamente y no puedo mas que ponerte en aviso para que tomes las medidas que consideres oportunas.
    Que sepas que como seguidor y admirador tuyo cuentas con todo mi apoyo y mi mas profunda repulsa a quienes, por la puta cara, se aprovechan de todo tu enorme trabajo y desisteresado hacer para que los demás podamos disfrutar del placer de saber un poco mas.

    • Yuri dijo,
      El 24 de octubre de 2010 @ 18:07

      Hola, Milus. Muchas gracias por el aviso. Ocurre con cierta frecuencia; se agradecería al menos, como bien dices, un enlace. :-(

      En la práctica, no es algo que pueda evitar. No voy a gastar tiempo y recursos en ello. A fin de cuentas escribo para que la gente aprenda cosas chulas, así que… que les aproveche. :-)

      Gracias una vez más.

      PD: Quien lea esto… pues eso, que no pasa nada por copiarme, pero se agradecería el enlace.

      • Viden dijo,
        El 26 de octubre de 2010 @ 0:32

        Te respondo para decirte que sí hay un enlace justo debajo del dibujo del Fallout 3 del portaaviones, donde pone “Fuente”.

        Pero ya les vale, es el tipo de coas que se ponen al inicio.

  41. Juancito Caminador dijo,
    El 23 de octubre de 2010 @ 21:49

    Muy buen artículo e interesante como todos Yuri, a colación del tema: habéis visto el mensaje de Fidel Castro contra la Guerra Nuclear que salido en estos días? http://www.youtube.com/watch?v=6j0VJYo9Ldk&feature=player_embedded
    Saludos

  42. Gordinflas dijo,
    El 31 de octubre de 2010 @ 12:21

    Hola, gran articulo, como siempre.

    Me preguntaba si el efecto de estas bombas no sería algo similar (no en escala) a lo que ocurriría en la Tierra si nos topásemos con uno de esos chorros de radiación que emiten quasares y todos esos bichos, o nos bañara a radiación una supernova cercana, etc. Se trataría del mismo tipo de radiación? . Hace poco vi una recreación artística de la superficie de un supuesto planeta que orbitaba un “pequeño” pulsar (lo recreaban como un punto diminuto en el cielo)y el autor representaba y comentaba como la superficie permanecía arrasada por la radiación que emitía el trompo cósmico ese.

    Saludos.

  43. Tachikomakun dijo,
    El 4 de noviembre de 2010 @ 0:20

    Grande grande.

    Me pregunto de la viabilidad del “Efecto Szilárd” (si es que me puedo permitir bautizarlo) como escudo antimisiles. Situar, por ejemplo en lo alto de una torre o sobre los tejados, una gran cantidad de Zinc o Cobalto, de modo que atacar ese objetivo (ciudad, base) con un impacto directo sea suicida. Supongo que dependerá de la cercanía a la explosión, si es en tierra o en el aire…

    La gata sobre el tejado de zinc (radiactivo).

  44. Macedonio dijo,
    El 26 de noviembre de 2010 @ 11:56

    Hola Yuri.

    Ya se que el post es antiguo, pero yo lo acabo de leer.
    Prefiero no leerte cuando publicas los posts porque siempre me quedo con ganas de más. Por eso entro cada cierto tiempo y así me doy un “atracón”. JEJEJEJE.

    El post magnifico, como siempre.

    El caso es que no conocía lo de forocoches que comentan arriba, especialmente lo de 21/12/2010, lo he leído y estoy todavía alucinando.

    Lo he formateado en Word pero usando una platilla que uso para mi e-book. y ha quedado apañado (sin más). Las imágenes que se han perdido porque las urls ya no funcionan, las he sustituido por alguna que hiciese honor al pie de foto.

    Si alguien lo quiere que lo diga y se lo envío. Siempre que Yuri de su permiso, por supuesto.

    Otra cosilla. ¿No crees que deberías registrarlo? A partir de hay sale un guión de PM.

    Muchas gracias Yuri.
    Sigue así, sigue dejándonos “ojipláticos”. ;-D

    • Yuri dijo,
      El 26 de noviembre de 2010 @ 22:28

      La pena es que suelo dejar de contestar a los posts antiguos, como este, por falta de tiempo. :-(

      Está registrado. ;-) Pero tengo que hacerle muchos arreglos antes de que valga.

  45. Macedonio dijo,
    El 26 de noviembre de 2010 @ 23:23

    Ok.

    Me alegro de que lo registrases. La historia es muy buena y sería una pena que algún “listo” se aprovechase de ella a tu costa.

    Lo dicho…. sigue así. Hace falta gente creativa, inteligente y documentada en este erial cerebral en que se está convirtiendo este planeta.

    Saludos.

  46. Aioros dijo,
    El 14 de diciembre de 2010 @ 18:37

    Y una vez el buen Leo se cambio a biología, ¿no descubrió algún nuevo virus supercontagioso?

    • Yuri dijo,
      El 14 de diciembre de 2010 @ 18:39

      Curiosamente, no. :-D

  47. tescelma dijo,
    El 18 de marzo de 2011 @ 15:04

    Fantástico artículo.

    El gran error de Leó Szilárd fué pensar que los dirigentes tenián cierto grado de inteligencia para llegar a la conclusión que él sabía la correcta.

  48. bakiretr dijo,
    El 13 de octubre de 2011 @ 20:07

    descubrir este blog gracias a un enlace de facebook de un amigo al artículo de “el pasado era una mierda”, cuando eras blogspot. Impresionante post aquel, este e impresionante todo el blog en general.

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  1. octubre 21, 2010 @ 15:43

    [...] La bomba del juicio final http://www.lapizarradeyuri.com/2010/10/21/la-bomba-del-juicio-fi…  por Elwing hace 3 segundos [...]

  2. noviembre 1, 2010 @ 4:52

    [...] Que en la carrera por la bomba, Estados Unidos estuvo esencialmente solo a pesar de todos los temores geniales emigrados allí huyendo del nazifascismo. Y además, apostilla: La decisión de no hacer bombas [...]

  3. diciembre 6, 2010 @ 10:26

    [...] yanqui es UNA PUTA MIERDA y entonces estamos abocados inevitablemente a la III Guerra Mundial, el invierno nuclear y la destrucción de la especie humana. The Walking Dead, el mejor documento sobre la evolución [...]

  4. abril 14, 2011 @ 22:03

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  5. febrero 3, 2012 @ 10:17

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