Así te persigue un misil.

¿Cómo lo hace una máquina para perseguirte con la furia gélida de los robots?


Un UAV georgiano Hermes 450 de fabricación israelí graba el instante en que fue derribado por un caza ruso MiG-29,
el 20 de abril de 2008, durante los prolegómenos de la última guerra entre ambos países.
El derribo, probablemente con un misil R-73 “Arquero”, se produjo frente a la costa de la disputada Abjasia.
Ministerio del Interior de Georgia, Reuters

El bífaz Excalibur, hallado en la sima de Atapuerca.

El bífaz Excalibur, un hacha de 400.000 años de antigüedad hallada en Atapuerca. ¿Una ofrenda, un utensilio, un arma...? En todo caso, una herramienta.

A ojos extraterrestres, probablemente el rasgo más distintivo de la especie humana con respecto a los demás animales sería nuestra capacidad para construir herramientas. Somos mucho más capaces de construir herramientas –materiales e intelectuales– que cualquier otro de los terrestres, y encima sabemos utilizarlas para crear herramientas aún más complejas, en una carrera sin fin llamada tecnología. La historia de la humanidad es, sobre todo, la historia de su tecnología y del conocimiento acertado o equivocado que hay detrás: la filosofía, la religión, la ciencia.

Desde el principio, aplicamos esta capacidad a la construcción de armamento. Como cualquier otra especie biológica, la gente humana necesitamos cazar, defendernos, atacar. En esto no nos diferenciamos en absoluto de los demás vivientes: la violencia forma parte sustancial de nuestra naturaleza. Eso no es ni bueno ni malo; simplemente, es. Toda la historia de la civilización es la historia de cómo aprendimos a ir contra natura; a limitar, articular e incluso suprimir nuestra naturaleza en favor de un bien percibido mayor –la colectividad, el progreso, la justicia, la ley, el orden social, la prosperidad–, que a su vez forman parte de estas herramientas intelectuales con las que sabemos dotarnos.

Así, los actos de violencia adquieren en las sociedades humanas una dualidad extraña. Matar por razones individuales, egoístas, se convierte en un crimen: el homicidio, el asesinato. Matar por razones colectivas –la tribu, la nación, la religión, la clase, la política, la ley– pasa a ser un acto de heroísmo. El mismo individuo al que las turbas gritan “¡asesino!” durante su camino al juzgado para ser condenado por matar a veinte personas es llamado “héroe” durante el desfile de la victoria, por esas mismas masas, si sus veinte víctimas pertenecían al enemigo. Por lo que hoy es un espantoso crimen, mañana dan medallas. En ausencia de una ética universal, los actos humanos carecen de sentido y de valor moral por sí mismos: todo depende del contexto, de la ética local, de la narrativa, de la propaganda.

De este modo los creadores de armas nuevas –herramientas nuevas para la violencia– se suelen considerar geniales y magníficos cuando son de los nuestros o pérfidos y diabólicos cuando son de los ellos. Esto se observa desde que existen registros escritos, y sigue viéndose en la actualidad sin cambio alguno; por ejemplo, en las condenas a los países que intentan crear armas de destrucción masiva… por parte de países que poseen decenas de miles de armas de destrucción masiva. El argumento es siempre igual: lo nuestro está justificado (por nuestro contexto, nuestra ética local, nuestra narrativa, nuestra propaganda); lo de ellos no. Y viceversa, claro.

Siendo un poco más eclécticos, se comprende que el afán de crear armas nuevas capaces de aportarnos una ventaja decisiva contra ellos ha sido una constante en todas las sociedades humanas. Con alguna perspectiva histórica, la verdad es que a estas alturas nos importan bien poco los valores que defendía el bífaz Excalibur de Atapuerca, suponiendo que defendiese alguno. Los viejos lamentos de que la reintroducción de la ballesta en Occidente iba a acabar con la nobleza medieval, al permitir al plebeyo infante perforar la coraza del caballero montado, se nos antojan hoy anticuados y hasta risibles; entre otras cosas, porque los valores de la aristocracia feudal –que la ballesta, en efecto, contribuyó a destruir– ya no nos parecen dignos de mantener. Y qué decir de la pólvora. O la dinamita. O la industrialización de la guerra, que nos llevó al concepto moderno de guerra total. La historia de las armas es la historia de la tecnología, de la ciencia y del pensamiento de las sociedades que las crearon.

La literatura está llena de referencias a toda clase de anheladas armas mágicas a caballo entre la religión, la ciencia, la filosofía y la leyenda. Por ejemplo, las distintas espadas con nombre propio capaces de derrotar a incontables ellos: Tizona, Colada, Zulfiqar, Durandarte, Kladenets, Taming Sari, Kusanagi, la Excalibur artúrica. O las defensas mitológicas: Égida, Svalinn, los escudos de Ajax y Lancelot, el baño de Aquiles en el río Estigia. Y, por supuesto, lanzas y flechas que jamás fallaban su blanco: Gungnir, Gandiva, Gáe Bulga, el arco de Hércules. Inevitablemente fue la ciencia, y su hija la tecnología, quienes terminaron por crearlas. O al menos, cosas parecidas.

Soldados alemanes preparan un misil de crucero V-1 para su lanzamiento. Deutsches Bundesarchiv.

Soldados alemanes preparan una "bomba volante" o misil de crucero V-1 para su lanzamiento. Probablemente la V-1 nazi fue el primer misil operacional verdadero de la historia. Deutsches Bundesarchiv.

La flecha que nunca falla. O eso se pretende.

La idea de crear una especie de flecha capaz de perseguir a su blanco por sí sola habría puesto sin duda los ojos como platos a cualquier guerrero antiguo. Si además le hubiéramos contado que esa flecha se propulsaría a sí misma y destruiría el más grande de los barcos, la más resistente de las murallas y la más impresionante máquina bélica de ellos en un destello de fuego deslumbrador, o nos habría tomado por locos o nos habría pedido que siguiéramos contándole esa leyenda tan chula. Durante milenios, lo más parecido que tuvo la humanidad a un arma autoguiada fueron los perros de caza y combate y otros animales de uso militar.

Las primeras armas capaces de guiarse a sí mismas aparecieron durante la Primera Guerra Mundial. Se trataba, básicamente, de complicados mecanismos de relojería capaces de hacer que un avión o torpedo describiese una trayectoria prefijada antes de precipitarse sobre su blanco. Entre estos intentos primitivos se cuentan el torpedo volante del inventor estadounidense del piloto automático Lawrence Sperry, el Kettering Bug de este mismo país –a caballo entre lo que hoy en día llamaríamos un misil de crucero y un UAV– o los blancos aéreos británicos guiados por radio. Parece que los alemanes también intentaron alguna clase de torpedo guiado para su lanzamiento desde zepelines.

Durante el periodo de entreguerras fueron surgiendo conceptos cada vez más sofisticados, pero aún insuficientes para ser tomados seriamente en consideración por los militares. Entre estos se encuentran el Larynx británico y el GIRD-06 soviético de Sergei Korolev, que además de un autopiloto giroscópico incorporaba ya un pequeño cohete como impulsor. Pero no fue hasta mediados de la Segunda Guerra Mundial cuando las armas autopropulsadas y autoguiadas encontraron definitivamente su camino al frente de batalla. Sucedió en 1943, de modo casi simultáneo, con el torpedo alemán G7e/T4 Falke y el Mark 24 FIDO estadounidense. Ambos seguían el ruido subacuático emitido por sus blancos –buques y submarinos– y se demostraron tan eficaces que ya no hubo marcha atrás. Al año siguiente, 1944, la Alemania nazi ponía en servicio el primer misil de crucero real: la V-1. Y en septiembre de ese mismo año, el primer misil balístico eficaz: la V-2.

Tanto la V-1 como la V-2 utilizaban pilotos automáticos para alcanzar un punto determinado del territorio enemigo, por lo que no seguían al blanco, sino que atacaban objetivos estáticos (los misiles de crucero y los ICBM actuales siguen haciendo exactamente lo mismo, si bien con ayudas mejoradas a la navegación y mucha mayor precisión y eficacia). Su enorme visibilidad hizo que otros inventos alemanes capaces de perseguir a su blanco pasaran bastante desapercibidos en el imaginario colectivo. Así, pocos recuerdan al Fritz X, que hundió al acorazado Roma –buque insignia de la flota italiana– cuando ya se estaba pasando a los aliados; sin embargo, el Fritz X era un arma de telecomando, que seguía a su blanco gracias a las acciones de un operador humano, no de un sistema de guía autónomo.

Corbeta Komar disparando un misil P-15 Termit (SS-N-2 Styx).

Durante la Guerra de los Seis Días, el 21 de octubre de 1967, la Armada Egipcia hundió al destructor israelí Eilat con tres misiles P-15 Termit (SS-N-2 Styx). El lanzamiento fue realizado por dos corbetas Komar, sin salir del puerto de Port Said, a 17 millas de distancia. Fue la primera vez en que un buque resultaba hundido por misiles completamente autopropulsados y autoguiados, cambiando así la historia de la guerra naval. En la imagen, una corbeta Komar lanza un misil P-15 Termit. (Mały okręt rakietowy, Wydawnictwo MON, Varsovia, 1974)

El Ruhrstal X-4, que no llegó a entrar en servicio, pretendía derribar bombarderos también bajo el comando de un ser humano. Lo mismo cabe decir del Hs 293, que consiguió algunos éxitos antes de que los aliados aprendieran a interferir la señal de telecomando. Los antiaéreos Wasserfall y Feuerlilie también eran teleguiados, no autoguiados; ninguno de los dos estaba terminado cuando acabó la guerra. Más interesante resulta el Enzian. Aunque aún telecomandado, iba provisto con una guía final infrarroja denominada Madrid que dependía igualmente de la acción humana pero ya empezaba a apuntar hacia el futuro. Ninguno de todos estos conceptos llegó a tiempo para tener una influencia significativa en la Segunda Guerra Mundial.

Resulta difícil decir cuál fue el primer misil moderno verdadero, pues fueron el resultado de una evolución progresiva durante la Guerra Fría. También depende del tipo de misil del que hablemos. Se puede afirmar que la V-2 alemana ya era un misil balístico moderno verdadero; aunque le faltaban algunas características de los actuales (etapas y cabezas múltiples, guía astroinercial…), ya “hacía lo que tenía que hacer” y era dispara-y-olvida por completo. En sentido estricto, la V-1 también entraría en esta clasificación, como misil de crucero. Entre los misiles aire-aire, probablemente el honor corresponda a alguna versión del estadounidense AIM-9 Sidewinder.

Los tierra-aire, en cambio, tardaron más en desprenderse del telecomando humano; sistemas legendarios de la Guerra Fría como el SA-2 soviético o los Nike norteamericanos dependían por completo de sus operadores. Incluso las primeras versiones del S-300 y el Patriot utilizaban teleguiado parcial, que sigue usándose actualmente en algunos modos de operación. La mayor parte de misiles genéricamente llamados antitanque, contra blancos móviles terrestres, siguen dependiendo de algún sistema de puntería manejado por una persona. Los antibuque, en cambio, se independizaron desde por lo menos el P-15 Termit soviético (SS-N-2 Styx, en denominación OTAN). Y entre los aire-superficie hubo y hay una diversidad de soluciones, dependiendo de su función exacta. Veámoslo.

Misilística básica.

En sus idiomas originales –francés e inglés– la palabra missile viene del latín missilis (“lanzable”) y puede referirse a cualquier proyectil, incluso una piedra, arrojado deliberadamente o no. Sin embargo, hoy en día decimos que un misil es un tipo de arma aeroespacial autopropulsada y autoguiada. Así, se distinguen de los torpedos guiados (que no son aeroespaciales, sino submarinos), de las bombas guiadas o inteligentes (que carecen de propulsión autónoma), de los cohetes no guiados (artillería de cohetes, cohetes sin guía como los RPG, los LAW, los Zuni o las series S rusas) y de los lanzadores espaciales (aeroespaciales, autopropulsados y autoguiados, pero no armas en sí mismos).

Por centrar el post, vamos a estudiar los misiles que son capaces de seguir autónomamente a un blanco. Es decir, eso de las pelis: apuntas a algo, le lanzas un misil y te olvidas mientras el otro tipo hace lo que puede por evitarlo. ¿De qué manera puede una máquina perseguir a su oponente cual Terminator con trastorno obsesivo-compulsivo? Bien: todas ellas lo hacen husmeando sus emisiones.

Todo lo que existe, emite. Y además, emite radiación electromagnética. Tu cuerpo, por ejemplo, emite calor debido a sus procesos metabólicos; es decir, radiación térmica, en la banda del infrarrojo. También refleja la luz visible procedente del sol, la luna, las estrellas o cualquier fuente de iluminación artificial. Por eso se nos puede ver: los ojos son receptores de radiación electromagnética en la banda de la luz visible. Esta es, de hecho, la manera más antigua de localizar al enemigo utilizada por la humanidad: verlo.

Guía Avtomatika L-112E para el misil anti-radiación ruso Kh-31P (MAKS 2009).

Guía Avtomatika L-112E para el misil anti-radiación ruso Kh-31P de 1988. Actualmente han sido reemplazadas por las L-130. (MAKS 2009)

Empecemos con uno de los conceptos más fáciles: el misil anti-radiación. Los misiles anti-radiación se usan para atacar objetivos que están emitiendo voluntariamente, como los radares o los transmisores de radio y radiotelefonía. Los ejércitos modernos y las sociedades modernas en general dependen de una montaña de emisiones, desde los grandes radares de alerta temprana hasta los teléfonos móviles. Y todo lo que emite se delata a sí mismo. Usando tecnología similar a la de tu oponente, tú puedes detectar una emisora enemiga como mínimo al doble de distancia a la que esa emisora es eficaz, y por lo tanto atacarla desde el doble de distancia si tienes un arma con ese alcance. ¿Cómo puede ser esto?

Veámoslo con un ejemplo sencillo. Supongamos que tú vienes en un avión a atacarme a mí y yo quiero detectarte con un radar; ambos tenemos un nivel tecnológico similar. Yo enciendo mi radar, tú vienes hacia mí. Como las señales de radio (el radar usa señales de radio) reducen su intensidad con el cuadrado de la distancia, al principio estamos demasiado lejos y la señal pierde potencia hasta el punto en que no puede excitar un receptor a ninguno de los dos lados: ninguno detecta al otro. Tú sigues acercándote. A una distancia dada, mi señal mantiene intensidad suficiente para excitar los receptores que llevas a bordo: tú acabas de detectarme a mí. Pero la señal aún tiene que rebotar sobre ti y hacer el viaje de vuelta hasta mi radar, con lo que pierde demasiada intensidad durante el retorno y sigo sin detectarte: tú me estás detectando a mí, yo no te estoy detectando a ti. Me estoy delatando yo solito y tú puedes utilizar técnicas de radiogoniometría para ubicarme con gran precisión, y yo aún no te veo. Tendrás que acercarte mucho más, al menos a la mitad de distancia, para que mi señal rebote sobre ti y vuelva a mi radar con la intensidad suficiente para excitar mis receptores: sólo entonces te detectaré. Mientras te mantengas en la “segunda mitad” de la distancia que nos separaba en el momento en que me detectaste por primera vez, estás a salvo por completo salvo que mis receptores fueran mucho más sensibles que los tuyos.

Con receptores iguales, un blanco puede detectar al radar antes de que el radar lo detecte a él.

El cazador cazado: con receptores iguales, un blanco puede descubrir al radar antes de que el radar lo descubra a él. Teóricamente, aplicando la ley del inverso del cuadrado, al doble de distancia exacta. El blanco puede aprovechar esa diferencia para atacar al radar desde una distancia de seguridad donde no está siendo detectado. Si el avión encendiera su radar, perdería esta ventaja de inmediato. (Clic para ampliar)

Misil antirradiación estadounidense AGM-88 HARM.

Misil antirradiación estadounidense AGM-88 HARM, aire-superficie. La Fuerza Aérea Española equipa estos proyectiles con los cazabombarderos EF-18.

Evidentemente, desde esa “segunda mitad” de distancia puedes dispararme un arma con toda la tranquilidad del mundo. Y yo seguiré sin detectarte. Lo primero que veré de ti será… tu misil, directamente hacia mi posición. En un caso como este, decimos que mi radar está en modo activo (porque emite y recibe) mientras que tu avión está en modo pasivo (porque sólo recibe); mientras la cosa se mantenga así, tu avión tendrá una ventaja decisiva sobre mi radar.

Para ti, sería idóneo llevar ahora un misil anti-radiación de alcance suficiente para atacar mi radar sin entrar en su zona de detección. Un misil anti-radiación, en sus modelos más básicos, es un cohete con un receptor de radio que tiende a volar hacia el punto en que la radiación electromagnética (o sea, la emisión de radio o radar) es más intensa. Si siempre se dirige hacia el punto donde la radiación es más intensa, pues al final se encontrará… con la antena del radar, lógicamente. Bum.

Hay cosas que yo puedo hacer para evitar que tu misil anti-radiación me alcance. Por ejemplo, cambiar de frecuencia, a alguna que su receptor no logre captar. O simplemente apagar el radar unos minutos, con lo cual ya no podrá seguirme y se perderá. Debido a eso, los misiles anti-radiación modernos llevan receptores mejorados y sistemas de guía adicionales; por ejemplo, una segunda guía de tipo infrarrojo que “se enganche” al calor residual disipado por los equipos electrónicos del radar aún cuando ya esté apagado. E incluso un sencillo navegador inercial que mantenga la dirección de vuelo hacia las coordenadas donde detectó mayor emisión antes de que el radar se apagara.

Pero en términos generales, el ejemplo del misil anti-radiación nos sirve muy bien para entender el principio en el que se sustentan todos los misiles que persiguen al blanco: viajan hacia el punto donde la radiación característica emitida (o reflejada) por su objetivo es más intensa. Por simple teoría de campos, ese punto es el propio objetivo: un radar, una radio, un teléfono celular o satelitario, su estación base, cualquier cosa que emita de manera identificable.

El misil anti-radiación básico es también un buen ejemplo de un sistema de guía completamente pasivo. Esto es: la guía del misil no emite nada para localizar a su objetivo. Es el objetivo quien lo emite todo, delatándose así y ofreciéndole en bandeja una trayectoria al misil.

Misil anti-AWACS ruso R-37.

Misil aire-aire anti-AWACS ruso R-37. Fue desarrollado para destruir aviones-radar AWACS y otros C4ISTAR desde largas distancias (supuestamente hasta 400 km), tras detectar sus emisiones.

Quiero tu calor.

Este es el principio de funcionamiento de todos los misiles (y torpedos) provistos con guías pasivas: aprovechar una emisión inherente al blanco para localizarlo y perseguirlo. Desde el principio, se observó que las emisiones inherentes más interesantes desde el punto de vista militar eran el calor y el sonido. Todo lo que lleva un motor a bordo emite necesariamente calor y sonido; los equipos eléctricos y electrónicos también disipan calor.

Perfil de emisión térmica del MiG-27.

Perfil de emisión térmica de un avión táctico MiG-27 de 1975. La luz solar incidente es reflejada y re-emitida por la estructura y el material de la cabina, con intensidad dependiente de sus acabados. La parte posterior de la estructura, calentada por el motor, hace que el fuselaje trasero emita en banda de 4μ y la tobera en torno a 2μ. La "pluma" del reactor se expande y enfría detrás de la aeronave, absorbiendo algunas de las longitudes de onda más cortas emitidas por la tobera pero emitiendo en banda infrarroja más larga (de 4 a 8μ). La intensidad de la emisión viene generalmente definida por la temperatura, que a veinte metros detrás de la cola viene a ser de unos 100ºC sin posquemador y de 300ºC con posquemador. (Clic para ampliar)

Las ondas sonoras se transmiten mucho mejor en el agua que en el aire, y esa es la razón de que la mayor parte de los torpedos con guía pasiva se apoyen sobre todo en el sonido emitido por el blanco para alcanzarlo. La radiación térmica del calor, una forma de radiación electromagnética, se difunde mucho mejor por el aire que por el agua; y ese es el motivo de que un gran número de misiles aéreos aprovechen las emisiones infrarrojas del objetivo para atacarlo en el cielo o en la superficie. Casi todos los misiles pasivos aire-aire y una parte significativa de los aire-superficie utilizan guías infrarrojas para perseguir a sus blancos.

Las máquinas de volar son grandes emisores de radiación infrarroja. Un motor a reacción militar, por ejemplo, desprende mucho calor durante el vuelo; algunas partes del mismo alcanzan más de 1.000 ºC. A los ojos de una guía infrarroja, esto es un “destello en el cielo” casi tan brillante como el sol. Al igual que ocurre con los misiles anti-radiación en la banda de radio, un misil básico de guía infrarroja tiende a volar hacia la fuente de emisión electromagnética en la frecuencia infrarroja más intensa dentro de su cono de detección.

Uno de los trucos más antiguos para despistar a un misil de guía infrarroja fue posicionar tu avión contra el sol, de tal modo que el arma tendiese a buscar el punto más caliente (con más emisión térmica) del cielo: el astro rey. Así, el misil se olvidaba de tus reactores y se iba a perseguir un punto imposible del espacio exterior, quedándose sin energía rápidamente. En buena lógica, una de las primeras mejoras que se aplicaron a las guías infrarrojas de los misiles fue diseñarlas de tal modo que ignoraran al sol como fuente de radiación infrarroja.

Un misil aire-aire moderno de guía infrarroja pasiva está compuesto por cinco secciones principales. La sección de empuje es un motor-cohete de alta aceleración; los más avanzados disponen de tobera vectorizada para multiplicar su maniobrabilidad. La sección aerodinámica está compuesta por diversas aletas, canards y alerones móviles más sus mecanismos de control, encargadas de orientarlo constantemente en la dirección precisa; algunos disponen de desestabilizadores, con el propósito de incrementar la velocidad de reacción en maniobras ultrarrápidas. La cabeza explosiva consta de un cartucho detonante envuelto en metralla, normalmente provista con una espoleta de impacto convencional. También tenemos la espoleta de proximidad, que se encarga de hacer estallar la cabeza explosiva cuando no hay impacto directo, en el instante en que la distancia al blanco deja de reducirse. Y, por supuesto, el sistema de guía, con su sensor infrarrojo y toda la electrónica de control.

Esquema del misil aire-aire ruso R-73 (AA-11 Archer).

Esquema del misil aire-aire ruso con guía infrarroja pasiva todo-aspecto Vympel R-73 (llamado en Occidente AA-11 Arquero). La versión original de 1982 tenía 20 km de alcance, mientras que la más moderna R-73M2 es efectiva hasta a 40 km de distancia, con una velocidad de Mach 2.5; cada unidad cuesta entre 50.000 y 60.000 dólares (por el Sidewinder norteamericano, con 18 km de alcance, cobran $85.000). Este fue, probablemente, el misil empleado en el video que abre este post por el MiG-29 para derribar al UAV georgiano; los UAV, con su minúsculo motor a hélice, dejan una traza infrarroja muy débil y resulta conveniente acercarse para asegurar el tiro.

Buscador infrarrojo de un misil europeo Iris-T.

Buscador infrarrojo de un misil europeo Iris-T de 2005. Puede observarse el montaje en cárdan.

Los sensores infrarrojos modernos suelen ir montados en un cardán (gimbal) para incrementar su capacidad de detección fuera de eje (off-boresight). Así no es preciso que el misil o el avión lanzador estén apuntando en la dirección general del blanco todo el tiempo, sino que pueden desviarse para optimizar la aproximación o atacar desde un lateral o desde altitudes muy distintas. El R-73 original de 1982 tenía una capacidad off-boresight de 60º, el Sidewinder AIM-9X de 2003 la mejora a 90º y el R-73M2 llega hasta 120º. Esto les permite también mejorar su navegación proporcional, aumentando las posibilidades de derribar blancos en alcances extremos o ángulos difíciles.

Las guías infrarrojas del presente son también todo-aspecto. Antiguamente, la guía tenía que apuntar directamente a la fuente de calor para “engancharse” (blocar) adecuadamente al blanco; esto significaba que era preciso lanzar el misil desde un estrecho cono detrás del objetivo, donde la emisión térmica de sus motores resulta más intensa. Las actuales, mucho más sensibles, pueden ver el calor del blanco desde cualquier ángulo; esto permite, por ejemplo, disparos frontales de gran alcance o realizados durante fuertes maniobras donde el ángulo relativo al eje del blanco varía brutalmente. Para lograrlo, han sustituido los tradicionales sensores infrarrojos de sulfuro de plomo (PbS) por otros fabricados con antimoniuro de indio (InSb) o telururo de mercurio-cadmio (HgTeCd, MerCad), refrigerados con nitrógeno líquido u otros gases comprimidos. Junto a una aerodinámica y un cobertor frontal mejorados, que reducen el calentamiento del propio misil al acelerar a velocidades supersónicas, estos nuevos sensores les permiten ver señales más tenues y/o a mayor distancia.

La mejor manera de engañar a un misil de guía infrarroja es enfrentándolo a otras fuentes de calor que se confundan con las del blanco. Además del truco solar mencionado más arriba, la más clásica era instalar una rejilla desprendible en la tobera, que se separaba durante la aproximación de un misil mientras el avión realizaba un brusco viraje para salirse de su campo de búsqueda. Así, el misil tendía a seguir persiguiendo la rejilla caliente, en vez de al avión. Poco después llegaron las bengalas, que arden a miles de grados y por tanto ofrecen al buscador una fuente térmica mucho más intensa que el blanco.


Dos cargueros C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Estadounidense disparan bengalas durante una exhibición,
con su característica forma de “alas de ángel”.
El propósito de estas bengalas es ofrecer fuentes de calor alternativas a los misiles de guía infrarroja para confundirlos.

Los avances en las cabezas buscadoras infrarrojas han ido convirtiendo progresivamente estas defensas en obsoletas. Por ejemplo: los sensores antiguos eran monocromáticos, esto es, ajustados para ver en una sola frecuencia; típicamente en torno a la longitud de onda de 4,2 μm, correspondiente a la emisión característica del CO2 caliente a la salida de un reactor. Esto era relativamente sencillo de confundir con bengalas que emitían calor en una frecuencia muy parecida. Después aparecieron los sensores bicromáticos, que ven también en la longitud de onda entre 8 y 13 μm, donde la absorción del aire es menor y por tanto la radiación llega más lejos. En la actualidad, claro, ya los hay policromáticos: observan en estas dos bandas y en otras donde las bengalas responden peor, por lo que se distinguen mejor de los gases y el fuselaje caliente del blanco.

Contramedida infrarroja direccional AN/AAQ-24V Nemesis.

Contramedida infrarroja direccional (DRCM) AN/AAQ-24(V) "Nemesis" de Northrop Grumman, para inducir confusión en los misiles con guía infrarroja mediante el uso de señales direccionales láser. Se suele equipar en cargueros, aviones ligeros y helicópteros, especialmente frágiles a esta amenaza.

Otro problema tradicional con estas guías se producía al aproximarse al objetivo. Los buscadores antiguos utilizaban modulación por amplitud para determinar la posición angular del blanco con respecto a la del misil, y por tanto indicar a éste cuánto debía virar para echársele encima. Durante el tramo final, esta técnica daba problemas porque el mayor tamaño percibido del blanco provocaba una señal más fuerte, conduciendo a errores de cálculo que además podían utilizarse para engañar al proyectil con bruscas maniobras que cambiaban el aspecto del objetivo. Este problema se resolvió cambiando a frecuencia modulada, que permite discriminar correctamente la distancia sin dejarse confundir por el tamaño aparente.

En cuanto a la manera como el sensor busca, del barrido por giro se pasó al barrido cónico y hoy en día a la composición digital; en estas guías de última generación, el sensor es una especie de cámara CCD infrarroja-ultravioleta que compone constantemente un mapa tridimensional de la posición del misil y la de su blanco en el ordenador de a bordo del primero. El perfil de vuelo de un avión o un helicóptero es muy distinto al de una bengala, por lo que el misil puede distinguir entre ambos y atacar al correcto.

Más allá de las bengalas, existen perturbadores para inducir errores en el análisis de la señal infrarroja del misil. Estos sistemas, llamados genéricamente contramedidas infrarrojas o IRCM, constan de una fuente de radiación infrarroja modulada con una intensidad mayor que la de los motores y superficies del blanco. Esta señal de modulación alterada introduce confusión en la cabeza buscadora y puede provocar un desblocaje; entonces, es más probable que el misil vuelva a blocarse contra una de las bengalas que se disparan simultáneamente. El problema es que, si este truco no sale bien, la guía del misil tiene una fuente infrarroja inmejorable en la propia contramedida, típicamente fijada al objetivo. Los misiles modernos están diseñados para hacer un blocaje contra el perturbador (lock-on-jam) en cuanto detectan esto, conduciendo a un derribo prácticamente seguro.

DRCM Sukhogruz montada en la cola de un Sukhoi Su-25T.

Otra DRCM: la Sukhogruz, montada en la cola de un Sukhoi Su-25T.

Para mejorar esto se están creando nuevas contramedidas, las DRCM y CRCM, que utilizan a su vez un sensor infrarrojo para detectar el calor del misil en aproximación y un láser para inducirle directamente las señales espurias en el sensor. Y los diseñadores de guías infrarrojas para misiles disponen ya de nuevas técnicas con el propósito de suprimirlas e incluso aprovecharlas. En general, el más mínimo cambio o error puede transformar una de estas contramedidas por emisión (IRCM, DRCM, CRCM) en una estupenda baliza infrarroja que atraiga al misil con mucha más eficacia que si no se estuviera usando; por ello, el uso de estas contramedidas debe medirse cuidadosamente, caso por caso y situación por situación.

Guías activas.

Como hemos visto, las guías pasivas dependen de las emisiones inherentes al blanco para perseguirlo hasta su destrucción. Son extremadamente eficaces y, más importante todavía, no se delatan de ninguna manera hasta que ya están prácticamente encima del objetivo. Sin embargo, tienen sus limitaciones. Aunque resultan óptimas para atacar blancos que emiten intensamente (como un radar terrestre o áereo, tipo AWACS), presentan más problemas a la hora de perseguir objetivos que no emiten tan intensamente de manera natural. Por ello, los misiles infrarrojos más avanzados y de mayor alcance pueden atacar a un máximo de 40 km aproximadamente. A distancias superiores, las emisiones inherentes al blanco se disipan demasiado como para poderse detectar.

La solución resulta obvia: forzar al blanco a emitir con más intensidad o al menos de una manera que se pueda localizar a mayor distancia. Esto se consigue realizando nosotros una emisión que rebote en el blanco y retorne a nuestros receptores: el radar en el aire (aprovechando la mejor difusión aérea de las ondas electromagnéticas), el sonar bajo el agua (aprovechando la mejor difusión submarina de las ondas sonoras). Ya dijimos más arriba que todo lo que emite voluntariamente está en modo activo; y, en el momento en que lo hace, se puede detectar a su vez.

Componentes de un sistema antiaéreo ruso Almaz-Antey S-400.

Componentes de un sistema antiaéreo ruso Almaz-Antey S-400, que entró en servicio en 2007. De izquierda a derecha, vehículo de mando 55K6E, radar móvil de adquisición 96L6, radar móvil de tiro 92N2E y vehículo TEL lanzamisiles 5P85TE2. Además de este "set básico", hay otros componentes adicionales, entre ellos el radar pasivo ucranio Kolchuga. El S-400 podría atacar blancos hasta a 400 km de distancia con el misil hipersónico 40N6.

Los sistemas de telelocalización y seguimiento activos presentan una ventaja sustancial: yo controlo las características de la señal, lo que incrementa enormemente el alcance y precisión a largas distancias. Todas las guías pasivas tienen que pelearse con un montón de incertidumbres sobre la naturaleza del blanco y las señales que emite bajo una multitud de circunstancias distintas; por ello, sólo se aclaran bien a una distancia relativamente corta, donde esas señales llegan ya con mucha nitidez e intensidad. Usando un radar o un sonar, en cambio, obligo al objetivo a reflejar y re-emitir una señal conocida y bien determinada cuyas alteraciones puedo estudiar para mayor información.

Y la desventaja ya mencionada: todo sistema activo se delata a sí mismo al menos al doble de distancia de la que puede detectar y/o atacar. En el campo de batalla moderno, encender un radar (o cualquier otro transmisor) equivale a chillar: “¡estoy aquí!”. En la actualidad existen los llamados radares de baja probabilidad de intercepción (“radares furtivos”), como los que equipan el caza norteamericano F-22 Raptor (el AN/APG-77) o los antiaéreos rusos S-300PMU2 y S-400. Estos “radares furtivos” utilizan una diversidad de técnicas para reducir la posibilidad de que los detecten, localicen o ataquen, como el uso de onda continua con ancho espectral ampliado mediante rápidos saltos de frecuencia, reducir la potencia al mínimo imprescindible, usar un haz muy estrecho con gran control sobre los lóbulos laterales y posteriores o introducir los llamados radares pasivos (que no son un verdadero radar porque no emiten nada, pero pueden detectar señales emitidas por otros a grandes distancias).

Guía por radar activo del R-77 original.

Guía por radar activo del R-77 (RVV-AE, AA-12 Adder) original de 1994 (MAKS 2009).

Existen dos grandes categorías de misiles con guía radar: los activos y los semi-activos. Los misiles activos son del tipo “dispara y olvida” por completo: van provistos de su propio radar y lo usan para localizar y perseguir al blanco. Normalmente van equipados con un sistema adicional de navegación inercial, para recorrer partes de su trayectoria sin delatarse encendiendo el radar. Entre estos se encuentran algunos de los misiles más conocidos: los aire-aire de alcance medio AMRAAM y R-77 o antibuques como el Exocet,  el Harpoon o el Raduga Kh-15.

Estos misiles tan chulos y famosos tienen un problema: son pequeños. Más exactamente: sus antenas son pequeñas para que quepan en ese diámetro, y tampoco pueden cargar una enorme cantidad de electrónica, al menos en comparación con sus blancos. Por ello, cuando el “dispara y olvida” no resulta estrictamente necesario, se utilizan guías semiactivas. En una guía semiactiva, la señal principal es suministrada por un radar grande (un radar terrestre, naval o aéreo; por ejemplo, el radar del avión lanzador o un AWACS) y el misil se limita a captar el rebote y dirigirse hacia él. Así son, por ejemplo, los famosos antiaéreos Patriot y S-300/S-400. Ambos utilizan diversas combinaciones de modos semiactivos y activos; en la más básica, el misil es guiado hacia su blanco por una señal semiactiva emitida por sus potentes emisores terrestres  o áereos y usa su propio radar sólo para la aproximación final (homing).

La contramedida más antigua frente a este tipo de sensores es el chaff, ya utilizado contra los primeros radares, durante la Segunda Guerra Mundial. Sigue siendo sorprendentemente eficaz, y hasta los ICBM más avanzados lo incorporan tal cual o en forma gaseosa. Básicamente, se trata de cintas o hilillos metálicos que producen una miriada de rebotes en el radar, haciendo desaparecer la imagen en una neblina de incertidumbre. O, cuando se usa en un vehículo, generando un “segundo blanco” producido por los reflejos de la nube de chaff detrás del auténtico.

Casi setenta años después, sigue sin existir un método totalmente seguro para contrarrestar la eficacia del chaff. El más básico es medir la velocidad de los blancos detectados: la nube de chaff tiende a decelerar rápidamente detrás del blanco, lo que ayuda a distinguirla. Esto funciona bien con aviones pero mal con objetivos más lentos, como los barcos. Otro método consiste en hacer que el buscador del misil reaccione sólo ante las señales que proceden de un pequeño espacio alrededor del blanco, ignorando así el chaff que queda detrás; pero esto, además de reducir las capacidades todo-aspecto del buscador, se puede confundir utilizando lo que se llama un gate-stealer, que desplaza la señal rebotada por el blanco hacia la nube de chaff.

Este gate-stealer (¡es que no hay forma de traducirlo!) es una de las varias contramedidas posibles contra un misil guiado por radar. Casi todas ellas se basan en inducir señales falsas en el radar atacante y adolecen del mismo problema que ya vimos en los infrarrojos: cuando funcionan bien, funcionan muy bien; pero cuando funcionan mal, constituyen una emisión adicional que regala al misil un blanco perfecto (home-on-jam). Y, claro, no es posible predecir cuándo va a salir bien y cuándo va a salir mal.

En los años ’80 del pasado siglo, el misil francés Exocet se labró una fama curiosa atacando con éxito diversos buques civiles y militares; estos últimos iban equipados, obviamente, con numerosas contramedidas. Durante la Guerra de las Malvinas (1982), el destructor británico HMS Sheffield resultó destruido por uno de estos misiles y el HMS Glamorgan, gravemente dañado a manos de otro. También destruyeron al portacontenedores MV Atlantic Conveyor, cargado hasta las antenas con material militar, y los argentinos juran y perjuran que lograron al menos un impacto parcial en un portaaviones. Sea cierto esto último o no, el Exocet fue la única arma verdaderamente eficaz para la Argentina durante este conflicto. Tanto el Sheffield como el Glamorgan y los portaaviones estaban provistos con lanzadores de chaff, contramedidas electrónicas diversas y primitivos misiles anti-misil Sea Dart.

Durante la Guerra entre Irán e Iraq (1980-1988) Saddam era aún uno de nuestros chicos y estaba provisto con gran cantidad de armamento occidental. Sus misiles Exocet causaron una pesadilla en la navegación del Golfo Pérsico que vino a conocerse como la Guerra de los Petroleros; entre otros, hundieron al buque más grande jamás construido, un superpetrolero ULCC entonces llamado Seawise Giant. El 17 de mayo de 1987, un Mirage F1 iraquí –aparentemente por error– le endiñó dos de estos Exocets a la fragata estadounidense USS Stark, matando a 37 ocupantes. El gringo no se hundió por el sencillo hecho de que le arrearon bastante por encima de la línea de flotación y sus tripulantes lograron hacerse con los incendios y las vías de agua, pero el buque había quedado inutilizado por completo y la chapa y pintura costó 142 millones de dólares. La USS Stark iba provista con un sistema de defensa terminal Phalanx, un módulo de chaff y contramedidas automatizadas SRBOC, así como misiles Standard con posible uso marginal como defensa antimisil. Le sirvieron de lo mismo que al Sheffield y al Glamorgan: de nada.

La fragata estadounidense USS Stark escora tras ser alcanzada por dos misiles Exocet.

La fragata estadounidense USS Stark escora a babor tras ser alcanzada por dos misiles iraquíes Exocet de fabricación francesa, el 17 de mayo de 1987. (US Navy)

¿Cuál fue la clave del éxito del Exocet? Fácil: ninguno de sus blancos lo vio llegar. En todos los casos, el único preaviso fue un marinerito berreando despavorido aquello de “¡misil por babor!”. Bueno, en todos no: el Glamorgan pudo detectarlo por radar en el último momento, lo que le permitió ejecutar un brusco viraje para ponerle la popa. Así, el Exocet sólo le atizó en el hangar de helicópteros, haciendo estallar al Westland Wessex que estaba dentro, provocando un fuerte incendio y matando a trece tripulantes. Pero logró alejarse, renqueando.

¿Cómo es posible que no lo vieran llegar? Bueno, es que el Exocet es un misil rozaolas (sea-skimming). Y, diga lo que diga la propaganda habitual, los misiles rozaolas eran y siguen siendo muy difíciles de detectar con tiempo suficiente para hacer algo. Es que la Tierra es curva, sabeusté. Cuando algo vuela a muy poca altitud, queda por debajo del horizonte según se ve desde su objetivo, y eso vale tanto para los ojos como para el radar. Al aproximarse por debajo del horizonte radar, el Exocet simplemente no es detectado hasta que está ya encima como quien dice. Y si ya está encima, como recitamos en román paladino, te queda el tiempo justo para besarte el trasero y decirle adiós.

Lo que nos conduce a la defensa más eficaz en guerra moderna: que no te vean, ve tú al enemigo antes que el enemigo a ti. Esto ha sido efectivo desde siempre, pero en la actualidad es ley e incumplirla se castiga con la muerte. Atrás quedaron los tiempos de andar buscándose las vueltas con clarines, trompetas y banderones. Si puedes ver al enemigo antes de que el enemigo te vea a ti, puedes dispararle antes de que te disparen a ti. Y si tu arma hace lo que tiene que hacer, es probable que ellos sólo la vean llegar cuando ya estén a punto de comérsela sin patatas ni nada.

Para que no te vean, lo más eficaz es mantenerse disimulado en el ruido de fondo hasta que llegue el momento de atacar. Con las tecnologías de detección contemporáneas, mantenerse oculto por completo resulta casi siempre muy difícil e incluso imposible. Pero un buen camuflaje, una buena maskirovka, puede obrar efectos asombrosos. Disimularse en el ruido suele ser mucho mejor que pretender absurdamente que no estás allí en absoluto. La otra alternativa es, obviamente, mantenerse a distancia suficiente e ir recopilando pacientemente la información necesaria para lanzar un buen ataque por sorpresa desde fuera del alcance del enemigo.

En general, la espada ha demostrado históricamente ser mucho más poderosa que el escudo. La espada elige arma, táctica, espacio y tiempo; el escudo tiene que permanecer ahí todo el rato, gastando energía y recursos, esperando a ver si viene alguien o no, siempre expuesto a discreta observación y análisis para hallar sus puntos débiles. Los misiles, la última evolución de la flecha o la lanza, se acoplan perfectamente a este papel de espada. La única defensa segura es inutilizarlos antes de que lleguen a atacar, o mantenerse lejos de su radio de acción. Una vez en el aire, resultan muy difíciles de detener y su efecto es devastador. Por eso y por lo que decía al principio, los veremos cada vez más, durante mucho tiempo más.


Ejercicios de tiro con antiaéreos S-300 (ca. año 2000).

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76 comentarios »

  1. Dani dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 12:52

    Dos veces me lo he leído. Qué manera más apasionante de aprender sob reun tema tan desconocido para mí.

    Si existieran los premios Pulitzer para artículos de un blog…

    Bolshoe spasibo, Yuri.

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:01

      Como siempre, me alegra que te guste. :-) Pazshluysta. ;-)

      • quiprodest dijo,
        El 11 de noviembre de 2010 @ 18:24

        Me parece que es pozhaluista (пожалуйста), pero ese error con la ‘o’ y la ‘a’ significa que sabes ruso?

        • Yuri dijo,
          El 11 de noviembre de 2010 @ 18:39

          Esa “o” en Пожалуйста se pronuncia como una especie de “a”: “pazshluysta” o “pazshaluysta”, según zonas. Ocurre lo mismo que en Спасибо (“gracias”), que se translitera “spasivo” pero en realidad se pronuncia “spasiva”. ;-)

        • Vinoy dijo,
          El 8 de junio de 2012 @ 5:34

          Insisto,La locomotora volntae que se ve echando humo solo ha sido vista por TV.Quiero ver los veddeos de las miles de personas que deben haberlo grabado con sus tele9fonos mf3viles o celulares o con ce1maras digitales. No los he visto en Youtube. Recuerden que sucedif3 frente a la costa. bfMisil? Eso han dicho ELLOS. No me consta que sea eso.Y la cosa esa oscura a guisa de plancha ele9ctrica flotante que se ve en la esquina, oh, caramba, mire usted que casualidad, ahed mismo cortan el veddeo. Que desde el primer momento me he dado cuenta que el rastro de humo es la carnada y el foco de atencif3n apunta al helicoptero .Todavia no trago. Sigo pensando que no hubo tal, y de que se trata de un experimento social mediante ime1genes 3D informe1ticas. Ver el veddeo Ovni falso de Haited o el de Venezuela. Sin hablar de los avioncitos famosos aquellos.bfFinalidad? Solo queda especular, y en las especulaciones cabe de todo, desde lo mas lf3gico y razonable hasta lo mas absurdo, y de esto faltimo debemos cuidarnos. A estas alturas ya ni debereda apuntarlo.bfTestigos? A ver, bfQuie9n lo vio en vivo?Cuando aparezca alguno, libre de sospecha, me avisan y me replanteo todo de nuevo.NADA ES LO QUE PARECECordialmenteOgamov.-

  2. manuel dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 13:00

    Ya podrían dedicarse a eliminar el hambre del mundo , en vez de fabricar armas cada vez mas sofisticadas …

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:00

      Pues sí. Pero mientras sigamos sin superar ciertas cosas que nos han acompañado todo este tiempo, como ya superamos muchas otras, seguiremos viendo este tipo de desarrollos.

    • MR dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:33

      El hambre en el mundo se soluciona empezando por uno mismo.
      Cuando dejemos de lado el egoísmo cambiarán muchas cosas.
      Infórmate sobre el reparto de grano en el mundo, para qué sirven las enormes extensiones de plantación de soja, de maíz, trigo y otras explotaciones ganaderas.
      Luego verás que la gran mayoría no se destina para alimentación humana (no, no es para biodiesel), y los países productores muchas veces ni pueden comprar ese grano para alimentarse ellos porque una minoría, nosotros y EEUU principalmente, lo importamos en cantidades salvajes.
      Luego te darás cuenta que con el modelo que hemos elegido es imposible erradicar el hambre.
      Empieza por ti.

      • MR dijo,
        El 11 de noviembre de 2010 @ 16:44

        “explotaciones agrícolas”, no “ganaderas”.

    • roberto dijo,
      El 20 de enero de 2011 @ 5:52

      con los misiles y bombasmliquidas cualquier cantidad de personas,por ende va a sobrar mas comida y se baja el hambre en el mundo.

  3. Undry dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 13:11

    Pues hace un par de semana he escrito algo al respecto, no tan elaborado.

    http://calderodemurias.blogspot.com/2010/11/un-poco-sobre-misiles-aa-y-sam.html

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:00

      Ahora le echo un vistazo. :-)

      • Undry dijo,
        El 12 de noviembre de 2010 @ 8:42

        Gracias por la visita y el comentario.

  4. El 11 de noviembre de 2010 @ 13:41

    Lo de los missiles ANTIAWACS es que me ha encantado. Mola.

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:05

      Un invento cabroncete, ¿eh? :-)

      La idea es sencilla. El AWACS se delata a sí mismo por el mero hecho de emitir con su enorme radar. El problema radica en el alcance, necesitas un misil con alcance suficiente para atacarlo desde fuera de su área de detección (desde la “segunda mitad”). Una vez has resuelto el problema de la propulsión, sólo tienes que montarle un misil antirradiación normal delante. El antiAWACS se orienta al principio por las propias emisiones del blanco, después pasa a un modo mixto inercial/pasivo (ascendiendo muy alto en la estratosfera) y a continuación cae sobre el AWACS encendiendo una guía activa (homing final por radar autónomo) o pasiva (homing final infrarrojo). Un par de esos pueden poner en problemas muy serios a un AWACS y, en general, a cualquier avión C4ISTAR que realice emisiones.

      Supongo que también sería posible transmitir actualizaciones de rumbo al misil desde otros “radares pasivos” terrestres o aéreos.

  5. El 11 de noviembre de 2010 @ 14:12

    Que articulo tan interesante…al igual que Dani soy completamente Lego en la materia pero lo cuentas de forma tan amena que engancha. Ademas, de una u otra forma siempre aperecen lso rusos en tus posts, y eso para un enamorado de la cultura e historia rusa hace que el articulo sea mas atractivo si cabe.

    Shasliva!!!

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:04

      Hombre, en esta ocasión, hablar de misiles sin hablar de rusos era complicado. :-D

      Un placer. ;-)

  6. MiGUi dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 14:28

    Me gusta mucho este tema.

    En una situación de combate entre dos aviones es muy importante la diferencia de altura a la hora de decidir quién gana. Cuanto más alto mejor en general para lanzar ya que el misil gasta menos combustible en ascender y puede emplearlo en maniobrar hacia el blanco.

    Y como curiosidad, con la retirada de los F-14 ya no hay ningún avión capaz de montar el AIM-54 Phoenix de Raytheon, el misil occidental con un alcance nada menos que 100 millas, rival teórico (en el escenario de la guerra fría) del Vympel R-33 (o AA-9 AMOS en denominación OTAN) que llevaba el MiG-31 para abatir los SR-71. Ahora parece que la tendencia es el alcance medio, y es algo bastante lógico teniendo en cuenta que las ECM han mejorado mucho y las contramedidas convencionales siguen estando ahí. Ya no hacen falta esos bichos que lleguen tan lejos.

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:20

      Yo diría que hay un incremento progresivo del alcance *eficaz*. Es decir, del alcance con una Pk próxima a 1. Esas bestias tipo Phoenix o R-33 llegaban muy lejos, pero sus probabilidades de darle a algo a esa distancia en un contexto de guerra real eran francamente bajas. Esto se ha visto en varios conflictos recientes: los misiles de largo alcance disparados al límite de distancia tienden a marrar el blanco, salvo que se trate de un avión de pasajeros en vuelo lineal haciendo “cuac, cuac”.

      Parece que lo que hay es una optimización de la eficacia dentro de los alcances a los que esta eficacia es posible con las tecnologías presentes para una determinada aplicación. Pero, por ejemplo, los sistemas tierra-aire siguen tendiendo a maximizar su alcance todo lo posible.

      Luego tenemos el problema de la identificación del blanco. En general, salvo que estés ya en un contexto de guerra total, quieres saber a qué le estás disparando (por no saber a qué le estaban disparando tuvimos desgracias enormes como la del Airbus iraní). En las “guerras políticas” del presente, un misil mal colocado igual te funde un Jumbo lleno de colegios yendo de viaje de fin de curso y ya la tenemos liada. Y la pura verdad es que, hoy por hoy, la única manera segura de asegurar la identidad de un objetivo es viéndolo con los ojos.

      Yo diría que es eso: una mezcla de eficacia asegurada con las tecnologías presentes y limitaciones político-militares. Pero no me parece que la “carrera por el alcance” se vaya a detener; sólo que se ha visto sustituida por la “carrera por el alcance eficaz”.

      Y un saludo. ;-)

      • MiGUi dijo,
        El 11 de noviembre de 2010 @ 20:54

        Exacto. Por ese motivo no son convenientes en un escenario bélico realista, al menos, tal y como son hoy en día y por eso ya no hay misiles aire-aire con tanto alcance. Sobre todo porque ya a esas distancias no tiene combustible para maniobrar demasiado y como dices, son evadibles sin ni siquiera usar contramedidas.

        En un escenario bélico, teniendo radares de alerta temprana y radares militares, realmente te van a importar los blancos del radar primario porque tu enemigo no va a tener la buena educación de ir identificándose con su bonito transpondedor y su modo S diciéndote todo lo que quieras saber sobre él y mucho más. Los radares primarios militares pueden identificar de sobra si se trata de un avión o no y por el tipo de vuelo que haga se discrimina y se sabe.

        Así que si tu radar secundario (y el transpondedor) no te dan información de un blanco de radar primario, pues o es un avión maleducado que no lleva transpondedor encendido (hombre, si se mueve lentamente pueden ser avionetas y/o helicópteros que, en muchos países del tercer mundo pasan de conectar) entonces en esa circunstancia se mandan los cazas a ver, como tú dices, para interceptar el blanco en caso de ser enemigo o tratarse de un despiste de un piloto (cosa que en aviación comercial no ocurre y obviamente en un escenario bélico, sería absurdo salvo si es el enemigo, claro).

        En el caso de un misil tipo dispara y olvídate donde haces una primera marcación del blanco y luego se conecta el radar (o el IR) de abordo para hacer el seguimiento no sabe distinguir si es un amigo o un enemigo, eso ya lo tiene que hacer el piloto desde el HUD y obviamente se sabe a lo que se dispara. Sobre todo si cuentas con vigilancia aérea en la zona y por eso decía, en escenarios bélicos actuales la misión de un caza suele ser superioridad aérea.

        Saludos

  7. Lepton Tau dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 14:58

    Fantástica redacción ¡Muchas gracias!

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:18

      A ti. :-)

  8. El 11 de noviembre de 2010 @ 15:11

    “probablemente el rasgo más distintivo de la especie humana con respecto a los demás animales sería nuestra capacidad para construir herramientas. Somos mucho más capaces de construir herramientas –materiales e intelectuales– que cualquier otro de los terrestres”

    Un apunte: no todos los humanos pueden construir herramientas.

    La falacia ecológica es un tipo de falacia o error en la argumentación basado en la errónea interpretación de datos estadísticos, en el que se infiere la naturaleza de los individuos a partir de las estadísticas agregadas del grupo al que dichos individuos pertenecen. Esta falacia da por supuesto que todos los miembros de un grupo muestran las mismas características del grupo.

    Saludos,
    David.

    • MiGUi dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 15:35

      Cuando dice “de la especie humana” no está tratando de individuos.

      Es correcto decir que la especie humana es capaz de poner un satélite en órbita o de componer una hermosa sinfonía y sería incorrecto decir que todos los humanos son capaces.

      Por lo tanto la falacia ecológica no ha lugar, ya que hablando como especie, sí que es verdad que somos capaces de construir herramientas de todo tipo. Y por supuesto el grado de especialización es lo que provoca que solo unos pocos sean capaces de hacer una tarea concreta pero ese conocimiento ha sido adquirido a partir de otros cada vez más generales.

      Por ejemplo, las abejas son capaces de construir una colmena pero por ejemplo una reina no va a por el pólen ni construye la colmena. Es otro grado de especialización más básico, pero se entiende.

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:27

      Hola, David. :-)

      Desde ese punto de vista, “no todos los caballos pueden galopar”, “no todos los gatos pueden cazar” y “no todas las jirafas pueden levantar la cabeza a cuatro metros de altura”. De hecho, una característica común a los mamíferos es que cuando nacen “están sin terminar” (por expresarlo de alguna manera) y sólo desarrollan sus funcionalidades más importantes y características al alcanzar una determinada edad (que puede oscilar entre horas y años).

      Sin embargo, todos los caballos “terminados” (y “no averiados”) pueden galopar. Todos los gatos “terminados” (y “no averiados”) pueden cazar. Todas las jirafas “terminadas” (y “no averiadas”) pueden levantar la cabeza a altura notable. Y todos los humanos “terminados” (y “no averiados”) pueden construir herramientas. Desde el momento en que un crío se las ingenia con una determinada forma de plegar el papel higiénico para no mancharse las manos, está construyendo una herramienta material. Desde el momento en que empieza a crear ideas en su cabeza, está construyendo herramientas intelectuales.

      Por tanto, creo que haces una interpretación errónea de la falacia ecológica. No todos los humanos tenemos la misma capacidad *promedio* de construir herramientas, pero todos los humanos funcionales (“terminados y no averiados”) tenemos la capacidad de hacerlo; igual que todos los caballos funcionales (“terminados y no averiados”) tienen la capacidad de galopar o todos los gatos funcionales (“terminados y no averiados”) tienen la capacidad de cazar.

      Falacia ecológica sería si yo dijera que todos los humanos tienen *la misma* capacidad de construir herramientas, con esta capacidad coincidiendo con la media. Evidentemente, esto no es así.

      Un saludo.

    • Bai dijo,
      El 16 de noviembre de 2010 @ 16:09

      ¿Hay humanos que no son capaces de quitar unas ramitas de una rama más grande y convertirla en una estaca con la que atacar a alguien, aunque luego no la usen?

  9. Joe dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 15:12

    yuri, el misil de california a influenciado para el articulo????

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:27

      Lo cierto es que me enteré cuando ya lo estaba redactando. :-D

  10. SackBeto dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 15:50

    Me siento abrumado contanta información. Pero es genial!!

    Yuri… te odio… me haces perder horas de trabajo xD

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:29

      Soy un elemento antiproductividad. :-D

      Gracias. ;-)

  11. Magufo de Guardia dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 15:52

    <MIgui: creo recordar que el Phoenix estaba diseñado para luchar contra grandes "manadas de gorilas", eso es, contra grandes grupos de bombarderos desde lejos. De hecho llevaba -en sus versiones más heavys- carga nuclear. No soy un forofo de las nukes (como bien sabe Yuri) pero un pepinazo de esos bichos podía dejarte bastante hecho polvo, aunque su guía final fuese prácticamente inercial.

    Interesante artículo, Yuri, al menos para los que nos gusta el tema. Una pregunta… ¿no se usan "radares activos" en tierra lejos de "radares pasivos"? Esto es, ¿no se usa la "linterna" lejos del "ojo"? ¿Qué problemas presenta hacerlo?

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:30

      Sí, esto se hace como dices… siempre que es posible. Por ejemplo, si sólo tengo un barco con radar de altas prestaciones o un AWACS operativo en una zona, esto puede no ser posible. En general se intenta separar el transmisor del receptor, aunque eso provoca a veces problemas de sincronía; y durante una guerra real, los cortes o interferencia de comunicaciones pueden ser constantes. En todo caso, no evita que te vuelen el transmisor o al menos la antena del transmisor. Es el viejo juego del “ratón y el gato” por ambas partes. :-)

    • MiGUi dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 20:59

      Exacto. El Phoenix se hizo un poco como respuesta al R-33 porque daba mucho miedo que un MiG-31 te destrozase unos cuantos B-52. Típicamente también se suponía que podían tumbar SR-71 aunque esto es menos evidente.

      Sobre los radares, si usas un radar primario activo estás delatando tu posición por motivos obvios: detectas y eres detectado. Por eso los radares suelen ir escoltados por estaciones SAM desplegadas a su alrededor, porque son el primer blanco táctico a destruir por misiones a baja cota. Ya que si te cargas la alerta temprana y los radares activos se lo pones más difícil al enemigo.

      Por eso también se usan los AWACs, porque así tienes un centro de mando y control desplegado en el lugar en el que lo necesitas y puedes controlar todo tu escenario desde él.

    • Lavi dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 8:43

      No se si el equivocado seré yo, pero el Phoenix (que calzaba el f-14) era un misil de largo alcance diseñado para eliminar blancos grandes y poco ágiles (aka el BEAR). Creo que ninguno de sus modelos fue equipado con mini-nukes,

      El misil A-A que sí fue equipado con cabeza nuclear fue el Genie, montado en la panza de un Delta Dart, pensado, éste si para acabar con grandes formaciones de bombarderos, lo en efecto se llamaban manada de gorillas.
      La idea era que la explosión nuclear volatizaría a los que pillara en el rango de la explosión propiamente dicha, y los pulsos electromagneticos estropearían efectivamente al resto de formación, o al menos la dejarían tan mermada de componentes electrónicos como para no poder defenderse de ataques más convencionales.

      • Magufo de Guardia dijo,
        El 12 de noviembre de 2010 @ 23:00

        >Cierto. Gracias por la observación. No sé porqué he mezclado en la memoria ambos misiles, el Phoenix y el AIR-2 Genie, quizá porque ambos corresponden a utilizaciones similares, siendo el Phoenix mucho más actual… lo que me vuelve a hacer pensar… Si las nukes son tan importantes… ¿porqué se abandonaron en combate aéreo? (Esto es una puya personal hacia Yuri ;) )

        • Rcubo dijo,
          El 12 de noviembre de 2010 @ 23:30

          Por que cuando empiezan las nukes, da un poco igual quien controle el espacio aereo

  12. Juan Carlos dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 16:04

    Estupendo el post!

    Tengo unas fotos que he podido sacar en una base militar española hace unos meses, y me comía la cabeza pensando que sería esa pieza que parecía un ojo en un misil Iris enganchado a un F-18, ahora duda resuelta. Como siempre que leo por este blog resuelvo otras. Gracias!

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 16:31

      Pues es un placer que sea así. :-) Efectivamente, si es como un ojo… pues estás viendo algo muy parecido en su función a un ojo. ;-)

      Gracias. :-)

  13. Mikoyan dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 18:43

    Enhorabuena Yuri! Esta entrada es mas instructiva (respecto a misiles) que un semestre entero de Vehiculos Espaciales y Misiles en la ETSI Aeronauticos de la UPM…Esto dice mucho a tu favor (y muy poco del profesor).

    Saludos!

    • Yuri dijo,
      El 11 de noviembre de 2010 @ 19:16

      Bueno, siempre puedes imprimirlo y sugerírselo como “material de apoyo” y tal… ;-)

      Gracias. :-)

  14. Ialza dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 20:28

    “Durante milenios, lo más parecido que tuvo la humanidad a un arma autoguiada fueron los perros de caza y combate y otros animales de uso militar.”

    Yuri, de verdad, cada día te superas. No he terminado todavía tu reportaje y ya dando caña con ese pedazo de frase. Solo esta merecía el comentario. A ver que más me encuentro ;-)

    • Yuri dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 2:28

      Gracias, hombre. ;-)

  15. German dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 21:44

    Hola Yuri,

    respecto a lo que comentás del ataque argentino con Exocet al portaviones Invincible en 1982, aquí hay un relato del mismo:

    http://www.zonamilitar.com.ar/foros/malvinas-1982/11915-el-ataque-al-portaaviones-hms-invencible.html

    Y aquí un montaje gráfico sobre el mismo ataque:

    http://wn.com/ATAQUE_SOBRE_HMS_INVINCIBLE

    Acá un relato supuestamente de uno de los autores del ataque:

    http://www.foros.net/viewtopic.php?p=6094&mforum=WWII

    Y aquí un relato que se repite, pero que al final da algunas teorías:

    http://www.taringa.net/posts/info/951590/El-ataque-al-portaviones-HMS-Invincible—Malvinas-1982.html

    Recuerdo haber visto en internet una foto del Invencible regresando a puerto, en donde se veía en uno de sus costados un gradísimo rectángulo de chapa nueva, sin pintar… como si se le hubiera hecho un agujero muy grande….
    En fin, como argentino, me gustaría que esta hazaña fuera verdad, al menos para darle un poco más de honor a una guerra que no debió ser nunca.

    Un saludo.

    • Yuri dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 2:35

      He leído mucho a favor y en contra. :-) Por eso lo dejo un poco en el aire. Yo también vi en su día (antes de Internet) la foto de un portaaviones británico volviendo a puerto con algo parecido a una lona o cobertor en el lateral, pero claro, eso podría ser cualquier cosa. Parece que los grupos aéreos del Hermes y el Invincible siguieron operando durante todo el conflicto, por lo que si recibió algo, no fue algo demasiado serio.

      En todo caso, la Fuerza Aérea Argentina se desempeñó con mucho valor y efectividad en esa guerra, como bien apuntas, estúpida.

  16. German dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 21:49

    Sorry, para decir algo más sobre el tema, acá dejo otro link a un artículo un poco surrealista… pero bueno, quien sabe:

    http://www.chw.net/foro/tecnologia-y-tacticas-belicas-f53/122492-el-portaaviones-britanico-hms-invincible-fue-hundido-y-su-reemplazo-fue-su-gemelo-hms.html

    • Yuri dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 2:35

      Esto ya me parece excesivo. ;-)

      • German dijo,
        El 12 de noviembre de 2010 @ 19:59

        jajaaj, si, pero quien sabe, peores cosas se han ocultado en este mundo :)

  17. Boca dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 22:02

    Estupendo, como siempre.

    Una duda, en el caso de Exocet contra el HMS Sheffield se dijo, en su momento, que logró hundirlo por que el HMS Sheffield no identificó al Exocet como un misil enemigo, ¿es cierto?.

    • Yuri dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 2:28

      Se dijeron muchas cosas. La Armada Británica redactó un informe, que está publicado, pero las partes más jugosas permanecen clasificadas:

      http://www.mod.uk/NR/rdonlyres/9D8947AC-D8DC-4BE7-8DCC-C9C623539BCF/0/boi_hms_sheffield.pdf

      De lo que se puede ver, se deduce que aunque el grupo naval había detectado las señales de los Super Étendard que realizaron el ataque, las consideraron espurias y las ignoraron. Aunque faltan estos fragmentos específicos, parece que no detectaron el Exocet entrando o al menos no lo bastante deprisa para reaccionar, partiendo de una situación de cierto relajamiento. Evidentemente es un informe “de parte” y además con extensas secciones expurgadas, pero aún así lo que queda resulta interesante.

      En realidad se parece mucho al informe de la USS Stark: http://www.dod.gov/pubs/foi/reading_room/65rev.pdf

      Ambos se podrían resumir de la siguiente forma: “detectamos las señales del avión lanzador, subestimamos la amenaza, nos pillaron con la guardia baja, nunca detectamos a los Exocets y nos la clavaron”.

  18. voet dijo,
    El 11 de noviembre de 2010 @ 23:55

    lo que más me ha gustado ha sido lo de “furia gélida”. si en el fondo eres un romantico.

    • Yuri dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 1:50

      Pura poesía. ;-)

      • voet dijo,
        El 12 de noviembre de 2010 @ 10:19

        volviendo a lo prosaico, quisiera hacer una observación sobre la diferencia en los sistemas de control tradicionalmente utilizados por rusos y americanos.

        generalmente, los misiles americanos suelen utilizar un control del cohete basado en arriba-abajo/izquierda-derecha para seguir al blanco, con un misil que no rota. a cámara lenta se suele apreciar como el movimiento es de cabeceo, senoidal, a medida que maniobra acercándose al objetivo.

        los rusos, sin embargo, suelen utilizar un control arriba-abajo/giro-antigiro (es decir, que el misil rota) y se aprecia en la trayectoria en forma de hélice a la que tiende durante las maniobras.

        perdona que no te ponga un enlace que hable de esto, pero es que es difícil de encontrar. pero estoy bastante seguro del dato.

  19. zogeid dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 9:39

    Pedagogo como pocos. Espero que seas profesor de universidad. Gracias

  20. Petoro dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 12:31

    Andá que no debe de resultar caro probar que un avión que suelte “candelas” como señuelos funcione.

    ¿Cuantos aviones de prueba serán churrascados (por otro misil carísimo) antes de tener medianame perfeccionada la tecnología?

    Ya nos vale andar siempre gastando ingentes recursos en medidas (bélicas), contramedidas, y requetecontramedidas.

    ¿Y todo para ser cada vez más pacíficos? ¿O para ser cada vez más peligrosos?

    • Boca dijo,
      El 12 de noviembre de 2010 @ 14:17

      Bueno, para probar las bengalas no te hace falta siquiera que el avión o el misil estén volando y si quieres hacer una prueba en condiciones “reales”, es fácil hacerlo sin destruir ningún avión ni matar ningún piloto, basta hacer que la expoleta de proximidad en lugar de explotar al misil pare los motores, por ejemplo.

      • Petoro dijo,
        El 12 de noviembre de 2010 @ 18:02

        Vale, pero en las pruebas finales tienen que utilizar equipamiento real. Como hacen las compañías de coches con sus últimos modelos, que los revientan contra una pared con dummies dentro.

        Con una diferencia, con los modelos de coche, una prueba vale para miles y miles de unidades vendidas, mientras que en armas bélicas las tiradas son muy inferiores, sobre todo porque, probablemente, el enemigo enseguida encuentra una archirequetecontramedida.

        • Rcubo dijo,
          El 12 de noviembre de 2010 @ 20:22

          Efectivamente, las pruebas finales suelen ser con aviones teledirigidos, como los QF-4 Phamtom en el caso norteamericano, para muestra:

          http://www.youtube.com/watch?v=4g4_jzqBJnA

          P.D. Genial articulo, Yuri

  21. francisco dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 14:45

    Fantástico, como siempre.

    ¡Se te ha olvidado hablar de las nuevas guías IIR (imagen infrarroja), que supongo que serán muy duras de pelar por lo que a contramedidas se refiere.

    Un saludo

  22. Fagus dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 15:45

    Está todo muy bien, fantástico como siempre, pero joder, qué mal rollo. En fin. Bueno que se sepa.

  23. jashugun dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 15:53

    Hola, genial artículo como siempre, pero me gustaría señalar algunas incorreciones que he visto en una primera lectura:
    -Los torpedos con guía acustica alemana no eran efectivos, solo 1 de cada 10 impactaron. Claro que los torpedos alemanes convencionales también eran muy poco efectivos (menos que en la 1GM) debído a una serie de fallos que compartian con los torpedos norteamericanos (aunque las causas fueran distintas): fallos en la espoleta por impacto, fallos en la espoleta magnetica y que se hundian a mas profundidad que la que se les ajustaba (para procurar que detonara justo debajo de la quilla y así romper el espinazo del barco).
    -En el caso de los misiles infrarrojos, el funcionamiento de mas popular y copiado, el sidewinder, no se basaba en determinar la posición angular sino la variación de esta. Dado que geometricamente, si la posición angular de ambos objetos es constante es seguro que impactaran. Esto se lograba con un simple derivador analógico. Este sistema obligaba a evitar que el misil girara sobre si mismo, pero, en vez de recurrir a un complicado autopiloto, los genios que lo crearon simplemente añadieron simples ruedecilla movidas por el aire colocadas en las puntas de la aletas de control sobre una pequeña superficie que se movía libremente, esto permitia que el misil se estabilizara por efecto giroscópico y es una seña de identidad del sidewinder.
    Luego sobre la forma de exploración, se pasó de la exploración cónica a la con forma de roseta y luego a la formación de imagenes.
    En cuanto a radares también se usado la exploración cónica, facil de inteferir, un avance sería el sistema LORO, en la que solo es el receptor de radar el que explora por lo que no se dan pistas que permitan ajustar los sistemas de interferencia enemigos y finalmente la exploración monopulso, en la que el sistema dispone de 4 receptores y calcula la posición del pulso recibido según la diferencia de fase del pulso que llega a cada receptor, este tipo de buscador es el que permite el “home on Jam”.

    Saludos.

  24. Petoro dijo,
    El 12 de noviembre de 2010 @ 20:01

    Aterrizaje y despegue de un caza en una carretera en menos de un minuto:

    http://www.abadiadigital.com/articulo/aterrizaje-giro-y-despegue-de-un-caza-en-menos-de-1-minuto/

  25. Javi Princesa dijo,
    El 13 de noviembre de 2010 @ 0:33

    Increíble. Tengo la vista algo borrosa, debido a que es un poco tarde para mí, así que apenas he podido leer una cuarta parte (sin entrar en los links dentro del texto, que habrá que ir leyendo a la vez) y decir que es un placer poder leerte. El único problema que le veo, por mi parte, es que pocas veces me siento delante del ordenador a leer, prefiero el papel, pero aun así merece la pena dejarse un poco de vista.

    Ya lo acabaré mañana y entraré un poco en el tema.

    De nuevo, enhorabuena

  26. German dijo,
    El 13 de noviembre de 2010 @ 22:33

    Hola again Yuri,

    quería comentarte que luego de leer este artículo veo que está especialmente orientado hacia el mundo de los misiles “tierra-aire” o “aire-aire”. Pero decís poco sobre los “aire-mar” (creo que se llaman así).
    Anyway, mis dudas surgen precisamente pensando un poco en una hipotética guerra moderna en el mar: por las experiencias de los últimos 30 años me da la sensación de que no existen contramedidas muy adecuadas contra misiles de ataque a barcos.
    Recuerdo haber leído sobre el tema hace muchísimos años y, aunque los sistemas antimisiles de los barcos ya eran en ese entonces muy sofisticados, pienso que si no se ha resuelto el tema en el mundo “aire-aire”, tampoco lo debe haber hecho hecho en el mundo “aire-mar”.
    De esto me surgen dudas sobre el sentido de tener hoy por hoy una gran armada: si al final un barco puede ser hundido muy fácilmente por un (o unos pocos) misil/es, me parecen demasiado vulnerables. Al menos en un escenario en que se enfrentaran 2 o más países con la suficiente capacidad tecnológica.
    Por ejemplo, supongo que Irán debe tener unos cuantos misiles “aire-mar” de tecnologia rusa. Y si es así, en una hipotética guerra con USA (algunos dicen que vendrá en marzo del 2011: habrá que ver cuando llegan los periodistas de la CNN :), los yankees probablemente no la saquen tan barata…
    ¿Vos que pensás?

  27. Hernan Valderrama Lemos dijo,
    El 14 de noviembre de 2010 @ 1:26

    Que excelente articulo Yuri, muchas gracias.

  28. Tavo dijo,
    El 14 de noviembre de 2010 @ 2:38

    Excelente artículo, como siempre.

    Existe una aportación española a todo este tinglado: El cañón de defensa antimisil/antiaéreo Meroka, que llevan varios buques de la Armada y tiene versión terrestre.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Meroka

  29. Pablo dijo,
    El 14 de noviembre de 2010 @ 4:51

    Me averguenzo de los cientificos e ingenieros que se dedican a construir misiles. Si todo lo que se ha invertido en tecnologia armamentistica se hubiera dedicado a mejores fines, hoy La Tierra seria un paraiso.

  30. Carlos dijo,
    El 15 de noviembre de 2010 @ 1:31

    Como siempre, estupendo articulo.
    Tengo una duda importante: que le dijo el jefe del piloto ruso (o el contable de la base) al piloto por gastar un misil de 50k $ con un blanco lento y poco maniobrero que no debe valer mucho más y que podía derribar con tres o cuatro cartuchos de 23mm…..
    Para German, los americanos, lamentablemente, no son tontos; en zona de guerra, sus task-force van con aviones Awacs siempre en patrulla y tienen todas sus sistemas integrados, de forma que si lanzas un chupinazo a 300 kms. de distancia, a unos 180 kms lo detectan, a 90 lo enganchan y a 30 le cae una lluvia de misiles Standard sm-2 (!el que derriba satélites¡), y acto seguido van los f18 a ver de donde salio el misil…
    A parte de la propaganda de los vendedores de misiles anti buque, hay que ser muy ingenuo para creer que un país del tercer mundo, sin el factor sorpresa de su parte (como ocurrió en la guerra de los seis días) pueda tumbar a una super-potencia, la guerra es dinero, y normalmente, gana el más rico.
    Yuri, por favor, sigue con esos artículos en los que aprendo un montón: Gracias.

    • German dijo,
      El 15 de noviembre de 2010 @ 22:57

      Gracias x el dato Carlos.
      Pero quitando a los norteamericanos, pocos países pueden darse esos lujos en sus fuerzas navales…

  31. luchin_next dijo,
    El 15 de noviembre de 2010 @ 4:27

    No sabes como me encanto la frase que pusiste:
    la violencia forma parte sustancial de nuestra naturaleza. Eso no es ni bueno ni malo; simplemente, es
    y la gente piensa que uno esta loco por decir eso, yo les digo que se niegan a si mismos

    Sigo tu pagina que me parece la mejor de ciencias porque practicamente tienes una forma de simplificar lo complejo… hasta un tonto te entenderia (no lo soy xD)
    Sigue asi y si publicas algun libro hare lo posible para comprarmelo ;)

  32. alfonso dijo,
    El 6 de diciembre de 2010 @ 19:38

    hola… acabo de localizar este pedazo de post y no me he podido resistir a leerlo. INSISTO: PEDAZO DE POST !!! tocando los aspectos básicos de misilistica. Solo dos cuestiones:
    – no habla del tema de las opticas de los missiles (sistemas cassegrain y similares) que son una parte importantisima del mismo (extrapolando: es el mismo caso de las camaras fotograficas… magnificos sensores que no hacen bien su trabajo sin una buena óptica) ya que a fin de cuentas son los encargados de transmitir y amplificar la señal primitiva.
    – No se toca en las medidas contramisil el retorno del suelo (reflexión al picar que oculta al objetivo… un chaff a lo bestia), actualmente solventado por los radares doppler.
    Salu2.

  33. chasques dijo,
    El 4 de noviembre de 2011 @ 22:03

    acabo de descubrir tu blog. Me encanta. Y para apotar algo, aqui te adjunto una monografia mas genérica, pero con el valor añadido de la investigacion en España:
    http://www.portalcultura.mde.es/Galerias/publicaciones/fichero/Monografia_SOPT_2_Guerra_electronica.pdf

    Saludos

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  1. noviembre 11, 2010 @ 12:40

    […] Así te persigue un misil   http://www.lapizarradeyuri.com/2010/11/11/asi-te-persigue-un-misil/&nbsp; por amromero hace 1 segundos […]

  2. noviembre 11, 2010 @ 12:44

    […] This post was mentioned on Twitter by Dani EPAP, Fernando Montoya and jaime, Blogs Culturales. Blogs Culturales said: Así te persigue un misil. http://bit.ly/dyyjKH […]

  3. noviembre 11, 2010 @ 16:09

    De las flechas a los misiles, ¿Progreso?….

             Me he encontrado en un blog muy interesante que suelo visitar una descripci……

  4. noviembre 11, 2010 @ 18:14

    […] » noticia original […]

  5. noviembre 11, 2010 @ 19:24

    […] » noticia original […]

  6. noviembre 30, 2012 @ 6:04

    […] preguntat mai com funcionen els míssils rastrejadors? Guaiteu! […]