Proliferación de armas de destrucción masiva

¿Qué son realmente las armas de destrucción masiva?
¿Cuántas hay? ¿Quién las tiene? ¿Qué pasa con su proliferación?

Gernika bombardeada.

El bombardeo de Gernika por la aviación nazifascista aliada de Franco, el 26 de abril de 1937, inspiró al arzobispo de Canterbury para acuñar la expresión "armas de destrucción masiva". Foto: Deutsches Bundesarchiv.

Ha sido uno de los clichés más determinantes en la política y la propaganda de esta primera década del siglo XXI: las llamadas armas de destrucción masiva y su posible proliferación a estados problemáticos o grupos terroristas se han convertido en una especie de mantra que vale para todo y lo justifica todo. Sin embargo, el asunto presenta muchos más matices y recovecos de lo que seguramente les gustaría a quienes utilizan esta expresión esperando que todo el mundo se obre encima de miedo y suplique salvapatrias. O salvamundos. Para empezar, ¿qué son realmente estas armas de destrucción masiva? ¿Cuántas hay? ¿Quién las tiene? ¿Y qué pasa exactamente con su proliferación?

Armas de destrucción masiva.

El primer uso documentado de la expresión armas de destrucción masiva corresponde al arzobispo anglicano de Canterbury y Primado de Inglaterra Cosmo Gordon, en 1937, refiriéndose al bombardeo nazifascista de la localidad vasca de Gernika y el inicio de la Segunda Guerra Sino-Japonesa:

¿Quién puede pensar en este momento, sin que el corazón se le enferme, sobre la masacre terrible, el sufrimiento, las múltiples miserias que la guerra ha llevado a España y a China? ¿Quién puede pensar sin horrorizarse sobre lo que significaría otra guerra generalizada, librada como sería con todas estas nuevas armas de destrucción masiva?

–”Llamamiento del arzobispo”, The Times (Londres) 28 de diciembre de 1937, pág. 9.

Durante los años siguientes, armas de destrucción masiva continuaría siendo prácticamente sinónimo de bombardeo en alfombra. Esta táctica bélica, consistente en el lanzamiento de un gran número de bombas convencionales de aviación contra un área general para alcanzar uno o varios objetivos particulares, presenta ya la característica principal del concepto: una notoria desproporción entre la fuerza empleada y la entidad del objetivo militar declarado, con enormes daños colaterales y el añadido de un factor sociológico de terror y desmoralización entre los civiles considerados enemigos. Estaríamos, pues, ante una forma de terrorismo de estado a gran escala.

La catedral de Coventry tras el bombardeo.

La catedral de Coventry tras el bombardeo alemán del 14 de noviembre de 1940. Los graves daños sufridos por esta localidad británica acuñaron el término "coventrizar una ciudad"; la decisión nazi de bombardear así las ciudades aliadas durante la primera fase de la Segunda Guerra Mundial desencadenaría una represalia colosal, que se saldó con las inmensas tragedias de Hamburgo, Dresde, Tokio, Hiroshima o Nagasaki. La frase "armas de destrucción masiva" adquiría así un significado nuevo y aún más terrible.

Hasta casi finales de la Segunda Guerra Mundial, se mantendría esta identificación de las armas de destrucción masiva con el bombardeo estratégico mediante aviones o cohetes convencionales de distintos tipos. De hecho, las máximas expresiones de destrucción masiva en un acto bélico siguen siendo ataques de este tipo realizados durante este conflicto, fundamentalmente por las fuerzas aéreas de los Estados Unidos y el Reino Unido. El bombardeo incendiario de Tokio a manos de la aviación norteamericana, en la noche del 9 al 10 de marzo de 1945, continúa siendo la mayor matanza concentrada de civiles en un solo acto destructivo de la historia de la humanidad: en torno a cien mil personas perecieron en menos de tres horas (cifra oficial: 83.000; según los bomberos de Tokio: 97.000), unas cuarenta o cincuenta mil resultaron heridas y un millón se quedaron sin casa.

Hamburgo bombardeada

Hamburgo tras los grandes bombardeos que sufrió. Foto: Imperial War Museum.

Nagasaki antes y después del ataque atómico.

Nagasaki antes (arriba) y después (abajo) del ataque atómico. Foto: United States Strategic Bombing Survey. (Clic para ampliar)

Como es sobradamente conocido, este conflicto terminó con otras dos grandes matanzas perpetradas por las fuerzas estadounidenses con un nuevo tipo de arma: los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, hasta el día de hoy el único uso de armamento nuclear en una guerra real. Aunque el número de víctimas inmediatas fue menor (entre otras cosas, porque se trataba de armas muy primitivas lanzadas sobre localidades más pequeñas), la cifra final por fallecimiento de heridos y enfermos resultó bastante mayor: entre 150.000 y 246.000 (de 90.000 a 166.000 en Hiroshima y de 60.000 a 80.000 en Nagasaki; aunque la bomba de Nagasaki era bastante más potente, se desvió hacia un área industrial, estalló más lejos del centro urbano y las colinas alrededor del río Urakami hicieron de escudo para zonas significativas de la ciudad). Las muertes instantáneas fueron de 70.000 a 80.000 personas en Hiroshima y de 40.000 a 70.000 en Nagasaki, civiles en su inmensa mayoría.

Sin embargo, la proporción de mortandad fue inmensamente mayor que en cualquier otro caso anterior. Durante la noche del gran bombardeo incendiario de Tokio, residían en la capital nipona unos seis millones de personas; aceptando la cifra de los bomberos (97.000 muertos), pereció el 1,61% de la población. En otros grandes bombardeos, las cifras fueron algo superiores: el 2% en Dresde (25.000 muertos de 1.250.000 habitantes: 645.000 de preguerra y unos 600.000 refugiados), el 3,3 % durante la Operación Gomorra contra Hamburgo (37.000 muertos de 1.130.000 habitantes) o el 4,2% en Kassel.

En el bombardeo atómico de Hiroshima fue aniquilado instantáneamente el 22% de la población y el 47% como resultado de los efectos secundarios (75.000 y 166.000, respectivamente, de 340.000-350.000 habitantes). Esto es, un orden de magnitud más que en los grandes bombardeos convencionales: entre once y veintitrés veces más que en Dresde, entre siete y catorce veces más que en Hamburgo. Aunque Nagasaki “salió peor” (desde el punto de vista de los atacantes), la mortandad instantánea fue del 15-28% y la total, del 30-32%. Todo ello, con bombas precarias llevadas a correprisas a la guerra.

Así se entiende fácilmente que el concepto arma de destrucción masiva pasó de ser sinónimo del bombardeo de alfombra a significar, en buena medida, “arma nuclear”. Parece que los primeros en definir así esta nueva clase de bombas fueron los soviéticos, con la expresión оружие массового поражения (literalmente, “armas de destrucción masiva”), aunque en los Estados Unidos había comenzado a utilizarse también armas adaptables para la destrucción masiva. En 1947, Oppenheimer establecería definitivamente la expresión en Occidente. Hoy en día, las armas nucleares y termonucleares siguen considerándose los máximos representantes de este tipo de armamento.

Pero no los únicos. Generalmente se acepta que las armas químicas y biológicas forman también parte de este concepto, por su carácter incluso más indiscriminado y su capacidad de matar o herir a numerosas personas y otros seres vivos más allá de la supresión del objetivo militar declarado. Las armas químicas son sustancias tóxicas que se dispersan para envenenar al enemigo, mientras que las biológicas consisten en microorganismos causantes de enfermedades que buscan su incapacitación. Ambas se han utilizado desde tiempos remotos. El envenenamiento de las flechas, que puede considerarse un tipo de arma química, data de la Prehistoria; lanzar cadáveres en descomposición a las ciudades sitiadas, o enviar a víctimas de enfermedades infecciosas a territorio del oponente para provocarle epidemias, son técnicas militares que se vienen usando al menos desde los orígenes de la civilización.

Víctimas del bombardeo químico de Halabja.

El último gran ataque químico contra civiles fue perpetrado por las fuerzas iraquíes contra la población kurda de Halabja, el 16 de marzo de 1988, en el contexto de la guerra Irán-Iraq. Aunque en un principio se intentó echar la culpa a Irán, finalmente quedó determinado que había sido realizado por el Iraq de Saddam Hussein, entonces aliado de Occidente. Para la masacre, que causó 15.000 víctimas, se usó tecnología química estadounidense, alemana y de otros países. En la foto, un periodista iraní documenta la matanza.

Las armas químicas y biológicas se consideran habitualmente menos eficaces y destructivas que las armas nucleares, y más fáciles de contrarrestar con técnicas modernas. La vacunación, la cuarentena y el simple reparto de máscaras antigás a la población reduce enormemente sus efectos. Excepto por algunas armas biológicas muy especiales, su diseminación efectiva resulta más complicada de lo que parece y exige algo parecido a un gran bombardeo convencional para hacerlo a escala significativa; en este blog ya hablamos, por ejemplo, del “ántrax” y sus peculiaridades.

Se incluye también normalmente a las armas radiológicas o bombas sucias entre las de destrucción masiva. Hay quien las considera un tipo de arma nuclear, pero en realidad se parecen muchísimo más a un arma química, sólo que sustituyendo la sustancia tóxica por una sustancia radioactiva; en todo lo demás, no se diferencian gran cosa de las químicas y presentan ventajas e inconvenientes muy similares. Aunque es posible diseñar un tipo de arma nuclear-radiológica extremadamente aniquiladora, la llamada bomba del juicio final, no consta que se haya construido nunca una y requiere disponer primero de un arma atómica para hacerlo. Por el extremo contrario, una bomba atómica pobremente diseñada o construida que diera lugar a un chisporroteo de baja o mediana energía podría considerarse técnicamente un tipo de arma radiológica.

Otras personas discrepan de que las armas nucleares, químicas-radiológicas y biológicas sean las únicas de destrucción masiva, o incluso las más representativas. Señalan que su uso resulta excepcional, prácticamente inexistente, y su espectacularidad contribuye a disimular los mecanismos más habituales de muerte violenta en el mundo. Organizaciones como Oxfam Internacional, Amnistía Internacional o IANSA aducen por ejemplo que la humilde bala sirve para matar a quinientas mil personas al año: una Hiroshima cada cuatro meses. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja, las minas antipersonales matan y amputan a entre 8.000 y 24.000 personas al año, la mayoría niños, con el mismo carácter indiscriminado y mayor crueldad que las armas de destrucción masiva más glamurosas.

Por su parte, la munición de racimo olvidada tras los conflictos tiene efectos parecidos. Recientemente, la Convención contra las Municiones de Racimo ha sido firmada por 105 países y ratificada por 47; por desgracia, entre estos no se encuentra ninguno de los principales fabricantes de armamento. Lo mismo sucede con el Tratado de Ottawa contra las minas antipersonales.

Armas nucleares en el mundo, 2010.

Armas nucleares en el mundo, 2010. Rusia: 12.000 (4.650 activas, de las cuales 2.600 son estratégicas). Estados Unidos: 9.600 (2.468 activas, de las cuales 1.968 son estratégicas). Francia: ~300 (todas activas). China: 240 (~180 activas). Reino Unido: 225 (menos de 160 activas). Israel: 80 (estimadas). Pakistán: 70-90 (estimadas). India: 60-80 (estimadas). Corea del Norte: menos de 10 (estimadas). Fuente de los datos: Federation of American Scientists. (Clic para ampliar)

Proliferación y reducción.

Al igual que el concepto arma de destrucción masiva es discutido, el de proliferación también tiene sus detractores debido a una variedad de motivos. El más común es que parece restringir el “derecho de posesión” a los países que ya disponen de ellas, poniendo el foco –y el rechazo– de la opinión pública sobre países pequeños y relativamente indefensos mientras lo aleja de los grandes y poderosos que disponen de miles de ellas muchísimo más avanzadas. Esto crearía estados de primera con privilegios especiales, estados de segunda con los que se tiene tolerancia y estados de tercera a los que echar a los perros, una discriminación notablemente injusta.

Esta discrepancia no carece de mérito, si bien resulta oportuno hacer algunas precisiones. Por un lado es cierto que, por ejemplo, el Tratado de No-Proliferación Nuclear de 1968 reconoce el derecho de posesión de armas nucleares a cinco países: Estados Unidos, Rusia (como estado sucesor de la Unión Soviética), el Reino Unido, Francia y la República Popular China. Así expresado, parece claramente una injusticia y sorprende que lo haya firmado todo el mundo menos Israel, India y Pakistán (más Corea del Norte, que lo denunció en 2003): ¿qué tienen estos países que no tengan otros?

Bueno: es que el Tratado de No-Proliferación no se consideraba un fin en sí mismo, sino un medio para comenzar el proceso de desarme nuclear en conjunción con otros convenios internacionales. Es, por expresarlo de algún modo, un acuerdo de contención temporal; algo así como “impidamos que sigan surgiendo potencias nucleares, para facilitar que quienes ya lo son reduzcan o incluso eliminen en el futuro sus arsenales”. Sin duda resulta más imaginable el desarme nuclear en un mundo donde no hay amenazas atómicas por todas partes; además, poner de acuerdo a cinco es más fácil que poner de acuerdo a cincuenta.

No se puede olvidar que el Tratado de No-Proliferación se firmó durante los años más duros de la Guerra Fría. Habría sido poco realista esperar que los poseedores de armas nucleares renunciaran a ellas de la noche a la mañana. Sin embargo, funcionó, al menos en parte: inmediatamente a continuación vinieron los Acuerdos SALT (1969-1979) y el de Misiles Anti-Balísticos (1972), lo que después permitiría el de Misiles de Alcance Intermedio de 1987, los START I y II de 1991 y 1993, el SORT de 2003 o el nuevo START de 2010 (y la revisión de este mismo año al Tratado de No-Proliferación original). Así, hemos pasado de las 75.000 armas nucleares de la Guerra Fría a las 22.600 del presente (7.700 operacionales y el resto en almacenamiento). El nuevo START pretende reducir el número de cabezas estratégicas activas a la mitad. No es ninguna maravilla, pero probablemente resulta mejor que lo que había y difícilmente se habría logrado en un mundo con una proliferación generalizada.

Submunición estadounidense de dispersión biológica E120.

Submunición estadounidense de dispersión biológica E120, retirada del servicio a finales de los años '60. Los problemas de dispersión limitan significativamente la eficacia de las armas químicas y biológicas.

Más éxito parece estar teniendo la Convención de Armas Químicas de 1993, cuyo propósito es la erradicación completa de las mismas. Sólo quedan siete países que no hayan ratificado el tratado: Israel, Myanmar, Angola, Egipto, Corea del Norte, Somalia y Siria. El resto del mundo, incluyendo de forma muy significativa a los grandes poseedores (Estados Unidos y Rusia, con 31.500 y 40.000 toneladas respectivamente) participan en este proceso de desarme. Las sesenta y cinco fábricas de armas químicas letales declaradas han sido desactivadas; cuarenta y dos se han destruído y diecinueve se han reconvertido para uso civil; los arsenales existentes se están destruyendo a buen ritmo. Existen bastantes motivos para pensar que llegaremos a 2012 con una cantidad muy reducida de armamento químico en el mundo.

El estado del armamento biológico es más ambiguo. Si nos guiamos por las declaraciones públicas, nadie reconoce fabricarlo, nadie reconoce poseerlo y nadie lo ha usado en las últimas décadas. En ese sentido, la Convención de Armas Biológicas habría tenido un éxito notable. La pura verdad es que, salvo en algún periodo histórico, nunca fueron excesivamente populares; y con la llegada del arma nuclear, han ido quedando relegadas a un papel de arma de pobres. No obstante, existen motivos para sospechar que se mantienen activos al menos algunos programas de investigación defensiva que probablemente trasciendan los límites de la defensa (más detalles, sobre diversos países, en el artículo sobre el “ántrax”).

Una proliferación paralela a la de estas armas de destrucción masiva es la cada vez más ubicua presencia de misiles de largo alcance. A fin de cuentas, ningún arma sirve de gran cosa sin una manera eficaz de servírsela al enemigo; y en esta función, los misiles siguen sin tener rival. Son ya varios los países que disponen de un programa espacial y por tanto de misiles balísticos intercontinentales (ICBM/SLBM) con variado nivel tecnológico. Ya no sólo hablamos de Estados Unidos y Rusia (que los tienen de todos los sabores y capacidades), sino también del Reino Unido (con el Trident II del primo americano), China (DF-5 y DF-31, pronto los DF-41 y JL-2), Francia (M45, limitado a 6.000 km; se espera pronto el M51), Israel (Jericó III, aunque con algunas limitaciones), India (Agni V, también con limitaciones y restringido a 6.000 km) y probablemente Corea del Norte (Taepodong-2, si bien con severas limitaciones tecnológicas). El mundo de los MRBM (1.000 a 3.000 km de alcance) e IRBM (3.000 a 5.500) está mucho más poblado, e incluye también a Pakistán (Ghauri y Shaheen II) e Irán (Sajjil, Shahab 3 y Ashura). El Régimen de Control de Tecnologías Misilísticas y el Código de La Haya parecen estar teniendo algún efecto, pero no demasiado.

Camión lanzador del ICBM ruso Tópol-M.

Camión lanzador MZKT-79221 del ICBM ruso RT-2PM2 Tópol-M, durante el Desfile de la Victoria de 2010. (Nueva ventana o pestaña para ampliar)

Durante los últimos años ha llegado al público el debate sobre los misiles antimisil y muy ruidosamente sobre los distintos escudos propuestos sobre todo en los Estados Unidos (aunque la URSS y luego Rusia también tienen una larga experiencia al respecto). Ya he manifestado alguna vez en este blog mi hondo escepticismo ante tales sistemas de defensa de área extensa, los haga el yanqui, el ruso o el sursum corda: la espada es más poderosa y mucho más barata que el escudo; la espada elige el tiempo, el lugar y la sorpresa; la espada puede concentrar su fuerza en uno o varios puntos débiles mientras el escudo debe protegerlos a todos a la vez; el coste de una mejora tecnológica en la espada es muchas veces inferior al coste de mejorar el escudo para contrarrestarlo; siempre hay cosas que el escudo no puede parar, y una vez roto por un sitio, roto por todos. Es concebible que un escudo muy sofisticado pueda detener un número reducido de armas relativamente primitivas; pero no más.

Entre estas cosas que ningún escudo puede detener hoy por hoy, salvo que las pillaran por los pelos en la fase de despegue, se encuentra el pulso electromagnético de gran altitud o bomba del arco iris y los sistemas de bombardeo orbital fraccional de alcance global (FOBS); totalmente prohibidos, pero perfectamente disimulables en lanzadores espaciales y la solución obvia al problema planteado por un escudo antimisiles. Un satélite FOBS, que puede camuflarse como cualquier otra cosa, no tendría problemas significativos para soltar cabezas desde su órbita –incluso desde órbitas lejanas– por fuera del alcance de los radares del tipo BMEWS/PAVE PAWS/HEN HOUSE/Don/Daryal y lejos de la vista de los satélites DSP/Oko si el lanzamiento se produce con antelación al conflicto. No resulta evidente de qué manera podrían detectarse estas cabezas FOBS antes de que iniciaran la reentrada en la atmósfera terrestre o incluso antes de que hicieran impacto, ni cómo interceptarlas en caso de que opten por trayectorias remotas (y habría que ver cómo funcionan radares del tipo de AN-FPS-85 o GRAVES tras un ataque de pulso electromagnético o de oscurecimiento por ionización).

Proliferación a grupos particulares.

Cohete nuclear estadounidense M388 Davy Crockett.

Cohete nuclear estadounidense M388 Davy Crockett, con su lanzador. Contenía la cabeza nuclear W54, una de las más pequeñas que se han creado, usada también en la carga de demolición nuclear SADM (la "bomba en una maleta"). Con una potencia máxima de 20 tones, menos de la milésima parte que Nagasaki, se consideraba poco más que un arma radiológica. Algunas cabezas posteriores de tamaño similar elevaron la potencia a 0,6 kilotones. Existe el temor de que este tipo de armas miniaturizadas puedan caer en manos de grupos terroristas clandestinos.

El mantra propagandístico sobre los riesgos de la proliferación a que me refería al principio se ha orientado fundamentalmente contra la posibilidad de que esta clase de armas lleguen a estados problemáticos o grupos terroristas particulares. La probabilidad real de que una organización terrorista clandestina consiga u opere este tipo de armas, y especialmente armas nucleares, es muy baja por una diversidad de razones. La primera es que las armas nucleares, o las químico-biológicas avanzadas, evidentemente no están en venta. Las atómicas, además, incorporan sistemas criptográficos y otras medidas para impedir su uso indebido. Incluso aunque alguien consiguiera un arma nuclear aprovechando un colapso político como el que ocurrió en la URSS –y donde ninguna acabó fuera de su sitio; un día de estos te contaré cómo– o algún despiste como los que han tenido recientemente en los Estados Unidos, no podría usarla sin las correspondientes claves (si bien los misiles Minuteman norteamericanos tuvieron la clave 00000000 durante varios años y los británicos protegían sus bombas termonucleares WE.177 con cerrojos parecidos a los de las bicicletas).

Conseguir componentes de un arma nuclear para montársela uno mismo resulta muchísimo más difícil y exige disponer de especialistas experimentados más algunos instrumentos que no se pueden obtener con facilidad. Para un grupo clandestino, resolver la geometría del arma, asegurar la sincronía de inserción y mantener la seguridad físicanuclear para impedir que algunos materiales esenciales se echen a perder puede constituir un desafío imposible. Que no es como montar un mueble del IKEA, vaya. Si se quiere hacer pequeña y portable, menos aún. Por supuesto, es posible; pero muy improbable. En todo caso, nunca se ha encontrado un arma nuclear ni componentes sustanciales de las mismas en manos de un grupo terrorista particular.

En la práctica, la seguridad que rodea a las armas nucleares es excepcional. Hay incontables niveles de protección física, lógica y por la vía del espionaje para defenderlas. Si un tipo te propone comprarte una bomba atómica de las que cuidas en tu silo, lo más probable es que estés ante un agente provocador y la salida correcta es denunciarlo inmediatamente a tus superiores. Por otra parte, el tráfico de materiales nucleares militares es una actividad de alto riesgo y la probabilidad de que vivas el tiempo suficiente para disfrutar de tu dinero resulta próxima a cero. No esperes que nadie, en ningún lugar, haga muchas preguntas sobre lo que te pasó. Parafraseando a Vladimir Putin, “se hundió”.

Atentado con gas sarín contra el metro de Tokio.

Los equipos de emergencia acuden al atentado con gas sarín contra el metro de Tokio, perpetrado por la secta apocalíptica Aum Shinrikyō el 20 de marzo de 1995. Es el ataque terrorista con armas no convencionales más grave de la historia: causó 13 muertes y unas mil personas resultaron afectadas en distintos grados.

Algunos grupos han utilizado ocasionalmente armas químicas, si bien a muy bajo nivel. Fue muy destacado el ataque con gas sarín contra el metro de Tokio perpetrado por la secta apocalíptica japonesa Aum Shinrikyō; el saldo de víctimas ascendió a trece muertos, cincuenta heridos graves y mil afectados leves, mucho menos de lo previsto en un caso así. La insurgencia iraquí ha hecho estallar varios camiones cargados con gas cloro en diversos atentados; aparentemente, el gas no provocó mucho más que diversas molestias y todos los muertos fueron causados por la detonación de los explosivos. En general, el uso de agentes químicos de la naturaleza y en la cantidad que puede manejar una organización terrorista clandestina es extremadamente ineficaz. En una utilización militar normal, suelen hacer falta bastantes toneladas bien dispersadas para producir algún efecto útil.

Cosa parecida sucede con el terrorismo biológico. Descontando el caso del ataque con carbunco de 2001 en los Estados Unidos, que ya hemos visto que tuvo un origen muy extraño, los dos únicos bioatentados que se recuerdan en épocas recientes bordean el ridículo. El primero de ellos también fue cosa de los chalados de Aum Shinrikyō: en junio de 1993 liberaron un aerosol de carbunco en Tokio, sin provocar ni una sola infección; militarizar las esporas resulta más complicado de lo que parece. El segundo ocurrió en Oregón en 1984, donde otros tarados –esta vez seguidores de Osho– lo intentaron contaminando con salmonella los buffets de ensaladas de diez restaurantes. Sí, así de cutre, y el efecto estuvo a la altura: aunque 751 personas contrajeron salmonelosis y hubo que ingresar a 45, ni una sola perdió la vida. Vamos, que poniendo a un lado lo de 2001, todos los daños causados por el temido y temible bioterrorismo se reducen a… unas cagaleras.

No obstante, aquí sí resulta prudente hacer alguna consideración adicional. Un grupo decidido, con algunos especialistas cualificados y recursos paraestatales –o paraempresariales, de una compañía mediana e incluso relativamente pequeña– podría diseñar y militarizar un arma biológica de manera relativamente sencilla a poco que contase con una buena cepa base. Evitaremos entrar en detalles, pero los materiales necesarios resultan relativamente sencillos de obtener y operar con un grado razonable de seguridad. Más complicado sería ponerlo todo en marcha sin levantar sospechas.

Una bomba sucia es fácil de construir mediante el sencillo procedimiento de envolver una carga explosiva en materiales radioactivos, por ejemplo basura nuclear o una fuente radiológica estilo Goiânia. Sin embargo, un arma así tendría un efecto predominantemente local, con el área de mayor peligrosidad reducida a unas decenas de metros; si nadie resulta herido por la explosión, sería bastante raro que llegara a ocasionar alguna muerte directa. Como mucho, algún cáncer con el paso de los años y muchísimas gracias.Vale, el efecto económico resultaría notable si por ejemplo estallara en un centro financiero importante, pero en unas semanas serían noticias antiguas.

Emblema oficial de la Information Awareness Office estadounidense.

Emblema oficial de la Information Awareness Office estadounidense. ¿Una broma orwelliana? No. Era real. Su alcance resultaba tan excesivo que fue públicamente cancelada en 2003, pero varios de sus proyectos siguen adelante por otras vías.

En suma: que en la inmensa mayoría de usos posibles para las organizaciones terroristas clandestinas, las armas de destrucción masiva son más bien armas de destrucción chiquitina. Para idear alguna situación en que uno de estos dispositivos causara por sí mismo más mal que –por ejemplo– un camión bomba bien cebado, hay que imaginar una trama un tanto novelesca. Esto no quiere decir que resulte imposible, claro: es bien sabido que la realidad, en ocasiones, supera a la ficción. Pero la vida en la clandestinidad ya es lo bastante complicada como para liarse con operaciones muy complejas e impredecibles; y salvo que a alguien le surja alguna ocasión de oro, la gente prefiere dejar las gollerías de destrucción masiva a los estados y concentrar sus recursos –siempre limitados– en algo barato y que mate mucho de forma bien comprobada y conocida. Eso son, exactamente, los explosivos convencionales. El vulgarísimo ANFO (básicamente, fertilizante nitrogenado y gasoil) se ha demostrado mucho más efectivo para las organizaciones ilegales que todas las armas de destrucción masiva del mundo; y si le pueden echar mano a un poco de ciclonita o cosa así para ponerle la guinda al petardo, ya tienen el día hecho. Y a las pruebas me remito: eso es lo que ocurre día sí, día no en este planeta viejo.

Por todo ello, las armas de destrucción masiva son temibles en manos de estados u organizaciones de similar poder, pero la probabilidad de que le sirvan de algo a un grupo clandestino es francamente reducida. Como fenómeno sociopolítico global, resulta de lo más intrigante observar cómo un gran número de países se están cargando una montaña de libertades en nombre de defendernos contra una amenaza… que nunca se ha plasmado de ninguna manera significativa. Es casi como subir los impuestos para montar un ejército que nos defienda de una invasión extraterrestre; cosa que tampoco resulta técnicamente imposible pero sin duda es poco probable. La verdad, suena a excusa o a paranoia para hacernos tragar con cosas que seguramente no tragaríamos sin ese miedo. Las armas de destrucción masiva fueron siempre armas de terror, incluso aunque no se utilizaran, y parece que siguen siéndolo en la actualidad. Aunque no de la manera que dicen.

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100 comentarios »

  1. SackBeto dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 12:32

    Me resigno a decirte palabras de alabanza hacia ti o tus artículos, pues cualquier cosa que diga nunca será suficiente…

    simplemente gracias!

    :D

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 14:26

      Gracias a ti. :-)

      (Y perdón por no haber venido mucho estos últimos días… es una semanita “de esas”)

  2. Luz dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 13:23

    Desde que descubrí tu blog me tienes pegada al ordenador jueves y domingos, gracias por escribir cosas tan dificiles de entender (por lo menos para mi), de manera tan sencilla y así acercarnos al mundo de la ciencia de manera comprensible.

    También dar las gracias a todos los que escribis los comentarios, también con vosotros se aprende muchisimo.
    Muchisimas gracias Yuri ¡¡¡ :D

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 14:27

      Exactamente eso es lo que intento: que las cosas difíciles sean accesibles para todo el mundo. :-)

      Gracias. ;-)

  3. Alb dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 13:23

    Excelente articulo. A la misma conclusion llegue yo cuando se discuitia sobre si Sadam Hussein tenia o no armas de destruccion masiva.

    Las pocas armas que pudiera haber conseguido fabricar y ocultar, representarian un peligro muy pequeño, muy inferior a las armas convencionales.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 14:28

      Además, es que no tenía ningún sentido. Es cosa sabida que hasta la CIA se echaba las manos a la cabeza sobre las chaladuras que su gobierno estaba promulgando a los cuatro vientos. Iban a por Iraq, necesitaban una excusa y eso fue todo.

  4. Tupolev dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 13:24

    Como siempre es un placer leer este blog, es un oasis de sabiduría en un país cada vez más aborregado e ignorante. Yo no dejo de recomendarlo con la esperanza que aunque minimamente pueda ayudar a contribuir a que la gente tome curiosidad sobre la ciencia. Gracias Yuri por tus esfuerzos, se echan de menos en la blogosfera hispanohablante artículos tan elaborados y completos como los tuyos.

    Respecto a la posesión de armas de destrucción masiva por parte de grupos terroristas, desde hace unos 6 años suena con frecuencia la fragilidad de la seguridad del arsenal pakistaní, conjuntamente con la situación interna del país.

    Hay demasiados informes contradictorios acerca de la posibilidad de que grupos protalibanes puedan hacerse con componentes de armas nucleares ya que la doctrina pakistaní a causa de la situación del país tiende a dispersar éstos componentes en distintos sitios en lugar de concentrarlos como hacen las demás potencias atómicas.

    Descartando casi por completo que el país sea tomado por los talibanes si que peligroso que ciertos sectores de ejército colaboren con los talibanes ( no olvidemos las conexiones de la ISI, su servicio secreto, con los talibanes de Afganistán ).

    Creo sinceramente que es en Pakistán donde hay más probabilidades de donde pueda proceder un arma atómica para ser usada por grupos terroristas. Es un país que se está radicalizando a marchas forzadas y nunca han dudado en colaborar en actos terroristas en India ( hay decenas de ejemplos) por parte de sus fuerzas armadas y servicios secretos.

    Si fuese posible me gustaría saber tu opinión sobre este tema.

    Un saludo y gracias.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:20

      Pakistán es el último interesado en que los fundamentalistas “no-de los nuestros” echen mano a sus armas nucleares, y los fundamentalistas “sí-de los nuestros” no tienen interés especial.

      El caso pakistaní es uno de los ejemplos más paradigmáticos de la esquizofrénica relación entre Occidente, el mundo islámico y el fundamentalismo islámico. Más allá del ruido, lo cierto es que hay “integristas buenos” (los que sirven a nuestros intereses) e “integristas malos” (los que los combaten). Como la diferencia política, ideológica o religiosa entre ambos grupos resulta insignificante, se dan situaciones kafkianas como esta: Occidente ha apoyado constantemente a Pakistán, especialmente a los servicios secretos pakistaníes, muy especialmente a los más “integristas-buenos” entre los servicios secretos pakistaníes… y luego se enfadó con los “integristas malos”, que a menudo eran las mismas personas.

      Pero en la práctica, nadie tiene deseo ni interés en que un arma nuclear pueda acabar en manos de terroristas clandestinos. Es una situación demasiado impredecible, con riesgos inmensos, y las personas que controlan el armamento nuclear no suelen formar parte del colectivo de “desperados con ojos saltones y sin gran cosa que perder” de donde suele emanar la mayor parte de los kamikazes.

      De todas formas: imaginemos que un arma nuclear pakistaní cayera en manos de un grupo terrorista islámico. El destino obvio es Rusia, vía los chechenos o algo así, metiéndola en el país por cualquier punto de su inmensa frontera. Imaginemos también que consiguen llevarla a Moscú sin ser detectados y hacerla estallar en algún punto de la ciudad. ¿Te imaginas la reacción rusa? Más le vale al presidente pakistaní salir gritando que van a correr con todos los gastos (con dinero del primo saudí y del sub-prime, digo sub-primo americano), que se harán cargo de las indemnizaciones a todos los afectados y que les van a dejar una Moscú más bonita y resalá que la que tenían antes aunque tengan que vender Islamabad a saldo. Y Rusia apretaría, vaya si apretaría, con los camiones Tópol de paseo día y noche y referencias constantes a “erradicar el integrismo islámico en su cuna mediante esterilización radiológica”. Es una locura, una situación endiablada por completo, que desestabilizaría radicalmente la región y destruiría la influencia que el país ha alcanzado en estas décadas, a mayor gloria de India (y probablemente también de Rusia).

      En general, no es de esperar que la detonación de una sola arma nuclear por parte de un grupo terrorista clandestino desencadene una guerra atómica inmediata; lo que sí puede hacer es destruir la posición del país de origen del dispositivo, en este caso Pakistán. Por la cuenta que le tiene, Pakistán adoptará todas las medidas necesarias para mantener sus armas nucleares tan a seguro como las de cualquier otro país… o incluso más, dadas las peculiaridades de la región. Así, al menos, lo veo yo. :-)

      • Tupolev dijo,
        El 10 de diciembre de 2010 @ 18:17

        Gracias Yuri por tu contestación, pero hay una cosa que no me queda del todo clara.

        En un irreal e hipotético caso que una bomba extraviada del arsenal pakistaní fuera trasladada a Moscú y detonada, no veo como Rúsia pueda suponer de dónde procede. Sabes de algún método efectivo para averiguar su procedencia?

        Por otro lado no me imagino a Rúsia llevando a Pakuistán a la edad de piedra a causa de un atentado terrorista que el gobierno de Pakistán denegaría totalmente.

        Por otro lado vería más lógico que fuese utilizada contra las tropas de la ISAF en Afganitán, algunos sectores pakistanís están muy “quemados” con las incursiones de los “Predator” en éste país, aparte de que está al lado.

        Desde luego que a nivel gubernamental ni se les ocurriría este salto al vacío, pero algún sector incontrolado del ejército o sobretodo un asalto talibán en alguna instalación nuclear no es del todo descabellado. Recordemos que no hace mucho los talibanes controlaban partes no pequeñas del país, el valle del Swat por ejemplo.

        Un saludo y gracias

        • Yuri dijo,
          El 10 de diciembre de 2010 @ 19:14

          Determinar el origen de un arma nuclear puede ser relativamente sencillo, sobre todo si no es de muy alta tecnología (y muy alta eficiencia), estudiando la composición de los residuos generados durante la explosión. Por ejemplo, las armas pakistaníes son casi en su totalidad de uranio altamente enriquecido (HEU), no de plutonio (porque tenían y tienen dificultades para producir plutonio), lo que en este caso particular delataría el origen casi de inmediato (el perfil de radionúclidos de una bomba de uranio es radicalmente distinto del de una bomba de plutonio). Todo el mundo menos Pakistán usa plutonio (porque es mejor, más práctico y al final de la cuenta sale más barato). No sería una “prueba final” (alguien más podría haber hecho una bomba de uranio) pero sin duda facilitaría mucho determinar el origen exacto.

          Es cierto que Rusia (o cualquier otro país) no convertiría Islamabad en un aparcamiento acto seguido, así por las buenas. Pero la presión sería enorme y la amenaza de acciones de represalia, incluso nucleares, completamente real. Todo el mundo se volcaría en intentar apaciguar las cosas, y el país atacado exigiría (con motivos) toda clase de reparaciones y garantías. Así, el país de origen del arma se vería en una situación extraordinariamente difícil.

          Para que un sector del ejército entregue armas nucleares a un grupo clandestino, y no sea detectado de inmediato, deben darse ciertas condiciones políticas; cabría resumir la mayor parte de estas condiciones en una desestabilización general del sistema con algunos actores buscando activamente hacerse con esta clase de armas aprovechando el caos. No parece que Pakistán se encuentre en esa situación o vaya a estarlo próximamente.

          Adicionalmente, aunque es cierto que han aplicado una política de dispersión, no creo que las tengan en lugares fácilmente accesibles por un ataque talibán o de cualquier otra bandería. En caso de grave perturbación política o riesgo obvio de asalto, no hay nada que impida separar algún componente fundamental de las armas y conservarlo en otro lugar más seguro. Y luego están por supuesto los PAL (el sistema criptográfico de activación), aunque no es conocido hasta qué punto Pakistán ha implementado PALs efectivos.

          Vaya, que aún aceptando que en Pakistán exista un riesgo mayor que en otros países de que un arma acabe en “malas manos”, este hecho es conocido por los propios pakistaníes, como digo los últimos interesados en que suceda algo así, y deben existir medidas especiales para evitarlo.

          Gracias a ti. :-)

        • Tachikomakun dijo,
          El 12 de diciembre de 2010 @ 22:17

          ¿Hasta donde creo recordar, no eran también de uranio las armas norcoreanas? Bueno, eso suponiendo que las tengan, hay quien dice que pusieron un montón de toneladas de TNT para simular una prueba subterranea, o bien un arma de criticidad abierta.

  5. luis dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 14:01

    la gente muere masivamente de hambres y miserias

    la principal arma de destrucción masiva es la injusticia

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:21

      No te falta razón en lo que dices, pero en principio no se presupone intencionalidad en esos casos… sólo un desprecio psicótico por la vida y el sufrimiento de otros seres humanos. Aquí pretendía hablar de las acciones intencionales directas.

  6. Damoru dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 15:10

    Hay un momento en que a uno ya le da palo decir lo de siempre: Que si gracias, que si acojonante lo tuyo, que si sigue así… Pero qué le voy a hacer yo si no me permites cerrar la boca? ;)

    Por cierto, mientras no se me pida lo contrario, sigo con mi grupo en Facebook para pedir que Yuri aparezca en Buenafuente. Me parecería un hito histórico!! ;):

    http://www.facebook.com/home.php?sk=group_152902298090006

    • roto2 dijo,
      El 9 de diciembre de 2010 @ 16:35

      Jojojojo Henorme

      Yuri, ¿el libro para cuando? ¿Sigue a delante?
      A ver si te cabe el relato que hicistes para FC (el dia del fin del mundo, creo). Joer lo que aprendi con él x :-)

      Un saludo

      • Yuri dijo,
        El 10 de diciembre de 2010 @ 17:23

        Sí, el libro sigue adelante. No incorporará ese relato, entre otras cosas porque ese relato aún está pendiente de mejora. :-)

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:22

      Sólo si me consiguen un traje de cosmonauta, que soy tímido. :-D

      Gracias. ;-)

      • Tachikomakun dijo,
        El 12 de diciembre de 2010 @ 22:43

        Y en uno de radio? El otro día escuché en Rac1 en el programa Versió Rac1 una entrevista a Sánchez Ocaña en la que hablaban de la dificultad hoy en dia para la divulgación científica. Es un programa de entretenimiento (Líder en Cataluña), pero habitualmente de 5 a 6 de la tarde los suelen dedicar a preguntar a especialistas sobre temas diversos de actualidad, notablemente últimamente a economistas como Xavier Sala i Martin y Niño Becerra con la crisis, también Leopoldo Abadia, pero también una época comentaban los casos médicos de House y otras noticas de actualidad con un médico. La verdad es que les vendría bien una sección de ciencia porque van bastante peces en el tema, y estaba pensando en mandarles la dirección de tu blog. Si no para una sección, al menos para promocionar el libro cuando esté listo.

        Ademas, uno de sus platos fuertes es la presencia de vez en cuando del Mago Félix, que junta sus predicciones (mas de una vez acertadas a presa de todo, pero que lleva una racha de patinazos considerables) con dosis de demagogia y un acido sentido del espectáculo, así que para compensar un poco estaría bien (aunque me encanta el mago :P).

        Te dejo un enlace a la sección de economía del pasado martes con Sala-Martín.

        http://www.racalacarta.com/download.php?file=1207%2017h%20(Dimarts%2007-12-10)%20%20%20VERSIO%20RAC1.mp3

  7. xavier dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 16:09

    Es lo de siempre; la utilizacion torticera de la amenaza de las armas de destrucion masiva nos lleva a situaciones casi ridiculas, como lo que sucede cada dia en los aeropuertos de todo el mundo. Se me ocurren multitud de sitios donde un atentado terrorista podria causar más daño y más victimas que en un avion. sin embargo no se montan en ellos los estramboticos despliegues de seguridad que se montan en aquellos.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:48

      Por expresarlo de alguna manera, las organizaciones terroristas clandestinas tienen que “competir por la audiencia”. Los aviones son muy espectaculares de cara al impacto mediático, y además tienen esa capacidad para usarlos como grandes bombas volantes que se hizo pública el 11-S pero era bien conocida desde mucho tiempo atrás. Por ello, tiene lógica que tengan un grado de seguridad más elevado.

      Sin embargo, como bien dices, una organización dispuesta a hacer daño “en serio” puede elegir entre un número elevado de objetivos donde se concentra mucha gente -sobre lo que había escrito algo más aquí pero he optado por borrarlo. (Otra cosa es que te convenga políticamente una matanza semejante, o incluso que encuentres gente dispuesta a realizarla: hasta en las alcantarillas hay ratas y ratas)

  8. Undry dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 16:27

    Interesante como siempre. Una dudilla: entiendo que cuando hablas de armas nucleares activas son las que están montadas en sus lanzadores y dispuestas a ser disparadas en un tiempo relativamente breve pero ¿cómo están las otras? ¿desmontadas? ¿en cadena de producción? Supongo que serán para ir reemplazando a las otras porque no les veo que se puedan usar en una segunda tanda porque debe quedar ya poco a lo que disparar ¿no?

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:57

      La diferencia es fundamentalmente “administrativa”. Las armas nucleares activas son aquellas que están montadas en sus lanzadores y dispuestas a ser disparadas, como dices, y estas se suele decir que están “en alerta”. Pero también incluye las que se encuentran almacenadas en arsenales listas para su uso (y pueden estar en distintos estados de desmontaje por razones de mantenimiento, conservación, etc.). En principio las guerras no ocurren de la noche a la mañana, sino que la tensión se va incrementando, periodo en el que estas armas “en reserva activa” serían definitivamente alistadas. La razón de esto es fundamentalmente práctica y económica: resulta muy costoso y complicado mantener un gran número de armas nucleares en alerta permanente. Normalmente, es algo que sólo se permiten las grandes potencias atómicas.

      El resto pueden considerarse en algo así como “reserva pasiva”: típicamente hay algunas que están simplemente almacenadas como reserva estratégica y otras que se hallan pendientes de eliminación pero por la razón que sea no han sido desensambladas todavía. Durante una crisis, un cierto número de esta “reserva estratégica” pasaría a la “reserva activa” o directamente al despliegue operativo; con las “pendientes de eliminación” estaría más complicado, porque normalmente se mantienen lo justito para que no hagan ninguna cosa rara y costaría algún tiempo recuperar lo recuperable.

      Saludos a ti. :-)

  9. roto2 dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 16:52

    « Incluso aunque alguien consiguiera un arma nuclear aprovechando un colapso político como el que ocurrió en la URSS –y donde ninguna acabó fuera de su sitio; un día de estos te contaré cómo– [...] »

    Un artículo que sin duda será muy interesante también ;)

    Un saludo

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:58

      Es una historia de lo más intrigante. Literalmente. ;-)

      Saludos.

  10. Blackfyre dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 17:56

    Gran artículo sobre el uso del miedo por parte de los gobiernos.

    El comunismo, el terrorismo, el islamismo, las armas de destrucción masiva, el eje del mal… (y los americanos y sus amigos en general si miramos desde el bando contrario); la existencia de un “enemigo” lo suficientemente visible para tener a la población pendiente de él, pero a su vez lo suficientemente esquivo como para que nadie sepa realmente nada de él excepto lo que tú les cuentas ha sido desde siempre la manera más eficaz de manejar a las masas.

    Cada día más tengo la sensación de estar en el mundo de 1984. (La novela de Orwell, que nadie se me confunda ;))

    • SERGI- dijo,
      El 9 de diciembre de 2010 @ 18:15

      Es que no hay mejor Arma de Destruccion Masiva que el propio miedo. Y hablando de armas y miedo…. para cuando el analisis de Wikileaks, Yuri? ;-)

      • Yuri dijo,
        El 10 de diciembre de 2010 @ 17:59

        Cuando tenga información suficiente. ;-)

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 17:59

      La neolengua se ha impuesto hace mucho. Por eso resulta de lo más conveniente llamar a las cosas por su nombre. ;-)

      • Blackfyre dijo,
        El 10 de diciembre de 2010 @ 20:32

        Confiésalo, ¿empleado del ministerio de la verdad? :P

        • Yuri dijo,
          El 10 de diciembre de 2010 @ 20:37

          Instalador de TDT para el Gran Hermano. :-D

  11. Sierra de Aranzazu dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 18:10

    Impresionante Yuri. Que gozada leerte. Una pregunta: ¿ Utilizó EEUU armas bactereológicas o químicas contra Cuba?

    Un cordial saludo.

  12. FranManuel dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 18:43

    ¡Genial!

    (como siempre)
    sugerencia:
    “”el diseño inteligente”"

    gracias anticipaldas.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:07

      Gracias. :-)

      (¿Cuál de ellos?)

  13. Manuel Nicolás dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 18:56

    Tovarich Yuri empieza su artículo con la acuñación del término “armas de destrucción masiva” porque para la época era lo adecuado. La utilización del bombardeo aéreo sobre una población civil.
    No discuto en absoluto el origen del término.
    Pero el primero que utilizó los bombardeos (cañones) sobre poblaciones civiles para acojonar al personal fue Napoleón.
    Y después, el concepto de guerra total lo practicó el general Sherman para aniquilar al ejército y a su apoyo civil del general Lee.
    Por lo tanto, debemos circunscribir las armas de destrucción masiva al origen del término, porque el miedo, lo que se dice el miedo, se viene utilizando para acojonar al personal desde la edad del bronce. Lo que pasa es que no se ha tenido la tecnología para acojonar masivamente al personal hasta hace relativamente poco.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:08

      Por supuesto, desde siempre se han empleado medios para aterrorizar a la población enemiga (incluso masivamente). Pero el cliché “armas de destrucción masiva” tiene una historia determinada y particular. :-)

  14. Damoru dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 19:17

    Por cierto. Siempre he pensado que aquellas pruebas subterráneas “supuestamente” nucleares de Corea del Norte de hace unos 4 años fueron hechas con explosivos convencionales. Incluso recuerdo que alguien, a los pocos días de la segunda prueba, apuntó tal posibilidad. No se supo mas…

    Considero que de saberse realmente que no se trataba de artefactos nucleares, a la comunidad internacional no le interesaría confirmarlo, prefiriendo hacer creer que Corea del Norte posee en verdad armamento nuclear. Con lo que vende un enemigo fuerte de cara al miedo generalizado (y así justificar posibles acciones bélicas futuras), por que vas a hacer publicas sus limitaciones?

    Supongo que mediante sismógrafos, se debe estar en condiciones de detectar si una señal recibida corresponde a una explosión nuclear o no. Como lo ves tu? (petición poco humilde por mi parte, jejeje) ;)

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:26

      La primera prueba (la de 2006) es francamente muy dudosa. Pudo ser un chisporroteo o incluso, como apuntas, un engaño con explosivos convencionales dispuestos de una determinada manera. La potencia fue inferior a un kilotón (según las mediciones sismográficas) y hubo algo de radioactividad, pero esto último se podría simular. Yo pienso que fue una prueba real pero fallida, con menos potencia de la esperada.

      La segunda, la de 2009, es difícilmente discutible. La potencia fue de 2-20 kt y tenía todos los rasgos sísmicos característicos de una detonación nuclear subterránea. En el extremo inferior, seguramente se trataría también de un chisporroteo; en el superior, sería un arma funcional. Sin embargo, en este caso no se detectó radiación (aunque si lo haces de la manera correcta a la suficiente profundidad, no tiene por qué escapar).

      En principio no hay ningún motivo por el que Corea del Norte no pueda desarrollar algunas armas nucleares de baja tecnología. El reactor de Yongbyon pudo haber producido plutonio para unos diez o veinte núcleos antes de la última clausura. No está claro de dónde seguirían obteniendo material fisible, si es que lo están haciendo. EEUU dice que andan metidos en ultrapurificación de uranio, también es posible que hayan reactivado parcialmente Yongbyon… a saber. No veo por qué no.

  15. Damoru dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 19:18

    Por cierto. Siempre he pensado que aquellas pruebas subterráneas “supuestamente” nucleares de Corea del Norte de hace unos 4 años fueron hechas con explosivos convencionales. Incluso recuerdo que alguien, a los pocos días de la segunda prueba, apuntó tal posibilidad. No se supo mas…

    Considero que de saberse realmente que no se trataba de artefactos nucleares, a la comunidad internaci

  16. Damoru dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 19:18

    Por cierto. Siempre he pensado que aquellas pruebas subterráneas “supuestamente” nucleares de Corea del Norte de hace unos 4 años fueron hechas con explosivos convencionales. Incluso recuerdo que alguien, a los pocos días de la segunda prueba, apuntó tal posibilidad. No se supo mas…

    Considero que de saberse realmente que no se trataba de artefactos nucleares, a la comunidad internacional no le i

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:27

      Comentado más arriba. ;-)

      (Se te cortó)

  17. jainko dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 19:36

    judú, no tenía la más mínima idea de que el palabro tuviera su origen en el bombardeo de Gernika

    no lo había escuchado en la vida

    amos a leer el resto, pero con eso ya me has ganado ^^

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:27

      Es un dato poco conocido, pero en aquellos momentos los bombardeos de alfombra suscitaban la misma clase de temores que luego harían las armas nucleares.

      Un saludo. :-)

  18. Forestalx dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 19:37

    Muy bueno Yuri…esperaré con ansia que cuentes como evitaron “perder” ninguna cabeza nuclear los soviéticos cuando la URSS desapareció. No es que crea que las han perdido, supongo que con algo así se andarían con mucho cuidado, pero supongo que fue una situación dificil.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:28

      Fue una situación complicada. Todas permanecieron en su sitio. ;-)

  19. luis dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 20:25

    Hola Yuri, pues te leo desde ya hace meses, sigo con mucha expectativa tus posteas, tan buenos.

    Sobre lo que has comentado hoy, brillante, como siempre, y sobre el caso de los soviéticos protegiendo sus nukes contra un mal uso, conozco algo y debo decir que fue una labor heroica y muy sacrificada. Sera muy bueno sin duda nos cuentes mas detalles de este episodio de la historia, poco conocido por descontado.

    Un cordial saludo

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:28

      Lo haré, lo haré. Un cordial saludo a ti. :-)

  20. Pobrecito hablador dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 20:37

    Magnifico blog? de ciencia. De lo mejor que he visto en muchos años. A la altura de un Sagan.
    Animo y cuenta mas de ciencia que los humanos lo necesitan mas que el comer (y ya es decir en este planeta estupido e injusto).
    Salud y larga y prospera vida.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:28

      Muchas gracias, hombre, de verdad. :-)

  21. alfonso dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 21:58

    Señoras y señores… con uds. el Asimov del siglo XXI… que además ya iba haciendo falta… que se acumula el rebaño por desasnar…

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:28

      Gracias, gracias. :-D

  22. Rober dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 22:00

    Yuri, aparte de [volver a] felicitarte, quiero decirte lo que me agrada, y lo útil que es, que te molestes en enlazar palabras clave en cada artículo a las fuentes oportunas.

    Para mí significa que la lectura de cada artículo se convierte en algo más, donde acabo “saltando” de tema en tema, en muchas ocasiones, alejados del asunto principal de la entrada.

    Por supuesto que es algo que los lectores podríamos hacer por nuestros propios medios, sobre todo en el caso de fuentes “estándar” como la wikipedia, pero la facilidad de disponer del enlace lo hace tentador y comodísimo.

    Así, en este artículo, he viajado por la ciudad alemana de Kassel, y desde ahí he acabado comprobando los tamaños de las poblaciones alemanas y finalmente las de las metrópolis más grandes del planeta.

    También he conocido asuntos tan dispares como la biografía de Osho y la composición del ANFO.

    Y he aprendido que una “gollería” es un “Manjar exquisito y delicado”.

    Mil gracias.

    • Damoru dijo,
      El 9 de diciembre de 2010 @ 23:06

      100% de acuerdo.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:30

      Y es que si no, hay cosas que se quedan muy cojas. Los artículos ya me salen muy largos, es imposible extenderse más manteniendo el “formato blog”, así que intento al menos dar “algunos apuntes adicionales” a través de esos enlaces. También debería poner la bibliografía, pero simplemente no me queda tiempo para ir llevando las referencias bibliográficas de todo lo que documento y escribo. :-(

      En realidad, pretendía usar “gollería” más en su segunda acepción. ;-)

      Gracias a ti.

  23. Gustavo dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 22:21

    La mayor parte por no decir la totalidad de las armas de destrucción masiva han sido desarrolladas por estados poderosos. También ha resultado evidente que las armas químicas y biológicas han pasado a un segundo plano y no interesan mucho, los llamados estados peligrosos buscan las únicas armas que hoy en día generan una capacidad real de disuadir (en el contexto de países peligrosos) que son las nucleares. A pesar de la presión política durante la fase de desarrollo; una vez conseguido armamento nuclear y un sistema más o menos cutre de emplearlo, se llega a un estatus exclusivo. Ya eres de esos a los que no se puede tocar los h………. Si partimos de la base que el orden mundial ha asumido que la India, Pakistán e Israel son estados nucleares (USA pretende sentar a la India como miembro permanente del Consejo de Seguridad) hoy nos quedaría Corea de Norte e Iran como países que están desarrollando armas nucleares (lo de Irán siempre pendiente de confirmación). En mi humilde opinión una vez que tengan la suficiente cantidad de cabezas nucleares y sistemas lanzadores, no creo que den nada a grupos terroristas (han gastado el oro y el moro en desarrollarlo), insisto creo que el objetivo de estos países es la supervivencia de sus correspondientes regímenes políticos (a cualquier precio) a base de tener la suficiente capacidad nuclear, vamos, que no creo que Corea del Norte y en un futuro próximo Irán (siempre por confirmar) quieran empezar una guerra nuclear con una decena de cabezas y misiles.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:33

      Esto es así como dices. La posesión de armas nucleares te da acceso a un “club exclusivo”, una de cuyas “reglas de orden interno” es… no usarlas, y desde luego jamás permitir que algún desharrapado te las levante. En la práctica, las armas nucleares tienen una utilidad militar táctica relativamente pobre y muy poco flexible. Es en el ámbito de la disuasión estratégica donde reinan, y la disuasión funciona muy bien, tan bien que aquí seguimos.

  24. encom dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 22:52

    Genial entrada. Un blog con mayúsculas.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 19:15

      Muchas gracias. :-)

  25. Gustavo dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 22:59

    PD. Lo siento, me olvidé saludar y despedirme. Excelente artículo como siempre y saludos.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:33

      Gracias. :-)

  26. Boeder dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 23:26

    De lejos el mejor blogs que sigo. Sigue así ¡Y dios, saca un libro!

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:33

      Estamos en ello, estamos en ello. :-D

      Gracias. :-)

  27. vejeke dijo,
    El 9 de diciembre de 2010 @ 23:43

    Muy bueno el artículo.

    Aunque no viene al caso quizá este otro te interese:

    http://danielmarin.blogspot.com/2010/12/cuando-gagarin-se-rompio-la-cabeza-por.html

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:36

      Ya he dicho alguna vez que Yuri era un ligón. :-D

      La pura verdad es que no le acabó de sentar bien el éxito, la fama y todo lo que vino después. Tampoco es que hiciera ninguna cosa espantosa, pero es cierto que podría haberlo llevado mejor. Qué le vamos a hacer, nadie es perfecto. :-/

  28. Boca Rana dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 0:15

    Excelente y muy instructivo, como de costumbre.

    Solo una matización (que por otra parte ya te hice en otra ocasión): es mucho más fácil de obtener, cultivar y dispersar determinadas armas biológicas de lo que aquí dices y, aunque es cierto que no serían muy mortíferas, y si hablamos de grupos terroristas, el efecto terrorífico del ataque sería mucho mayor que el de cualquier camión cargado de ANFO hasta los topes.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:41

      Sí, pero precisamente, si alguien se toma todo el trabajo necesario para desarrollar una buena arma biológica… pues o es para armar la de San Quintín, o no tiene mucho sentido. Vale, conseguirían impacto mediático *una* vez… y después, probablemente les costaría la vida, situados en el “top 1″ de “los más buscados”. O causas un descalabro mayor que puedas explotar políticamente, o mejor seguir con el ANFO. No hay que olvidar que, salvo tarado, los objetivos de toda organización terrorista clandestina son políticos; el terrorismo es un (mal) medio para alcanzarlos, no un fin en sí mismo.

  29. E. Mendoza dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 2:38

    Great sadness!!

  30. Voet dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 11:16

    Sólo una cuestión, yuri.

    Sabía que la secta Aum Shinrikyō estaba siendo vigilada porque había intentado adquirir plutonio en el mercado negro (cosa muy difícil, ya que si alguien te ofrece plutonio para comprar es seguramente, al 99%, un servicio secreto buscando terroristas).

    Pero había oído que en los 90, tras la desintegración de la URSS, habían “desaparecido” unos cuantos maletines nucleares soviéticos.

    A la vista de que no parece haber sido usado ninguno, y que supongo que requieren un mantenimiento considerable para que no te pete en la cara o se te caiga la p***a a cachos por la radiación, ¿qué sabes al respecto? Uno sé que lo tienes debajo de la cama… ¿y los otros?

    • Voet dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 11:19

      (esto está loco, acabo de mandar un comment y no se ve)

      que perdones, que acabo de ver que en un oscuro párrafo lo mencionas muy de pasada con promesa para otro artículo.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:44

      No, hombre, lo que tengo debajo de la cama son dos cabezas de… ¡ehhhh…!, nada, nada, el orinal. :-P

      No existe ninguna prueba ni indicio de esa desaparición. De hecho, aunque es de suponer que la URSS debió desarrollar pequeñas cargas de demolición nuclear similares a las SADM norteamericanas, ni lo declaró, ni Rusia lo declara, ni nadie (que esté dispuesto a contarlo) ha visto una.

      Efectivamente, hablaré en el futuro de la manera como el armamento nuclear soviético se mantuvo bajo control durante el colapso de la URSS y el surgimiento de los estados subsiguiente. El resultado fue sencillo: nadie ha encontrado por ahí ninguna pieza sustancial de ningún arma nuclear soviética o rusa. ;-)

      • voet dijo,
        El 12 de diciembre de 2010 @ 19:52

        onvre, la prueba definitiva es que londres, new york y parís siguen ahí… digo yo que si hubiera llegado alguna de esas supuestas maletas a un grupo terrorista la habría usado cuanto antes.

        el universo a veces es un poco bromista, y le debemos agradecer que obtener algo así sea de las cosas más difíciles del mundo.

        creo que si la bomba atómica se pudiera conseguir con una bobina, dos piezas de yeso y cuatro cables, ya no estaríamos aquí.

  31. Voet dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 11:18

    vaya, repasando ví que lo mencionas muy de pasada

    “–y donde ninguna acabó fuera de su sitio; un día de estos te contaré cómo–”

    y pensaba que no habías dicho nada. bueno, ya contarás.

  32. El 10 de diciembre de 2010 @ 11:23

    Ya que se mencionan las “armas de destrucción masiva” (eufemismo que da para más que artefactos militares más o menos complejos), se debería incluir aquí las que de verdad se están usando estos años: las financieras. Y explicarlas de tal manera que las entendamos el común de los mortales. Aquí un servidor se atascó en las matemáticas bancarias de EGB, y no sabe muy bien qué es el “interés” ni cómo se calcula.

    Pues me da a mí que los verdaderos “terroristas” (otro eufemismo demasiado genérico: un terrorista puede ser también el conde Drácula, o la momia de Tutankhamon, o el hombre lobo: también inspiran terror, son símbolos populares del terror) son los especuladores, los defraudadores fiscales, los ladrones de corbata y traje, los comerciantes a gran escala de mercancías dañinas (armas, prostitutas, esclavos, drogas) y no tan dañinas, pero que pueden causar grandes desequilibrios: materias primas básicas y divisas; los que atacan a la moneda y sus estructuras, jugando con los ahorros de millones de personas y la confianza de éstas en sus dirigentes…

    La diferencia entre unos terroristas y otros es que los segundos viven en medio de nosotros, sin que apenas nadie les plante cara ni les persiga abiertamente, incluso tienen sus propias “patrias”, bien defendidas, los paraísos fiscales. No reivindican nada, únicamente “hacen su trabajo” y prosperan a gran velocidad, tanto en nivel de vida como en influencias. Mientras que los otros no son más que pringados muertos de hambre que se dejan manipular porque en la mayoría de los casos no tienen nada que perder.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:52

      Hablo poco de economía porque sé poco de economía. Lo justo para saber cuándo me están tangando y cuándo no. :-P

      Sí resulta evidente que la soberanía nacional ha sido cedida de hecho a eso que llaman “los mercados”. O sea: quienes los controlan, que tienen nombre y apellidos; no son “un ente abstracto del que todos participamos” como parecen decir algunos. Es cierto que todos participamos (a la fuerza ahorcan), pero no es cierto que todos decidamos o influyamos significativamente. La riqueza necesaria para tomar decisiones y chantajear a los gobiernos se concentra en muy pocas manos.

      • Tachikomakun dijo,
        El 12 de diciembre de 2010 @ 23:29

        Actualmente me estoy leyendo un libro llamado “Economía en una Lección” de Henry Hazlitt que es bastante instructivo y ameno explicando alguno de los sofismas típicos en los que caen los gobiernos (las “ventajas” de la destrucción de la guerra, mantener precios, capacidad adquisitiva, alquileres, llegar al pleno empleo, las maquinas benefician o quitan trabajo) y sus consecuencias, tanto inmediatas (que pueden o no ser beneficiosas como se espera para algún grupo) como a largo plazo (acaban siendo todas desastrosas o como mínimo menos eficientes para el conjunto de la comunidad).

        Las tesis son las liberales, pero explica al menos por que motivo han de ser así con ejemplos sencillos, y las conclusiones habituales es que puestos a subvencionar a alguien, aunque no sea recomendable, se haga abiertamente, no influyendo en los mercados, ya que eso trae consecuencias peores y menos perceptibles.

  33. roto2 dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 11:41

    ¿Y los países firmantes del NPT qué ventajas obtenían? Se me hace difícil creer que un montón de países decidan no entrar en el club de los poderosos a cambio de nada, sólo por buena voluntad

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 18:53

      Básicamente no tener problemas ni gastos, y participar abiertamente de las tecnologías nucleares civiles desarrolladas fundamentalmente por los mismos países que poseen el armamento nuclear. :-)

  34. Antuan dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 20:15

    Hola Yuri. A veces, desde público, me digo, voy a ver la pizarra de Yuri. Espectacular, sencillamente genial. Este tema, además, me tiene intrigado desde hace años. Sin embargo, no terminas de responder a una pregunta cuya respuesta me gustaría conocer viniendo de alguien tan informado como tu:

    Si a EEUU (Rusia, China, Francia, R.U. o incluso ¿Corea del Norte??) se le ponen los cojones ¿acaban con la humanidad?

    Tenía razón Denzel Washington en Alerta Roja y el holocausto nuclear nos mataría a todos. ¿Es cierto eso de que EEUU tiene armamento nuclear como para destruir el mundo 10 veces? ¿Que China puede destruirlo dos veces? (en cuyo caso le sobrarían la mitad de las bombas).

    Es que esto tiene unas repercusiones políticas tremendas. Me parece que sin las bombas nucleares habríamos visto una tercera guerra mundial entre el socialismo y el capitalismo que habría cambiado el mundo (creo que habrían terminado ganando los comunistas antes de los 60, jejejjeje). Sin embargo, desde que hay bombas nucleares, ya no volverán las guerras totales, o la próxima será la última. Se equivocaba, por tanto, Marx y el destino de la humanidad no tiene por qué ser el socialismo. También cabe la destrucción total.

    • Yuri dijo,
      El 10 de diciembre de 2010 @ 21:23

      En general, la respuesta es no :-) (descontando las posibilidades de esto: http://www.lapizarradeyuri.com/2010/10/21/la-bomba-del-juicio-final/ ).

      Aunque parezca lo contrario, el propósito del armamento militar no es matar en sí mismo, sino matar/herir/destruir como un medio para conseguir un fin (típicamente, ganar la guerra por los motivos que sean). Es evidente que la extinción de la humanidad entera impediría de hecho cualquier fin humano, con lo que un arma orientada al exterminio total sería un fracaso en sí misma. :-D

      Se puede pensar que aunque no sea el objetivo, se les puede “ir la mano” en un conflicto nuclear a gran escala y terminar modificando las condiciones de habitabilidad terrestre de tal modo que la humanidad no pueda sobrevivir. Aunque posible, resulta muy improbable, especialmente en las regiones más alejadas del conflicto primario (típicamente el Hemisferio Norte). Una guerra nuclear a gran escala produciría inmensa mortandad y devastación, toda clase de miseria, hambre y enfermedades, invierno nuclear y aumento radical de los niveles de radiación… pero con bastante seguridad no acabaría con la especie humana entera, y desde luego no en absoluto con la vida terrestre.

      En todo caso, para provocar un efecto tan fuerte harían falta cientos de detonaciones a muy mala baba, o si no, miles. Esto significa que esa clase de destrucción está únicamente al alcance de los Estados Unidos y Rusia. Un conflicto regional podría provocar efectos análogos, pero sólo a escala regional (y seguramente necesitaría al menos un par de centenares de detonaciones). A fin de cuentas, en este mundo ha habido muchos cientos de pruebas nucleares atmosféricas y aquí seguimos sin grandes alteraciones (bien es cierto que en lugares remotos, y muchas de ellas de poca potencia, aunque otras no).

      En un escenario típico de guerra nuclear “concentrada en el tiempo”, donde se utilizasen digamos unas 4.000 armas termonucleares a lo largo de breves horas o incluso minutos contra blancos situados en el Hemisferio Norte, se estiman unos quinientos a ochocientos millones de muertos instantáneos y otros mil quinientos o dos mil millones durante el año siguiente; estos últimos, fundamentalmente a consecuencia del hambre, la miseria y las enfermedades (más por epidemias que por enfermedades asociadas a la radiación). Esta cifra podría aumentar bastante si se ataca con fuerza a las centrales nucleares (en principio, son blanco primario en un ataque contravalor, al menos las grandes), al incrementar significativamente los niveles de radioactividad atmosférica. Por el extremo contrario, si el ataque es exclusivamente contrafuerza (contra las armas nucleares enemigas y sus medios de apoyo, típicamente desplegadas en lugares remotos) las cifras podrían ser bastante inferiores.

      Con “los números de la Guerra Fría”, decenas de miles de detonaciones de mayor potencia en breve plazo, la cosa habría sido bastante peor. Aún así, sin el uso de “armas de juicio final” indicadas al principio de esta respuesta, es improbable que hubieran extinguido a la humanidad.

      Las afirmaciones de que “podemos matar varias veces a la especie humana” sólo son ciertas si todas esas personas estuvieran concentradas en la misma zona. :-) Obedecen a un cálculo “a lo bruto”. Por ejemplo: si con una sola arma nuclear puedo matar a cinco millones de personas, lanzándola sobre el centro de una gran ciudad, entonces con las cuatro mil indicadas más arriba podría matar hipotéticamente a 4.000 x 5.000.000 = 20.000.000.000 de personas, tres veces la población terrestre. La cuestión es que no todo el mundo vive concentrado en grandes blancos estratégicos.

      De hecho, las ciudades donde puedes hacer cinco millones de muertos de tacada se te acaban enseguida (para empezar, sólo hay unas 50 ciudades en el mundo con más de cinco millones de habitantes). En torno a la mitad de la población mundial vive en áreas rurales dispersas y alejadas de los blancos primarios. Eso sí, en las sociedades fuertemente urbanizadas, si se atacan los llamados “grandes blancos demográficos” (las ciudades, con sus nudos de comunicaciones y áreas industriales principales) la mortandad sería colosal.

      • Hector dijo,
        El 24 de diciembre de 2010 @ 15:18

        Creia que se referian a la division entre cabezas nucleares disponibles / cabezas necesarias para desencadenar un invierno nuclear.

        Segun las ultimas modelizaciones incluso un intercambio entre India y Pakistan tendria consecuencias gravisimas para el clima global, el problema es tener ardiendo a la vez un monton de tormentas de fuego.

  35. hipos dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 20:58

    Gracias Yuri. No se me ocurre ningún tema sugerible en este momento. Rápido fue lo de las bacterias arsénicas. El asunto está siendo cuestionado, como ya sabes. ¿Hay algo sobre que el interés de Rusia por el desmantelamiento de más cabezas nucleares, a lo que no se prestan mucho los de los EEUU, se debe a la carestía de uranio para las centrales nucleares?
    Saludos.

  36. Magufo de Guardia dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 21:41

    Armas de destrucción masiva… unas de las últimas fueron los machetes (http://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_de_Ruanda). No tienen glamour, pero según dicen las financiaron con fondos del FMI.

    Para que luego digan que el FMI no vale para nada.

    Magnífico artículo, Yuri. Espero ansioso el que has prometido sobre la epopeya arsenalística exsoviética en su transición a ser rusa (¡vaya palabrejas, Eh?).

  37. Damoru dijo,
    El 10 de diciembre de 2010 @ 23:54

    Primer blog que veo que tiene continuidad (entendido como “chicha”) en las respuestas. I’m lovin’ it ;)

  38. Nando dijo,
    El 11 de diciembre de 2010 @ 1:58

    Increible! llevo casi tres horas leyendo artículos en tu blog (acabo de descubirlo). Es de lo mejor que he encontrado ultimamente en la web. Impresionante. Pero de verdad ¿Quién eres? El director de la CIA o un antiguo agente de la KGB ¿Cómo sabes tanto de temas tan dispares y tan poco accesibles al gran público? Estoy con la boca abierta

  39. carlos dijo,
    El 11 de diciembre de 2010 @ 12:52

    Quizá estas armas nunca se han usado mucho porque en la agresión humana tiene que haber algo de personal. Es comprensible que si entro en una taberna y las cosas se dan mal, haya una bronca y acabe en la comisaría. También en un asalto ante un enemigo al que se ve físicamente Ahí, se entiende que uno arroje gas, pero este tiene la mala pata de que se puede volver contra el que lo tira. No es muy fiable y eso ha pasado, de modo que ni a Hitler se le volvió a ocurrir usarlo.
    Por eso creo que quizá las armas almacenadas que destruyen anónimamente apretando un botón es difícil que se usen: porque falta el elemento odio. La humanidad no es un dechado de angeles, pero pese a todo, necesita sentir algo para actuar, mal o bien.
    En el mismo sentido, por eso me temo que es tan difícl que la ayuda al tercer mundo sea muy efectiva, ya que ocurre lo mismo: no vemos ni conocemos a esa gente.

  40. Carlos Reyes dijo,
    El 11 de diciembre de 2010 @ 17:10

    A propòsito de armas de destrucciòn masiva, se tiene entendido de que en 1996 dos aviones de la Fuerza aerea Norteamericana chocaron en el aire (redundante), los cuales portaban armas nucleares que por cierto no explotaron, desparramàndose por el suelo cierta cantidad de plutonio y hasta el dìa de hoy Palomares està sufriendo las consuencias de ese accidente.
    Yuri,¿ tu has escrito algo al respeto?, ¿como pudo acontecer el reguero del plutonio, ya que considero que un artefacto explosivo de esta naturaleza es muy seguro?.
    Si no lo has hecho, aquì hay suficiente tela para escribir un buen artìculo. Gracias.

  41. Tachikomakun dijo,
    El 13 de diciembre de 2010 @ 0:35

    Deseandito estoy que puedas explicar el tema de la seguridad de las armas nucleares y el PAL, mas que nada porque no acabo de imaginarme cómo se puede asegurar un cacharro que tiene A: una bola de plutonio hueca que hará explosión si se la comprime y B: los explosivos necesarios para comprimirla.

    Si tienes acceso físico, simplemente, si no puedes usar el detonador propio del explosivo, lo sustituyes por otro, y si hay piezas que molestan las puedes apartar. Puedo entender que la parte de fusión sea algo más complicada de ajustar, y que una detonación mal hecha del explosivo lo convertirá más en un petardo gordo (pero bien gordo) que en un devastador de ciudades, pero me cuesta verlo como algo seguro si se dispone de suficiente tiempo y algo de conocimiento.

    Otra posibilidad es la que apuntan Kenneth Baker en Metal Gear ( http://www.youtube.com/watch?v=7gNPb0ggRTI minuto 4). En resumen, hay material nuclear que “desaparece” y desde el final de la guerra fria, muchos científicos nucleares no tienen trabajo (y también algunos ingenieros en submarinos, no?). Obviamente es ficción, pero tampoco es para descartarlo totalmente. Por cierto, es un juego interesante para saber cosas del tema, los tratados de desarme…

    Por último, es evidente la desproporción informativa con la que se tratan los temas de terrorismo en comparación con amenazas mas reales y cotidianas. Cada año mueren más personas en accidentes de tráfico (o suicidios, si no contamos muchos de la primera categoría) de las que cualquier organización terrorista ha provocado en toda su historia (concretamente ETA), y según dicen las estadísticas, mueren más personas por la contaminación de los vehículos que los propios de los accidentes. Sin embargo el peso mediático y político de estas cuestiones es mucho mayor. No he visto aún ninguna dimisión ni peticiones de comparecencia en el congreso por estos temas, pero por terrorismo son el pan nuestro de cada día, se organizan manifestaciones multitudinarias, se condena a partidos por su no condena. Y quien dice terrorismo, dice violencia de género. Si la misma rigurosidad se aplicara en otros temas, no quedaría títere político con cabeza.

    De hecho me pregunto cómo todavía los terroristas pretenden sacar un rédito político matando gente cuando el impacto económico en puntos sensibles puede ser considerablemente mayor y con menor coste de imagen. Hoy en día colapsar gravemente una ciudad en cualquiera de sus servicios básicos (electricidad, agua, acceso por carretera o tren, incluso comunicaciones) debería ser terriblemente sencillo para un grupo de personas coordinado y con acceso a explosivos, para gran parte de su capacidad y durante semanas. Se diría que algún poder económico ha de estar detrás que no desea ser perjudicado.

    • Hector dijo,
      El 24 de diciembre de 2010 @ 15:15

      El PAL (Permissive Action Link) bloquea los detonadores a menos que se conozca el codigo, o al menos sin el no se puede sincronizarlos de tal forma que la bomba no llega a detonar bien el Plutonio.

  42. Miquelet dijo,
    El 13 de diciembre de 2010 @ 7:50

    Qué ganas de saber cómo tras el colapso de la URSS ningún arma fue sustraída…

  43. anon dijo,
    El 13 de diciembre de 2010 @ 18:31

    Grandioso. Cómo nos facilitas el acceso a la ciencia, tan diversa ella. Mil gracias Yuri.
    Parece muy dificil acceder a una bomba atomica si eres un terrorista y no perteneces al club de las potencias nucleares.
    . Qué resistencia tienen las cubiertas y cúpulas de las centrales nucleares antiguas y modernas? Se podrian perforar actualmente o en futuro próximo con obuses perforadores o con la masa y velocidad de los superaviones?.
    Hubiera podido llegar al nucleo de una central un B-747?

  44. Aioros dijo,
    El 14 de diciembre de 2010 @ 18:31

    La religión es un arma de destrucción masiva: destruye masivamente el espíritu de superación de la humanidad. Solo unos pocos pueden tolerarla y mirar hacia adelante. Mutaciones y selección natural, supongo :P

  45. Polaroid dijo,
    El 15 de diciembre de 2010 @ 14:29

    Excelente artículo, como todos, cumpliendo un objetivo didáctico, divulgador e informativo de primer orden y calidad científica. Agradecido.
    Al leer el texto no he podido evitar recordar que el ejército español tien el dudoso honer de ser el primero en bombardear a población civil con gas mostaza, entre 1923 y 1927, durante la guerra del Rif. Las circunstancias históricas y geopolíticas han permitido que este crimen permaneciese a lo largo de los tiempos en un conveniente olvido, a pesar de los esfuerzos de descendientes de rifeños víctimas de los bombardeos y del primer piloto que efectuó esos bombardeos: Ignacio Hidalgo de Cisneros (aviador vasco que fuera destacado militante del PCE y alto cargo de la aviación republicana durante la Guerra civil), quien da todo tipo de datos e informaciones en sus memorias al respecto de este olvidado crimen de estado contra civiles. Para algo en lo que somos los primeros …

  46. Manu dijo,
    El 14 de enero de 2011 @ 15:30

    Perdón por escribir en un post antiguo, pero ayer vi el documental “Countdown to zero” y no pude evitar acordarme de este artículo.

    En el documental trataban de meter miedo afirmando que era muy fácil para cualquier grupo terrorista construir un arma nuclear en EEUU, que los más difícil era conseguir el uranio enriquecido, pero que es posible conseguirlo en el mercado negro en la zona de la antigua Unión Soviética y meterlo en EEUU camuflado y en un contenedor de plomo.

    Afirmaban que para construir un arma primitiva con detonación por cañón (o como se diga, tipo Little Boy) no haría falta más que algunos expertos y materiales que se podrían conseguir en el mercado. En definitiva, estimaban un precio de 6M$ para conseguir un arma nuclear clandestina dentro de EEUU.

    ¿Hasta que punto es esto cierto?
    Enhorabuena por el blog y gracias.

  47. Adrián dijo,
    El 12 de febrero de 2011 @ 22:24

    ¿Yuri donde estas? Es la primera vez que comento y es solo debido a mi preocupación por lo que haya podido pasar al autor del bloq si alguien sabe algo…

  48. Juan dijo,
    El 3 de mayo de 2011 @ 20:32

    Hola Yuri, la verdad que tu texto es espléndido y tranquilizador; pero ahora, con la muerte de Bin Laden, y el rumor de que tienen una bomba atómica escondida en Europa lista para estallar, ¿crees que es posible algo así? ¿Ves viable que, por ejemplo, secuestren un avión y lo estallen contra una central nuclear, o usar una bomba sucia -o convencional- en una de ellas, para provocar los mismos efectos que tendría esa hipotética bomba nuclear de ser falso el rumor? La verdad que me ha entrado bastante miedo de que nos vayamos gran parte de Europa a tomar viento, de ocurrir algo así… ¿Estamos ante un peligro de esta magnitud, o ves más posible un atentado “convencional” tipo 11-M u 11-S? Se dice que incluso había o hay musulmanes radicales trabajando infiltrados en nuestras centrales nucleares… A ver si me tranquilizas un poco. Gracias.

  49. antonio dijo,
    El 15 de septiembre de 2013 @ 17:48

    Yury, sigues la vieja politica de la URSS. “Ves una paja en el ojo ageno pero no ves una viga en el tuyo”. Toda la informacion negativa sobre el tema se centra en occidente. ¿No tienes datos sobre la URSS o Rusia?. Saludos.

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8 Trackbacks \ Pings »

  1. diciembre 9, 2010 @ 12:09

    [...] Proliferación de armas de destrucción masiva http://www.lapizarradeyuri.com/2010/12/09/proliferacion-de-armas…  por Elwing hace 3 segundos [...]

  2. diciembre 9, 2010 @ 12:59

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  3. diciembre 9, 2010 @ 12:59

    [...] This post was mentioned on Twitter by Blogs Culturales, Carpeta_Apple. Carpeta_Apple said: Proliferación de armas de destrucción masiva: ¿Qué son realmente las armas de destrucción… http://goo.gl/fb/TMItt [...]

  4. diciembre 10, 2010 @ 1:38

    [...] Ha sido uno de los clichés más determinantes en la política y la propaganda de esta primera década del siglo XXI: las llamadas armas de destrucción masiva y su posible proliferación a estados problemáticos o grupos terroristas se han convertido en una especie de mantra que vale para todo y lo justifica todo. ¿qué son realmente estas armas de destrucción masiva? ¿Cuántas hay? ¿Quién las tiene? ¿Y qué pasa exactamente con su proliferación? http://www.lapizarradeyuri.com/2010/12/09/proliferacion-de-armas-de-destruccion-masiva/ [...]

  5. diciembre 10, 2010 @ 9:17

    [...] » noticia original [...]

  6. diciembre 10, 2010 @ 11:51

    [...] Ir a anotación original [...]

  7. Anónimo dijo,
    diciembre 16, 2010 @ 16:47

    [...] [...]

  8. abril 14, 2011 @ 22:02

    [...] escala planetaria, sobrecogedora, general. Si mañana hiciéramos estallar a mala baba todo lo que guardamos en nuestros arsenales más devastadores y sofisticados, no provocaríamos (en principio) nada ni parecido; nos vendría [...]