El inquietante superbólido de Chelyábinsk

No hace falta un gran meteorito para matar a una montaña de gente.
Por ejemplo, en mi ciudad o en la tuya.

Una de las cosas importantes que han ocurrido durante este periodo de standby fue el impacto, o más bien la detonación aérea, del superbólido de Chelyábinsk. Seguro que te acuerdas, porque fue muy sonado y sobre todo grabado:

El superbólido de Chelyábinsk se desintegra en la atmósfera terrestre sobre las 09:20 local (03:20 UTC) del 15 de febrero de 2013, a unos 19,16 ± 0,15 km/s (aprox. 69.000 km/h) y 18,3 ± 0,2° de ángulo de incidencia. La desintegración se produjo entre los 83 y los 26 km de altitud, unos 35 km al Sur del centro urbano, liberando de 440 a 590 ± 50 kilotones de potencia explosiva (90 de ellos en forma de luz). La onda de choque fue captada por 17 detectores infrasónicos de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, incluso desde la Antártida, y dio varias vueltas a la Tierra antes de disiparse por completo más de un día después.

Trayectoria del superbólido de Chelyabinsk y ubicación de los fragmentos encontrados.

Trayectoria del superbólido de Chelyabinsk y ubicación de los fragmentos encontrados. (Clic para ampliar)

Comenzaremos por algo muy parecido a una perogrullada: la capacidad de una gran explosión aérea para causar daños en tierra, en términos generales, aumenta con su potencia y se reduce con la distancia al blanco (tanto en el plano horizontal como en el vertical). Aunque cabe hacer algunos matices al respecto (como el “efecto escudo” de montañas y colinas o el “efecto espejo” de determinados fenómenos meteorológicos, entre otros), resulta obvio que una explosión muy potente que suceda muy lejos no nos hace nada, mientras que una explosión relativamente pequeña que detone justo al lado puede hacernos polvo. La manera precisa como esto sucede se estudió muy bien durante la Guerra Fría, para aumentar la eficacia destructiva de las armas nucleares; hoy en día tenemos incluso divertidas aplicaciones que lo calculan con bastante exactitud.

Detonación de 455 kt a 10.000 y 1.400 m sobre la ciudad de Valencia, España.

Arriba: Efectos de una detonación de 455 kilotones a 10.000 metros de altitud sobre la ciudad de Valencia. 1ª línea naranja – quemaduras de 2-3º, incendios dispersos (R = 6.160 m). Línea azul – onda de choque de 1 psi, con heridas por cristalería y fragmentos (R = 6.650 m). 2ª línea naranja- quemaduras de 1-2º (R = 12.400 m). Última línea naranja – zona segura (R = 17.600 m). | Abajo: Efectos de la misma detonación a 1.400 metros de altitud. Círculo verde/rojo – área de aniquilación con sobrepresión > 20 psi y radiación directa > 100 – 500 rem (R = 1.780 – 2.240 m). 1ª línea azul – Colapso generalizado de construcciones (5 psi, R = 5.400 m). 1ª línea naranja – Inflamación espontánea de combustibles (15 cal/cm^2, R = 7.570 m). 2ª línea naranja – Quemaduras de tercer grado con probabilidad = 100% (10,8 cal/cm^2, R = 8.840 m). 2ª línea azul – sobrepresión de 1,5 psi, con numerosas heridas graves por cristalería y fragmentos (R = 10.900 m). – 3ª línea naranja – Quemaduras extensas de 2º-3º (R = 11.700 m). – 3ª línea azul – sobrepresión de 1 psi, con heridas por cristalería (R = 12.900 m). 4ª línea naranja – Quemaduras de 1º-2º (R = 15.900 m). – Última línea naranja – zona segura (R = 20.200 m). En el primer caso habría unos centenares de muertos, quizá algún millar; en el segundo, más de 600.000. Fuente: Nukemap v2.4 de Alex Wellerstein. (Clic para ampliar)

Si yo, por ejemplo, hago estallar una bomba de esos mismos 450 kilotones aproximadamente a diez mil metros sobre tu cabeza, vas a tener un círculo de unos 12-13 kilómetros de diámetro con gente quemada (de segundo grado más que nada), heridas por cristalería e incendios dispersos. Te encontrarás quemados de primer grado hasta los 17,5 km, con algún que otro muerto porque le ha caído una pared vieja encima y cosas así. Seguramente se irá la luz, habrá reventones en las conducciones de agua y alcantarillado y tendrás algo de radiación residual en el ambiente (las explosiones nucleares aéreas son mucho más limpias que las de superficie porque no levantan y esparcen grandes cantidades de material contaminado). Todo ello sin duda suficiente para que te acuerdes de toda mi parentela hasta el último antepasado común por lo menos, pero según a la hora del día en que te la meta (y, por tanto, lo a cubierto que esté tu población), puede que ni siquiera mate mucho. Tu ciudad sobrevivirá bastante bien y probablemente en unas décadas estaremos haciendo negocios y celebrando el Día de la Memoria con lagrimitas de los embajadores respectivos y esas cosas. Lo de Hamburgo, Dresde, Tokio, Hiroshima o Nagasaki fue mucho peor y ya ves.

En cambio, si te enchufo el mismo petardo a 1.400 metros de altitud, los resultados van a ser un pelín distintos. Para empezar, los primeros dos kilómetros y medio alrededor de tu centro urbano van a resultar literalmente aniquilados y tendrás problemas para encontrar supervivientes en otros tantos más. Buena parte de los edificios se derrumbarán en cinco kilómetros a la redonda y los demás echarán a arder porque los combustibles del tipo de la gasolina o el gas se inflaman hasta los 7,5 km (aprox. 15 cal/cm2), ocasionando grandes incendios y quizá una tormenta de fuego. Vas a encontrarte muchos quemados graves de segundo y tercer grado a 10 km y personas descuartizadas por los cristales a más de 11 (un diámetro de 22 km). Nadie estará seguro hasta los 20 km de distancia del eje de la explosión, y luego empezaremos a hablar de la contaminación radiactiva. Pero de buen rollito, ¿eh?

Si tu ciudad es más o menos del tamaño de la mía, dependiendo de la fecha y la hora, con ese pepinazo de medio megatón voy a hacerte como unos 625.000 muertos y 350.000 heridos. Si se parece más bien a París, Nueva York, Moscú, México DF o Pekín, cuenta con un millón y medio de muertos y de dos a cuatro millones de heridos, ascendiendo a 2-3 millones de muertos y casi cinco millones de heridos en monstruos urbanos como Shanghái o Delhi. Por el extremo contrario, si se trata de una localidad mediana o pequeña, bueno, morirá menos gente, pero por la única razón de que una vez os he matado a todos ya no puedo cargarme a nadie más. Vamos, que resultaríais erradicados.

Hoy por hoy, ya no solemos desplegar bombas tan potentes. Estos son tiempos de supresión selectiva, exterminio quirúrgico y esas moderneces; para los genocidios, el machete sale más económico y siempre encuentras a justicieros con ansias de darle su merecido a unos cuantos millones de prójimos. Por lo demás, hoy en día montar cabezas nucleares muy potentes se considera un signo de atraso: no confías en la precisión de tus misiles, así que aseguras la destrucción del blanco por la vía del petajulio. Estás anticuado. O eso dicen.

Sin embargo, Mamá Naturaleza pasa monumentalmente de tales sutilezas. Y puedes jurar por tu dios favorito que los cuerpos menores del sistema solar, al igual que los terremotos, los volcanes, los tsunamis, la peste negra, la viruela o la toxina botulínica, son perfectamente naturales. En el caso de los cuerpos menores, que incluyen a los asteroides, los cometas, los meteoroides y otros objetos capaces de hacer que el cielo caiga sobre nuestras cabezas, no hay un límite bien definido para la cantidad de energía de esa tan natural con que pueden bendecirnos.

Sabemos que en este sistema solar no quedan cosas amenazadoras tan grandes como Tea. Las que hubo, ya hicieron lo suyo muchísimo tiempo atrás. En la actualidad, los objetos próximos a la Tierra más grandes que hemos detectado son los asteroides (1036) Ganymed y (433) Eros, ambos en la escala de los treinta kilómetros, mayores que el que mató a los dinosaurios. Sin embargo, ninguno de estos parece estar en ruta de colisión con nuestro planeta, por mucho. Entre los que sí podrían hacerlo alguna vez rondan por ahí tipos como el objeto doble (4179) Tutatis(4953) 1990 MU, en el rango de los 3-4 kilómetros, ambos más pequeños que el de los dinos. Sin embargo, sus probabilidades de impacto son muy, muy bajas y muy lejanas en el futuro.

El asteroide (4179) Tutatis fotografiado por la sonda espacial china Chang'e-2.

El asteroide (4179) Tutatis fotografiado por la sonda espacial china Chang’e-2 en diciembre de 2012. Tiene un tamaño de 4,5 × 2,4 × 1,9 km y ha estado pasando relativamente cerca de la Tierra cada 4 años (la próxima vez le toca en 2016, pero luego no volverá a hacerlo hasta 2069.) Por este motivo, su órbita ha sido cuidadosamente calculada y carece de la posibilidad de topar con la Tierra en muchos siglos. Imagen: Administración Nacional del Espacio de China.

Hasta hace poco se pensaba que el asteroide (29075) 1950 DA tenía una buena posibilidad de atizarnos allá por el año 2.880, cuando –si seguimos por aquí y progresando más o menos al mismo ritmo histórico que hasta ahora– probablemente seremos capaces de apartarlo con facilidad. En todo caso, parece que esta posibilidad ha quedado excluida mediante mediciones más recientes. Por otra parte, los distintos sistemas de alerta planetaria (LINEAR, NEAT, Spacewatch, LONEOS, Catalina, Pan-STARRS, NEOWISE, etc) creen haber detectado ya más del 90% de los objetos mayores de un kilómetro que pudieran caernos encima y ahora van a por los de 140 metros. Aunque siempre existe alguna incertidumbre, es difícil que se nos haya escapado algo verdaderamente grande. En estos momentos, no hay nada que llegue ni siquiera al nivel 1 ni en la escala de Turín ni en la escala técnica de Palermo. Vamos, que no parece que el apocalipsis improbable ese en el que creen algunos vaya a venir de los cielos.

Sin embargo, a mí los que me inquietan son precisamente los pequeños; pequeños como Tunguska o Chelyábinsk. Porque apocalipsis, lo que se dice apocalipsis, va a ser que no; pero para arrearnos un guantazo megaletal en alguna región densamente habitada no hace falta medir un kilómetro. Ni siquiera 140 metros. Puede que el de Tunguska no superara los 60 metros (aunque algunos sugieren un tamaño considerablemente mayor de 90 a 190 e incluso 1.000, si bien con una densidad muy baja) y liberó entre 3 y 20 megatones de una manera notoriamente destructiva. El bólido de Chelyábinsk nos ha confirmado que un objeto de unos 20 metros puede producir fácilmente 440 – 590 kilotones, en torno al medio megatón. Por fortuna lo hizo a tanta altitud y distancia de las áreas más pobladas que, pese a los innumerables cristales rotos y la gran cantidad de gente que sufrió cortes diversos, sólo dos personas resultaron heridas de gravedad.

En un área más poblada, con un objeto que estallase más cerca e incluso llegara al suelo, difícilmente discutiremos que un fenómeno de estas características causaría gran mortandad y devastación. Existe incluso un posible precedente histórico, en China. Con todas las precauciones que exigen siempre los documentos antiguos, hay al menos cuatro escritos del periodo Ming hablándonos de unas “piedras que cayeron del cielo como lluvia” en el área de Quinyang allá por marzo o abril del año 1490. Al parecer, mataron a más de 10.000 personas y los supervivientes evacuaron la ciudad. Más o menos por las mismas fechas, el impacto de Mahuika provocó un megatsunami que obligó a huir a las poblaciones costeras de lo que hoy en día son Australia y Nueva Zelanda, matando a quién sabe cuántas que no lo lograron. No son pocos quienes piensan que ambos sucesos están relacionados y de hecho podrían ser el mismo.

Y, amigo mío, amiga mía, esos objetos pequeños están en estos momentos fuera del alcance de ¿nuestra tecnología? No, no, qué va. De nuestras ganas de gastar pasta. Por supuesto que podríamos detectarlos si nos pusiésemos a ello, al menos con tiempo suficiente para cursar una alarma de defensa civil a las poblaciones en peligro, igual que se hace con los tsunamis. Pero no nos da la real gana. Hay otras prioridades.

El asteroide 2008 TC3 detona sobre el Desierto de Nubia, Sudán, en imagen tomada por el satélite Meteosat-8.

El asteroide 2008 TC3 detona sobre el Desierto de Nubia, Sudán, en imagen tomada desde el satélite Meteosat-8 después de que fuera descubierto por el Catalina Sky Survey. Con un diámetro de 4,1 metros, penetró en la atmósfera a las 02:46 UTC (05:46 local) del 7 de octubre de 2008, liberando entre 0,9 y 2,1 kilotones. Fue la primera vez en que se detectó un objeto en rumbo de colisión con la Tierra antes de que se produjese el impacto (19 horas antes.) Imagen: © EUMETSAT – Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos. (Clic para ampliar)

El caso es que se nos cuelan constantemente. De los impactos en lo que llevamos de siglo XXI, sólo dos se detectaron con alguna antelación. El primero fue 2008 TC3, una rara ureilita de unos cuatro metros, que estalló a gran altitud sobre el desierto de Nubia, Sudán, en torno a las 05:46 AM del 7 de octubre de 2008, hora local (02:46 UTC); la explosión liberó entre uno y dos kilotones. Fue observada 19 horas antes de que llegase a la Tierra por Catalina de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, y luego trazada por una diversidad de sistemas civiles y militares hasta su desintegración. Los científicos pudieron recuperar los restos en el área de impacto, proyectada con notable precisión.

El segundo es mucho más reciente: 2014 AA, con un tamaño similar al anterior. Se desintegró sobre una región remota del Atlántico Central a las 04:02 del 2 de enero de 2014. Lo descubrieron 21 horas antes del impacto en otro observatorio de Catalina (sí, los amerikantsy son los únicos que parecen tomarse todo esto verdaderamente en serio; a cada uno, lo que le toca.) Hubo explosión, captada (como muchas otras) por los detectores infrasónicos del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares, pero tan lejana que no se pudo cuantificar la potencia. En todo caso, con 19 y 21 horas de antelación, habría dado tiempo de proteger, evacuar o al menos alertar a la gente si se hubieran dirigido a regiones habitadas. ¿Ves cómo sí que podemos?

Lamentablemente, son los únicos. No hay medios para escudriñar el suficiente cielo durante el suficiente tiempo. En 2002 se nos colaron los de Vitim (Rusia) y el Mediterráneo Oriental, este último con la potencia de la bomba de Nagasaki. En 2009 el de Sulawesi (Indonesia), que también liberó entre 10 y 50 kilotones. En 2012 el de Sutter’s Mill, sobre California (Estados Unidos) con 4 kilotones. En 2013, el de Chelyábinsk, con su potencia explosiva en la categoría de un misil balístico intercontinental, por fortuna dispersada a gran altitud. Alguno que no nos dio sólo lo detectamos cuando ya se iba, como 2002 MN, con 73 metros de diámetro. 73 metros bastan para generar varias decenas de megatones.

Por simple probabilidad, estos objetos tienden a hacer impacto en zonas despobladas porque la mayor parte de la Tierra está, básicamente, deshabitada. Mares y océanos cubren más del 70% de su superficie. Los desiertos fríos y cálidos suponen una tercera parte de las tierras emergidas. Hay regiones inmensas, como la Rusia Asiática, con muy pocos habitantes. Sin salir de España, en el donut situado entre las costas y Madrid no son raras las densidades de población por debajo de veinte e incluso de diez habitantes por kilómetro cuadrado. Los humanos tendemos a concentrarnos en unas áreas determinadas por una diversidad de razones socioeconómicas e históricas, así que la mayoría de cosas que ocurren en la Tierra no nos dan, o nos dan relativamente poco.

Fragmento del meteorito de Chelyábinsk recuperado en el lago Chebarkul.

Fragmento del meteorito de Chelyábinsk recuperado en el fondo del lago Chebarkul, a unos 70 km de la ciudad. Se trata de una condrita LL (baja en hierro y metales), menos común que las condritas H (altas en hierro) que he utilizado para ilustrar el impacto de este post. Imagen: © RT.

Pero por ese mismo motivo, existen algunas regiones donde la densidad de población es muy alta, a veces extremadamente alta. En el Sur de Asia viven 400 personas por kilómetro cuadrado. En Europa Occidental hay países que superan las 300 e incluso se acercan a 500, como Holanda. Lo mismo ocurre en algunos estados norteamericanos. Bangladesh roza los mil. El área metropolitana de Madrid los supera. La de Tokio anda por 9.000.

Y un día de estos, podemos encontrarnos con uno malo. Digamos una condrita, que son los más comunes, de entre 50 y 150 metros de diámetro, con una masa en el orden de los dos millones de toneladas. Que estalle a baja altitud sobre una región densamente habitada, o incluso llegue a entrar en contacto con la superficie, entera o a cachos. Como suele decirse, la cuestión no es si esto sucederá, sino cuándo: antes o después de que aprendamos a detectarlos y tomar medidas al respecto. Si es antes, lo vamos a lamentar. Entre otras razones, porque esa región densamente habitada puede ser la tuya, o la mía.

Internet está llena de aplicaciones de esas divertidas para romper cosas. Como antes ya vimos una para calcular explosiones atómicas, ahora vamos a suponer que nuestra condrita llega a golpear el suelo y utilizaremos esta otra de la Universidad Purdue y el Imperial College de Londres. Digamos que tiene cien metros de diámetro, con una densidad normal para las condritas de 3.300 kg/m3, y llega a la misma velocidad que el de Chelyábinsk: aproximadamente 19,2 kilómetros por segundo. Pero esta vez va a entrar con un ángulo más acusado: 45º. Para que no se me enfade nadie imaginaremos también que atiza justo aquí al lado de mi casa, en Valencia, cuyo suelo es esencialmente sedimentario.

Efectos del impacto de una condrita de 100 m de diámetro en la ciudad de Valencia.

Efectos del impacto de una condrita de 100 m de diámetro en la ciudad de Valencia, con indicaciones de sobrepresión. Círculo negro: cráter de impacto, 480 -> 360 metros de profundidad. Círculo sobre 20 psi (138 kPa): destrucción total, incluso de las estructuras reforzadas de hormigón armado; mortalidad del 100%. Círculo de 20 a 10 psi (69 kPa): destrucción generalizada de las estructuras residenciales, industriales y análogas; mortalidad superior al 90%. Círculo de 10 a 3 psi (>20 kPa): daños, lesiones y mortalidad entre el 5% y el 90% por derrumbamientos y proyectiles. Círculo de 3 a 1 psi: daños, lesiones y mortalidad dispersa (< 5%) por pequeños derrumbamientos y proyectiles. Mapa: © Google Maps. (Clic para ampliar)

Este objeto llega con una energía de unos 76 megatones. Sin embargo, al penetrar en la atmósfera terrestre, comienza a fragmentarse y ralentizarse. Se rompe a aproximadamente 53.000 metros de altitud y llega a tierra menos de cinco segundos después en pedazos que aún viajan a 8,9 km/s, o sea 32.000 kilómetros por hora, más de seis veces más rápidos que la bala más veloz. La energía efectiva de impacto son 16,2 megatones, por encima de Castle Bravo.

A menudo los meteoritos hacen impacto de buena mañana, o sea entre la medianoche y el mediodía. Este curioso hecho se debe a que el “lado matutino” de la Tierra coincide con el sentido de avance alrededor del Sol y los meteoritos no suelen “caer” realmente, sino que más bien los embestimos nosotros. Un objeto celeste tiene que traer una trayectoria un poco peculiar para darnos por detrás, en el “lado vespertino.” Sucede, pero menos. Así que supondremos que el impacto se produce en torno a las cinco o las seis de la mañana, cuando los niños aún duermen. Por piedad, y eso.

Se formaría un cráter momentáneo de 1.360 metros de diámetro y 480 de profundidad. En mi zona eso es un diámetro de unos veinte bloques de edificios, más buena parte del casco histórico. Ahí dormimos o nos estaríamos levantando unas 75.000 personas, que resultaríamos pulverizadas al instante junto con nuestras viviendas. Después los bordes del cráter colapsarían hasta alcanzar los 1.700 metros de diámetro, donde pueden residir fácilmente otras 25.000. Ya tenemos los primeros cien mil muertos.

Pero la catástrofe no ha hecho más que comenzar. En los impactos con una velocidad final inferior a 12 km/s no se produce esfera ígnea (fireball) ni efectos térmicos significativos (una diferencia notable con las armas nucleares o los impactos a mayor velocidad), así que vamos a evitarnos buena parte de los quemados. Por el contrario, la onda de choque es brutal, con una sobrepresión superior a las 20 psi (aprox. 138 kilopascales) en cinco kilómetros y pico a la redonda. Esta es la sobrepresión que se considera necesaria para derribar o dañar irrecuperablemente las construcciones sólidas de hormigón reforzado, matando a todo el mundo. Ese círculo de 10 km de diámetro cubre la ciudad de Valencia entera más media docena de localidades periféricas. Eso suma unos 900.000 muertos en los primeros quince segundos. Olvídate de la horchata de Alboraia. (En Madrid, por ejemplo, equivaldría al perímetro de la M-30; y en Barcelona, al círculo de Hospitalet de Llobregat a Sant Andreu, pasando por Horta-Guinardó).

Sin embargo, 10 psi (69 kPa) suelen ser suficientes para reventar los edificios corrientes y sacar a todos los que hay dentro a cachos por las ventanas. Con nuestro meteorito, este efecto se extendería hasta los 7,5 km, barriendo buena parte del área metropolitana de Valencia hasta más o menos el aeropuerto de Manises en unos veintitrés segundos. (En Madrid sería el círculo de la M-40 y en Barcelona, desde Cornellà hasta Santa Coloma) Por ahí comenzarías a encontrar a los primeros heridos, graves.

Impacto de cristal sobre pared de cemento a 2.200 metros de la detonación de Hiroshima (aprox. 3 psi.)

Esto es lo que le hizo un trozo de cristal a una pared de cemento situada a unos 2.200 metros de la detonación de Hiroshima (sobrepresión estimada en ese punto: 3 psi; velocidad del viento: 165 km/h). Imagínate lo que pasa si le da a una persona. Objeto: Museo Memorial de la Paz de Hiroshima.

La mortandad y los derrumbamientos generalizados se extenderían hasta los catorce kilómetros de distancia, cuando el pico de sobrepresión cae por debajo de las 3 psi (20,7 kPa). Zonas residenciales como las de Torrent o La Cañada, con sus chalés de no muy alta resistencia y sus bosquecillos listos para convertirse en proyectiles, se encuentran en esta zona. Más allá hallarías sobre todo heridos por cristalería y el colapso de construcciones viejas o de pobre calidad, como muros o cosas así, igual que en Chelyábinsk. Sin embargo, ese círculo mortífero de catorce kilómetros de radio cubre gran parte del área metropolitana de Valencia, donde vivimos aproximadamente 1.600.000 personas. Según los datos que estamos manejando, hablaríamos de como un millón de muertos y otros 300.000 heridos o así, suponiendo que no atice en plenas Fallas o algo por el estilo. Es decir, una matanza cuatro veces mayor que la del tsunami del Océano Índico de 2004, comparable a la del genocidio de Ruanda. En menos de un minuto.

He elegido Valencia no sólo para que no se me enfade nadie (o se me enfaden todos mis vecinos), sino también porque es una ciudad mediana bastante característica. No es el peor caso imaginable. En Valencia hay áreas de intensa urbanización mezcladas con otras menos densas e incluso zonas de –lo que va quedando de– huerta. Además, es un territorio llano, lo que facilitaba los cálculos. :-P Pero vamos, que no quería ponerme tremendista del todo y tal. Evidentemente, el caso peor sería un impacto de estas características en o sobre una gran conurbación densa y muy poblada, donde nos iríamos a los tres o cuatro millones de muertos.

No sólo eso. Si el efecto físico de las grandes explosiones en o sobre las áreas habitadas está muy bien estudiado a raíz de la Guerra Fría, su impacto socioeconómico sobre la economía regional y nacional es menos conocido. Por los bombardeos estratégicos de la Segunda Guerra Mundial y otras grandes catástrofes sabemos que se produce un intenso empobrecimiento de las comarcas circundantes y una caída más o menos proporcional del PIB nacional. En todo caso, una catástrofe de primera división.

Se puede aducir que la probabilidad de un impacto de estas características es baja. Es cierto: en toda la historia escrita, sólo parece haber ocurrido en ese caso chino que te contaba más arriba. Sin embargo, es una probabilidad real. No para dejar de dormir por las noches, pero tampoco para tomársela en broma, porque un posible millón de muertos no son ninguna broma. A mí, al menos, me resulta preocupante.

Y cabreante, porque los programas para detectar estos cuerpos celestes con tiempo para alertar o evacuar a la población no son realmente caros. El Catalina Sky Survey que he mencionado varias veces a lo largo de este post como uno de los mejores detectores de objetos peligrosos en la actualidad consume un presupuesto anual de poco más de un millón de dólares, por cuenta de la NASA. Sí, unos 750.000 euros, una miseria. El más ambicioso Pan-STARRS requiere unos diez millones de dólares al año. Para cualquier economía desarrollada, calderilla ínfima. Evitaré las comparaciones con los salvamentos de bancos, autopistas y demás por no hacerme mala sangre. El caso es que aquí estamos, abiertos de patas ante lo que el cosmos nos quiera mandar, porque así están las cosas y por lo visto nos parece bien.

Daños causados por el superbólido de Chelyábinsk en el Teatro Dramático de la ciudad.

Daños causados por el superbólido de Chelyábinsk en el Teatro Dramático de la ciudad. En total, 1.491 personas necesitaron asistencia médica por causa de los cristales, entre ellas 311 menores de 14 años; hubo que hospitalizar a 112. Una mujer de 52 años tuvo que ser trasladada a Moscú con lesiones espinales. Foto: Nikita Plekhanov vía Wikimedia Commons.

 

La profesora Yulia Karbysheva de Chelyábinsk.

La profesora Yulia Karbysheva (en la foto), al ver el potentísimo destello en el cielo, mandó a sus 44 alumnos de 4º de Primaria en la escuela nº 37 de Chelyábinsk “agacharse, cubrirse y mantenerse” bajo los pupitres (lo que en EEUU llaman “duck and cover”, la maniobra estándar de protección básica de emergencia en caso de ataque nuclear). Cuando llegó la onda de choque ninguno de sus alumnos resultó herido pero ella, que se había quedado en pie, sufrió varios cortes que le afectaron a un tendón. Por fortuna, se recuperó de sus lesiones. Foto: © Agencia Dostup1, Rusia.

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54 comentarios

  1. Gustavo dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 17:58

    Excelente artículo.

    La realidad es que es inexplicable los bajos presupuestos necesarios no solo para cosas como esta, si no incluso para ayudar personas con dificultades en nuestro entorno y aún así se prioriza bancos y autopistas.

    Igual el bólido debería caer en la cabeza de algunos políticos ……. es broma o no tan broma.

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 20:02

      Lo mejor de todo es que ni siquiera hace falta instalar grandes observatorios. Requiere medios sofisticados (sobre todo en las cámaras y sus interconexiones) pero los telescopios y demás son relativamente vulgares (y varias de las redes utilizan telescopios ya existentes.) Por eso sale tan barato.

      Un saludo a ti. :-)

      • El 8 de Abril de 2014 @ 23:57

        Yuri!!!! Cuánta emoción!!!

        Amigo mío, no me conoces, pero déjame decirte que te extrañaba un montón!

        Casualmente volví a entrar a tu inigualable página para leerle a mi sobrina pequeña tus artículos “Esta es tu dirección”, “Esta es tu herencia” y “Esta es tu naturaleza”… Sorpresa mayúscula!!: Tienes varios escritos nuevos!!

        Mis sobrinitos y yo te leemos y admiramos… GRACIAS.

        • Yuri dijo,
          El 9 de Abril de 2014 @ 0:36

          Estimado Eduardo: muchas gracias por tus amables palabras. :-) Justamente esa serie la escribí pensando en qué le contaría yo a la gente más jovencita si no me quedara tiempo para contarles mucho más. Eso y las seis citas con las que arranqué este blog ( http://lapizarradeyuri.blogspot.com.es/2009/07/seis-citas-para-un-blog.html ) son las cosas con las que yo intentaría utilizar mis últimas horas si, por así decirlo, estuviera llegando el meteorito grande. Me alegra saber que cumple su propósito. ;-)

          Pero como de momento no viene ninguno, seguiré dando la brasa mientras pueda. :-D

          Un abrazo y, de nuevo, muchas gracias a vosotr@s.

  2. Luis dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 18:13

    Felicitaciones una ves mas Yuri.

    Y no solo tu, yo también no puedo dejar de molestarme porque como es que con tan bajo presupuesto esto no le importe a casi nadie????

    Como siempre tus datos que aportas son de un gran valor Yuri.

    Saludos.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 20:03

      Pues porque nunca pasa nada hasta el día en que pasa, como siempre. Luego todos se echan las manos a la cabeza y que cómo no habíamos tomado medidas y tal. :-/

      Muchas gracias y saludos. :-)

  3. Szykor dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 18:45

    Me parece un tema apasionante y es realmente ridículo que no se dedique el poco dinero necesario, comparado con otras cosas, para descubrir estos cuerpos y estudiar su trayectoria.

    Yo creo que suceden con mayor frecuencia de lo que nos dice la historia porque la mayor parte del planeta está deshabitado y porque hasta la segunda mitad del siglo XX el ser humano no ha estado tan comunicado ni lo que pasaba en el cielo tan vigilado, ya ni cuento anteriormente al siglo XV. Del que me gustaría tener más información es del de Jilin (China, 8 de marzo de 1976), del que se han recuperado 4.000 kg por lo que no debió ser pequeño, y más recientemente se han recuperado 1.100 kg del de Kunya-Urgench (Turkmenistán, 20 de junio de 1998), del que tampoco sé la potencia que pudo tener. En los años 30 del siglo pasado se habla de “dos tunguskas sudamericanos” uno en Brasil el 13 de agosto de 1930 y otro en la Guayana Británica el 11 de diciembre de 1935, de los que tampoco se saben datos exactos, pero el de Brasil parece haber sido mayor que el de Cheliábinsk.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 19:59

      Es cierto que el registro histórico es necesariamente pobre, y eso sin mencionar los que impactaron mar adentro. Sin embargo, hoy en día, es improbable que una explosión de gran potencia pase desapercibida gracias a los detectores infrasónicos de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, mencionados en el post, mas otros medios como los satélites de reconocimiento terrestre.

      Un cordial saludo. :-)

  4. fm dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:06

    Muy bueno el artículo, pero yo que soy andaluz me preocuparía más que un tsumami como el de Lisboa de 1755 en el Golfo de Cádiz “abofetease” toda la costa dede el cabo de San Vicente hasta el estrecho de Gibraltar (Algarve, Huelva y Cádiz). Y aquí ni hay sirenas ni flechitas para indicar adonde hay que refugiarse “ni na de na”. ¿que opina vd. señor Yuri?

  5. Ramón dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:24

    No se mucho de ésto, pero me parece que si consideramos un punto central como el lugar más cercano en el momento de la explosión, la capacidad de causar daños en ese punto no es inversamente proporcional a la distancia, sino al cuadrado de esa distancia i se distribuye sobre un casquete de acuerdo con esa misma proporción.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 19:29

      Es cierto, he usado “proporcional” en sentido laxo. Lo he hecho así porque, en la práctica, tampoco obedece exactamente al cuadrado de la distancia; debido a una diversidad de fenómenos, las ecuaciones que definen los efectos de una explosión de estas características son algo más complejas. Ahora lo corrijo para mayor rigor. Y gracias. :-)

      • Ramón dijo,
        El 8 de Abril de 2014 @ 19:30

        De nada, simplemente lo estaba leyendo y se me ha ocurrido. :-)

        • Yuri dijo,
          El 8 de Abril de 2014 @ 19:31

          Nada, toda la razón. Corregido y gracias de nuevo. :-)

  6. Ramón dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:29

    Perdón, escribo desde Cataluña y en catalá la conjunción copulativa que en castellano es “y”, se escribe “i”. Por eso debe decir: “…distancia y se distribuye…”

    Y una aclaración: quiero decir “esa misma proporción respecto al punto central de impacto”

  7. juanma dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:35

    Gran artículo. Si nos ponemos en el caso de una ciudad media como Valencia… ¿cuanto tardaría en evacuarse?. ¿Se podría detectar la amenaza con tiempo suficiente?.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 19:54

      En el estado actual de los sistemas de detección y su certidumbre del área de impacto, iría muy, muy justo. En principio, si se hace bien y organizadamente, una ciudad mediana de en torno al millón de habitantes se puede evacuar al 90% en menos de 24 horas y totalmente, con toda seguridad, en menos de tres días. Pero si el impacto es inminente, se puede indicar a la población que baje rápidamente a sótanos, garajes, túneles del metro y demás estructuras subterráneas de menor riesgo ante inundación o explosión. Eso reduciría muchísimo la mortalidad (son como “refugios antiaéreos improvisados”) al estar menos expuestos a la onda de choque directa (habría gente que quedaría sepultada por los escombros, claro, pero mejor arriesgarse que recibir el impacto directo).

      Hablando de objetos “pequeños” como los mencionados en este post, salvo coincidencia afortunada, no, no existen los medios para detectar la amenaza y calcular precisamente el área de impacto con precisión y antelación suficiente. De hecho, lo más probable es que nos atizase sin previo aviso, como en Chelyábinsk o todos los demás indicados en el post.

      Y un saludo y gracias. :-)

  8. Oso Negro dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:36

    Antes de que nos maten los meteoritos ya nos habremos exterminado los unos a los otros.

  9. nina dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 19:49

    Siempre leo con m ucho interés todo lo que escribes, me encanta tu manera de narrarlo, tan entretenida.

    Por cierto, denttro de nada tendré tu libro, ya te contaré. Saludos.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 19:55

      Pues muchas gracias, Nina. :-)

  10. Eladio Lestrove dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 20:09

    Magnífico, Yuri.
    Magnífico artículo, gracias. Sólo una “pega”: mi mujer me ha mirado muy mal cuando le he explicado que estaba probando el efecto de armas nucleares contra el área metropolitana de Coruña.
    “Estáis todos locos” -ha proclamado.
    A lo mejor tiene algo de razón.

    • Yuri dijo,
      El 8 de Abril de 2014 @ 20:24

      JAJAJAJAJAJAJA X-DDDDDD

      No… nada… es que… euh… he tenido alguna experiencia similar. :-D

      Un saludote. ;-)

  11. Francisco Martín dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 22:48

    Me ha hecho pensar en Génesis, el artefacto que generaba vida en Star Trek II. Sería infinitamente más alentador un simulador así que no el de la destrucción subsiguiente al que dejaría atrás la Tzar bomba, que fue la que dejé caer sobre una ciudad. No voy a decir cual.

    • Yuri dijo,
      El 9 de Abril de 2014 @ 0:38

      Mira, ese no lo conocía. Pero lo voy a conocer. ;-)

      Un saludo y gracias.

  12. Bernardo Escobar dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 23:10

    ¡Saludos, Yuri!

    Siempre es un placer enriquecedor leer tus aportaciones al acervo colectivo.

    ¿Sabes? Mañana mércoles me voy a dar el gustazo de encargar tu libro. Creo que he sido bueno conmigo mismo y me voy a recompensar.

    También he pensado que de ahora en adelante será nuestro regalo para nuestros familiares y amigos.

    Un saludo afectuoso, cuídate mucho y que la suerte te acompañe.

    • Yuri dijo,
      El 9 de Abril de 2014 @ 0:38

      Pues se agradece, hombre, ya lo creo que se agradece, que buena falta hace en estos tiempos. ;-)

      Un saludo fuerte y lo mismo te deseo.

  13. Guillermo dijo,
    El 8 de Abril de 2014 @ 23:27

    Muchisimas muchisimas muchisimas gracias por volvernos a hacer disfrutar con semejantes articulazos. No sabes como he disfrutado leyéndolo, por supuesto, grandísimo trabajo con los cálculos y la documentación.

    Saludos y un abrazo!

    • Yuri dijo,
      El 9 de Abril de 2014 @ 0:37

      Saludos y muchas gracias a ti. :-)

  14. Pedro dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 1:10

    Lo divertido será cuando pase. Sinceramente, me aburre pensar en ello sin que ocurra…

  15. suco dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 1:34

    Con lo que hemos gastado en salvar los bancos podríamos plantar un gallego en marte… :(

  16. Luis dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 3:29

    Magnífico post, Yuri, y un hurra por la maestra Yulia Karbysheva, que supo estar a la altura para proteger a sus niños y niñas.

  17. Mario dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 6:05

    Excelente Yuri, ‘as usual’.

    Todo esto me ha recordado al otro día, cuando estaba yo salseando con mi teléfono (Android) y descubrí un menú nuevo para mí: Ajustes/Más/Alertas de emergencia. Resulta que muchos ya tenemos en nuestro móvil un sistema de alerta temprana (activado por defecto) para avisarnos en caso de desastre inminente (enlace relacionado: http://www.fema.gov/wireless-emergency-alerts)

    Y esto también me recordó un vídeo que vi tras el terremoto del 11 de marzo de 2011, en Japón, donde se veía la pantalla de un señor trabajando en su ordenador, al que le aparece una ventana con un mapa de Japón mostrando el epicentro del terremoto, y ¡¡¡UNA CUENTA ATRÁS!!! (indicando cuánto faltaba hasta que se sintiera el terremoto en su mayor gloria). Acojonante tecnología (la de detección, predicción y difusión). Enlace al vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=n-FMpNBfna8

    Extrapolando esto a los meteoritos, alguien (no sé cuándo, pero sucederá cuando algún gobierno se decida a poner la pasta) programará un sistema que, sin intervención humana (por la necesaria rapidez), muestre en las pantallas de los futuros afectados, un aviso para que se metan en garajes y refugios ante la inminente caída de una roca espacial. Pero como nadie habrá visto antes tal aviso (por la poca frecuencia con que sucede tal evento), pensaremos que es un SPAM muy currado, y moriremos achicharrados mientras buscamos en Google información sobre tal anuncio.

    Un abrazo Yuri!

  18. El 9 de Abril de 2014 @ 9:22

    Yuri, desde el sur del sur, desde Montevideo te quiero agradecer por el magnífico material que públicas aquí y en -por allí te descubrí- tu blog.

    Desde mi niñez con Sagan y su “Cosmos” no disfrutaba de una lectura de divulgación científica tan amena como rigurosa.

    Si algún día te apetece algún “asadito” a la derecha del río de la plata, no dudes en dejarte invitar.

    Excelente trabajo. De nuevo, gracias.

  19. Cristobal dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 10:35

    Leyendo este artículo me he preguntado: ¿qué habría pasado si este meteorito hubiera caído durante alguna de las fases más delicadas de la Guerra Fría? este suceso puede confundirse fácilmente con una explosión de una bomba atómica (aunque sin la radiación) dado que en aquellos momentos la actitud tanto de americanos como de soviéticos era de “si me atacan, primero contraatacar rápidamente, luego preguntar” esto podría haber ocasionado fácilmente la tercera guerra mundial.

  20. Eorlanrod dijo,
    El 9 de Abril de 2014 @ 14:33

    Hola Yuri,
    Enhorabuena por el post y por todo el blog. Es muy interesante.
    Quería preguntarte si todos los meteoritos que caen a la tierra son susceptibles de explotar y si afecta su composición a esto.
    Por otro lado, ¿qué es lo que les hace explotar? ¿un proceso de fisión o fusión por el calor generado durante la entrada en la atmósfera? ¿Todos los elementos pueden fusionar/fisionar bajo condiciones adecuadas de temperatura?

    Un saludo y gracias por adelantado.

  21. DarkSapiens dijo,
    El 10 de Abril de 2014 @ 13:13

    Muchísimas gracias por escribir esto. Esta entrada aparte de estremecedora es magistral, Yuri. Pero eso último suele darse siempre en todo el contenido de este blog, así que no hacía falta repetirlo :)

    Comentaba para hacer un pequeño apunte sobre las tecnologías y observatorios para detectar estas amenazas con antelación. Y es que, aunque sean más baratos, sólo con observatorios terrestres nos va a ser prácticamente imposible detectar una buena parte de los asteroides potencialmente peligrosos porque éstos podrían pasarse bastante tiempo más cerca del Sol que nosotros o incluso al otro lado del mismo:
    http://laorillacosmica.blogspot.com.es/2008/12/buscando-bajo-la-farola-deteccin-de.html

    Y desde tierra simplemente no podemos observar durante el día. Necesitamos observatorios espaciales dedicados y situados o bien en nuestra órbita pero con varios meses de desfase, o en órbitas como la de Venus mirando “hacia afuera”, como el Sentinel propuesto por la fundación B612:
    http://danielmarin.naukas.com/2012/06/28/sentinel-un-telescopio-privado-para-proteger-a-la-tierra-de-asteroides/
    Éste además tiene la ventaja añadida de observar en el infrarrojo, de modo que se le escaparían muchos menos cuerpos de bajo albedo.

    Pero claro, estamos en las mismas: la falta de financiación. Como la fundación B612 funciona con donaciones, pues trataré de contribuir dando a conocer el proyecto a más gente…

    Un saludo :)

  22. Xabik dijo,
    El 10 de Abril de 2014 @ 13:56

    Hola Yur,

    Siempre un placer leerte. Hoy mismo he visto esta noticia en un periódico generalista:

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/09/actualidad/1397070069_606558.html

    Por cierto, intentaré comprar su libro aunque esté en el extranjero

    Saludos

  23. @Miquelodeon dijo,
    El 10 de Abril de 2014 @ 14:45

    Ei, Yuri! Encantado de leerte, como siempre. Pero hoy vengo con una preguntita.

    Hay alguna manera de calcular el riesgo matemático de que un meteorito como el que describes se nos cuele y arme la catástrofe que cuentas? Lo digo porque quizás sería interesante compararlo numéricamente con otras catástrofes -naturales como tsunamis, terremotos, tempestas tropicales, huracanes… o artificiales como catástrofes civiles nucleares, derrumbes de presas o rascacielos, accidentes de transporte aéreo, marítimo y terrestre, el tabaco, y demás- para poder poner en perspectiva, tanto el meteorito, como las cosas que provocamos nosotros. Como me conoces, supongo que sabes por dónde voy.

  24. Sergio B dijo,
    El 10 de Abril de 2014 @ 17:15

    Muy buen articulo, siempre es sorprendente el trabajo de documentacion que realizas.

    De todas formas, me sorprende la conclusion, con lo calculador que sueles ser. Yo tengo la impresion de que esa inversion de “calderilla” en investigar posibles meteoritos, salvaria muchas mas vidas dedicados a investigacion medica, a pagar vacunas o quiza a luchar contra el hambre. Con todo, esta claro que deberia dedicarse la “calderilla” para esto, igual que probablemente se deberia dedicar mas dinero para el resto, pero tampoco tengo claro que ese deberia sea tan definitivo. Es una vision moral bastante falsa que un millon de personas valgan mas que una, sobre todo si es la nuestra, ya que a todos nos importa mas que se nos muera un familiar que que se mueran millones de ninos de hambre en el mundo (o de lo que sea). Yo creo que si cuentas las remotas posibilidades de que caiga en una zona densamente habitada por las pocas probabilidades de que esa zona densamente habitada sea la tuya, es bastante logico que nos importe casi nada, excepto cuando nos ponemos en plan capitan social a lamentar la muerte de cualquier otro ser humano, cuando creo que mas de uno piensa que somos los afortunados herederos de la peste negra, que limpio bastante europa y dejo a nuestros ancestros librarse bastante de la miseria generalizada e iniciar felices nuevas epocas.

    Claro que eso tiene poco que ver con los meteoritos estos y me he ido tres pueblos por las ramas, claro que tampoco tiene mucho que sentido al explicar el superbólido de Chelyábinsk y aprovechar para hechar pestes sobre la humanidad. Los grandes estan controlados, el resto es cuestion de ir tirando mas y mas dinero, por que supongo que a menor tamano probablemente el coste aumenten bastante, asi que en algun momento hay que poner una linea. No gastar 10 millones al ano para controlar cosas que tienen una posibilidad bastante remota de matar 1 millon de personas, me parece una linea razonable, por que podriamos acabar pidiendo que nos gastaramos todos los recursos del planeta en tener controlados todos los asteroides que podrian llegar a darle a alguien en la cabeza y partirsela, lo que podria considerarse un poco paranoico.

  25. Juan dijo,
    El 10 de Abril de 2014 @ 20:42

    Supongo que ya estás al tanto, pero bueno lo digo por si algún lector está interesado: El programa SSA-NEO de la ESA, aunque no “apunta” a detectar impactos inminentes, parece ser que tendría más precisión al catalogar esos objetos que moran en las profundidades celestiales… si no anduviera también muy corto de presupuesto.

    http://www.esa.int/Our_Activities/Operations/Space_Situational_Awareness/Near-Earth_Objects_-_NEO_Segment

  26. El 11 de Abril de 2014 @ 23:36

    Lo que viene a confirmar que, por simple estadística de extensión de países, Rusia tiene más probabilidades de posibles “encuentros en la tercera fase” que EEUU con toda su pléyade de lunáticos “abducidos”, un fenómeno social tristemente famoso en occidente, fenómeno que no se da mucho entre los rusos, quizás porque no tienen tanta cobertura mediática…

  27. lombardi dijo,
    El 12 de Abril de 2014 @ 21:06

    Nada mas frío y lúgubre que vivir en una ciudad cegada al firmamento por la polución lumínica o el smog .
    Belleza, estupor y asombro
    Incluso en esos bólidos que pueden ser el casi fin.
    Yuri, gracias.

  28. Carlos dijo,
    El 13 de Abril de 2014 @ 0:24

    Ese día falleció mi hijita, en un Hospital concertado ahora rescatado, desde entonces busco señales que me ayuden a comprender…he comenzado a leer la noticia relevante del bólido coincidente con la fecha y me he estremecido. Pero volviendo a la racionalidad, excelente entrada, como siempre.

  29. maribel dijo,
    El 13 de Abril de 2014 @ 17:05

    Muy bueno. Como siempre.
    No sé de dónde sacas tiempo pero estamos todos agradecidos de que lo encuentres.
    Dime dónde puedo adquirir tu libro en formato pdf, porfa.
    Un beso.

  30. Alejandro dijo,
    El 14 de Abril de 2014 @ 22:58

    Extraordinario, as usual!.

    Muchas gracias Yuri.

  31. jose dijo,
    El 15 de Abril de 2014 @ 12:17

    Gran entrada como siempre, felicidades. Tengo una duda, por que explotan los meteoritos antes de llegar al suelo? Entiendo que en la entrada en la atmosfera se frenen, y se desintegren liberando energia, y que cuando choquen contra el suelo a tales velocidades, creen una onda de choque bestial. Pero explotar antes de llegar a la superficie? Tiene algo que ver la composicion del meteorito, o cualquiera puede explotar por efecto de la velocidad/temperatura/lo que sea?

    Muchas gracias

  32. miguel dijo,
    El 15 de Abril de 2014 @ 18:34

    yuri muchas gracias por tu vuelta y por los interesantísimos artículos y gracias también por el trabajo que te tomas, que es impresionante, y que ayuda a muchos a comprender mejor la realidad; a mi por ejemplo me sirve como motivación particular para aprender cosas, todo tipo de cosas

    hay mucha información sobre el conflicto actual en ucrania, personalmente me gustaría leer tus opiniones y pensamientos sobre qué ocurre en todas las capas de esta situación tan compleja y al mismo tiempo inquietante por el cambio de rumbo de los movimientos internacionales

  33. Pacou dijo,
    El 16 de Abril de 2014 @ 13:48

    Muy contento de volver a leerte.
    –Ahora perdona el atrevimiento y el off-topic, pero (por si tienes tiempo para revisarlo) en el artículo de las pollas faltan ídems.

  34. Lamastelle dijo,
    El 17 de Abril de 2014 @ 17:51

    Como decía Clarke:

    A las 9.46 (meridiano de Greenwich) de la mañana del 11 de septiembre, en el verano
    excepcionalmente hermoso del año 2077, la mayor parte de los habitantes de Europa
    vieron aparecer en el cielo oriental una deslumbrante bola ígnea. En cuestión de
    segundos se tornó más brillante que el sol y al desplazarse en el cielo – al principio en
    completo silencio – iba dejando detrás una ondulante columna de polvo y humo.
    En algún punto sobre Austria comenzó a desintegrarse produciendo una serie de
    explosiones, tan violentas que más de un millón de personas quedaron con los oídos
    dañados para siempre. Estas fueron las afortunadas.
    Desplazándose a cincuenta kilómetros por segundo, un millón de toneladas de roca y
    metal cayó sobre las llanuras al norte de Italia y destruyó con una llamarada de segundos
    la labor de siglos. Las ciudades de Padua y Verona fueron barridas de la faz de la Tierra;
    y las últimas glorias de Venecia se hundieron para siempre en el mar cuando las aguas
    del Adriático avanzaron atronadoras hacia tierra después de aquel golpe fulminante
    venido del espacio.
    Seiscientas mil personas murieron, y el daño material se calculó en más de un trillón de
    dólares. Pero la pérdida que significó para el arte, la historia, la ciencia – para el género
    humano en general por el resto de los tiempos estaba más allá de todo cálculo. Era como
    si una gran guerra hubiese estallado y se hubiese perdido en una sola mañana, y pocos
    pudieron sentir algún placer por el hecho de que, mientras el polvo de la destrucción se
    depositaba, el mundo entero presenció durante meses los más espléndidos amaneceres y
    ocasos que se recordaban desde el Krakatoa.

  35. lombardo dijo,
    El 21 de Abril de 2014 @ 10:19

    Yuri: otro superbólido ” cae ” en Rusia !

    • Yuri dijo,
      El 21 de Abril de 2014 @ 21:38

      Cierto. En esta ocasión, en la península de Kola, área de Múrmansk. Por si alguien quiere verlo:

      https://www.youtube.com/watch?v=_EcjeFqxv6Y#t=13

      (Suerte que en Rusia todo el mundo lleva dashcam en el coche… ;-) )

  36. Fran dijo,
    El 2 de Mayo de 2014 @ 23:51

    Vaya gustazo de artículo… muchas gracias otra vez!!

23 Trackbacks \ Pings

  1. Abril 8, 2014 @ 17:38

    […] El inquietante superbólido de Chelyábinsk […]