Antibióticos para la vida

En un mundo sin antibióticos, ¿seguirías con vida?

La peste negra representada en la Biblia de Toggenburg.

La peste negra, aquí representada en la Biblia de Toggenburg (1411), mató a entre el 30% y el 60% de la población europea entre 1348 y 1350 y no desapareció hasta el siglo XVIII, cuando se vio sustituida por el cólera (mi bisabuela aún recordaba la espantosa epidemia de cólera de Valencia de 1885). Ninguna de estas enfermedades habría representado un gran problema teniendo antibióticos. Pero no teníamos.

Amoxicilina

La amoxicilina, uno de los antibióticos más utilizados en la actualidad, sigue siendo una penicilina betalactámica semisintética.

Hace poco escribí un post sobre el abuso de los antibióticos y los problemas de salud pública que está ocasionando en todo el mundo por el surgimiento de cepas resistentes y demás. Sin embargo, no disponer de ellos sería… bueno, espantoso, otra de esas cosas que nos mantendrían atados a un pasado de mierda. Los antibióticos, además de imprescindibles para la medicina moderna, son fascinantes: sustancias asombrosas capaces de matar a los agentes causantes de las enfermedades… sin matarnos a nosotros, cosa más extraordinaria de lo que nos hemos ya acostumbrado a pensar.

Hoy por hoy, en general, al menos los antibióticos sencillos se pueden encontrar hasta en los peores pudrideros del Tercer Mundo; y en los países desarrollados, los médicos disponen de un impresionante arsenal farmacológico para atacar a las enfermedades infecciosas ocasionadas por bacterias. Que son buena parte de las que nos liquidaban como a chinches hasta tiempos bien recientes, y cuando no, nos arruinaban la vida de mala manera. Entre ellas, bromitas como la peste bubónica, la difteria, el cólera, la lepra, la sífilis o la tuberculosis; por no mencionar todas esas infecciones que hoy en día consideramos leves pero que en el pasado tenían la costumbre de llevarse a la chiquillería y también a sus mamás al otro barrio por oleadas.

Los antibióticos carecen de utilidad contra los virus, a pesar de la afición del personal a atizárselos para tratar el resfriado común, la gripe y cosas así. Y el tratamiento de las enfermedades ocasionadas por hongos es cosa de los antifúngicos. Los antibióticos sólo sirven para curarnos de los males que causan las bacterias patógenas, ¡pero de qué manera! A menos que nos enfrentemos a una de esas cepas multirresistentes que han evolucionado a consecuencia de su abuso y mal uso, suelen ser mano de santo, curando en pocos días enfermedades que a menudo nos enviaban a la tumba o a la invalidez por muchas manos de santo auténticas que nos impusieran.

Los tres dominios de la vida: archaeas, bacterias y eucariontes.

Los tres dominios de la vida: archaeas, bacterias y eucariontes. Nosotros pertenecemos a un tipo de eucariontes, los animales (arriba a la derecha).

Del casi infinito dominio de las bacterias.

En este planeta, las bacterias contienen casi tanta biomasa como las plantas y las procariotas en general (el inmenso reino al que pertenecen) forman más de la mitad de la materia viva terrestre. De hecho, en la actualidad, esto de los reinos ya no se lleva mucho. Los biólogos se han hecho, digamos, pelín republicanos desde que descubrieron que la clara mayoría democrática de todas las cosas vivas que medramos sobre la faz de este mundo viejo son las bacterias y las archaeas; y también fueron las primeras en llegar, por algún millar de millones de años, con lo que el derecho de sangre les corresponde sin duda ninguna. Así pues, ahora dividimos a las cosas que viven en tres dominios: archaeas, bacterias y eucariontes; dentro de esos dominios, ya puede haber reinos y pequeñeces así. Los eucariontes somos el batiburrillo de lo que no son bacterias o archaeas, las cosas que poseen núcleo celular verdadero y que va desde los hongos hasta animales mamíferos como el homo sapiens. (Véase: Esta es tu herencia en este mismo blog)

Las procariotas son absolutamente esenciales para la vida terrestre. Si mañana la humanidad se extinguiese, incluso si todos los primates nos extinguiéramos, nadie notaría gran cosa y sería un incidente absolutamente menor en la historia de la vida; algo surgió, luego desapareció, ninguna novedad. Pero si las procariotas se extinguiesen, toda la vida terrestre se pondría del revés y probablemente desaparecería. Eso sí, la clase de cosa necesaria para matarlas pertenece a la liga de los grandes impactos planetarios y las estrellas agónicas zampándose mundos entre fases de fusión; un súper-meteorito de tres al cuarto o una escalera siberiana del montón no les hacen ni reir.

Se estima que hay aproximadamente 5 · 1030 bacterias en la Tierra. O sea, un cinco seguido de treinta ceros, lo que vienen siendo cinco quintillones. Es decir, más de un trillón de bacterias por cada galaxia del universo observable. Quinientos mil millones por cada insecto, más de quinientos mil millones por cada puñetero grano de arena en las playas de este mundo. Es difícil encontrar cifras a escala humana tan inmensas como para comparar. Una jartá, oiga.

E. coli

Tenemos más bacilos E. coli como los de la imagen en el colon intestinal que células en el conjunto del cuerpo. E. coli es un comensal generalmente inocuo, aunque algunas cepas son muy peligrosas.

A diferencia de lo que ocurre con las archaeas, que pasan señorialmente del resto de las cosas vivas desde su enigmático dominio primordial (si bien llevamos algunas en el intestino, las metanógenas), una parte significativa de las bacterias interaccionan con animales como nosotros y hasta pueden ocasionarnos enfermedades: decimos entonces que son patógenas. Esto es un temita peliagudo, dado que en un cuerpo humano hay diez veces más bacterias que células nativas propias y necesitamos la mayor parte de ellas para seguir bien de salud. Con estas cifras en la mano, no sería totalmente abusivo afirmar que somos básicamente una colonia de bacterias fecales rodeadas por unas capas celulares para asegurar su alimentación. Desde el corazón de nuestro culo, cien billones de bacterias preguntan a diez billones de células eucariotas quién es aquí el simbionte de quién. ;-) El Proyecto Microbioma Humano estudia esta materia con gran afán, entre otras cosas de peculiar interés.

Bacterias enrolladas y bacterias chungas.

Aunque llevamos bacterias por todas partes y especialmente en los ojos, la piel, la nariz, la boca, la vagina y el intestino delgado, la mayor parte se encuentran en el intestino grueso y sobre todo en el colon; donde reside, por ejemplo, la conocida vecina E. coli. Escherichia coli vive ahí de nuestro culo para arriba tranquilamente, respetuosa de la ley y sin dar pie a muchas habladurías, alimentándose de… pues de qué va a ser, de la mierda, facilitándonos la absorción de nutrientes en el proceso. Es una buena chica, muy trabajadora y fiel, que nos coloniza unas 48 horas después del nacimiento y ya no nos abandona hasta que nos hemos convertido en contaminación ambiental. Incluso sirve para elaborar medicamentos contra las enfermedades inflamatorias intestinales.

Pero no todas las E. coli son igual de dóciles y laboriosas. Algunas cepas resultan francamente peligrosas, entre ellas O157:H7, O121 u O104:H21, que producen potentes toxinas y son causa habitual de intoxicaciones alimentarias. Cuando nos pegamos un banquete de estas cepas, normalmente acompañado con algo de comer, nos ponemos muy malitos e incluso nos podemos morir –una parte de las toxinas que fabrican se parecen bastante a las del cólera–. Tampoco nos sienta bien que la E. coli buena se salga de su sitio y vaya a parar a otros lugares, como por ejemplo mediante una herida abdominal: provoca rápidamente peritonitis, que también nos puede enviar fácilmente al lugar silencioso. En la actualidad, hay verdadero miedo a que E. coli haya adquirido multirresistencia por el abuso de antibióticos y no se pueda controlar en estos casos.

Otras bacterias son directamente unas hideputas que vienen a buscarnos las vueltas, diciendo que necesitan sobrevivir a nuestra costa y que más vale que llore tu madre que no la mía. Entre estas se encuentran algunas tipas tan chungas como Vibrio cholerae (cólera), Yersinia pestis (peste bubónica, que una vez se cargó a media Europa), Mycobacterium leprae (o bacilo de Hansen, encargado de llenar las leproserías), Mycobacterium tuberculosis (o bacilo de Koch, tisis) o Treponema pallidum, esa guarrindonga que acecha el día en que te dejaste los condones en casa y suele ingeniárselas para encontrar un camino de tu entrepierna a tu cerebro (cosa que probablemente no sea muy difícil :-P ).

Treponema pallidum, el agente causante de la sífilis.

Treponema pallidum, el agente causante de la sífilis, una enfermedad de transmisión sexual que por sí sola justifica el uso de todos los condones del mundo.

He citado cinco de las más conocidas, pero en realidad hay miles de especies bacterianas patógenas, que se contagian por tierra, agua, aire y polvo (sí, en el sentido que estás pensando). No existe prácticamente ningún orden de la realidad en la superficie terrestre donde no haya bacterias, y eso incluye a las patógenas.

Por ello, la higiene y la asepsia (y en su caso la antisepsia) son importantísimas, la primera barrera y la más esencial contra las enfermedades infecciosas (aunque existen indicios para pensar que la excesiva higiene puede ser contraproducente, al impedir que el sistema inmunológico de los niños se desarrolle correctamente y fomentar la resistencia microbiana –pero sin exagerar–). Uno de los más grandes éxitos a la hora de evitar que las mamás se murieran como ratas de sepsis puerperal fue lograr que los médicos y obstetras se lavaran las puñeteras manos antes de atender el parto. Con la asepsia quirúrgica se logra erradicar casi todas las bacterias que puedan llegar al paciente en un quirófano, siempre que se siga escrupulosamente el procedimiento.

La guerra entre las bacterias, los hongos y los humanos.

Una vez la infección se ha producido, sólo existen dos maneras de enfrentarla. La primera es dejar que el sistema inmunológico haga su trabajo para eliminarla, como de hecho hace constantemente. Sin embargo, es evidente que numerosas infecciones son capaces de vencer al sistema inmunológico y comérsenos; algunas resultan tan peligrosas que ni siquiera merece la pena correr el riesgo de esperar a que el sistema inmunitario haga lo suyo. En realidad hay una tercera posibilidad: amputar el miembro u ógano infectado… con la esperanza de que eso no empeore las cosas aún más. Por eso antiguamente las amputaciones iban que volaban, mientras hoy en día se reservan para casos extremos.

En el pasado, al llegar a este punto en el que quedamos infectados por algo que el sistema inmunitario no puede afrontar… pues la liamos parda. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, no existió ningún mecanismo claro o eficaz para combatir la infección desde fuera. Esencialmente, o tu sistema inmunológico lograba vencerla, o te amputaban a tiempo sin causarte una infección aún mayor o te ibas para el hoyo –y esto ocurría con gran frecuencia–. Hasta finales del siglo XIX no hubo realmente medicamentos dignos de tal nombre, y ese es uno de los motivos fundamentales de que hasta principios del XX la esperanza de vida incluso en los países ricos se mantuviera sólidamente por debajo de los 50 años, y la media mundial fuera de 31 años, peor que en el Paleolítico (cuando se estima que fue de 33 años). Hoy en día los países que peor están rondan los 40 años (Swazilandia), aunque cifras en torno a los 50 son más comunes en el África pobre; la media mundial en 2005 fue de 67,2 años, algo nunca visto, y los países desarrollados nos mantenemos sólidamente en torno a los 75 – 80. La diferencia entre países ricos y pobres se ha reducido de 25 años en 1950 a 11,5 en la actualidad. En apenas un siglo, hemos logrado entre un 29% (caso peor) y un 162% (caso mejor) de vida extra para el conjunto de la humanidad.

Mortalidad infantil y esperanza de vida 1950-2010

Mortalidad infantil y esperanza de vida 1950-2010, con desglose del total mundial y los países más y menos desarrollados. Fuente: División de población de las Naciones Unidas (http://esa.un.org/unpp/index.asp?panel=2). (Clic para ampliar)

Funeral del primogénito, por Nikolai Yaroshenko, 1893

Funeral del primogénito, por Nikolai Yaroshenko, 1893. La experiencia de enterrar a un hijo pequeño, hoy en día poco común y generalmente consecuencia de la fatalidad, era cosa corriente en todo el mundo hasta la segunda mitad del siglo XX.

Las cifras de mortalidad infantil han mejorado aún mucho más. Durante la mayor parte de la historia se encontraba en el 30% y a veces ascendía hasta el 50%. Es decir, entre uno de cada tres y uno de cada dos nacidos desaparecía antes de alcanzar la edad adulta. Hoy, el peor país para venir al mundo es Angola (18,2%, una barbaridad) y el mejor, Singapur (0,2%); la media mundial está en el 4 a 5%. Tan solo en 1950, la media mundial rondaba aún el 15% (tan mala como si todo el mundo fuera el Afganistán de hoy). Eso es una reducción global del 70% en apenas sesenta años. De nuevo, la diferencia entre ricos y pobres ha caído de 115 puntos a principios de los ’50 a 46 hoy en día. Y en su gran mayoría, es la obra de la ciencia moderna (y también de la mentalidad moderna).

Entre los conocimientos, métodos y técnicas que han logrado este resultado maravilloso se encuentran las vacunas, la higiene y los antibióticos. En el mundo clásico protocientífico existieron algunos a modo de antibióticos, que parece que mejoraban algo las cosas. Diversas culturas de la Antigüedad descubrieron que aplicando ciertos mohos y plantas a las heridas la infección se reducía. En mundo rural ruso, es tradicional tratar las heridas infectadas con trozos de tierra caliente (que contiene mohos), y en Serbia y Grecia, usando trozos de pan florecido. Pero eso fue todo y, a todas luces, no fue lo suficiente. Tuvimos que esperar hasta 1875 para que un médico irlandés, por nombre John Tyndall, verificara una cosita curiosa descubierta poco tiempo atrás: algunas bacterias parecían tener problemas para cultivarse allá donde medraba un cierto hongo de los alimentos estropeados llamado Penicillium. En 1876, dejaría escrito: “donde el [Penicillium] es sólido y coherente, las bacterias murieron o se adormecieron y cayeron al fondo [del tubo de ensayo] como un sedimento”. Lamentablemente, así quedó la cosa por el momento.

En 1877, Louis Pasteur y Robert Kochnadie, vamos– observaron también que un hongo presente en el aire inhibía el crecimiento del carbunco (“ántrax“) durante sus estudios refutando la generación espontánea para demostrar la Teoría Microbiana de la Enfermedad. El francés comentó: “si pudiéramos intervenir en el antagonismo observado entre algunas bacterias, se podría quizás ofrecer las mayores esperanzas en materia terapéutica”. Pero si hay que mencionar un nombre como inventor de la farmacología quimioterapéutica moderna y de los antibióticos eficaces, tal nombre es el del alemán Paul Ehrlich.

Paul Ehrlich, padre del primer antibiótico eficaz.

Paul Ehrlich, premio Nobel y padre del primer antibiótico eficaz: el Salvarsán de 1909, contra la sífilis. Fue virulentamente atacado como "peón del diablo" (Wick, 1988), por interponerse en el "castigo divino a la promiscuidad".

La bala mágica del doctor Ehrlich.

Entre otras cosas, Ehrlich era un destacado histólogo especializado en el uso de tintes para teñir selectivamente diversos tejidos y microorganismos, que inventó varias de las técnicas precursoras a la tinción de Gram. También postulaba que las toxinas y antitoxinas eran agentes químicos, no muy distintos de algunos de estos tintes. Esto le condujo a elaborar una idea singular: al igual que ciertos tintes teñían únicamente un tipo de células o microorganismos, al igual que las antitoxinas van a buscarles las vueltas a las toxinas, debían existir sustancias tóxicas sólo para un tipo de células o microorganismos, que no causasen daños a las demás. Así, sería posible inyectar esta sustancia tóxica a un paciente de tal modo que matara a la enfermedad sin matar al enfermo. Y lo expresó así: “debemos aprender a disparar a los microbios con balas mágicas”. Una bala mágica que se cargara al microorganismo patógeno sin tocar a su portador.

Cuando en 1899 Ehrlich fue nombrado director del Instituto Real de Terapias Experimentales en Fráncfort, se dedicó a investigar estas hipotéticas balas mágicas con gran afán. A lo largo de cientos de experimentos, él y su equipo terminaron concentrándose en una familia de compuestos arsénicos trivalentes que habían demostrado su efectividad contra los tripanosomas. No mucho después Schaudinn y Hoffman descubrieron que la Treponema pallidum, una bacteria espiroqueta, era la causante de la temida enfermedad de transmisión sexual conocida como sífilis. Ehrlich consideró que la Treponema constituía un blanco idóneo para sus balas mágicas, y el mismo año en que recibía el Premio Nobel por sus trabajos sobre la inmunidad, pidió a su discípulo japonés Sahachirō Hata –autor de una técnica para infectar la sífilis en los conejos– que probara a destruirla con una sustancia previamente descartada: el compuesto 606 (porque era el sexto compuesto del sexto grupo de compuestos arsénicos que habían probado).

Así, siendo 1909, el doctor Sahachirō Hata probó el compuesto 606 para destruir la sífilis en conejos, siguiendo las instrucciones del doctor Paul Ehrlich de Fráncfort. Y el compuesto 606 funcionó.

Por primera vez, la humanidad disponía de un veneno capaz de matar a la enfermedad sin matar al enfermo. Fue bautizado como arsfenamina y comercializado bajo la marca Salvarsán. Al poco, en 1912, comenzaron a distribuir un nuevo compuesto ligeramente menos eficaz pero con mejor comportamiento clínico denominado Neosalvarsán. Ambos son profármacos, es decir, sustancias poco activas que el propio organismo metaboliza para convertirlas en activas. Y la sífilis, que había arruinado millones de vidas, se comenzó a curar.

Los de siempre montaron en cólera. La iglesia, los políticos conservadores e incluso una parte de sus colegas llamaron de todo a aquel judío que había osado interponer la mano protectora de la ciencia entre la humanidad y el justo castigo por el pecado de promiscuidad. Fue tachado de peón del diablo (Wick MD, M.R.. Retrospective-Paul Ehrlich: The Prototypic Clinical Pathologist. Am J Clin Pathol. 90:329-332 , 1988), vituperado, vilipendiado, acosado e incluso demandado en los tribunales por asesinato (como cualquier otro medicamento primitivo, el Salvarsán tenía fuertes efectos secundarios y unos cuarenta pacientes murieron, pero miles y miles se salvaban). Ehrlich acusó muy mal estos ataques y se dice que eso tuvo bastante que ver en los dos accidentes cerebrovasculares que le costaron la muerte durante el verano de 1915, a los 61 años de edad. Hay una peli de 1940 sobre todo esto, La bala mágica del doctor Ehrlich.

A pesar de los canallas, la razón se impuso y el Salvarsán se convirtió en el medicamento más vendido del mundo durante los siguientes treinta años. En 1935, Bayer desarrolló un tinte antibiótico llamado Prontosil, siguiendo técnicas basadas en las de Ehrlich; se trataba de la primera sulfamida y el primer antibiótico de amplio espectro. Es decir, un perdigonazo mágico: los antibióticos de amplio espectro son capaces de atacar a una diversidad de microorganismos sin causar daños significativos al paciente.  Las sulfamidas fueron el antibiótico más utilizado durante la Segunda Guerra Mundial, salvando a miles de soldados y otras víctimas de la enfermedad y la guerra. Pero lo mejor aún estaba por llegar.

Sir Alexander Fleming recogiendo el premio Nobel.

Sir Alexander Fleming (izda.) recogiendo el premio Nobel de manos del rey de Suecia Gustav V (1945).

Penicilina.

Según sus propias palabras, cuando el doctor Alexander Fleming se levantó de la cama el 28 de septiembre de 1928, no había decidido revolucionar toda la medicina de la humanidad para la hora de la cena. Y sin embargo, eso fue lo que ocurrió.

Alexander Fleming era un biólogo y farmacéutico escocés muy tímido y observador, al que cuando algo le picaba, no paraba hasta rascárselo. Así había descubierto ya la lisozima unos años atrás, importante en los procesos gangrenosos. Estuvo de vacaciones con la familia durante el mes de agosto de 1928 y volvió a su laboratorio el 3 de septiembre. Al revisar unos cultivos de estafilococos que estaba estudiando y dejó almacenados antes de irse, constató que una de las cepas estaba contaminada por un hongo. Alrededor del hongo, todos los estafilococos estaban muertos. Al comentárselo a su ayudante, éste contestó: “Así es como descubriste la lisozima, ¿no?”

Fleming estudió el hongo con atención, que resultó ser aquel Penicillum cuya capacidad bactericida ya había quedado establecida por Tyndall en 1875. Y se picó, y quiso rascarse. Así que se puso a hacer más experimentos. El 7 de marzo de 1929, puso nombre al jugo de moho con el que había estado trabajando todos esos meses: lo llamó penicilina. Y esta penicilina resultó ser la bala mágica soñada por el doctor Ehrlich, capaz de matar a decenas de bacterias patógenas peligrosísimas con una mínima toxicidad para el paciente.

El éxito no vino de inmediato. Su hallazgo recibió poca atención, pues no parecía aportar gran cosa sobre el trabajo de Tyndell cincuenta años atrás, y la producción en masa de esta penicilina resultó ser más difícil de lo que parecía en un principio. Trató de encontrar a un químico que la produjera, pero el sector privado no se interesó y a las universidades les parecía poco prometedor. Con el paso del tiempo, surgieron más problemas: el propio Fleming llegó a la conclusión de que la penicilina duraba demasiado poco tiempo en el organismo para actuar eficazmente, y además actuaba demasiado despacio. Hacia finales de los años ’30, se había desanimado y ya sólo le prestaba alguna atención ocasional.

El hongo Penicillium, que produce la penicilina, creciendo en agar.

El hongo Penicillium, que produce la penicilina, creciendo en agar.

En 1940, poco después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, Ernst Chain y Edward Abraham de la Universidad de Oxford descubrieron la estructura química exacta de la penicilina y hallaron un modo de aislarla y purificarla. No era más que un oscuro paper bioquímico sin ninguna aplicación clara en ese momento, pero en cuanto Fleming lo leyó se le hizo la luz de nuevo y llamó por teléfono a Howard Florey, que era el jefe del departamento donde trabajaban Chain y Abraham. Dicen que al colgar el teléfono, se oyó susurrar a Florey, refiriéndose a Fleming: “Dios… creía que el tipo estaba muerto”. Sobre otra idea de Norman Heatley, Florey y Chain encontraron la manera de producir esta penicilina en masa.

Así, lo que solamente era una curiosidad científica se transformó rápidamente en una gran industria. El nuevo fármaco, que inició su andadura como penicilina G o bencilpenicilina, resultó ser de excepcional eficacia y bajísima toxicidad para el tratamiento y prevención de la gonorrea, la sífilis (desplazando finalmente al Salvarsán), la meningitis, la neumonía, la sepsis infantil, el tétanos, la gangrena y casi toda clase de infecciones producidas por heridas. Con la Segunda Guerra Mundial en marcha, no faltaban heridas de todas clases, y en 1944 ya se estaba produciendo penicilina suficiente para atender a todos los ejércitos aliados occidentales. Fleming, Florey y Chain recibieron el premio Nobel de medicina en 1945.

La penicilina tiene una bajísima toxicidad, pero en un 10% de los pacientes puede producir alergias y en ocasiones la muerte por shock anafiláctico. Descontando este problema, durante décadas no tuvo parangón y surgieron un montón de variantes mejores para esto o aquello, conocidas genéricamente como penicilinas. A partir de los años ’70 surgieron las penicilinas sintéticas, producidas de manera completamente artificial (o sea, sin tener que andar trasteando con los hongos), que permiten una diversidad de fórmulas mayor. En la actualidad, los antibióticos primarios siguen siendo penicilinas, como la amoxicilina o la cloxacilina. Una alternativa a las penicilinas, que sigue el mismo principio pero se origina en un hongo de las alcantarillas sardas, son las cefalosporinas.

En décadas recientes han surgido nuevos antibióticos totalmente sintéticos como las quinolonas (bastante más tóxicas), las tetraciclinas y algunas otras. En general, ninguno de estos antibióticos resulta tan eficaz como las penicilinas/cefalosporinas y buena parte presentan muchos más efectos secundarios. Como comentábamos al principio, en la actualidad el problema ya no es tanto matar bichejos chungos como pasarnos de vueltas y provocar la evolución sistemática de cepas resistentes a los antibióticos. Porque eso significaría volver al pasado, a aquella época que algunos creen más feliz pero donde las tasas de mortalidad infantil eran de dos dígitos, la esperanza de vida  menor que cincuenta años y cualquier microcabrito nos podía mandar al otro barrio con facilidad; un fenómeno que ya ha empezado a ocurrir y debemos evitar.

Ver también: Viruela: cuando la mano del Hombre fue más poderosa que el puño de Dios

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69 comentarios »

  1. Francisco dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 11:12

    Sin duda los antibióticos han aumentado significativamente la esperanza de vida de los seres humanos, pero de cierto modo se han usado indiscriminadamente sin mediar criterios de quienes dominan el tema. Un mundo sin ellos, sería caótico y peligroso, ya que convivimos a diario en cada entorno en que nos desempeñamos con bacterias. Creo que deben usarse con responsabilidad y criterio. Buen post, es bueno aprender un poco más.

    • Yuri dijo,
      El 19 de diciembre de 2010 @ 12:13

      Exacto: la cuestión es utilizarlos en su justa medida (o lo más parecido posible).

  2. Rober dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 11:41

    “Desde el corazón de nuestro culo, cien billones de bacterias preguntan a diez billones de células eucariotas quién es aquí el simbionte de quién”

    Je, je.

    • Yuri dijo,
      El 19 de diciembre de 2010 @ 12:11

      ;-)

    • TOSHACK dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 17:58

      Gran tema para pensar ;-)

  3. emigrante dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 12:05

    Existen alternativas a los antibioticos y se aplican desde hace décadas, me refiero a los virus bacteriógagos. De hecho en la antigua Unión Soviética y países de su influencia (Gagarin debería saberlo) se apostó principalmente por el uso de fagos. Pero creo que la parte del león del aumento de esperanza de vida se la llevan las medidas de higiene (esterilización de material médico, eliminación de aguas residuales…) y la refrigeración de los alimentos, procesos en los que no se precisan antibióticos. Lo que provoca las más terribles pestes, además de su mortalidad, es su rápida propagación.

    En definitiva se trata de una cuestión de tiempos, no es necesario que un antibiótico mate a las bacterias basta con que retrase su crecimiento para darle al sistema inmune la oportunidad de acabar con ellas. Y retrasar y dificultar las vías de propagación entre la población.

    En cuanto a la peste del siglo XIV, hay quienes sostienen que no fue peste bubónica (producida por la bacteria Yersinia pestis) sino una fiebre hemorrágica parecida al ébola. Se basan en las lápidas de un cementerio ingles de la época donde puede seguirse por las fechas y los apellidos la propagación de la enfermedad, demasiado rápida. Y por la forma de construción de los graneros no debieron tener problemas con los roedores, vector de propagación de la bacteria. Si la peste negra fue un virus tampoco hay antibiótico que valga.

  4. Rcubo dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 12:30

    Muy bueno el artículo, Yuri, me he partido con lo de quien es el simbionte,ejejeje

    La gran mayoria de los antibióticos que usamos se los debemos a hongos, actinomicetos y bacterias, hay muy pocos que sean totalmente artificiales (Cloranfenicol y poco mas). Y es que nada mejor que usar las armas que usa el enemigo de tu enemigo, que ya lleva tiempo bregando con el ;-).

    Eso si, luego los hemos manipulado quimicamente a mas no poder. Aparte de mejorar muchisimo su proceso de producción (un servidor espera poner su granito de arena un dia de estos:-) ). De hecho, es extremadamente importante no solo encontrar el antibiotico, si no la manera de producirlo y escalarlo industrialmente para que no se convierta que una cosa solo al alcance de millonarios (o ni eso). POr suerte, las tecnicas de ingenieria genética y secuenciación de DNA nos permiten encontrar rapidamente los genes correspondientes, meterlos en un huesped facil de cultivar (Le debemos tanto a E. coli, fuera y dentro de nuestro organismo, y a S. cerevisiae, que aparte de fabricarnos pan, vino y cerveza, tambien hace lo que le metamos) y a pastar…

    Bueno, no me enrollo mas, hasta el proximo articulo

    P.D. Existen antibioticos contra algunos virus, antivirales. Gracias a ellos combatimos al VIH, sin ir mas lejos.

    P.D 2 Wikileaks y controladores? (Estás trabajando en ellou??) (Sin querer meter prisas, que se que esto no es nada fácil.

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 19 de diciembre de 2010 @ 12:34

      Muchas gracias como siempre por la aportación. :-)

      PD1: Cierto, los antivirales se podrían considerar un tipo de antibióticos. Nunca me lo había planteado así.

      PD2: Cuando tenga más y mejor información. ;-)

      Un abrazo.

      • Mou dijo,
        El 19 de diciembre de 2010 @ 19:31

        Eso en caso de que consideres a los virus una forma de vida (e ahí la controversia).

        Por eso se les llama antiviriasicos.

        Además, a día de hoy decir antibacteriano o antibiótico se considera lo mismo (aunque antibiótico debiese incluir antifúngicos o antiparasitarios).

        • Fernando dijo,
          El 19 de diciembre de 2010 @ 23:13

          Un ser vivo es el método que utilizan unas moléculas (ADN y ARN) para protegerse del medio, multiplicarse y perpetuarse. Los virus entrarían en la categoría de vida.

  5. Dani dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 15:09

    MI padre siempre me ha contado que cuando él era un bebé de apenas unos meses (hablamos de principios de los años 20), perdió a dos hermanos suyos de unos 2-3 añitos por una enfermedad infecciosa, de esas que ahora se curarían con un antibiótico de los que podemos comprar por un par de euros en la farmacia de la esquina…

    El cuadro de Yaroshenko que nos enseñas, Yuri, y que personalmente desconocía, es magistralmente brutal. Refleja una realidad -de un pasado de mierda- de apenas anteayer. Gracias a los antibióticos, entre otras cosas, la realidad ha cambiado. Al menos en los países desarrollados, porque la miseria humana hace que la mortalidad infantil asociada a enfermedades infecciosas siga presente en otras zonas del mundo en las que hemos tenido la “suerte” de no nacer. Así de triste.

    Genial post, como viene siendo habitual en ti, a ver si bajas algún día la guardia y tienes un mal día y escribes un mal post…empiezo a sospechar que no eres humano :-P

    Gracias.

  6. quiprodest dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 16:11

    Muy buen artículo, como es habitual ;)
    Una sugerencia, Yuri, mencionas “sistema inmunológico” y aunque está bastante extendido, realmente inmunológico se referiría al estudio (como se induce por la terminación -lógico). Sería mejor “sistema inmunitario”.
    Inmunología: Estudio de la inmunidad biológica y sus aplicaciones. (DRAE).

    Por cierto, da miedo pensar que hace sólo unos 60 años que hemos empezado a plantarles cara a estos microcabrones y ya empiezan a tomarnos la medida (tuberculosis resistente y multirresistente a fármacos, etc.).

    • Fernando dijo,
      El 19 de diciembre de 2010 @ 23:20

      Bueno, las bacterias cuentan con la evolución, que es incansable e imparable, pero lenta. Nosotros contamos con nuestra inteligencia, que también es incansable e imparable, pero muchísimo más rápida.

      • Tachikomakun dijo,
        El 20 de diciembre de 2010 @ 0:37

        Es rápida, pero si está a la expectativa, no puede garantizar que encontremos la respuesta a tiempo, hoy en día las enfermedades están al otro lado del mundo en apenas un año.

        Y tampoco diría que la evolución sea lenta. Como ha dicho Yuri, la cantidad de bacterias es de muchos ordenes mayor que la de estrellas observables (aunque menos que la de direcciones IPv6 :-P). Es muy posible que haya por ahí no ya una, sino algunos billones de bacterias capaces de mandarnos a todos al otro barrio con las que aun no hemos contactado, y quien sabe cuantos virus. Estamos razonablemente a salvo por lo difícil que debe ser entrar en contacto con alguna… pero de encontrarlas, puede que sea una cuestión de meses que seamos una panda de pocos monos escondidos en cuevas o en zonas de aislamiento, como en 12 monos.

  7. El 19 de diciembre de 2010 @ 16:14

    Respecto a lo de Fleming hay un pequeño artículo que, dejando al lado el provocador título, parece interesante http://pablorpalenzuela.wordpress.com/2010/11/14/fleming-no-descubrio-la-penicilina/ . ¿Qué podrías comentar al respecto, Yuri?

    Muy buen trabajo, eres el Sagan español ;-)

    • Devil's Advocate dijo,
      El 19 de diciembre de 2010 @ 23:10

      El artículo que enlazas está, hasta dónde yo sé (por lo que nos contaron en clase de Micro Aplicada) en lo cierto. De hecho, de manera más resumida Yuri cuenta la historia en su propia entrada; a saber: que lo que descubrió Fleming fue que el lisado de un hongo (Penicilum) tenía propiedades antibacterianas, pero no pudo/ no supo ir más allá. Tuvieron que ser Florey y Chain los que, basandose en los trabajos de Fleming, purificaran la Penicilina (demostrando además que esta era la sustancia con actividad antibacteriana, y por tanto “descubriéndola”) e idearon además la manera de producirla en grandes cantidades, tema nada baladí.

      No soy Yuri, pero puesto que me has descubierto un blog con muy buena pinta (¡muchas gracias!) me sentí inclinado a contestarte, por si te valía de algo.

  8. Portavoz dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 16:23

    Estupendo artículo, me surgen algunas dudas, a ver si algún compi me ayuda.

    ¿Como pasan las bacterias a establecerse en los nichos de un recien nacido? Entiendo que las de la piel, ojos, etc son por contacto. ¿Pero las intestinales? A menudo me dicen que por la leche de la madre, pero me suena raro eso de que haya bacterias fecales en la leche materna.

    ¿Tiene este tema algo que ver con las cacas verdes tan extrañas que tienen los niños pequeños y con su aparente tendencia a no saber que la caca no se come?

    Gracias y un saludo.

    • FranManuel dijo,
      El 20 de diciembre de 2010 @ 16:36

      Eso,
      ¿y la caries?

      • Rcubo dijo,
        El 20 de diciembre de 2010 @ 17:39

        http://en.wikipedia.org/wiki/Gut_flora#Acquisition_of_gut_flora_in_human_infants

        Aquí se explica más o menos como se va adquiriendo la flora intestinal, desde el mismo momento del parto (Antes, el tracto intestinal es estéril).

        En cuanto a las caries, las producen las bacterias que tenemos en la boca todo el tiempo, en especial S.oralis, sanguis, mitis, mutans y unos cuantos mas.

        Saludos

        • Portavoz dijo,
          El 21 de diciembre de 2010 @ 21:40

          Muchas gracias Rcubo, muy buen enlace.

          ¡Cinco meses de diferencia para tener una flora intestinal bien asentada para bebés nacidos por cesárea frente a los que “rozan” al nacer con el ano de su madre!

          Sorprendente.

          FranManuel, en el artículo enlazado por Rcubo dice que las bacterias de la caries se las pasa la madre con los besos, mimos, etc.

  9. Natalia dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 17:25

    Orgásmico el post como siempre Yuri. Un par de apuntes:

    Como muy bien reflejas en las gráficas, podemos decir que el aumento de esperanza de vida está en su mayor parte ligado al descenso de la mortalidad infantil. Aquí en España creo descendió en torno a un 80% en los últimos 30 años. Vivimos más después de la infancia pero no tanto como refleja la esperanza de vida. Y esto me lleva a otra pregunta ¿ Cuál sería nuestro límite biológico de esperanza de vida?

    Por otra parte, además de las razones señaladas en las mejoras de calidad de vida, también añadiría factores políticos y sindicales, por ejemplo EEUU siendo de las naciones más ricas del planeta en cuanto a Pib per cápita, no es ni siquiera la primera en esperanza de vida y mortalidad infantil en su propio continente, por detrás incluso de archienemigos históricos.

    Y nada más, felicitarte una vez más por tus espléndidos artículos.

    • El 6 de enero de 2011 @ 16:18

      Parece claro que la medicina moderna es capaz de elevar la edad media de la población hasta el límite en que nos encontramos, unos 80 años.
      Despues de esto parece que hay factores genéticos que te llevan facilmente a los 100.

      Es decir, el hospital te cuida hasta los 80 pero es tu genética la que te lleva más allá. Y en este caso es fácil llegar a los 100 (la mortalidad entre los 80 y los 100 disminuye, me gustaria encontrar alguna estadistica de esto)
      A partir de ahi, el límite absoluto parece ser de 120.

      • El 6 de enero de 2011 @ 16:50

        Pues la curiosidad me puede.

        Buscando una tabla de tasa de mortalidad frente a edad he encontrado una de la población de Chile (ver pag 16 del pdf), datos del 2002:
        http://www.ine.cl/canales/chile_estadistico/demografia_y_vitales/estadisticas_vitales/pdf/tablasmortalidadporsexo2001_02.pdf

        La tasa de mortalidad aumenta con la edad con un máximo en hombres en la cohorte de 90-94 años (en lugar de los 80 como decía en el comentario anterior), luego disminuye, como comentaba. En el caso de las mujeres no llega a formarse un máximo pero si hace una curvilla en “s”.
        En la pag. 17 del mismo link, lo grafican y lo “ajustan gráficamente” (yo diría lo desajustan) para que salga lineal (“datos ajustados” en la tabla de la pag. 16).

  10. voet dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 18:21

    propongo como tema para un futuro artículo la deficiencia en occidente del sistema inmunólogico con respecto a los parásitos intestinales y su papel en las alergias (letra mágica: “E”).

  11. Psicorp dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 18:22

    Genial artículo, como siempre. Deberías incluir un pequeño edit, para redondearlo:

    http://news.discovery.com/tech/cold-plasma-kills-bacteria-better-than-antibiotics.html

    ;)

    Paz y salud. A seguir así.

  12. Erlk dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 19:27

    Muy bueno el artículo, pero me gustaría resaltar muchas de las enfermedades que se curan con antibióticos sufrieron un descenso increíble en mortalidad antes del descubrimiento de los antibióticos por el cambio en el estilo de vida (alimentación, número de personas por unidad familiar, condiciones higiéncias…). Se hace especial hincapié sobre como mejoraron los antibióticos la salud pública cuando hubo otros factores muy importantes.

  13. Manu dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 19:58

    En este post hay más información sobre microbiología y mejor contada que en muchos libros…

    Enhorabuena Yuri, cada día más y mejor :-D

    Si me aceptas una sugerencia, me gustaría un post sobre bioquímica.. algo así como conceptos sencillos de la bioquímica, pero que su conocimiento tiene un impacto importante para desentrañar enfermedades (por ejemplo la desnaturalización de proteínas y la enfermedad de alzheimer o el mal de las vacas locas). Otra sugerencias es un post sobre la concepción del ser humano desde las diferentes tradiciones de la filosofía (por pedir que no quede jajaja).

    Un abrazo,

    Manu.

  14. Petertujo dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 21:09

    Simplemente genial Yuri, a ver si algunos se conciencian de no automedicarse cuando cogen un catarro comun.
    Un saludo y sigue asi.

  15. rami dijo,
    El 19 de diciembre de 2010 @ 23:25

    ¿Qué me dices de que todas las enfermedades, todas se producen en un terreno ácido?
    ¿Importan más los bichitos o el sitio donde se crían?
    ¿Deberíamos prestarle más atención, desde el punto de vista de la prevención y del tratamiento al terreno que a los “invasores”?
    ¿Alcalinizar un organismo es la solución?

  16. anon dijo,
    El 20 de diciembre de 2010 @ 0:22

    Bacterias, los niños siempre chupando todo lo que les rodea. eso es positivo?
    genial tu artículo

    • Yuri dijo,
      El 20 de diciembre de 2010 @ 12:59

      Eso es estupendo. Los niños hacen lo que tienen que hacer, en caso de duda somos siempre los adultos quienes no entendemos nada de nada. ;-)

  17. LiNks dijo,
    El 20 de diciembre de 2010 @ 15:35

    De lo mejores posts que he leído en este blog… y eso que el nivel esta altísimo!

    Felicidades y gracias por prestarnos todo este conocimiento xD

  18. Montoya dijo,
    El 20 de diciembre de 2010 @ 16:32

    Por cierto, hablando de quinolonas, seran muy terapéuticas, pero te dejan literalmente hecho una mierda… lo de pasar a ser prácticamente anoréxico durante una semana ni siquiera es de lo peor. Y hablando de simbiontes, gracias a nuestra simbiosis con las bacterias, los extraterrestres no nos han invadido aún!! Quién querría ir a un planeta con sus habitantes completamente infectados de todo tipo de microorganismos destructivos??

  19. Luis dijo,
    El 20 de diciembre de 2010 @ 22:10

    Disiento, en parte, del tenor del artículo. Por supuesto que yo soy el primenro en echar mano de antibióticos, u otros medicamentos, ante los primeros síntomas de una infección bacterial; pero dudo mucho que, utilizando todos estos recursos que hoy nos ofrece la medicina, estemos haciendo un beneficio a la especie humana: nuestro organismo está perdiendo (olvidando) los mecanismos propios de autodefensa ante posibles agresores, y, tarde o temprano, la lógica despiadada de la evolución, nos presentará la factura.

    Un poco a destiempo me viene este chiste a la mente.

    Dos planetas se encuentran:
    Hombre, ¿qué vida llevas? ¿cómo te va últimamente?
    Bastante mal; me he cogido una infección muy molesta, se trata de una bacteria llamada “especie humana”.
    No te preocupes, eso se pasa pronto.

    • pablosco dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 2:23

      Te voy a contestar porque en parte me ha sorprendido lo que he encontrado.

      Yo estaba bastante convencido del hecho de que el uso excesivo de antibióticos produce que el paciente sufra de alergias en el futuro (algo parecido a lo que has dicho de que el cuerpo pierde sus mecanismos de autodefensa). Y me puse a investigar en Pubmed.

      Supongo que a lo que tú te refieres son a las clásicas alergias (hpersensibilidad tipo I), pues tras una pequeña búsqueda he encontrado dos artículos que buscaban correlación entre el uso temprano (en la más tierna infancia) de antibióticos y el asma (el asma está muy relacionado con este tipo de hipersensibilidad), pues mi sorpresa ha sido que ambos declaran que no hay diferencias estadísticamente significativas, te los enlazo por si alguien quiere hacer algún comentario ya que ni mi “investigación” ha sido demasiado exhaustiva ni mi inglés es demasiado bueno.
      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20545705
      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19037966

    • pablosco dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 2:32

      Y por último otro artículo que comenta que no relaciona alergias con uso de antibióticos en la infancia, pero si consigue relacionarlos con la presencia de sibilancias.

      Tengo que decir de todas formas que estos artículos hablan del uso de antibióticos y la aparición de alergias en los primeros años de vida del individuo, no he sido capaz de encontrar artículos que hablen del uso continuado de los antibióticos a lo largo de una vida (aunque creo que la fase más importante sería hasta los 15-18 años). Perdonadme pero no tengo más tiempo!

      • Yuri dijo,
        El 21 de diciembre de 2010 @ 4:06

        Por eso dije que “sin exagerar”. ;-)

      • pablosco dijo,
        El 21 de diciembre de 2010 @ 4:17

        Tu artículo no tiene pega Yuri! En realidad estaba contestando a Luis. Como dije antes yo también pienso que una higiene excesiva puede ser perjudicial pero quería presentar datos en la mano y la verdad me sorprendió los datos de uso de antibióticos.

        Por otro lado cuando termine exámenes terminaré de buscar en serio sobre todo el tema. Personalmente también me intrigó el tema de fallos inmunes y cáncer y me gustaría saber si se ha encontrado alguna correlación al respecto (en clase no nos han comentado nada la verdad).
        Un saludo y felicidades por el artículo! Como siempre perfectamente documentado!

        • Luis dijo,
          El 21 de diciembre de 2010 @ 10:27

          Tus comentarios hacen referencia al posible impacto (positivo o negativo) que el uso indiscriminado de medicamentos pudiera tener en el sistema de inmunidad del individuo. Mi comentario apuntaba, más bien, al impacto a largo plazo que el uso de tales ayudas externas pudiera tener en la especie humana.
          Todos conocemos los mecanismos simples de la selección natural: una especie es atacada por una pandemia; la mayoría de los individuos de dicha especie perecen, pero un reducido número de ellos sobrevive y transmite su resistencia frente a esa enfermedad a las generaciones siguientes. Con la ayuda de la medicina moderna estamos intentando saltarnos ese principio básico de la evolución, y yo dudo que lo consigamos.
          Y ya que estamos hablando de antibióticos, conocidos son los problemas que-precisamente en hospitales- representa el número creciente de cepas de bacterias resistentes a cualquier antibiótico; algunos expertos creen que la confrontación “antibióticos-bacterias” está ya decidida a favor de estas últimas.
          Repito que seré el primero a la hora de intentar beneficiarme de las magníficas ayudas que nos ofrece la medicina moderna; sólo me hago un par de preguntas respecto al futuro.

        • pablosco dijo,
          El 21 de diciembre de 2010 @ 14:09

          No estoy de acuerdo en que estemos desafiando la selección natural, ya que la misma selección natural nos dotó de inteligencia que nos permitió desarrollarnos hasta lo que somos ahora, de hecho, la búsqueda de la supervivencia a través de la tecnología es (creo yo) una super selección en la que realmente se invierte el desarrollo anterior. Me explico, las capacidades de supervivencia que tienen cada una de las especies les permiten sobrevivir bajo unas determinadas circunstancias pero nosotros (gracias a la inteligencia) somos los únicos que podemos prever las adversidades a las que nos enfrentaremos y actuar en consecuencia.
          De esta forma el desarrollo de antibióticos nos permite luchar contra las enfermedades de hoy pero también tenemos recursos para luchar contra las de mañana, pero ante todo lo importante es luchar contra la aparición de esos bichillos multirresistentes que son generados generalmente por la negligencia de facultativos y pacientes. No creo que hoy día se produzca una verdadera pandemia como las de gripe de principios del siglo pasado o la peste en la edad medieval, sino fíjate en la “gran” epidemia de gripe del pollo o la gripe porcina, las muertes que produjeron (al menos la última) fueron menores que las que produce la gripe normal al año.

          Realmente el tema que me ha preocupado al leerte no son las infecciones “externas” que como ya he comentado confío que no habrá grandes problemas con su erradicación, sino con las “internas” el sistema inmunitario es el responsable de que no muramos de cáncer de forma habitual, si realmente hay una depresión de dicho sistema las probabilidades de cánceres (cómo los de piel o los linfomas) se multiplican (como ocurre en los pacientes con SIDA o los inmunodeprimidos por trasplante).

        • Portavoz dijo,
          El 21 de diciembre de 2010 @ 22:10

          Vas por la calle y arranca un autobús.

          Aspiras, y te metes entre pecho y espalda una cantidad de mierda increible. Se te irrita la garganta y sigues caminando ajeno a lo que sucede en el centro de mando inmunitario.

          -Sargento inmunitario: A ver ese informe Fernandez! ¿Que diablos ha ocurrido?

          – Señor, hemos aspirado una cantidad indeterminada de substancias no catalogadas en los archivos del planeta tierra, y un par de ácaros de gato.

          – Joder con los gatos Fernandez! La proxima vez que vean un ácaro de esos activen el defcon 2. No volverán a pillarnos desprevenidos.

          Y así se pillan un buen montón de las alergias. =P

    • Portavoz dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 21:59

      Hola Luis,

      En realidad (según la teoría de evolución comunmente aceptada de mutaciones aleatorias acumulativas) el uso de esos medicamentos no eliminaría a los individuos “bien adaptados”.

      Supongamos que de 100 personas 60 hubiesen muerto sin medicinas y 40 hubiesen pasado sus genes “fuertes” a sus hijos. Pero con medicinas sobreviven los 100. Tras varias generaciones quedan los genes “fuertes”, los genes “no tan fuertes”, y las nuevas mutaciones. Nuevas mutaciones de una población mucho mayor, por lo que como hay más variedad, hay más posibilidades de sobrevivir a una epidemia extraña.

      Podría suceder que los “genes fuertes para sobrevivir a la viruela” no coincidan con los “genes fuertes para sobrevivir al sida”. En general, cuanto más variado el genoma, mejor. Lo que hoy parece una debilidad, mañana puede ser una cosa buena.

      Si te planteas ese tipo de cosas sobre “la especie se está llendo al traste”, son mejores estos argumentos:

      – Los inadaptados sociales (violentos, maltratadores, etc) suelen tener más descendencia que los adaptados.
      – Los más valientes y nobles, que luchan por el bien de sus semejantes tienen mayor tasa de mortalidad que los cobardes que agachan la cabeza mezclándose con el rebaño.
      – Los más brillantes tienen que disimular sus dotes para no ser rechazados por el rebaño y poder procrear (si tienen suerte).

      Igual puedes encontrar argumentos para lo contrario.

      Somos tela de buenos justificando racionalmente lo que percibimos emocionalmente. =)

      • pablosco dijo,
        El 21 de diciembre de 2010 @ 23:15

        Sobre los argumentos que das recomiendo la pelicula “idiocracia”, la película en general no merece la pena pero los primeros minutos explican de forma muy gráfica lo que tú acabas de argumentar

  20. Doraemon dijo,
    El 21 de diciembre de 2010 @ 10:35

    Nunca lo repetiremos lo suficiente: EL PASADO ERA UNA MIERRRRDA

  21. Nunnez dijo,
    El 21 de diciembre de 2010 @ 20:43

    Desde que te “descubrí”, sigo tus artículos por su interés y el estilo pedagógico con que los relata, y la verdad es que no tengo nada que decir sobre los antibióticos, pero el relato de la poca esperanza de vida que se tenia en la antigüedad, no me cuadra muy bien, por lo menos en ciertas épocas de la historia. Por ejemplo, si le echamos un vistazo a los filósofos griegos, vemos que la inmensa mayoría llegaron a una edad bastante longeva. De Gorgias se le supone que alcanzó los 109 años de edad y murió ahogado en una de sus travesías en barco. Empédocles a los 98 años se tiro a un volcan. A Sócrates lo mataron a los 70, y así un largo etcétera. Si, ya sé que una mosca no hace verano, pero tenemos testimonios mas generalistas, por ejemplo, el rey Servio Tulio, conocido, entre otras cosas, por ser el primer reformador de la constitución romana. Este rey mando que todos los hombres comprendidos entre los 15 años y los 65 años tuvieran que servir en el ejercito. Y mi pregunta es ¿ Si vivían tan poco, como es posible que un hombre con 65 años pudiera servir en el ejercito, aunque fuese en retaguardia o en labores secundarias?

    • pablosco dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 21:27

      Y si ante eso se puede alegar que pueden ser exageraciones debido a que la importancia de los personajes rayase el mito nos podemos apoyar en los años de avance en el “cursus honorum” ( la carrera política), para llegar a ser cónsul se debía tener una edad mínima de 42 años (aunque creo que esto fue cambiando), ejemplo de éstas “edades mínimas” lo tenemos en la “lex Cornelia de magistratibus” de la legislación de Sila. E incluso cabe destacar que no se les trataba como ancianos chochos de bastón sino que a esa edad debían conservar gran vitalidad (Julio César conquistó las Galias sobre esa edad).

    • pablosco dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 21:46

      Por otro lado cabe destacar las muertes del hijo de Lucio Cornelio Sila (en la niñez), la primera esposa de César (Cornelia Cinna) a los 24 años, la primera hija de César (por un mal parto) junto con su hijo al cual estaba dando a luz, el propio Lucio Cornelio Sila sufrió durante la guerra mitríadica de sarna y alguna afección que parece que le dejó la cara hecho un cisco y sin dientes y murió posteriormente de cáncer, probablemente todos ellos hubiesen tenido una vida más larga hoy día. La lista sigue pero (malditos exámenes) no me puedo explayar. ¡Un saludo!

    • Yuri dijo,
      El 21 de diciembre de 2010 @ 22:16

      La razón fundamental es que, si llegabas a los 15 años de edad (la edad adulta histórica), en principio no había ningún motivo por el que no pudieras vivir hasta edad avanzada “si la salud te aguantaba” (y la diosa Fortuna o su equivalente local te sonreía). Bien es cierto que los textos antiguos contienen muchas exageraciones (se solía aumentar la edad para dar más unte como “anciano sabio” o “bendito por la divinidad”), pero lo cierto es que la esperanza de vida y la mortalidad infantil están estrechamente relacionadas. Las “cifras de mierda” por debajo de 45 años de esperanza de vida media se derivan directamente de que entre un tercio y la mitad de los niños morían antes de alcanzar los 15 y una proporción importante de las mujeres en sus primeros partos (que también se daban típicamente en torno a esa edad).

      Si conseguías sobrevivir a todo eso, entonces podías vivir con alguna facilidad hasta los 60-75 años (parece ser una edad bastante típica de defunción hasta la segunda mitad del siglo XX) y algunos pues hasta que su buena fortuna dijera. Había octogenarios y nonagenarios y centenarios en la Antigüedad, lo que pasa es que muy pocos, muchos menos que ahora (y a menudo con menor calidad de vida debido a un montón de achaques entonces intratables o pobremente tratados -algo como una dentadura postiza moderna, un sonotone, unas gafas o una intervención de cataratas bien hecha puede incrementar enormemente tu calidad de vida-).

      En el pasado había ancianos. Pero muchísimos menos que actualmente. De hecho, si pudiéramos viajar al pasado y acostumbrados a un Occidente envejecido como el que ocupamos, probablemente nos sorprendería lo mismo que nos sorprende ahora al viajar al Tercer Mundo: la enorme juventud de la población. Chiquillería y chavalería por todas partes. Y de la misma forma, nos sorprendería y aterraría lo mucho que se mueren (mucho más en el pasado que en la mayor parte del Tercer Mundo contemporáneo, por fortuna); la mayor parte de estas muertes estaban ocasionadas por infecciones. Igualmente, hay hoy en Sierra Leona o Angola o Afganistán o Somalia gente anciana, como la había en el pasado: son los supervivientes a esas enormes tasas de mortalidad infantil, bajo-5 y bajo-15, y a una vida adulta durísima y con muchas probabilidades de que te mate cualquier herida o enfermedad. Gente resistente como el acero, vamos, que siempre ha habido, en el pasado y en el presente.

  22. Luis dijo,
    El 21 de diciembre de 2010 @ 23:29

    El principio básico de la lógica darwinista es: “quien sobrevive tenía razón”; la cuestión de la longevidad media alcanzada por un individuo o grupo es irrelevante . Por supuesto que nosotros hemos sobrevivido hasta el presente, pero eso no es un argumento o garantía de que nuestra estrategia en la lucha por la supervivencia sea la mejor. Las etnias en Sierra Leona, Angola o Afganistán han sobrevivido también, y es de suponer que los individuos de esas etnias disponen de un organismo mucho más apto y mejor entrenado que el nuestro para hacer frente a las posibles agresiones de virus y bacterias. No comparto el optimismo de pablosco, cuando confía que la medicina encontrará siempre la respuesta adecuada, que garantice la supervivencia de la especie humana.

    • pablosco dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 0:47

      Como dice Portavoz es la variedad genética lo que nos hace fuertes, no un sistema inmunitario hiperdesarrollado que se enfrente a todo.
      Cuando hablamos de extinción o de la supervivencia poco importa cómo sea el individuo, lo que importa es que sobreviva, así por ejemplo si las condiciones son muy muy adversas solo pueden sobrevivir los extremófilos, pero esta supervivencia es puro azar.
      Aumentar la supervivencia media y disminuir la mortalidad de los individuos permite que haya en el mundo mucha más gente y esto se traduce en más “garrulos”, más gente del montón y más supergenios. Y no te que quepa duda que éstos supergenios (y muchos más científicos normales) serán los que en última instancia permitan la supervivencia de la especie, ya que (aunque a nuestro planeta no le de por saludar a algún asteroide o a distraerse de su órbita siguiendo a algún agujero negro potentorro) la Tierra tiene fecha de caducidad y la única forma de que no acabemos nosotros con la Tierra ni la Tierra con nosotros es a través de la ciencia.
      Por otro lado la evolución biológica en nuestra especie a dado paso a una evolución intelectual que, de hecho es mucho más eficiente, haz una comparación entre la epidemia de SIDA vivida desde los 80 y la peste medieval. Y observa cómo ha cambiado la calidad de vida de un paciente con SIDA en apenas 30 años, sin la tecnología que tenemos el SIDA sería ahora en el mundo desarrollado una epidemia de tal dimensión como la africana y ahí si que estaríamos jodidos.

  23. Aineko dijo,
    El 22 de diciembre de 2010 @ 0:27

    Hola Yuri, artículo es como siempre – genial :).
    “y en Serbia y Grecia, usando trozos de pan florecido.” – que raro, soy de Serbia y nunca he oido algo sobre esto. Diré mi mamá que pregunte my abuela, creo que ella puede saber :).

    • Yuri dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 1:22

      Hola, Aineko. :-) Esto sería una costumbre antigua, si puedes preguntar y confirmármelo sería estupendo. ;-)

  24. Pigmalion dijo,
    El 22 de diciembre de 2010 @ 4:56

    Rami (19 de diciembre@22:25)
    En un medio donde el pH <6 la gran mayoría de las bacterias son incompatibles. Alcalinizar el organismo, saturarlo de oxigeno, no sería nada eficaz.

  25. Porfirio dijo,
    El 22 de diciembre de 2010 @ 11:40

    O sea que gracias a las vacunas por ejemplo se ha aumentado la esperanza de vida y se han controlado las enfermedades. ¿Qué vacuna se usó para acabar con la peste negra? Las enfermedades aparecen y desaparecen, tienen un ciclo, y las vacunas siempre se han usado cuando la enfermedad estaba en declive. En los países pobres deben mejorar las condiciones higiénicas para combatir la enfermedad, con vacunas no se puede solucionar nada. Por otra parte, ¿puede alguien mostrarme un estudio sobre vacunas en el que se haya vacunado a una parte de la población y se haya dejado sin vacuna a otra parte en las mismas condiciones sociales? No me refiero a los estudios doble o triple ciego efectuados por las farmacéuticas, sino a un estudio donde sea probado que las vacunas disminuyen el riesgo de enfermar a quienes se vacunan frente al resto de la población. Y es como mínimo chistoso lo de mencionar a Koch y pasteur como si fueran unos genios, cuando los postulados del primero no se cumplen, y la vacuna de la rabia ideada por el segundo podía provocar la muerte al 15 por ciento de los que se vacunaban con ella, y hasta la OMS lo admite. Más ciencia y menos propaganda.

    • pablosco dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 12:06

      Mírate el artículo sobre la viruela que el mismo Yuri tiene por aquí, la 1ª enfermedad erradicada por el hombre, gracias a la vacunación.

      • Porfirio dijo,
        El 22 de diciembre de 2010 @ 12:35

        ¿Gracias a la vacunación? O sea que fue erradicada como la peste negra. Si se hubiera usado una vacuna justo antes de la desaparición de la enfermedad, también algunos dirían que su desaparición se debió a la introducción de la vacuna. ¿Quieres decir que sin vacuna hoy la viruela seguiría teniendo la misma incidencia que tenía antes de la vacunación? ¿Quieres decir que la mejora de las condiciones higiénicas no tuvo nada que ver con el control de la enfermedad? ¿Quién puede demostrar eso? ¿Por qué no hablas del fracaso de la vacuna de la Tuberculosis de Koch, que supuestamente era muy útil (para los conejillos de indias, que no son seres humanos, claro):

        ¿Es esto lo que sabes de la Viruela?:

        El poderoso lobby farmacéutico americano fue capaz de mantener una oposición más duradera que la de los fabricantes británicos de medicamentos a la abolición de la vacunación obligatoria contra la viruela. Hasta 1971 los millones de personas que entraban cada año en Estados Unidos debían vacunarse contra la viruela, y dicha vacunación solamente tenía una validez de cinco años. Sin embargo, como se producían cada vez más casos de viruela entre la gente vacunada durante ese periodo, los cabilderos de Washington pudieron “persuadir” con éxito a las autoridades sanitarias de Estados Unidos de que la vacuna únicamente era “eficaz” durante 2 años en lugar de 5, asegurando con ello nuevos y fabulosos beneficios para los traficantes de medicamentos, y nuevos casos de encefalitis (una inflamación grave del cerebro que con frecuencia causa incapacitación y es mortal), y quién sabe cuántos perjuicios más entre los vacunados. Nadie prestó atención a las pocas protestas aisladas que se produjeron, como por ejemplo las del Dr. Charles Henry Kempe, un famoso médico investigador de la Universidad
        de Chicago, que en Evening Bulletin de Filadelfia (7 de mayo de 1965), recomendó la abolición de la vacunación contra la viruela, afirmando que desde 1948 no se habían producido muertes por viruela en Estados Unidos pero que, sin embargo, en el mismo periodo habían muerto más de 300 personas a causa de la vacunación contra la viruela, incluyendo a las personas que murieron por la encefalitis provocada por las vacunas.
        Por fin, unos pocos años después la vacunación obligatoria empezó a ser abandonada discretamente en Estados Unidos. Ya no podía seguir ocultándose
        a la opinión pública el hecho de que habían muerto menos personas a causa de la viruela que a consecuencia de la vacunación. Otros países siguieron el ejemplo inmediatamente.
        Los viviseccionistas americanos intentaron explicar que la vacunación ya no era necesaria en Estados Unidos porque la enfermedad había sido virtualmente eliminada por las vacunaciones previas. Se negaron a tener en cuenta que cada año cruzan la frontera con destino a Estados Unidos millones de extranjeros, entre ellos cientos de miles de inmigrantes ilegales no vacunados procedentes de Canadá, México, África y el Lejano Oriente.

        El Dr. G. Buchwald, un responsable médico alemán cuyos extensos estudios sobre los efectos de la vacuna de la viruela en el desarrollo de encefalitis
        finalmente fueron determinantes en la reciente decisión del gobierno alemán de abolir la vacunación contra la viruela, expresó en algunas obras científicas sus sospechas de que la esclerosis múltiple también pudiera ser una consecuencia tardía de la vacunación contra la viruela (Der Deutsche Arzt, 1971, Volumen 19, página 1007, id., 1972, Volumen 3, página 158, y Medizinische Welt, 1972, 23, página 758).
        El Profesor René Dubos ya había escrito lo siguiente en Man, Medicine and Environment (El Hombre, La Medicina y El Medio Ambiente, Praeger, Nueva York, 1968, página 107): “La vacuna de la viruela provoca encefalitis grave a algunas personas incluso cuando es administrada con el máximo cuidado. Las posibilidades de contraer la viruela son tan pequeñas en la actualidad que el riesgo de los accidentes originados por la vacuna es mayor que el de la posibilidad de contraer la propia enfermedad”.

        Y la revista francesa Vie et Action (marzo-abril de 1966, página 9), publicó el siguiente comentario: “En Gran Bretaña la vacunación contra la viruela no es obligatoria desde 1898, y a pesar de ello han muerto cinco veces menos personas de viruela en Gran Bretaña que en Francia. Lo mismo puede decirse de Holanda. Gran Bretaña y Holanda son países que están continuamente en contacto con cientos de marineros que proceden de todo el mundo, sobre todo de países donde la viruela es frecuente. No obstante, la abolición de la vacunación y el fomento de las medidas higiénicas naturales han demostrado claramente ser medidas suficientes para eliminar la viruela y las llamadas enfermedades infecciosas”.

        Tuberculosis:

        Tuvieron que pasar muchos años antes de que los nuevos médicos se vieran obligados a admitir que la Tuberculina únicamente curaba a los conejillos de indias. En lugar de proteger a los pacientes humanos de contraer la tuberculosis, demostró ser capaz de causarla en pacientes sanos, e invariablemente activaba formas latentes de la enfermedad. La Tuberculina no solamente dejó de ser utilizada como vacuna hace tiempo, sino que además ha llegado a ser usada como medio de establecer un diagnóstico: el organismo humano reacciona tan violentamente al medicamento que puede revelar una predisposición a la infección.
        Hoy sabemos que la tuberculosis de hecho depende del medio ambiente, del aire, de la alimentación y de la disposición física y mental de cada individuo, como demuestran los millones de personas que entran diariamente en contacto con individuos tuberculosos sin llegar a contraer la enfermedad, y como prueba también el hecho de que todavía en nuestros días es cuatro veces más frecuente entre la gente pobre y desnutrida que entre quienes están bien alimentados. No obstante, en 1901 Koch ya anunció
        a los atónitos participantes de un Congreso sobre Tuberculosis celebrado en Londres que la tuberculosis es una enfermedad cuando se da en los animales
        y otra enfermedad bastante diferente cuando se da en humanos…

        Más ciencia y menos charlatanería

        • pablosco dijo,
          El 22 de diciembre de 2010 @ 18:15

          1º- Me he leido tu comentario porque hoy soy libre de exámenes.

          2º Tienes razón en que para que se produzca la infección activa de una enfermedad es necesaria una combinación de factores externos (proximidad a la fuente y medio adecuados) e internos (actividad inmunitaria del individuo en cuestión). Así te puedo hablar de la tuberculosis porque precisamente he tenido un examen que era un 30% tuberculosis hace 4 días. La tuberculina hoy día no es una vacuna es una (de entre unas cuantas) prueba diagnóstica de tuberculosis, pero no consiste en. que “el organismo humano reacciona tan violentamente al medicamento que puede revelar una predisposición a la infección”, la tuberculina NO es un medicamento es parte del bacilo tuberculoso que se inyecta de forma subdérmica y si tu cuerpo ha recibido la visita de la tuberculosis o la vacuna para ella (que repito no es tuberculosis) se produce una inflamación que como máximo rondará los 20 mm (no te vas a morir por eso, creeme).

          Por otro lado te voy a contar la historia de cómo funcionan las vacunas y en general porqué ha ciertas enfermedades que una vez que “las pasas” nunca más las tienes. El proceso se llama inmunidad adquirida y consiste en lo siguiente: básicamente cuando un bicho se te mete tu cuerpo puede tardar un tiempo en darse cuenta de que es perjudicial y ese tiempo de activación es lo que permite que el bicho te enferme, sin embargo el cuerpo es muy listo y cuando le ha echado el ojo al bicho en cuestión, una vez que lo ha matado, se queda con un par de células especializadas en cargárselo, se llaman células de memoria (el organismo se ha quedado con la cara del bicho) y si ese pequeño cabroncete vuelve la reacción del sistema inmunitario es mucho más rápida gracias a dichas células de memoria y no permite que se produzca la enfermedad.

          Las vacunas consisten en meter partes del bicho en tu organismo para que la policía del cuerpo lo fiche y no le permita rondar ni siquiera una vez. Esto es un hecho, pongas las excusas pseudocientíficas y conspiranoides que pongas, la viruela no era una enfermedad en recesión al principio del siglo XX, cuando en países como España o Francia acababa de empezar como quien dice la revolución industrial (y créeme que esta no era un proceso demasiado limpio sino todo lo contrario, si tu vecino la palmaba tu podías ir ya contando los días) con lo cual tu razonamiento de que fueron esas las circunstancias que generaron la recesión de la viruela son completamente falso, es una enfermedad que empezó su andadura hace más de 10000 años, por cierto, no es una mala gripe estacionaria

          La erradicación de la viruela fue un objetivo de la organización mundial de la salud y no nos vacunamos precisamente porque la erradicamos NOSOTROS, el ser humano era casi el único reservorio y por eso se consiguió su erradicación.

          La vacunación puede producir reacciones adversas porque estás inoculando una parte del bicho (inactivada pero una parte) y si tienes el sistema inmunitario un poco flojucho puede producir algún problema pero generalmente, las normales, son inocuas (excepto para la generación de células de memoria).

          HOy día se están investigando incluso posible vacunas contra el CANCER gracias a marcadores que éstos mismos desarrollan.

          No te voy a volver a responder porque empiezan mis vacaciones y espero no volver por aquí en algún tiempo.

        • Jose dijo,
          El 23 de diciembre de 2010 @ 9:47

          Gran argumento. Es decir. Como cuando se vacuna a todo el mundo, y después de muchos años de vacunación el número de muertos por la vacuna es mayor que el de muertos por la enfermedad, la vacuna es mala.
          ¿No será que ere reducido número de muertos a causa de la enfermedad una vez se vacuna masivamente a la población se deriva directamente de la vacuna?

          Porque lo realmente malo sería que después de vacunar a todo el mundo durante años siguiera muriendo la misma cantidad de gente por la enfermedad que cuando no había vacuna.

  26. Porfirio dijo,
    El 22 de diciembre de 2010 @ 11:57

    Además, las campañas de vacunación funcionan con miedo y pseudociencia. No es cierto que si alguien no se vacuna vaya a enfermar, porque es muy importante el suelo, el individuo expuesto a un germen. Eso significa que si varios individuos son expuestos a un germen, en ocasiones no todos enferman, por lo que amenazar a alguien con la enfermedad si no se vacuna es apelar a la fe en la vacuna, al miedo, algo típico del curanderismo. Tampoco es cierto que la vacuna te proteja de la enfermedad en cualquier caso. ¿Quién puede demostrar que un individuo no enferma porque se haya vacunado? Quizá no hubiera enfermado sin vacunación. Es una mera hipótesis basada en teorías, no en datos científicos. Lo que sí se puede demostrar es que muchas personas han muerto por culpa de la vacunación, al ser infectados con virus procedentes de los animales usados en los cultivos, o a causa de una reacción adversa. ¿Quién puede demostrar que una persona que muere a causa de una vacuna habría enfermado en caso de no haber sido vacunado? La ciencia se basa en la desconfianza, y debemos desconfiar de los que nos piden fe en lugar de ofrecer datos válidos.

    • Aoi Neko dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 17:24

      Porfirio,

      “Más ciencia y menos propaganda.”
      “Más ciencia y menos charlatanería”

      ¿Fuentes? Gracias.

      PD: Aún no he felicitado a Yuri por su excelente blog de divulgación. ¡Fantastico trabajo!

    • Portavoz dijo,
      El 22 de diciembre de 2010 @ 20:57

      Sobrevuelo en avión Madrid.

      Arrojo una naranja del avión. ¿Quien puede demostrar que la naranja no matará a alguien? Nadie, la naranja puede matar a alguien.

      Arrojo una bomba atómica. ¿Quien puede demostrar que una persona no sobrevivirá a la bomba atómica? Nadie, es muy posible que haya supervivientes.

      Entonces, ¿Quien puede demostrar que una persona que sobreviva a una bomba atómica no pueda morir por un impacto de naranja? Nadie, es matemáticamente posible sobrevivir a una bomba atómica y morir por un impacto de naranja

      ¿Y por qué no lanzan naranjas en las guerras Porfirio?

      Pues porque ESTADISTICAMENTE es más efectiva la bomba atómica para matar gente. Pues las vacunas reducen las tasas de mortalidad de la gente ESTADISTICAMENTE. Permíteme un par de preguntas más.

      ¿Quien puede demostrar que una persona que haya leido lo que has escrito resulte convencida por tus argumentos, decida no vacunar a sus hijos y estos enfermen y mueran?

      ¿Quien puede demostrar que no estés provocando la muerte de esos niños?

    • Yop dijo,
      El 25 de diciembre de 2010 @ 17:10

      Porfirio, te mando este link que veo que te hace falta http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=prevenci%C3%B3n
      Ahora después de leer el significado de la palabra rpevención, si quieres sigue sin vacunarte, saliendo en pelotas en invierno, mordiéndote las uñas después de haber cagado y no haberte lavado las uñas, y ¡qué narices! dúchate mientras te secas el pelo con el secador, total, la ciencia se basa en la desconfianza :P

  27. Luis P. dijo,
    El 22 de diciembre de 2010 @ 14:17

    Excelente post! En el laboratorio de la universidad en el que estoy estudiamos la retención de sulfonamidas, quinolonas y tetraciclinas en suelos, piensos y tejidos animales y a medida que lees artículos te vas dando cuenta de lo peligroso que es el automedicarse, pues la resistencia a antibióticos crece exponencialmente en la sociedad por el abuso que les hemos dado.

    Enhorabuena!

  28. Stratotrasto dijo,
    El 25 de diciembre de 2010 @ 12:37

    Me ha parecido impresionante y apasionante tu articulo. Llevo toda la mañana leyendo tus articulos. Eres grande tío. ¿Tienes algún articulo sobre enfermedades autoinmunes?

    Te visitaré amenudo.

    Un saludo

  29. John dijo,
    El 29 de diciembre de 2010 @ 10:53

    Interesante artículo, aunque la frase “no sería totalmente abusivo afirmar que somos básicamente una colonia de bacterias fecales rodeadas por unas capas celulares para asegurar su alimentación” no me la puedo quitar de la cabeza.

    Ahora no puedo evitar pensar en ello cada vez que miro a otras personas y a mi mismo…

  30. carlos dijo,
    El 8 de marzo de 2011 @ 10:29

    Dudo mucho que ningún medicamento haya influido en el aumento de expectativa de vida de la humanidad, salvo las vacunas. Los antibióticos podrían acercarse, pero creo que eso se debe exclusivamente a vivir en un entorno limpio: agua potable, comida regular, descanso suficiente y preservación de frío y calor extremos. El resto es más o menos importante, pero no decisivo para una sociedad. Puede serlo puntualmente para una persona: es el caso e la morfina para el dolor y los antibióticos o lo que se trate en cada momento.
    Además con la entrada en la sanidad, de métodos como el taylorismo y fordismo, de descomposicón de una actividad en sus partes miicroscópicas rechazando lo artesanal que tenía, y hacerlas más eficaces, ha hecho que, sí, la medicina llegue a más gente, pero a costa de liquidar el modo de obrar racional que la profesión de médico tenía.
    Y eso conlleva algo que quizá en una factoría robotizada de coches quizá no importe, que es embrutecimiento del trabajador (ahí no hay cliente hasta que le venden el coche).
    Pero en Medicina, el paciente, sin saber nada, presiona al médico porque ha oido hablar de algo milagroso, y uno de los resultados es el sobreconsumo de medicamentos inútiles o perjudiciales. No por nada, ya que estamos en el día de la mujer, la profesión médica está cayendo en manos de ellas. Hay asuntos más rentables y menos duros de aguantar que una masa que presiona incesantemente y de malos modos a cualquier hora, con motivo o sin él.

  31. El 22 de agosto de 2013 @ 4:29

    hola estimados amigos pues yo no tengo mas q decirles q la verdadpues las umanidad emos tirado la naturalesa a un lado y nos damos de cuenta q de ella vivimos ypor ella nos alimentamos y en cuanto alas enfermedades emos canviados la naturalesa por la medicina quimica y eso nos esta llevando mas rapido ala muerte porque mas de uno cuando les vienen a dar una solucion ya esta mas muerto q vivo yo les digo la verdad soi botanico por tradicion y yo soloa mis pacientes los trato con platas medicinales y desde acen 25 años q estoi puvlica mente y nunga me an fallado las plantas mi señor y creador dego la naturalesa para q de ella vivieramos pero no lo entendemos asi y yo creo q dia tras dia la medicina natural ba abansando mas cientificamente y si alguna duda solo tiene q comunicarce aki 3108314905ai muchas enfermedades de origen descomocido y yo las e curado contando la alluda de dios y las plantas medicinale q el dego al hombre para q de ella iciera uso

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  1. diciembre 19, 2010 @ 10:49

    […] Antibióticos para la vida http://www.lapizarradeyuri.com/2010/12/19/antibioticos/&nbsp; por barney_77 hace 2 segundos […]

  2. diciembre 19, 2010 @ 11:07

    […] This post was mentioned on Twitter by Carpeta_Apple, Blogs Culturales. Blogs Culturales said: Antibióticos para la vida http://bit.ly/g8XI3M […]

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  6. diciembre 23, 2010 @ 0:29

    […] * Visto en La pizarra de Yuri. […]

  7. enero 6, 2011 @ 11:16

    […] interesantísimo y divertido artículo sobre antibióticos y bacterias, visto en La Pizarra de Yuri, vía otro sitio… del que no puedo encontrar el enlace.  Mea […]