Ibéricos extraterrestres.

Ciencia hispánica (III)

Niña mirando por un telescopio.

Una niña mira por un telescopio durante una actividad cultural. Este tipo de telescopio, hoy en día considerado "amateur", es un instrumento muchas veces más potente y preciso que los utilizados por los grandes astrónomos que vamos a mencionar más abajo.

En el post anterior, dije que en ese momento sólo recordaba a un nacido en la Península Ibérica que diera nombre a un lugar extraterrestre: el del sabio andalusí y precursor de la aeronáutica Abbás ibn Firnás. Pero me quedé con el runrún y cuando un amable lector llamó mi atención sobre otro posible nombre (aunque al final no resultara ser oficial), decidí dejarme de recuerdos y hacer la búsqueda que debería haber hecho desde el principio: por supuesto, en el Diccionario Geográfico de Nomenclatura Planetaria de la Unión Astronómica Internacional, disponible en Internet gracias a un acuerdo con el Estudio Geológico de los Estados Unidos y la NASA. Y… bueno, no son muchos, pero algunos más hay. Menos da una piedra. Aunque sólo sea por vergüenza torera, intentaremos aprender algo sobre ellos.

¿Cómo se bautiza a los objetos astronómicos?

Además de sus designaciones sistemáticas (Bayer, Messier, NGC, etc), a las cosas notables del cielo les ponemos nombre. Más allá de los grandes objetos, que suelen bautizarse con denominaciones universales originadas en la mitología, quien descubre algo nuevo en los cielos tiene una especie de derecho consuetudinario a proponerle un nombre. Como es de esperar, a menudo estos nombres son el del descubridor o el de alguna persona, lugar o hecho que desee honrar y perpetuar en la memoria colectiva de la Humanidad.

En ambos casos, se produce un sesgo cultural inevitable: los nombres que tienen en mente esas personas suelen ser representativos de la cultura donde se encuentran. A veces hay un elemento de chauvinismo, pero ni siquiera resulta necesario: cada uno se ha criado donde se ha criado y tiene los referentes intelectuales y emocionales que tiene. Cuando escribí el post sobre lo que ocurriría si un agujero negro se acercara al sistema solar, prácticamente sin pensar bauticé a este objeto imaginario como Abaddón. ¿Por qué? Pues porque Abaddón es el puñetero ángel exterminador de la cultura cristiana occidental, donde surgió la sociedad en la que vivo. También podría haberlo llamado Tánatos, de la cultura helénica donde ambas se originaron, pero estaba muy visto y no reflejaba el concepto igual de bien. Incluso podría haber buscado alguna keres chula. Sin embargo, debido a mi contexto cultural, ni se me pasó por la cabeza bautizarlo Yama; y eso que resultaría de lo más apropiado. Por la misma razón tampoco se me ocurrió llamarlo Azrael, el arcángel de la muerte en el Islam. O Hine-nui-te-pō, de la mitología maorí.

Rigel Kentaurus

La estrella más próxima al Sol es el sistema triple conocido como Alfa o Proxima Centauri, con el nombre propio Rigil Kentaurus ("el pie del centauro", en árabe). Observatorio Europeo del Sur. (Clic para ampliar)

Incluso los nombres aceptados internacionalmente para los grandes objetos mencionados proceden de las culturas abrahámicas occidentales, por la sencilla razón de que éstas eran dominantes en materia científica conforme tales denominaciones se iban normalizando. Los nombres de todos los planetas solares, por ejemplo, vienen de la mitología romana: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, etcétera. Los de las lunas, de la griega, como Ganímedes, Ío, Europa, Fobos, Titán, Mimas, Encélado y demás. Y una buena parte de las estrellas más conocidas se conocen por su denominación árabe: Rigil Kentaurus (Rijl al-Qantūris, “el pie del centauro”), Altair (de an-nasr aṭ-ṭā’ir, “el águila voladora”), Fomalhaut (fam al-ħūt al-janūbī, “la boca de la ballena del sur”) o Betelgeuse (cuya primera sílaba está disputada, pero “elgueuse” es al-Jauzā‘, “…del centro”). Y, por supuesto, Aldebarán: al-dabarān, “el seguidor” (porque parece seguir a las Pléyades).

Lógicamente, otras culturas otorgan nombres distintos a todos estos astros; no obstante, para su uso internacional y científico, estos son los nombres que han cuajado. Por otra parte, los descubrimientos más recientes se van dando en un mundo cada vez más globalizado e interconectado, con lo que la misma denominación se extiende a todos los países rápidamente. Tanto para los unos como para los otros, el organismo que se encarga de limpiar, fijar y dar esplendor a todos estos apelativos es la Unión Astronómica Internacional.

Con el surgimiento y desarrollo de la revolución científica, el número de objetos extraterrestres a bautizar se ha multiplicado enormemente y cada vez lo hace más. No resulta extraño que cualquier nuevo instrumento (un telescopio, una sonda, lo que sea) produzca una avalancha de cosas nuevas y fascinantes a las que prestar atención. Por ejemplo: las primeras naves que pasaron por detrás de la cara oculta de la Luna revelaron la existencia de un montón de accidentes geográficos selenitas a los que hubo que poner nombre. Con las primeras naves interplanetarias, lo mismo. Cada vez que a un Gran Observatorio le ajustan las gafas, aparecen millones de estrellas y galaxias nuevas. Y así constantemente. Son tantos que muchos se quedan con su designación sistemática, pendiente de que alguien se tome el trabajo de bautizarlos.

La Presidenta de la Unión Astronómica Internacional abre el Año Internacional de la Astronomía en la UNESCO.

La presidenta de la Unión Astronómica Internacional, Catherine Cesarsky, abre el Año Internacional de la Astronomía en la UNESCO (2009).

En la actualidad, cuando se obtienen las primeras imágenes de un nuevo objeto extraterrestre, es normalmente el correspondiente grupo de trabajo de la Unión Astronómica Internacional quien selecciona unas cuantas de las más significativas y sugiere posibles nombres. Conforme se consiguen datos más detallados, los investigadores que estudian el objeto pueden proponer denominaciones adicionales. En general, cualquier persona (incluso del público en general) puede proponer un nombre para un objeto recién descubierto. Ni en un caso ni en el otro, la Unión Astronómica Internacional garantiza que este nombre será reconocido. No se admite pago económico, a pesar de la existencia de listillos que cobran dinero a sus clientes por poner nombre a una estrella (sin reconocimiento oficial alguno, claro). Aquí se detalla el proceso, por ejemplo, para dar nombre oficial válido a los planetas menores (en ingles).

Los nombres aceptados en principio por este grupo de trabajo se remiten a otro dentro de la misma división, que se encarga exclusivamente de realizar estas catalogaciones. Por ejemplo, en el caso de los planetas y lunas, éste es el Grupo de Trabajo para la Nomenclatura de Sistemas Planetarios (WGPSN), de la División III. Si este grupo también valida la propuesta, entonces el nombre queda aceptado y entra en las bases de datos oficiales de la Unión. A partir de ese momento, este nombre puede ser utilizado válidamente para cualquier aplicación.

En la práctica, vuelve a producirse un inevitable sesgo cultural. Salvo de manera anecdótica, será raro que estos nombres procedan por ejemplo de la cultura aborígen australiana o de la yanomami, básicamente porque no hay muchos aborígenes ni yanomamis en los grandes observatorios terrestres o satelitarios, en los comités de investigación de las sondas espaciales o en los grupos de trabajo de la Unión Astronómica Internacional. A decir verdad, si no fuera porque existe una cierta tendencia en estos ámbitos para intentar que todas las culturas de la Humanidad aparezcan representadas, raro sería que apareciese alguno.

Bueno, pues por estas viejas tierras de Iberia no andamos mucho mejor. Realizada una búsqueda exhaustiva en la base de datos de la Unión Astronómica Internacional, sólo hay catorce que se correspondan con científicos o personajes que tuvieran que ver directamente con la astronomía. Todos excepto dos son anteriores a la Edad Contemporánea. Y la mayor parte, anteriores a la Edad Moderna. No, no es culpa de la Unión Astronómica Internacional. Es culpa nuestra.

La magra cosecha de la astronomía hispánica.

En total, salen 109 nombres relacionados con la cultura ibérica. Pero la mayor parte son designadores sin relación ninguna con la astronomía, la astronáutica o en general las ciencias que condujeron a estos descubrimientos. Al final del post veremos una lista, por ejemplo, de localidades hispánicas extraterrestres cuyo único mérito efectivo para estar ahí es simplemente… su existencia.

Observatorio del Roque de los Muchachos

Observatorio del Roque de los Muchachos, en las Islas Canarias. Tras siglos de tinieblas y atraso secular, durante las últimas décadas han ido surgiendo en España algunas instalaciones científicas dignas de tal nombre. En julio de 2009 entró aquí en servicio el Gran Telescopio Canarias, el más grande y potente del mundo con un espejo de 10,4 m. Casi nadie se enteró.

Más notablemente aparecen en la Luna los nombres de cuatro exploradores (Balboa, Colón, Magallanes y Vasco de Gama), un gran científico de la Edad Contemporánea sin relación con la astronomía (Cajal) y un médico del siglo XVI (Cristóbal Acosta). En Mercurio encontramos algunos pintores y escritores (Camões, Cervantes, Dalí, Echegaray, Goya, March, Mena, Mendes Pinto y Velázquez), porque se decidió nombrar a los cráteres de Mercurio usando una lista de artistas de fama mundial (aunque el premio Nobel de Literatura José Echegaray fue también ingeniero y matemático, su presencia se debe a esta última razón). Más una referencia a la carabela Santa María y al navío Victoria de Magallanes y Elcano.

En Venus, donde por convención se usan nombres femeninos, hallamos a la escritora Rosalía de Castro, la pintora Josefa de Ayala, la cantante Malibrán o la actriz Fernández, tan conocida que ni siquiera he logrado identificarla. Hay también –no faltaba más– un Don Quijote y una Dulcinea en Eros, asteroide cuyos accidentes suelen nombrarse recordando parejas o amantes famosos en la literatura de ficción. Más un cierto número de nombres genéricos como “José” o “Juanita” elegidos más o menos al azar.

Se comprende fácilmente que la mayor parte de estos topónimos extraterrestres con resonancias hispánicas son de cortesía, parte de esta voluntad de lograr que todas las culturas humanas queden representadas en los astros. En serio: por supuesto que se puede llamar Velázquez a un puente, un polideportivo o un avión de pasajeros, pero eso no implica ningún mérito en obra civil, deportes o aeronáutica. De gente que se ganara a pulso con sus aportaciones a la astronomía o la cosmonáutica un lugar en los cielos, únicamente tenemos catorce. A estas alturas, puede que te estés preguntando por qué hablo todo el rato de personajes ibéricos, en vez de hablar de españoles o portugueses. Sencillo: como apunté más arriba, casi todos ellos vivieron antes de que existieran los dos estados modernos con el nombre oficial de España o Portugal. En realidad, la inmensa mayoría se contaron –cómo no– entre los siempre mezquinamente olvidados sabios de Al-Ándalus.

Abenezra, el Doctor Admirable.

Vayamos por orden. El cráter Abenezra de la Luna recibe su denominación gracias al astrónomo, filósofo y escritor sefardita Abrahám ben Meir ibn Ezra; un nombre latinizado como Abenezra, cuyo propietario fue conocido por sus apodos el Sabio, el Grande o el Doctor Grande y Admirable.

Cráter Abenezra, Luna

El cráter Abenezra de la Luna (borde superior), situado en el centro de la cara visible y un poco al sur, llamado así por el astrónomo judeo-andalusí Abrahám ibn Ezra (1092-1167). Imagen tomada a 2.722 km de altitud sobre nuestro satélite.

Abrahám nació en Tudela, entonces perteneciente a la taifa de Zaragoza, en torno a 1092. Cuando los cristianos de Alfonso I el Batallador tomaron su ciudad, huyó hacia el sur junto a muchos otros de sus vecinos andalusíes. Así se convirtió por primera vez en un a modo de refugiado itinerante, viviendo en la Córdoba, Lucena, Granada y Sevilla musulmanas antes de cruzar el estrecho al norte de África. Entonces se encontró con con los almohades, que por aquella época perseguían a los judíos. Huyó de nuevo, ahora en dirección a Roma, y residió en diversos puntos del sur y centro de la Europa cristiana hasta su muerte en 1167. No se sabe exactamente dónde murió, pero al parecer había regresado a la judería de Calahorra, entonces ya bajo dominio cristiano. Por tanto, Abrahám ibn Ezra puede considerarse uno de los máximos exponentes de las tres culturas… y también de sus complejas convivencias y conflictos.

Abenezra escribió fundamentalmente en hebreo, destacándose en una diversidad de disciplinas que van desde la exégesis bíblica hasta la filosofía de la religión, la gramática hebrea e incluso la poesía. Pero lo que le aseguró su lugar en la Luna fueron sus trabajos en matemáticas, astronomía y astrología (en aquellos tiempos aún una ciencia): tablas de posiciones estelares como el Lukhot, estudios sobre el calendario (Sefer ha-‘Ibbur) y el astrolabio (Keli ha-Nejoshet), textos aritméticos como el Sefer ha-Ekhad o el Sefer ha-Mispar, las traducciones del astrólogo judeo-persa Mashallah y su obra traducida al latín Fundamentos de las Tablas Astronómicas (1154). Por todo esto y más cosas el judeo-andalusí Abrahám ibn Ezra, el Doctor Admirable, se ganó a pulso un rincón en los cielos; este lugar está ahora situado en las escabrosas serranías inmediatamente al sur del ecuador lunar, casi en el centro de la cara visible de nuestro satélite (21,0°S 11,9°E).

Cráter de Al Bakri, Luna

Cráter de Al-Bakri, en una imagen obtenida desde la nave lunar tripulada estadounidense Apolo 15 en 1971. (NASA)

Abu Abdullah Al-Bakri, el geógrafo.

Abu Abdullah al-Bakri fue un geógrafo hispano-árabe que nació en Huelva alrededor de 1014, estudió en Córdoba con Al-Udri e Ibn Hayyan, trabajó en Almería y Sevilla y murió en esta última ciudad siendo el año 1094. Aunque evidentemente no había salido en toda su vida de Al-Ándalus, creó numerosos trabajos de gran objetividad y precisión sobre la geografía, la botánica y la historia de Europa, el norte de África y la Península Arábiga basándose en lo que le contaba la gente que sí había estado allí.

Uno de estos trabajos, el Libro de los Caminos y los Reinos (Córdoba, 1068), constituye el único estudio completo y de confianza sobre África Occidental durante la Edad Media. Incluye datos únicos sobre el Imperio de Ghana, la Dinastía Almorávide y el comercio transahariano. Junto a su Descripción geográfica del mundo conocido, el Diccionario de los nombres indecisos (uno de los primeros diccionarios geográficos) y la Descripción del África Septentrional, le convierte en un geógrafo clásico de referencia y le dan derecho a su cráter en la cara visible lunar: uno pequeñito pero cuco, en la orilla noroccidental del Mar de la Tranquilidad (14,3°N 20,2°E).

El cráter de Alfonso X el Sabio.

Cráter lunar Alphonsus

Cráter Alphonsus (derecha), en la cara visible de la Luna (NASA). Recibe su nombre por Alfonso X el Sabio, no en tanto que rey sino en tanto que astrónomo.

Uno de los cuatro objetos extraterrestres de nombre hispánico ganado a pulso que no tira de apellido andalusí es el complejo de cráteres Alphonsus. Situado en la cara visible de la Luna, al este del mar Nubio, recibe su nombre por el rey de Castilla Alfonso X el Sabio. Pero no por rey, sino por astrónomo.

La vida de Alfonso X de Castilla (Toledo 1221-Sevilla 1284) resulta fascinante y está llena de éxitos, reveses y legados a las generaciones posteriores. Sobre todo, Alfonso fue un hombre sediento de conocimientos, respetuoso por la cultura y autor intelectual de numerosas obras. Su Escuela de Traductores de Toledo reunió a los mayores sabios cristianos, musulmanes y judíos de aquella Iberia a la que él empezaría a llamar con éxito España.

La parte de su legado que le asegura un lugar en la Luna es, fundamentalmente, las Tablas Alfonsíes (1252-1270). Sobre las observaciones originales del andalusí Al-Zarqali (a quien nos encontraremos a continuación) y bajo la supervisión de los judíos Ben Moshe y Ben Sid, estas Tablas Alfonsíes recogen la posición exacta de los astros vistos desde Toledo desde el año de la coronación de nuestro rey; y permiten calcular la posición del Sol, la Luna y los planetas conocidos en su tiempo según el complicado modelo geocéntrico de Ptolomeo.

La versión original de las Tablas Alfonsíes, escrita en castellano antiguo, se ha perdido. Pero la edición francesa en latín de 1320 sobrevivió, convirtiéndolas en la referencia astronómica más importante de Europa hasta bien entrado el Renacimiento. Sólo se dejaron de utilizar tras la publicación de las Tablas Rodolfinas de Kepler en 1627, casi cuatro siglos después que ya incorporaban el modelo heliocéntrico. Por esta y otras aportaciones como los Libros del saber de astronomía, el Rey Sabio de Castilla se ganó un antiquísimo cráter, muy llano, de respetable tamaño, provisto con doce subcráteres; sus coordenadas son 13,4°S 2,8°W, Luna.

Tablas Alfonsíes

Tablas Alfonsíes de Alfonso X el Sabio (arriba), en una traducción al latín del siglo XIII, basadas en las Tablas Toledanas de Azarquiel (debajo).

Estampilla con la efigie del astrónomo Azarquiel

Estampilla postal de España con la efigie del astrónomo toledano Abú Ishaq Al-Zarqali, Azarquiel.

Azarquiel, el más grande de los astrónomos ibéricos.

El toledano Abū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh al-Zarqālī (o al-Zarqālluh), latinizado Azarquiel o Arzachel, está considerado por muchos como el más grande de los astrónomos ibéricos y uno de los más importantes de la historia mundial. Ya hable de él en este blog, y hasta comenté lo de su cráter… y se me había olvidado. :-( Nació en la Taifa de Toledo siendo el año 1029, descendiente de una familia visigótica convertida al Islam siglos atrás. Formado como herrero, se dedicaba a elaborar instrumentos de precisión para los astrónomos árabes y judíos que allí residían al servicio del cadí Said al-Andalusí, científico e historiador a su vez: una especie de Alfonso X musulmán.

De esta forma Abú Ishaq entró en contacto con las ciencias de la noche; por su parte, los científicos toledanos de la noche se percataron pronto de que Abú Ishaq poseía una brillantez intelectual fuera de lo común, captando al vuelo sus necesidades e incluso anticipándose a ellas, por lo que comenzaron a protegerle. Tras dos años de formación en las maqtab de la ciudad patrocinadas por Al-Mamún, el joven herrero se convirtió en matemático y astrónomo, pasando a formar rápidamente parte de este reducido círculo de estudiosos. Y, pronto, destacándose sobre todos ellos como astrónomo teórico, geómetra e inventor de sus propios instrumentos.

El cráter Azarquiel, Luna.

El cráter Azarquiel, Luna.

La aportación de Azarquiel al saber humano es difícil de percibir en toda su enormidad. Entre otras muchas cosas, junto a su equipo de extraordinarios colaboradores elaboró las Tablas Toledanas, de las que bebería Alfonso X para crear las Alfonsinas. Pero no sólo el rey de Castilla se inspiró en su trabajo: el mismo Laplace, siete siglos después, seguía utilizando los datos de Abú Ishaq para sus cálculos astronómicos. Y su modelo para explicar los movimientos del Sol y de Mercurio fue aprovechado por Copérnico para desarrollar la teoría heliocéntrica, tal como el propio astrónomo polaco declara en su Sobre el movimiento de las esferas celestiales. Sus obras, al llegar traducidas a la Europa cristiana, permitieron el surgimiento de la astronomía matemática moderna.

La azafea de Azarquiel

La azafea de Azarquiel o astrolabio universal. Sin un instrumento astronómico de estas características, verdadero computador analógico, la navegación oceánica resulta imposible por completo.

Además, creó varios instrumentos nuevos. Uno de ellos, la azafea o astrolabio universal, fue esencial para la navegación durante los siglos siguientes; sin él, difícilmente habría sido posible la Era de los Descubrimientos. Al mismo tiempo, se desplazaba a Córdoba con frecuencia para dar clases, lo que sentó una escuela propia que está en la raíz de la astronomía árabe occidental.

Por todo ello, los nombres de la Luna tendrían menos mérito si no incluyeran al complejo de cráteres Arzachel (18,2°S 1,9°O), situados al sur de Alphonsus, también en la cara visible. Está igualmente compuesto por un cráter principal y once secundarios, con una estructura muy bien definida y un pico en el centro de 1.500 metros de elevación.

Cuando Alfonso VI de León conquistó Toledo en 1085, un casi anciano Azarquiel tuvo que huir junto con otros colegas en dirección a Córdoba. No se sabe si llegó o si pereció en algún campo de refugiados por el camino. Convencionalmente se considera que murió en 1087.

El cráter Catalán, menos mal.

El único que nos salva la cara: aunque chiquitín y no muy relevante, el cráter Catalán del sudoeste lunar (45,7°S 87,3°O) y sus tres subcráteres son los únicos que llevan un nombre ibérico contemporáneo. Este es el del físico-químico maño especializado en espectroscopia Miguel Antonio Catalán Sañudo. Nacido en Zaragoza siendo 1894, se licenció en Ciencias Químicas por la universidad de esta ciudad aragonesa y a continuación desempeñó su profesión durante un tiempo en una fábrica de cementos. De ahí marchó a Madrid, en 1915, para realizar su tesis doctoral con Ángel del Campo. Don Ángel del Campo y Cerdán era el encargado de espectroscopia en el Laboratorio de Investigaciones Físicas de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas; años después, se convertiría en asesor científico de la II República.

Miguel Catalán y su esposa Jimena Menéndez-Pidal

Fotografía del pasaporte y firma de Miguel Catalán, junto a su esposa Jimena Menéndez-Pidal, hija del historiador y filólogo Ramón Menéndez-Pidal.

Bajo la tutela de Del Campo, Catalán se pasó definitivamente a la espectroscopia. Con una beca de la Junta, se mudó a Londres para proseguir sus estudios en el Royal College of Science; allí descubriría los multipletes espectrales, un fenómeno cuántico que le valió el reconocimiento internacional. De ahí viajó a Munich para trabajar con Sommerfeld, uno de los fundadores de la mecánica cuántica. A su regreso a España, ya catedrático, fundó el Instituto Nacional de Física y Química de la Junta de Ampliación de Estudios junto a Blas Cabrera y Enrique Moles.

Tras la Guerra Civil, los franquistas disolvieron la atea y antiespañola Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas; muchos de sus miembros fueron fusilados, tuvieron que huir al exilio o resultaron depurados. Miguel Catalán, que había pertenecido a Izquierda Republicana sin señalarse mucho, se contó entre estos últimos. Estuvo siete años en el exilio interior, realizando trabajos menores para la industria química e incluso para Mataderos de Mérida, hasta que gracias a las gestiones del astrofísico estadounidense Henry Russell y otros colegas norteamericanos recuperó su cátedra en 1946 (cuentan que empezó su primera clase con un “decíamos ayer…”, a lo Fray Luis de León).

Como en España casi no quedaban científicos de alto nivel, en 1950 las autoridades franquistas le nombraron jefe del Departamento de Espectros del nuevo Consejo Superior de Investigaciones Científicas, por mediación del Marqués de Hermosilla. Habían pasado once años desde el final de la Guerra Civil. A partir de ese momento, los científicos norteamericanos que le habían protegido desde el otro lado del charco comenzaron a invitarle a toda clase de conferencias y reuniones en los Estados Unidos; en 1952, lo hicieron asesor de la Joint Commission for Spectroscopy. En 1955, la Real Academia de Ciencias de Madrid logró vencer las desconfianzas políticas que generaba aún y le eligieron académico de número. Pero todas estas desventuras le habían afectado a la salud: Miguel Catalán, el único ibérico contemporáneo que da nombre a un objeto extraterrestre por sus méritos científicos, falleció en 1957. Habría que esperar hasta 1970 para que, a propuesta de todos esos amigos estadounidenses, la Unión Astronómica Internacional pusiese su nombre a este cráter lunar.

Cráter Catalán, Luna

El grupo de cráteres Catalán, Luna, en el registro de la Unión Astronómica Internacional. Al hallarse en la zona de ocultamiento por libración, ayuda a observar este fenómeno aunque a veces resulte difícil de distinguir o invisible desde la Tierra por completo.

Cráteres Geber y Abenezra, Luna.

Cráteres Geber y Abenezra, Luna.

Geber, el que corrigió a Ptolomeo.

Como este post se está alargando mucho, lo voy a dividir en dos partes. Así pues terminaremos esta primera hablando del Geber, otro cráter complejo lunar, que recibe su nombre por un cuarto andalusí: el astrónomo y matemático Abū Muḥammad Jābir ibn Aflaḥ. Abú Mohamed Jabir nació, vivió y murió en Sevilla allá por los años 1.100-1.150; su obra maestra, la Corrección del Almagesto (Iṣlāḥ al-Majisṭi), influyó a varias generaciones de estudiosos musulmanes, cristianos y judíos. Tanto, que casi toda la parte de trigonometría esférica en la obra de Johann Regiomontano constituye un plagio del sevillano, tal como mostró Gerolamo Cardano. Este trabajo representa la primera corrección importante a Ptolomeo en Occidente.

Adicionalmente, Abú Mohamed inventó el torquetum, otro computador analógico de observación astronómica que sirve para registrar y convertir medidas tomadas en tres sistemas de coordenadas: el horizontal, el ecuatorial y el eclíptico. Maimónides trasladó sus trabajos al resto del mundo islámico y Gerardo de Cremona los tradujo al latín, dándole ese nombre Geber que designa también al cráter lunar.

El cráter Geber en memoria del sevillano Abú Mohamed se encuentra en las serranías escabrosas centrales de la cara visible de Luna, un poco hacia el sur (19,4°S 13,9°E), y presenta nueve subcráteres. Está justo al noreste del cráter en memoria del judío andalusí Abrahám ibn Ezra que mencionamos al principio.

Próximamente: Ibéricos extraterrestres (y 2).

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46 comentarios

  1. H. Estellés dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 14:52

    Increíble la habilidad que tienes para hablar un día de esto y otro día de lo otro. De relatividad a Historia, de Historía a Aeronáutica, etc, etc, etc.
    Buenísima entrada, como siempre, y un placer leerte, paisano.

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 17:57

      Intento variar un poco. Gracias. :-)

  2. Jose dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 15:28

    Te has dejado los montes Tenerife bautizados en recuerdo a la expedición a la isla realizada por Charles Piazzi-Smyth en 1856.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Montes_Teneriffe

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 17:57

      Esto aparecerá al final de la segunda parte, en los “topónimos hispánicos extraterrestres”. :-)

  3. Jose dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 15:35

    y el asteroide 128036 tampoco te lo puedes dejar.
    ;-D

    Hay un vídeo muy interesante en youtube que muestra los asteroides según se han descubierto. En rojo los que cruzan la órbita de la tierra, en verde los queno. Los “flashes” son descubrimientos de nuevos asteroides.
    http://www.youtube.com/watch?v=S_d-gs0WoUw&feature=player_embedded

    Por si alguien tiene dudas la tierra es el tercer planeta desde el sol XD.

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 17:59

      No es por méritos propios en materia científica. Aunque a lo mejor lo anoto, ya que el descubrimiento fue cosa del Observatorio de Mallorca. :-)

  4. Orlando dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 15:49

    Cuando tantos compatriotas se preguntan qué nos ha pasado para, tras haber descubierto un continente y haber sido una potencia mundial, ser lo que somos en la actualidad (que tampoco está mal, si lo comparas con unas décadas atrás), habría que hacerles leer esto que has escrito, Yuri.

    Aquí se refleja claramente una faceta de la destrucción sistemática de un país. Los que han destacado para poder ser reconocidos lo han sido a pesar de las trabas impuestas. Quién sabe cuántos pudieron habernos deslumbrado y quedaron por el camino.

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 18:19

      Así tal como lo dices es. :-(

    • Ialza dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 18:41

      Hola Orlando. Con el permiso del “Jefe” me gustaría añadir algo ;-). Si tienes la oportunidad dale un repaso a las aventuras del capitán Alatriste, de Pérez Reverte. No quiero decir con esto que sean “dogma de fe” ni que haya que tratarlas como una enciclopedia de la época, pero con la, también, brutal capacidad de documentación que tiene el escritor, son novelas perfectamente ambientadas y creo que te puedes hacer una idea de porque y como pasó lo que pasó y el lastre en todos los aspectos de la cultura y la ciencia supuso.

      Sl2 :-)

      p.d. A lo peor meto la pata y ya las has leído…

  5. Toño dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 16:14

    ¿Te has olvidado de los asteroides, o es una omisión voluntaria? Porque creo que sí hay nombres de asteroides con relación con España. Por ejemplo, el Comas Solà y otros descubiertos por este astrónomo catalán

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 18:00

      Los asteroides van en la segunda parte. ;-)

  6. Milhaud dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 16:39

    Gran artículo, como siempre. Sólo un pequeño typo, cuando hablas del navío Victoria, nombras a Magallanes y Del Cano, cuando debería ser Magallanes y Elcano

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 17:59

      Joder, a veces se me va la pinza de una manera desaforada. :-/

      Gracias, Milhaud, corregido, por supuesto. :-)

  7. El 28 de octubre de 2010 @ 16:58

    Muy interesante y razonado toda la información.
    Añado:
    ASTEROIDES. Esta palabra deriva del nombre de la Diosa Asteria “Estrellado” o del de la Diosa Ishtar / Astarté / ASTER “Estrella” y califica el cinturón de pequeños planetas situados entre Marte y Júpiter.
    Son unos 800 y más del 98 % han sido bautizados (a partir del año 1801 en que Piazzi descubrió el asteroide Ceres), con los nombres de Diosas, heroínas, ninfas, amazonas, reinas…. de manera significativa. Algunos son:

    Adrastea, Adria, Agaté, Ampella, Anahita, Andrómaca, Arsinoe, Artemisa, Astérope, Aretusa, Atalanta, Belisana, Belona, Biblis, Brecia, Burgundia, Caliope, Calixto, Casandra, Castalia, Ciana, Cirene, Cleopatra, Cora, Coronis, Creusa, Danáe, Demeter, Dicea, Dodona, Easter, Egeria, Electra, Eleuteria, Etna, Europa, Feronia, Focea, Fortuna, Frigga, Ftia, Galia, Galena, Glyptis, Hedda, Helena, Helga, Hella, Hera, Hercina, Hermiona, Hertha, Hestia, Hidra, Hilda, Hippe, Holmia, Ida, Ifigenia, Io, Iris, Isis, Juno, Lamia, Laodicea, Latona, Licia, Liguria, Marión, Massalia, Medea, Melibea, Minerva, Mirra, Nemausa, Nerthus, Nisa, Notberga, Ostara, Padovana, Palatia, Parténope, Rodope, Roma, Scila, Selena, Sidón, Siris, Sirona, Sita, Talía, Thebe, Tergeste, Tetis, Thisbea, Tyra, Tolosa, Tyché, Venus, Venusia, … (y otras 700 más).

    Los meteoritos / estrellas fugaces que caen a la Tierra, proceden de este cinturón.

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 18:01

      Gracias. :-) Pero no se corresponden con personas reales que hicieran contribuciones científicas para “ganarse” su nombre en el cielo. Estarían englobadas dentro del apartado de “nombres genéricos” indicado en el texto.

  8. Dale dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 17:21

    Una contribución (muy) menor: La actriz Fernández que da nombre a un cráter en Mercurio es María del Rosario Fernández “la Tirana”: http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_del_Rosario_Fern%C3%A1ndez

    Imagino que su fama internacional se debe a la pintura que hizo Goya de ella.

    • Yuri dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 18:01

      Pertenece también al grupo de “no por méritos científicos propios”. En todo caso es interesante, porque es una actriz completamente olvidada en nuestro tiempo, pero se ve que a través de la pintura de Goya llegó a la UAI.

  9. Rubén dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 18:22

    Se me ocurre pensar en las Hespérides. Más como curiosidad, no creo que en propiedad se ajusten a la cuestión de la entrada de hoy. Pero lo dicho, como curiosidad.

    En la mitología griega, las Hespérides -Έσπεριδες, ‘hijas del atardecer’- eran las ninfas que custodiaban un jardín situado en Hesperia, tierra mitológica que situaban al Poniente. El undécimo trabajo de Hércules fue robar las manzanas del Jardín de las Hespérides, para lo cual tuvo que engañar a Atlas -que da nombre a la cordillera homónima-. En su curso por Hesperia también robó los rebaños de Gerión, gigante rey de la zona, y a su regreso de ambas misiones por la costa levantina y el Golfo de Rosas -mediante navegación de cabotaje- conquistó a la princesa Pirene -que da nombre a los Pirineos-.

    De hecho, aunque Hesperia estuvo teóricamente situada primero en la propia Arcadia y más tarde en el norte de África, posteriormente lo fue en la Península Ibérica -que los griegos, así, denominaron ‘Hesperia’-. Con tal concuerdan los hechos de que varios accidentes geográficos de la zona -los Pirineos y también el Atlas, pues durante siglos los griegos pensaron que la Península estaba unida al norte de África- aparezcan en el mito de los trabajos de Hércules según lo relatan diversos autores. Al menos sería el territorio comprendido entre las montañas del Atlas -donde Hércules empieza su undécimo trabajo- y los Pirineos -en los que Hércules recala cuando, una vez finalizado el undécimo trabajo, regresa a Grecia-. Ya en época postclásica y helenística, los griegos empezaron a denominar ‘Hesperia’ o ‘Hespere’ al Oeste del mundo conocido -y por extensión, a la Península Ibérica- y ‘Hespérides’ a unas islas, a medio camino entre reales y mitológicas, situadas al borde del Océano -se cree que Islas Canarias, Madeira o Azores-. Se ha elucubrado mucho con la continuidad etimológica del jónico ‘Hesperia’ y el latino ‘Hispania’ y acerca de un teórico precedente indoeuropeo de ambas palabras, aunque sin ninguna teoría concluyente.

    En lo referente a cuerpos celestes:

    1) Las Hespérides son las siete estrellas que forman la constelación de la Osa Mayor; no en vano, los antiguos griegos denominaban a esta constelación sencillamente así, como ‘Las Hespérides’.

    2) Leo en wikipedia que Hesperia también es ‘el asteroide n.º 69 de la serie, descubierto desde Milán el 26 de abril de 1861 por el astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli (1835-1910)’.

    Lo dicho, más como curiosidad que otra cosa. Un saludo y enhorabuena por tu blog, que me tiene enganchadísimo.

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:30

      No sabía que en Grecia las Hespérides fueron la Osa Mayor. :-)

      Gracias.

  10. Dani dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 18:44

    Enciclopédico post, Yuri. No doy a basto con los enlaces de hoy. Mi navegador no aguanta tantas ventanas :-D

    Genial! y muy original.
    Gracias

    • Dani dijo,
      El 28 de octubre de 2010 @ 18:45

      ..quise decir “abasto”

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:30

      Pues hay algunos enlaces muy interesantes. ;-)

      A ti.

  11. Gustavo dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 19:05

    En este post y otros anteriores se habla del lamentable estado de la ciencia en España, actual y pasada. En mi opinión modesta y humilde es una gran verdad, no nos olvidemos que somo es país donde alguien dijo: “Que inventen ellos” Muy buen post, por otro lado como todos los anteriores, no esperaba menos. Saludos

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:32

      Y mientras no seamos capaces de comprender eso y de reaccionar, seguiremos atrasados. A España no hay expansión o desarrollo económico que la saque de ser un país de segundo orden, subsidiario por completo. Nuestro problema en el orden internacional está fundamentalmente con la ciencia y le técnica, que son las claves del mundo moderno.

      Desde hace ya casi un siglo, la relevancia de las naciones se dirime sobre todo en el ámbito científico y tecnológico. No sé qué es lo que la gente encuentra tan difícil de entender.

  12. mataclanes dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 19:40

    Gran post (como siempre). Sólamente comentarte que has convertido a Copérnico en italiano :)

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:32

      ¿Quién? ¿Yoooo? ¡Noooo! ¡Qué vaaaaaaaaa…!

      (Corregido, gracias ;-) Anda que….)

  13. Ialza dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 21:44

    De verdad Yuri, alucino. Este post y solo por ahora, lo he visto por encima, y precisamente por eso, con solo revisarlo te das cuenta de la enorme elaboración de tus entradas y el tiempo que tiene que haber detrás. De verdad, ¡para quitarse el sombrero!

    Del Contenido ya ni hablamos ;-)

    P.d. Y encima con segunda parte…

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:33

      Pues este no es de los que más trabajo tienen. Una vez identificados los nombres sólo había que seguirles la pista un poco. :-)

      Gracias. ;-)

      • Ialza dijo,
        El 29 de octubre de 2010 @ 18:50

        Vaya tela Yuri… seguirles la pista un poco. Con la respuesta a Sergiones ya nos hacemos una idea :-)

        Aunque a este artículo ya le habías echado el ojo jeje “… a la que me permitiré bautizar con el nombre del compatriota andalusí Abbás ibn Firnás; uno de los pocos nacidos en la Península Ibérica que da nombre por sus propios méritos a un objeto extraterrestre notable.”

        Ya estamos esperando el siguiente, vamos vamos… ;-)

        Un cordial saludo

  14. sergiones dijo,
    El 28 de octubre de 2010 @ 21:55

    Yuri, ¿ cuánto timpo te ocupa hacer cada publicación ?
    Gracias.

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:53

      Puf, varía un montón. A veces las más “espectaculares” cuestan menos de lo que parece, porque ya tienes un hilo conductor y sólo te falta pulir y documentar los detalles; mientras que las más “normalitas” lo son porque después de muchísimo curro no has logrado llegar más lejos.

      Este post, por ejemplo, costó unas ocho horas de preparativos (teniendo ya la pista de la UAI) y cuatro o así de redacción repartidas a lo largo de tres días. Es un post relativamente sencillo: una vez accedes a su base de datos, ya sólo había que seguir la pista histórica de cada uno de los personajes y escribir una breve biografía. Algunos ya los conocía, otros no, en general la mayor parte me sonaban por un lado o por otro (Azarquiel y alguno de sus compañeros, por ejemplo, están entre mis favoritos hace mucho porque fueron muy grandes; sin Azarquiel, quizá Copérnico jamás habría llegado a deducir lo que dedujo).

      Normalmente, lo que es “escribir-escribir” el post no suele tomarme mucho más que esto último, a menos que sea muy largo (eso son unos 100 caracteres tecleados por minuto, que no está mal para estar redactando y componiendo a la vez… así salen los gazapos :-P ). Lo que puede llegar a tomarse mucho tiempo es el trabajo de documentación y verificación de las fuentes. Sobre todo este último: localizar una fuente es relativamente sencillo, verificarla hasta estar seguro de que es buena… puede necesitar bastante más. (Ahora mismo llevo tres semanas largas tratando de confirmar los resultados de una fuente aparentemente buena sobre Chernóbyl, pero que no acaban de cuadrar con el “conocimiento generalmente admitido” al respecto.)

      Hay mucha gente que ve tres o cuatro horas de televisión diarias. Yo no. :-P

      • sergiones dijo,
        El 29 de octubre de 2010 @ 17:27

        Muchas gracias por contestar,
        admiro como ofreces tu tiempo para dar a conocer el mundo al projimo.

        De veras, gracias!

        • Ruben dijo,
          El 3 de noviembre de 2010 @ 16:43

          Yuri, yo también te quiero dar las gracias. Creo que ya somos cientos de miles los que aprendemos contigo cada semana! :)

          *Si sigues así aún podrías pedir una subvención al Ministerio de Cultura xD

  15. hiltion dijo,
    El 29 de octubre de 2010 @ 10:16

    Gran artículo, he perdido la noción del tiempo que llevo pegado a la pantalla sin poder quitar la vista. Consigues atrapar y enseñar con cada uno de ellos.

    Y gracias por los magníficos enlaces que siempre aparecen en ellos, me ha animado a comentar, el pdf sobre Miguel Catalán, que me ha dejado impresionado y con un nudo en el estómago.

    Gracias, gracias, gracias

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:53

      No hay de qué. De verdad. :-)

  16. Joe dijo,
    El 29 de octubre de 2010 @ 10:40

    Desde el Observatorio del roque de los Muchachos no han puesto nombres canarios de origen guanche? Que herramientas podria utilizar para satisfacer mi curiosidad? Спасибо

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 13:55

      Pues la base de datos de la UAI. En “búsqueda avanzada”. A ver si encuentras algo. :-)

      A veces, es más rápido escribir una breve nota al correo electrónico de contacto del observatorio. ;-)

      • Joe dijo,
        El 30 de octubre de 2010 @ 10:46

        La verdad es que buscarlo en el IAU es un coñazo buscar…no he encontrado la pestañade busqueda avanzada XDD

        Asi que le mande un mail a La Palma y en espera de respuesta.

  17. josé carlos canalda dijo,
    El 29 de octubre de 2010 @ 16:28

    Hola, Yuri. Enhorabuena por tus comentarios, ojalá hubiera más divulgación científica en español de la categoría de la tuya.

    Tan sólo dos puntualizaciones a tu artículo. Para empezar, olvidas citar a los asteroides que tienen nombres españoles. Aunque no puedo garantizar que la lista esté completa, he procurado recopilarlos aquí:
    http://www.jccanalda.es/jccanalda_doc/jccanalda_ciencia/astronomia/articulos-astronomia/asteroides-espanoles.htm
    Hay más dedicados a personajes hispanos, o hispanoamericanos, pero no ya españoles.

    Aunque no muchos, hay algunos cuerpos menores (satélites y transneptunianos) con nombres exóticos, están los satélites nórdicos, galos e inuit de Saturno así como cuerpos como Makemake y Haumea y sus dos satélites.

    Asimismo hay numerosos asteroides con nombres exóticos, normalmente descubiertos por astrónomos chinos o japoneses.

    Recibe un saludo

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 18:34

      Hola, José Carlos.

      Sí, lo tengo en cuenta. :-) Los nombres de asteroides, al ser propuestos por el descubridor, no tienen la misma significación de “reconocimiento internacional” que los accidentes geográficos reconocidos por la UAI. No obstante, habrá una nota al respecto en la segunda parte. :-)

      Gracias y un saludo a ti.

  18. Raúl dijo,
    El 29 de octubre de 2010 @ 21:20

    Un comentario: Ramón y Cajal sí tenía vinculación con la Astronomía. Era un ferviente aficionado a ella, desde que observó un eclipse de sol de pequeño en su Aragón natal, hasta el punto de que habitualmente observaba con un telescopio de su propiedad casi todas las noches que le era posible. De hecho, ése telescopio aún se conserva en el Instituto Cajal del CSIC, si no me equivoco.

    • Yuri dijo,
      El 29 de octubre de 2010 @ 21:40

      Hombre, sí, pero no se le recuerda precisamente por su afición a la astronomía. También le gustaba mucho la pintura y de hecho sus extraordinarios dibujos microscópicos obedecen a esta afición, pero no le recordamos por pintor, que era lo que él quería haber sido. :-D

  19. Mina dijo,
    El 30 de octubre de 2010 @ 0:05

    No me pierdo ni un sólo de tus artículos Yuri. Enhorabuena y gracias por todo.

    Que pena toda la Edad de Plata de la Ciencia española barrida por el franquismo. Toda una selección negativa. Con los musulmanes supongo que más de lo mismo.

    Un saludo.

  20. Viden dijo,
    El 30 de octubre de 2010 @ 2:56

    ¡Confiesa! ¡Has vendido tu alma a Mephistopheles! XD

    Ahora en serio, excelente post como siempre. Por cierto, ¿No sabrás por casualidad de un mapa muni de la luna con nombres y toda la pesca?

    • Petoro dijo,
      El 30 de octubre de 2010 @ 11:12

      Google Earth trae un mapa de la Luna.

      Aunque no es ni de lejos tan detallado como el de la Tierra.

  21. Rafa dijo,
    El 18 de noviembre de 2010 @ 14:21

    al leer sobre todos estos personajes a traves de la historia, españoles musulmanes, de izquierdas, etc.. y verlos perseguidos y expulsados, solo nos queda certificar cuanto daño nos hizo y nos hace esa España oscura y católica, inventada, que parece ser es la que nos debemos tragar en todo tiempo, aunque a nos lleve siempre al atraso, la disputa y la descomposición.

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  1. octubre 28, 2010 @ 13:21

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