Cuando Suiza quiso su bomba atómica y tuvo un siniestro nuclear

«Una instalación como la Central Nuclear de Lucens no estalla, porque no puede estallar.»
Hans Streuli, ex-Presidente de la Confederación Helvética y de la
Sociedad Nacional para la Promoción de la Energía Atómica, 1962. (NGA GVP 26/06/1962, pág. 7)

Antigua central nuclear experimental de Lucens, siniestrada el 21/01/1969.

Cuarenta y dos años después del siniestro que obligó a su cierre, los niveles de contaminación radiactiva en el agua de drenaje de la antigua central nuclear experimental de Lucens (Suiza) aumentaron inesperadamente de 15 Bq/l a 230 Bq/l durante el invierno de 2011 a 2012. Aunque muy por debajo del nivel considerado seguro por las autoridades helvéticas (12.000 Bq/l), el hecho de que ocurriera pocos meses después de los accidentes nucleares múltiples de Fukushima, su proximidad a la fuente de las aguas minerales Henniez-Nestlé y el peligro para la riqueza agropecuaria y vitivinícola local despertaron no poca inquietud en la zona. El agente contaminante era, en su mayor parte, tritio radiactivo. Los niveles volvieron a la normalidad durante la primavera de 2012 sin causar mayores problemas. Por el momento no se han establecido públicamente las razones de esta incidencia. Datos: Oficina Federal de Salud Pública de la Confederación Helvética. Foto: J. P. Guinnard.

A finales de 2011, una persona se me acercó con unas hojas impresas de un foro de Internet para decirme:

–Eh, Yuri, mira esto. Está llegando a Suiza la radiación de Fukushima. Se han multiplicado por quince los niveles de radiactividad en el agua.
–¿Sí? –contesté con no poca displicencia, pues ya llevaba escuchadas unas cuantas de esas.
–No pongas esa cara, hombre. Son mediciones oficiales, míralo tú mismo.
–¿Pero cómo se va a multiplicar por quince la radiación a diez mil kilómetros de distancia? A ver, déjame ver. ¿La Broye? ¿Dónde c*** está esto?
–Aquí pone que entre el cantón de Vaud y el de Friburgo.
–¿El cantón de Vaud…? –recordé, vagamente– Ah, no, entonces esto no viene de Fukushima. Será todavía por aquel accidente nuclear que tuvieron.

Mi interlocutor se sorprendió:

–¿Un accidente nuclear? ¿En Suiza? ¿Cuándo?
–Allá por 1969, en Lucens. Bueno, en realidad nunca ha quedado claro si fue un accidente o un incidente muy grave. Pero se les fue un reactor como su p*** madre. Así que yo lo llamo “el siniestro nuclear de Lucens“. Por suerte estaba metido dentro de una caverna, que si no…
–Vaya, no me lo imaginaba de los suizos. ¿Y cómo fue eso?
–Verás, el caso es que querían hacer bombas atómicas y…
–¡¿Que Suiza quería hacer bombas atómicas?!
–Pues… eh…

Suiza atómica.

Paul Scherrer

El profesor Paul Scherrer (1890-1969) del ETH-Zúrich fue el “padre” de la energía atómica en Suiza. Foto: © Association suisse pour l’énergie atomique / Schweizerische Vereinigung für Atomenergie.

Ya antes de la Segunda Guerra Mundial Suiza realizó sus propias investigaciones sobre el átomo, fundamentalmente en Lausana, Ginebra y sobre todo en el Instituto Tecnológico Federal de Zúrich (ETH). Entre 1935 y 1940 construyeron tres aceleradores de partículas, incluyendo un ciclotrón en el ETH dirigido por el físico Paul Scherrer, con fondos que aportó la industria privada. El profesor Scherrer mantenía contactos con Lise Meitner (descubridora de la fisión nuclear), Otto Hahn (codescubridor), Werner Heisenberg (el científico más destacado del programa atómico nazi, que ya tratamos en este blog) e incluso con el director del Proyecto Manhattan, el general Leslie Groves. Groves le invitó a visitar los Estados Unidos durante el verano de 1945 y en las propias palabras de Scherrer, le enseñó “muchas cosas”, incluyendo los reactores de producción de plutonio de Hanford. Regresó a Suiza diciendo que “¡todo es muy fácil!”

Apenas tres meses después de que los Estados Unidos dieran a conocer al mundo el poder del núcleo atómico mediante los bombardeos contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, el profesor Scherrer publicó un artículo divulgativo en la edición vespertina del periódico Neue Zürcher Zeitung de 28 de noviembre de 1945 con el título “Fundamentos físicos y técnicos de la energía atómica.” Le siguieron varios más, que cautivaron el interés del público, incluyendo a los políticos y los militares; quienes, como buena parte del mundo por aquel entonces –visto lo visto en Hiroshima y Nagasaki–, tampoco necesitaban una persuasión extrema para convencerse de que no sería mala idea echar un vistazo a eso de la energía atómica, tanto en su vertiente civil como en la militar.

El 8 de junio de 1946, el Consejo Federal funda la Comisión de Estudios para la Energía Atómica (más conocida por su acrónimo en alemán SKA, de Studienkomission für Atomenergie). Fue presidida, naturalmente, por el profesor Paul Scherrer de Zúrich. El propósito anunciado al público (y al Parlamento) de esta SKA era la investigación nuclear más o menos genérica. Pero el Presidente Confederal Karl Kobelt les encarga en secreto otra tarea, que de hecho estaba ya sobreentendida: la “creación de una bomba de uranio militar o un medio de guerra equivalente basado en los principios de la energía atómica.” En 1947, el Parlamento aprueba una ley para financiar a la SKA con 18 millones de francos suizos sin que nadie informe a los diputados de su dimensión militar.(Fuente)

Al principio, el progreso es lento. Puede que la energía nuclear sea “fácil”, como opinaba el profesor Scherrer, pero sin duda sale muy cara y requiere abundantes medios científicos y tecnológicos que exigen desarrollar una notable pericia técnica. Además, Suiza no tiene uranio. Bueno, ni uranio ni casi nada. El país será muy rico, pero también extremadamente pobre en recursos naturales. Apenas hay minería. Deben importar del extranjero todos los minerales especiales que necesita un programa nuclear, sin que se note que hay gato encerrado. Y esto resulta mucho más complicado de lo que parece, pese a las excelentes relaciones comerciales de Suiza con el mundo entero. Importarlos no, importarlos es sencillo. Lo que resulta endiabladamente difícil es que nadie se percate de que tu programa atómico tiene bicho, sobre todo si tienes que pasarlos ante los ojos de potencias atómicas como los Estados Unidos o la entonces Unión Soviética, celosos defensores de la exclusividad del club nuclear. Y, ya puestos, por los morros del quisquilloso Parlamento suizo.

Reactor nuclear Saphir, Suiza.

El reactor nuclear “Saphir” de tipo piscina, el primero que tuvo Suiza, comprado directamente a los Estados Unidos tras la Primera Conferencia sobre los Usos Pacíficos de la Energía Atómica. Era un diseño del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, concebido en origen para funcionar con uranio altamente enriquecido pero “rebajado” al 20% antes de su exposición en Ginebra, precisamente para que no se pudiera utilizar con el propósito de producir material militar. No obstante, permitió a Suiza realizar sus primeros estudios sobre el funcionamiento de un reactor nuclear, la producción de radioisótopos, otros aspectos de la química nuclear, la física de la radiación y los problemas de ingeniería asociados. Foto: Bildarchiv ETH-Bibliothek, Zúrich. (Clic para ampliar)

El caso es que, entre unas cosas y otras, ni siquiera logran iniciar la construcción de un reactor. Hubo que esperar hasta agosto de 1955 para que los Estados Unidos llevasen a Ginebra uno experimental de demostración, llamado Saphir, para la Primera Conferencia sobre los Usos Pacíficos de la Energía Atómica. Fue el primer reactor nuclear que se mostró al público, del tipo piscina, con uranio enriquecido al 20%, moderado y refrigerado por agua ligera (agua común), capaz de entregar unos diez megavatios térmicos de potencia. No era, ni con mucho, el mejor diseño posible para un programa que quería ser militar. De hecho, era uno de los peores (por eso los amerikantsy lo presentaron en una conferencia de usos pacíficos…). Pero, a falta de otras alternativas, un consorcio mixto compuesto por el gobierno suizo y diversas empresas del mismo país que se hizo llamar Reaktor AG se lo compró al finalizar el encuentro. Lo instalaron en Würenlingen, a orillas del río Aar, donde hoy en día se encuentra la sede del Instituto Paul Scherrer.

Bien, pues Suiza ya tenía su primer reactor nuclear. Como te digo, resultaba una muy mala opción para un programa con bicho militar. Para conseguir el combustible enriquecido al 20%, tenían que comprárselo a los Estados Unidos en persona. No tenían medios para aumentar el enriquecimiento del uranio y llevarlo al grado militar. Los reactores de agua ligera son generalmente malos para producir plutonio de buena calidad. Y además, la instalación se encontraba bajo estricto control estadounidense. Mil cosas. Pero les sirvió para aprender.

Tanto fue así, que en 1957 comenzaron a verse capaces de tirar por su propio camino. Ese fue el año en que iniciaron la construcción de un segundo reactor al lado del primero, llamado Diorit, con tecnología mayormente nacional. Diorit era un animal completamente distinto: estaba moderado con agua pesada, utilizaba uranio natural (sin enriquecer, mucho más fácil de conseguir en el mercado internacional) y generaba unos 20 megavatios térmicos. Y servía para producir plutonio. Plutonio de grado militar.

Reactor nuclear Diorit, Suiza.

El reactor suizo Diorit durante una actualización, en 1971. Alimentado con uranio natural y moderado con agua pesada, tenía la capacidad para generar plutonio de grado militar, aunque los controles establecidos por sus proveedores impedían que se pudiera producir en la práctica. Suiza necesitaba más tecnología y más desarrollo propio para crear una auténtica industria nuclear militar independiente. Foto: Archivo de la ETH-Zúrich, ARK-NA-Zü 1.2. (Clic para ampliar)

Compraron el uranio para alimentarlo a AMF Atomics de Canadá. Pero el agua pesada hubo que importarla otra vez de Estados Unidos, bajo el compromiso (y bastantes controles) de que el reactor sólo se utilizaría para investigación civil. La pura verdad es que con esos controles resultaba muy difícil desviar cantidades significativas de plutonio para un todavía hipotético programa militar. No obstante, quienes deseaban que Suiza tuviese armas nucleares se excitaron. A malas, ahora ya disponían de la tecnología y la posibilidad (un poco como pronto haría Israel con Dimona). Sólo necesitaban “independizarse” de sus proveedores.

Al mismo tiempo, la reciente creación del Pacto de Varsovia (1955) en respuesta a la formación de la OTAN (1949), los aún más recientes sucesos de Hungría (1956) y la aparición de los misiles balísticos de alcance medio con grandes cabezas atómicas (precursores de los misiles balísticos intercontinentales, que llegarían inmediatamente después) calentaban la Guerra Fría en Europa a toda velocidad, empujándola hacia su periodo más crítico. Casi en medio, un país riquísimo que –aunque netamente situado en el campo occidental– hace de la neutralidad su bandera, y que muchos creen imposible de derrotar pero sus militares saben que no lo es tanto desde que se inventaron los aviones, las fuerzas aerotransportadas y los misiles de largo alcance: sí, Suiza.

Es en ese contexto, el 27 de marzo de 1957, cuando el jefe del Estado Mayor suizo Louis de Montmollin crea en el más absoluto secreto una cierta comisión de estudio para la posible adquisición de armas nucleares propias, vinculada al “lado militar” de la SKA. No es una cosa que De Montmollin se saque de la manga porque le parece bien, al hombre:  están en el ajo otros cuatro oficiales de alto rango, el jefe de los servicios legales del Ministerio de Asuntos Exteriores, dos miembros destacados del Comité de Trabajo para Asuntos Nucleares del Consejo Federal y el director de la compañía Reaktor AG (algunas de estas personas se hallaban muy próximas al después llamado Projekt-26, la rama suiza de la Operación Gladio.) En realidad, la fundación de esta comisión fue una iniciativa secreta del Consejo Federal.

En junio de 1958, de manera probablemente casual, un grupo pacifista comenzó a recoger firmas para convocar un referéndum que habría prohibido la “importación, fabricación, tránsito, almacenamiento y uso de armas nucleares de todas clases” en territorio suizo. La recogida de firmas les fue bastante bien y el Consejo Federal empezó a ponerse nervioso, porque les metía directamente el dedo en el ojo de un programa secreto que podía provocar un escándalo internacional. Quizá por eso, durante el mes de julio hicieron finalmente pública una denominada declaración de principios donde afirmaban:

“De acuerdo con nuestra centenaria tradición de valentía, este Consejo Federal considera que las Fuerzas Armadas deben recibir el armamento más efectivo para preservar nuestra independencia y proteger nuestra neutralidad, incluyendo las armas nucleares.”

–Declaración de Principios del Consejo Federal de la Confederación Helvética, 11 de julio de 1958.(Fuente)

Pero el asunto estaba ya ocasionando problemas políticos, los costes se disparaban y las dificultades tecnológicas también. Crear una industria nuclear nacional de verdad no era tan fácil como anticipó el profesor Scherrer. Impaciente, el nuevo jefe del estado mayor Jakob Annasohn se dirigió al Ministerio de Defensa el 14 de marzo de 1960 para que considerasen la posibilidad de adquirir armas nucleares completas en Estados Unidos, el Reino Unido e incluso la Unión Soviética; o, al menos, una cooperación con Francia y Suecia (que también tenía su propio programa militar). El Consejo Federal de Ministros le miró muy raro y le vinieron a responder de lo más cortésmente que si estaba loco o qué. Así quedó el tema por el momento.

Sin embargo, el 10 de octubre de 1960, el reactor Diorit alcanzó la primera criticidad y comenzó a funcionar. Trabajosamente, a un coste monumental, Suiza estaba cada vez más cerca de desarrollar su propia industria nuclear. Y sus propias armas atómicas.

El escándalo de los Mirage.

Hawker Hunter Mk.58 de la Fuerza Aérea Suiza.

El mejor avión de combate con que contaba la Fuerza Aérea Suiza mientras se planteaba hacer bombas atómicas era el Hawker Hunter Mk.58 (en la foto, durante una exhibición reciente), un caza táctico subsónico de limitada autonomía totalmente inadecuado para operaciones de bombardeo profundo. Estuvo en servicio desde 1958 hasta 1994. Imagen: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

Como ya te he contado alguna vez en este blog, si quieres una fuerza nuclear, crear tus propias armas atómicas es sólo una parte del problema. Otra parte consiste en encontrar una manera de llevarlas hasta su blanco de manera más o menos efectiva. Eso, en la práctica, añade dos dificultades nuevas. La primera es que no te vale un petardo cualquiera: tienes que miniaturizarlas para que quepan en una bomba de aviación o en la cabeza de un misil, lo que requiere un grado significativo de sofisticación tecnológica. La segunda es conseguir el avión o el misil de marras.

Fabricar un misil de medio o largo alcance con capacidad nuclear estaba (y sigue estando) totalmente fuera de las capacidades de Suiza y quienes tienen no ponen los buenos a la venta. El desarrollo de esta clase de misiles exige, básicamente, un programa espacial o algo muy parecido. En cuanto a su aviación, también estaba (y, por cierto, sigue estando) totalmente obsoleta, además de ser minúscula. En África hay fuerzas aéreas notablemente más poderosas. Cosas de los impuestos bajitos y tal.

En fin, que lo del misil era imposible por completo y a principios de los ’60 la Fuerza Aérea Suiza no sólo estaba anticuada: era ridícula. De hecho, ni siquiera existía como tal. Era una sección del Ejército de Tierra. Mientras las potencias estrenaban sus F-4 Phantom, sus MiG-21 y sus Mirage III, todos ellos capaces de volar al doble de la velocidad del sonido o más –entre muchas otras cosas–, los suizos se apañaban con cosas británicas de posguerra como los de Havilland Vampire / Venom y los Hawker Hunter, que ni siquiera eran supersónicos. Es que tenían también aspiraciones aeronáuticas nacionales, ¿sabes?, con prototipos como el N-20 y el P-16, obsoletos incluso antes de terminarlos. De todos ellos, el único que valía para algo en esas fechas era el Hunter, un caza subsónico ligero con capacidades de ataque táctico más o menos equivalente al Super Sabre americano o al MiG-17 soviético. Pero para misiones de penetración y bombardeo nuclear profundo, no pasaba de chatarra.

Así que decidieron actualizarse. Y, con el proyecto de fabricar armas atómicas ya en mente, querían un avión supersónico de altas prestaciones que fuese capaz de transportarlas “hasta Moscú” (¡cómo no…!) Para ser exactos, cien de ellos. Probaron el Saab 35 Draken sueco, los Lockheed F-104 Starfighter y Grumman F-11 Tiger estadounidenses, el Fiat G.91 italiano y el Dassault Mirage III francés. De todos ellos, el que más les gustó fue el Mirage. Además, se los dejaron muy bien: 871 millones de francos suizos por las cien unidades, con electrónica estadounidense y nuevos sistemas de radar, guerra electrónica y ayuda a la penetración. Encima, la célula y los motores se construirían en Suiza bajo licencia, dando así un empujón a la atrasada industria aeronáutica helvética. Un buen negocio. En 1961 el Consejo Federal asignó el presupuesto y se pusieron a ello.

Pasó lo de costumbre con los productos Dassault: los costes reales se dispararon. Además, la industria aeronáutica suiza estaba efectivamente tan obsoleta que no era capaz de producir ni las células ni los motores con la rapidez y calidad necesarias. Apenas tres años después, en 1964, el Consejo Federal tuvo que pedir al Parlamento un crédito adicional de 576 millones de francos, sumando un total de 1.447 millones. Eso era una fortuna en aquella época y el Parlamento dijo que ni hablar. Al final lo zanjaron con 1.021 millones… pero por sólo 57 aviones en vez de los cien originales.

Dassault Mirage III de la Fuerza Aérea Suiza.

El Dassault Mirage III con el que tuvieron que quedarse al final. De los cien previstos, sólo pudieron completar 57, y parte de ellos con problemas de calidad (que fueron subsanados posteriormente.) Esta “fuerza mínima” resultaba insuficiente para operaciones de bombardeo profundo contra la URSS y de hecho se dudaba si bastaría para defender el propio espacio aéreo suizo. Foto: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

Como Suiza no dejaba de ser un país serio, en el proceso dimitió mucha gente, desde el ex-Presidente, Miembro del Consejo Federal y Ministro de Defensa Paul Chaudet hasta el jefe del Estado Mayor Jakob Annasohn que te mencioné más arriba (sí, el que quería comprar armas nucleares por ahí.) Crearon una comisión de investigación parlamentaria (una de verdad, que en los países serios es una cosa muy seria), reorganizaron el Ministerio de Defensa de arriba abajo, multiplicando los controles, y se replantearon la política de defensa en su conjunto. Fue tan gordo para los estándares de allí que se le llamó el escándalo de los Mirage. Aquí ya sabemos que habría sido alguna cosilla de esas por las que no pasa nada, no dimite nadie y además vuelven a sacar mayoría absoluta en las siguientes elecciones. Por no mencionar el chiste de la comisión parlamentaria.

El caso es que al final se quedaron con 57 aviones en vez de 100, parte de los cuales presentaban problemas de calidad en la producción. Esa era una fuerza muy justa, muy por debajo y más cara de lo previsto, ya no para atacar Moscú, sino para simplemente defender el espacio aéreo suizo en caso de guerra.

Pese a ello, algunos seguían hablando de bombas atómicas y ataques estratégicos profundos. El 4 de mayo de 1964, en pleno escándalo de los Mirage, un documento (entonces) secreto de la comisión de estudio para la posible adquisición de armas nucleares propias mencionada más arriba proponía 50 bombas de aviación, con una potencia entre 60 y 100 kilotones cada una. También desarrollaron planes para realizar pruebas nucleares subterráneas en grutas alpinas. Sin embargo, los costes se multiplicaban: otro documento confidencial hablaba de 720 millones de francos suizos a lo largo de 35 años si las hacían de uranio altamente enriquecido y hasta 2.100 millones en 27 años si optaban por el plutonio, que permite construir armas más ligeras, potentes y sofisticadas.

Pero, ¿de dónde iban a sacarlas, si sólo contaban con dos reactores primitivos bajo control de potencias extranjeras nada favorables a la idea de ampliar el club nuclear? Bueno, es que para entonces ya contaban con un tercero. Uno mucho más avanzado, de fabricación exclusivamente nacional, metido en una caverna entre los Alpes y el Jura: la central nuclear experimental de Lucens.

La central nuclear experimental de Lucens.

La central de Lucens surgió de tres proyectos distintos para la producción de energía eléctrica civil. El primero se remonta a 1956, cuando un profesor del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich sugirió sustituir la anticuada planta de calefacción urbana de la ciudad por una nueva, nuclear, que suministrara tanto agua caliente como electricidad. Este proyecto fue avalado por “el Consorcio”, una agrupación empresarial privada constituida en torno a la importante firma industrial Sulzer de Winthertur. Sin embargo, este “Consorcio” carecía por sí solo de la capacidad científica para emprender una obra así.

Lucens, Suiza.

Lucens, Cantón de Vaud (distrito de La Broye-Vully), Suiza. La central se instaló en una caverna a apenas dos kilómetros de la localidad, según se baja por la carretera 1 en dirección a Lausana. Foto: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

La segunda idea, planteada aproximadamente al mismo tiempo, fue propuesta por las compañías eléctricas Atel, FMB, NOK y EOS. Constituyeron la sociedad Suisatom AG para promover una central nuclear que produjera energía eléctrica puramente, en el río Aar, cerca de Villigen, o sea justo al lado de los reactores Saphir y Diorit. Pero pensaban comprar el reactor a la compañía estadounidense General Electric, con lo que no habría sido un proyecto estrictamente nacional.

Y la tercera, también de las mismas fechas, se originó en un grupo romando llamado Enusa (Énergie nucléaire SA, sin ninguna relación con la ENUSA española.) Enusa tenía un proyecto más definido, realista y alcanzable desde el punto de vista tecnológico: construir una central nuclear experimental en una caverna del cantón de Vaud que tenía buenas características geológicas, con planos estadounidenses pero de fabricación nacional, que sentara las bases para luego desarrollar centrales mayores y mejores. No obstante, a Enusa le faltaba el dinero y parte de la tecnología para embarcarse por cuenta propia.

En 1961, el gobierno federal suizo sugirió a estas tres sociedades que aunaran sus esfuerzos en torno al proyecto más factible (y menos susceptible de “injerencias extranjeras”): el de Enusa en Lucens (Vaud). Pero en vez de usar planos americanos, sería totalmente de diseño y construcción suiza. A los tres grupos les pareció buena idea y en julio del mismo año fundaban la Sociedad Nacional para la Promoción de la Técnica Atómica Industrial (SNA), presidida por el ex-Presidente de la Confederación Hans Streuli. El propósito era crear una central nuclear de características tecnológicas avanzadas que constituyera el penúltimo paso para alcanzar la tan ansiada industria nuclear nacional. Hasta donde yo sé, ninguna de esas empresas era totalmente consciente de que tras ese proyecto se ocultaba un afán de investigación militar (aunque también habrían tenido que hacerse un poco los idiotas para alegar completa inconsciencia.)

Optaron por un diseño con combustible de uranio muy ligeramente enriquecido (al 0,96% en vez del 0,7% natural), moderado con agua pesada y refrigerado por dióxido de carbono: lo que viene siendo un HWGCR. Sus 73 elementos de combustible se parecían mucho a los de las centrales Magnox británicas y UNGG francesas (como Vandellós-1), moderadas con grafito pero también refrigeradas por gas (GCR). Esta es una tecnología especialmente apta para producir plutonio militar en cantidad (de ahí salió el que usaron en las primeras armas nucleares de ambos países.) Generaría 30 megavatios térmicos, de los que se obtendrían 8,3 megavatios eléctricos. La disposición de la central era como sigue:

Esquema de la central nuclear experimental de Lucens, Suiza.

Esquema de la central nuclear experimental de Lucens. Leyenda: 1.- Caverna del reactor. 2.- Caverna de maquinaria. 3.- Galería de acceso. 4.- Sistema de aire acondicionado. 5.- Edificio de explotación. 6.- Estación de ventilación superior. 7.- Chimenea de ventilación. Imagen: Inspección Federal para la Seguridad Nuclear, Suiza. (Clic para ampliar)

Construcción de la central nuclear experimental de Lucens, Suiza.

Dos etapas de la construcción de la central nuclear experimental de Lucens. Fue excavada “de dentro afuera” y ensamblada entre 1962 y 1965, pero los distintos problemas que surgieron extendieron el proceso hasta principios de 1969. Imágenes: Inspección Federal para la Seguridad Nuclear, Suiza.

Las obras se iniciaron el 1 de julio de 1962, excavando la galería de cien metros para penetrar en la montaña. Cuando la gente de la zona se enteró de lo que le había tocado en suerte, hubo bastante oposición. Fue entonces cuando el ex Presidente de la Confederación metido ahora a presidente de la SNA quiso tranquilizarles con esa frase tan molona que encabeza el artículo, y que ha quedado para la posteridad: “Una instalación como la Central Nuclear de Lucens no estalla, porque no puede estallar.”

La buena idea, que al final resultaría ser salvífica, fue meterla dentro de una caverna. La mala, todo lo demás. Suiza se había quedado muy atrás en materia nuclear a esas alturas. Mientras ellos excavaban y construían laboriosamente su centralita experimental de 8 megavatios eléctricos (MWe), las superpotencias atómicas estrenaban sus prototipos de reactores de segunda generación con capacidades superiores a los 200: General Electric de los Estados Unidos había inaugurado el BWR-1 en Dresden, Illinois (1960, 210 MWe)  y la URSS daba los últimos retoques al VVER-210 (1964, Novovoronezh, 210 MWe). El Reino Unido, Canadá y Francia les pisaban los talones con tecnologías muy prometedoras y grandes inversiones. Hasta Suecia, que aún se mantenía en la carrera por la bomba (si bien ya resoplando…), completaba el R-3 de Ågesta con 12 MWe: un 50% más.

La construcción no fue mal: Lucens quedó terminada en mayo de 1965, menos de tres años después. Pero durante el proceso se hizo evidente que necesitaría un largo periodo de prueba y ajuste antes de ponerla en servicio. Entonces, la compañía eléctrica NOK se dejó ya de mandangas nacionales y encargó un reactor nuclear PWR a Westinghouse de los Estados Unidos, con 380 MWe de potencia. Poco después, les pidió otro. Así nació la central de Beznau, la primera que produjo verdaderamente energía eléctrica en Suiza y la más antigua del mundo que sigue actualmente en servicio.

Los historiadores siguen discutiendo hasta qué punto la instalación de Lucens estaba concebida para uso civil o militar. Lo más probable es que fuera un reactor de investigación de doble uso. Según las opiniones más extendidas, el plutonio militar se habría producido en Diorit (es un proceso relativamente sencillo) y la investigación puntera se realizaría en Lucens, mucho más sofisticada. La tecnología de Diorit daba para pergeñar primitivas bombas atómicas, del tipo de Nagasaki o poco más. Por el contrario, la ciencia a desarrollar en Lucens permitiría el desarrollo de verdaderas armas nucleares avanzadas para su tiempo, a un nivel similar al de Israel. Es opinión de este que te escribe que Diorit era la fábrica y Lucens el laboratorio para crear una verdadera industria nuclear. En todo caso, los reactores de Diorit y Lucens eran las claves para que Suiza pudiese tener un programa atómico totalmente nacional, fuera para uso civil o militar.

Elemento de combustible nuclear Magnox

Elemento de combustible nuclear Magnox, muy similar a los utilizados en la central experimental de Lucens. Imagen: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

El siniestro.

El 16 de noviembre de 1966 tuvieron el primer susto. Mientras probaban un elemento de combustible para Lucens en el reactor Diorit de Würenlingen, se les fundió el uranio y parte de la funda de magnesio, provocando una parada de emergencia. La investigación determinó que se había debido a un aumento de potencia demasiado rápido y recomendaron que en Lucens se variase la potencia más despacito. El informe también sugería que esas barras de combustible tipo Magnox no eran muy de fiar porque presentaban problemas de corrosión y peligro de incendio. Pero a esas alturas, con la central terminada, ya no podían echarse atrás.

La central nuclear de Lucens alcanzó su primera criticidad el 29 de diciembre de 1966. Entonces se encontraron con numerosos fallos, sobre todo en el circuito de refrigeración por dióxido de carbono (gas), que exigieron otros diecisiete meses de cambios y ajustes. En particular, los dos ventiladores que debían asegurar la circulación del dióxido de carbono resultaron extremadamente problemáticos. Estaban lubricados por agua y, aunque en los bancos de pruebas habían funcionado bien, en condiciones reales el agua se infiltraba al circuito de gas refrigerante. No fue hasta mayo de 1968 que lograron mantenerla funcionando durante diez horas a dos terceras partes de la potencia nominal. Entonces, la autoridad nuclear suiza transfirió la explotación a la compañía eléctrica EOS para que comenzaran a operar.

No hubo forma. En el mes de octubre, durante las pruebas finales, volvió a infiltrarse agua en el circuito de refrigeración. Durante el siguiente mes y medio cambiaron los ventiladores y EOS obtuvo el permiso definitivo de explotación el 23 de diciembre.  No obstante, la autoridad de seguridad nuclear suiza insistía en que las barras de combustible tipo Magnox eran muy delicadas, y que debían operar la central de 8 míseros MWe en el régimen más suave posible. Mientras, las superpotencias nucleares andaban ya peleándose con la barrera de los 500 MWe por reactor. Por su parte, Suecia se rendía ya: firmaron el Tratado de No-Proliferación, nunca acabaron su reactor R4 con el que pensaban producir plutonio militar y encargaron un reactor BWR puramente civil para la central de Oskarhamn.

Pero los suizos siguieron intentándolo, si bien para entonces la idea de producir armas nucleares iba quedando reducida a poco más que un sueño –o una pesadilla–. Estados Unidos y la Unión Soviética iban ya por los misiles balísticos intercontinentales de segunda generación con cabezas termonucleares en el rango del megatón, como el Minuteman II o el UR-100. Simplemente, se habían quedado fuera de juego. Aún así, cuando el nuevo ministro de Defensa Nello Celio quiso finiquitar el asunto, se encontró con fuerte oposición por parte del Estado Mayor y los sectores más patrioteros y halcones. Tan tarde como en ese mismo año de 1968, un nuevo plan hablaba de asignar entre 100 y 175 millones de francos suizos para un programa que produciría 400 cabezas nucleares de uranio quince años después. El mismo día en que se abría a la firma el Tratado de No-Proliferación Nuclear (1 de julio de 1968) en Londres, Washington y Moscú, Celio se pasó al Ministerio de Finanzas. Como si dijese “yo no quiero tener nada que ver con esta chaladura.”

El arranque definitivo de la central nuclear de Lucens fue programado para el 21 de enero de 1969, en torno a la medianoche. Muy, muy despacito, para no dañar esas barras de combustible Magnox tan delicadas. La primera criticidad se alcanzó a las 04:23 de la madrugada. Poquito a poquito, siguieron aumentando la potencia, con el propósito de alcanzar el 100% y conectar por fin los generadores a la red eléctrica en algún momento del día siguiente. Sobre el mediodía, superaron el 25% de la potencia térmica. Poco antes de las cinco y cuarto de la tarde pasaban del 40%, sin que los problemas que les habían plagado durante todos esos años se presentasen a molestar.

De pronto, a las 17:20, la central entró automáticamente en parada de emergencia y cerró las válvulas de ventilación exterior sin que los operadores de la sala de control supiesen por qué. A los pocos segundos se produjo el primer estampido, muy violento. Los operadores, que estudiaban los instrumentos con desconcierto y miedo, perdieron súbitamente todas las indicaciones del núcleo del reactor. Pero no las de radiactividad en la caverna, que superó los 100 roentgen/hora (aprox. 1 Sv/h) mientras se escuchaba una segunda explosión aún más fuerte y luego otras más pequeñas junto a un inquietante silbido durante otros quince minutos más, conforme la presión del circuito primario caía de 50 atmósferas a 1,2. Sólo los miles de toneladas de roca que envolvían la instalación y el sellado automático de las válvulas de emergencia evitaron que la radiación saliese de ahí.

Sala de control de la central nuclear experimental de Lucens, Suiza.

Sala de control de la central nuclear experimental de Lucens, Suiza, durante la fase de pruebas. Estaba severamente infrainstrumentada, lo que impidió al personal comprender lo que sucedía hasta que ya fue demasiado tarde. Foto: Biblioteca de la EPF-Zúrich. (Clic para ampliar)

Pero para entonces ya quedaban pocas dudas de que el reactor nuclear de Lucens, la última esperanza de Suiza para crear su propio programa atómico nacional, se les acababa de ir. A las 17:58, los operadores encendieron el sistema de ventilación de emergencia, provisto con filtros de yodo, para reducir los niveles de radiación en la caverna. A las 18:15, comenzaron a ponerse los trajes y máscaras de protección. A las 18:20, cerraron toda la ventilación, sellando así efectivamente el reactor o lo que quedaba de él. Por fortuna, apenas escapó radiación al exterior y los trabajadores tampoco resultaron significativamente afectados. Sólo se fugó una cantidad minúscula de tritio, que es un isótopo del hidrógeno y tiende a colarse por todas partes. O eso dicen. Por lo demás, la piedra impidió la catástrofe.

La investigación.

La investigación posterior –que, por cierto, se tomó más de diez años– puso en evidencia numerosos fallos de concepto, diseño, implementación y operación de la central. De todos ellos, el más grave fue el que permitía las infiltraciones de agua lubricante al interior del circuito primario de refrigeración por dióxido de carbono hasta el extremo de humedecer las barras de combustible nuclear tipo Magnox, extremadamente sensibles a la corrosión.

Pese a todos los intentos que hicieron para corregirlo, este problema empeoró a partir de la infiltración y los arreglos del mes de octubre de 1968. Al parecer, tales reparaciones se realizaron con bastante humedad en el circuito y el combustible cargado, afectando gravemente a varios elementos de combustible que ya estaban “tocados” por las infiltraciones precedentes. En particular, las fundas de magnesio del elemento nº 59 se habían oxidado casi por completo; pero al menos ocho de los 73 lo estaban en mayor o menor grado, con los productos resultantes de la corrosión acumulándose al fondo de los canales de combustible en forma de orín hasta bloquear numerosos conductos del gas refrigerante.

Esquemas del reactor de la central nuclear de Lucens, Suiza.

De arriba abajo – Esquema simplificado del reactor: A.- Maquinaria de desconexión de los tubos de presión. B .- Entrada del circuito primario de refrigeración por dióxido de carbono (gas). C.- Salida del circuito primario. D.- Núcleo del reactor. E.- Maquinaria de descarga del combustible. | Distribución del reactor: 1.- Elemento de combustible. 2.- Elemento de combustible destruido (nº 59). 3.- Elemento de combustible con corrosión. 4.- Barra de control. 5.- Barra de seguridad. 6.- Barra de control de reserva. 7.- Portillo de observación. | Estructura de los elementos de combustible: A.- Columna de grafito. B.- Guía de zircaloy. C.- Tubo de presión (zircaloy). D.- Tubo exterior (aluminio.) E.- Moderador (agua pesada). F.- Refrigerante (dióxido de carbono). G.- Funda de magnesio. H.- Barra de uranio. Imágenes: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

La situación se agravó aún más durante una prueba realizada el 11 de diciembre, al infiltrarse “varios litros” de agua que permanecieron en el interior del circuito primario hasta el 17 de enero, pocos días antes del arranque definitivo. A pesar de todos los problemas, o quizá precisamente por eso, nadie ordenó un repaso general del reactor durante esos últimos meses. En palabras de la Inspección Federal para la Seguridad Nuclear, cuando decidieron la puesta en marcha de la central, sus operadores “no eran conscientes de que se encontraban ya con un reactor fuertemente dañado.”

Las barras de combustible no estaban provistas con termómetros independientes para medir la temperatura del uranio en su interior. Por tanto, los operadores de la sala de control ignoraban el comportamiento térmico de cada elemento; sólo podían saber el del conjunto del reactor. Si una barra de combustible se iba, como ya había pasado durante las pruebas de noviembre de 1966 en Diorit, no tenían manera alguna de saberlo.

Así pues, cuando comenzó la puesta en marcha del 21 de enero de 1969, el reactor nuclear de Lucens tenía ocho elementos de combustible oxidados, varios canales de refrigeración se habían obturado con orín y sus operadores sólo contaban con una instrumentación bastante básica. Conforme la potencia aumentaba y con ella la temperatura, estos elementos de combustible mal refrigerados empezaron a deteriorarse y deslizarse hacia lo que a todos los efectos era un LOCA (loss-of-coolant accident, accidente por pérdida de refrigerante). Probablemente los daños graves comenzaron a producirse durante la mañana o al mediodía, cuando pasaron del 20 – 25% de potencia térmica, pero los operadores de la sala de control no podían saberlo porque carecían de la instrumentación necesaria.

Sólo el lentísimo arranque impuesto por la autoridad de seguridad nuclear impidió que reventasen mucho antes. Así aguantaron hasta las 17:20, poco después de superar el 40% de potencia térmica. Entonces, el elemento nº 59 alcanzó los 600ºC y falló por fin. Primero se derritió la funda de magnesio de las barras de combustible e inmediatamente a continuación el uranio metálico que contenían. Las columnas de uranio y magnesio fundidos empezaron a chorrear. Pero entonces el metal se inflamó, provocando un súbito incendio radiactivo dentro del reactor que saturó el dióxido de carbono refrigerante con gran cantidad de productos de la fisión altamente radiactivos. Fue este incremento brutal de la temperatura y la radiación en el circuito primario lo que provocó la parada automática de emergencia del reactor, mientras los operadores miraban a sus lacónicos instrumentos sin entender nada de nada. Un instante antes todo parecía ir bien y ahora, de pronto, estaban en SCRAM.

Sin embargo, el siniestro apenas acababa de comenzar. Por suerte dio tiempo a que se insertaran las barras de control, deteniendo así la reacción en cadena. No obstante, a los pocos segundos la mezcla de uranio y magnesio fundidos entró en contacto con el conducto de refrigeración, presurizado a casi cincuenta atmósferas. Éste estaba también ya deteriorado y, a 700-800ºC, explotó violentamente. Esta explosión hizo saltar uno de los cinco discos de ruptura del depósito de agua pesada utilizada como moderador. Al instante, 1.100 kg de agua pesada, magnesio, uranio, dióxido de carbono y productos de la fisión muy radiactivos escaparon del reactor por el boquete, contaminando por completo la caverna donde se encontraba. En la sala de control, los operadores sintieron la explosión y se asustaron al ver que la radiación en la caverna aumentaba rápidamente hacia los 100 roentgens/hora. Únicamente entonces comprendieron que el reactor estaba ahora abierto. En lenguaje de a pie, que había reventado.

La cosa no acabó ahí. Un segundo después se produjo una violenta reacción química entre el agua pesada y los metales fundiéndose a alta temperatura, lo que causó la segunda explosión, más potente que la anterior. Los cuatro discos restantes del depósito de agua pesada fallaron definitivamente y el reactor quedó destapado por completo, proyectando aún más sustancias radiactivas a la caverna. Los conductos de las barras de control se deformaron y bloquearon, pero afortunadamente éstas ya estaban insertadas gracias a la parada automática de pocos segundos antes (en caso contrario se habría producido una pérdida total de control del reactor, que ahora se quedaba completamente sin refrigeración, al despresurizarse el circuito primario de dióxido de carbono).

Las reacciones entre el agua pesada y los metales en fundición provocaron varias explosiones más durante el siguiente cuarto de hora, terminando de contaminar la caverna y de destrozar el reactor. Sólo se detuvieron cuando el circuito primario quedó despresurizado por completo, anulando totalmente la refrigeración. Sin embargo, el sistema de refrigeración de emergencia estuvo al quite. Logró mantener bajo control las barras de combustible y hasta ahí llegó la cosa.

En aquella época aún no se usaba la escala INES, que data de 1990, para catalogar la gravedad de los siniestros nucleares. Diversos estudios posteriores lo consideran a mitad camino entre un INES 3 (incidente grave) y un INES 5 (accidente de gravedad media). Tal como se relatan los hechos convencionalmente, en mi opinión estaría entre un 2 (incidente medio) en “afectación de las personas o el medio ambiente” y un 4-5 en “pérdida de control y barreras radiológicas.” La Oficina Federal de Salud Pública de Suiza cree que “el accidente de Lucens sería clasificado hoy en día al nivel 4 o 5 de la escala INES”, lo que lo sitúa en la “lista corta” de los peores accidentes nucleares de la historia.

Elemento de combustible nº 59 de la central nuclear de Lucens.

El elemento de combustible nº 59, tal como quedó después de la explosión. Imagen: Inspección Federal para la Seguridad Nuclear, Suiza. (Clic para ampliar)

Por comparación, yo tiendo a considerarlo subjetivamente un INES-4: a todas luces más grave que Vandellós-1 (1989) o la planta THORP de Sellafield (2005), considerados “treses”, pero no tanto como sólidos “cincos” del tipo del incendio radiactivo de Windscale/Sellafield (1957), el accidente de Isla Tres Millas (1979) o por supuesto el escalofriante accidente de Goiânia (1987). A mi modo de ver se parece más a Saint Laurent (Francia, 1969) o Jaslovské Bohunice (Checoslovaquia, otro HWGCR, 1979), que son “cuatros” de manual.

El informe original de la autoridad de seguridad nuclear suiza, publicado en 1979, era llamativamente “suavito” en sus conclusiones. Tanto, que despertó bastantes críticas, y no sólo entre los ecologistas y demás. En todo momento, el informe consideraba lo sucedido en Lucens una “avería” o un “incidente” sucedido por una diversidad de causas “difíciles de prever” que en ningún momento había puesto en peligro la seguridad pública porque “todos los sistemas de seguridad funcionaron como debían”. Durante las décadas siguientes, diversos análisis fueron incrementando su gravedad, aunque todos ellos coinciden en que la caverna impidió que la radiactividad escapase al exterior en cantidades significativas. Finalmente, en 2009, el Ministro de Energía y después Presidente de la Confederación Moritz Leuenberger hizo las siguientes declaraciones, él sabrá por qué:

“En 1969, Suiza escapó por poco de una catástrofe (…). La actitud oficial de aquella época se conformó con evocar un «incidente». El informe de la investigación publicado diez años después llegó a la conclusión de que «la población no estuvo amenazada en absoluto.» Pero hoy vemos que Lucens aparece en la lista de las veinte peores averías en reactores del mundo. La dimensión real de la avería fue disimulada y eludida sin comentarios.”

Las tareas de limpieza duraron más de un cuarto de siglo. Las barras de combustible fueron a parar a Eurochemic de Mol (Bélgica) y el agua pesada que se pudo recuperar, una vez descontaminada y purificada, se vendió en el mercado internacional. Seis grandes contenedores de residuos altamente radiactivos se almacenaron en la instalación junto a otros 230 con residuos de media y baja actividad. Entre 1991 y 1993 se rellenó con hormigón la caverna del reactor, y se instaló un sistema de drenaje. En 1995 declararon la instalación definitivamente descontaminada. Poco después se estableció allí un archivo del cantón. Sin embargo, los contenedores de residuos no se trasladaron al almacén temporal de Würenlingen hasta 2003. Y a finales de 2011 y principios de 2012, como te conté al principio del post, hubo una contaminación por tritio en el sistema de drenaje, aún no sé por qué.

El fin del sueño (o la pesadilla…)

Liquidador de la central nuclear de Lucens, Suiza.

Un liquidador se dispone a entrar en el área contaminada después del siniestro. Imagen: Inspección Federal para la Seguridad Nuclear, Suiza. (Clic para ampliar)

El programa nuclear suizo nunca se repuso del siniestro de Lucens. La pérdida total del reactor y los obvios problemas que ya había presentado con anterioridad les obligaban a comenzar otra vez desde cero, la idea de fabricar armas atómicas se evidenciaba cada vez más insensata y cara, y para la producción de energía eléctrica civil podían simplemente comprar centrales mucho más avanzadas donde les diese la gana (como de hecho hicieron). Se habían quedado atrás, muchos peldaños por debajo de lo necesario para convertirse en una potencia atómica incluso de segundo o tercer orden. En el mismo año de 1969, Suiza firmó el Tratado de No-Proliferación Nuclear, con sus correspondientes inspecciones y controles.

Aún así, el proyecto militar se resistió a morir. El comité vinculado al Estado Mayor siguió reuniéndose en secreto, 27 veces, hasta 1988. No obstante, fueron virando poco a poco hacia posiciones defensivas, como la protección civil en caso de ataque nuclear o con armas de pulso electromagnético. Pero mantuvieron el afán de ser una “potencia nuclear en el umbral”, es decir, un país que podría construir la bomba atómica si se pusiera a ello. En 1979, el Jefe del Estado Mayor Hans Senn aún emitió una instrucción diciendo que “en el caso de que los desarrollos políticos y tecnológicos condujeran a una evaluación totalmente nueva de la situación, [el comité] debería solicitar que se adoptaran las medidas [necesarias].”

Los desarrollos políticos y tecnológicos no fueron por ahí. El 12 de agosto de 1981, el Consejo Federal de Ministros levantaba el secreto sobre las reservas de uranio que poseía el país para ponerlas bajo el control del Tratado de No-Proliferación, transfiriendo el control sobre las investigaciones nucleares al Ministerio de Energía. En 1985, la Conferencia de Ginebra entre Reagan y Gorbachov iniciaba la congelación de la Guerra Fría. Sin embargo, todavía hubo algunas charlas privadas con alemanes y británicos, y el 31 de diciembre de 1986 el presidente del comité militar Gérard de Loes escribió una carta al Consejo de Ministros para que declarasen oficialmente que Suiza aún tenía la intención de ser una potencia nuclear en el umbral. No lo hicieron. En diciembre de 1987, Reagan y Gorbachov firmaban en Washington DC el Tratado para la Eliminación de las Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio. Estas armas constituyeron uno de los mayores factores de riesgo para la escalada rápida de una guerra atómica en Europa y su eliminación suavizaba bastante las cosas.

Casi sin presupuesto, sin medios, sin perspectivas realistas y sin apoyo político efectivo, ya fuera de la historia como quien dice, el comité militar acabó por solicitar su autodisolución. El 1 de noviembre de 1988, el Ministro de Defensa Arnold Koller echó discretamente la firma. Tras más de cuarenta años, el anhelo suizo de crear una fuerza nuclear moría así por fin.

Hoy en día, Suiza produce el 40% de su energía eléctrica en cuatro centrales nucleares civiles con reactores de tecnología extranjera (General Electric, Westinghouse y Areva) y tienen un reactor universitario de potencia cero, el CROCUS, en la Escuela Politécnica Federal de Lausana; todo ello, monitorizado por la Agencia Internacional para la Energía Atómica. En 2011, tras los accidentes de Fukushima, los distintos estamentos del gobierno helvético (Consejo Federal, Consejo Nacional y Consejo de los Estados) decidieron salirse de la energía nuclear por el procedimiento de no autorizar la construcción de nuevas centrales, si bien las que están actualmente en servicio continuarán haciéndolo hasta el final de su vida útil (con el primer cierre previsto en 2019.) No son pocos quienes piensan que esta nueva política está más vinculada a los fabulosos costes de construcción de las centrales nucleares de nueva generación que a ningún problema de seguridad específico (ver también aquí). Si el mercado nunca creyó en la energía nuclear, la más subvencionada de la historia junto al petróleo y el gas, ahora aún menos. La iniciativa privada no construye actualmente ningún reactor nuclear en el mundo, a menos que tenga acceso al talonario del dinero público. En realidad, el 89% de los que se están haciendo pertenecen a empresas estatales o paraestatales monopolísticas.

Instalación de ojivas MIRV mod. MK21 con cabeza termonuclear W87 en un ICBM Peacekeeper, USA, 1983.

Instalación de ojivas múltiples MIRV del modelo Mk21, con cabeza termonuclear minuaturizada W87, en el bus de un misil balístico intercontinental LGM-118 Peacekeeper de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Foto tomada en la Base Aérea de Vandenberg, 1983. Casi cualquiera puede pergeñar una bomba atómica, pero para plantearse en serio la guerra nuclear hay que trabajar a este otro nivel… y esta foto tiene ya más de treinta años. Imagínate lo que se mueve hoy en día. Imagen: Departamento de Energía de los Estados Unidos. (Clic para ampliar)

En cuanto a las armas atómicas, el club nuclear se ha ampliado poco desde 1969 hasta aquí. Las dos adiciones más notables son India y Pakistán, sumergidas en sus propias dinámicas de enfrentamiento, más los casos particulares de Israel (que seguramente produjo la primera en torno a 1967) y Corea del Norte. Como es sabido se sospecha también de las intenciones de Irán y, como es menos sabido, de las de Arabia Saudita. Por su parte, Sudáfrica se deshizo de las suyas y de los cuatro estados herederos de la URSS que las tenían en su territorio, sólo Rusia las conservó. Junto a Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y China, estos son los únicos países que mantienen el afán nuclear militar. De los demás que quisieron, incluyendo a España, todos han abandonado.

Es que es muy caro, puede acarrearte muchos problemas políticos (según tu situación en el orden internacional) y mucho más difícil de lo que parece. Construir la bomba, no. Construir la bomba, como dijo el profesor Paul Scherrer de Zúrich, es relativamente fácil (aunque no tanto si quieres hacerlo sin que nadie se percate, además de trabajoso). Pero, después de tanto esfuerzo, sólo tienes una bomba gorda y contaminante. Lo diabólicamente caro y difícil es todo lo demás: la infraestructura, los vectores de lanzamiento, los sistemas de alerta temprana y defensa nuclear (porque tener armas nucleares te convierte en un objetivo nuclear ipso facto), mantenerte al día frente a oponentes tan poderosos que avanzan sin parar… a la mayoría de países normales no les sale a cuenta. Sin salirse de lo militar, con lo que te cuesta una fuerza atómica mínimamente creíble, puedes montarte un ejército convencional que dé miedo sólo de verlo. Y si hablamos de hospitales, escuelas, defensa social y demás, qué te voy a contar.


Bibliografía:

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85 comentarios

  1. Luis dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 18:48

    Ni me imagino lo que te tiene que costar escribir uno de estos, esto no son ni posts ni articulos, esto son ensayos de primer nivel!!!

    Muchas gracias Yuri, buenísimo, sigue así.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:39

      Pues tengo que decir que sí que cuesta, sí. :-) Para este en particular, he tenido que consultar muchas fuentes distintas, cada una de las cuales contaba una “línea de historia” distinta y algunas de ellas contradiciéndose entre sí. Por eso hay tantos “sin embargo” y “no obstante” en el texto. :-P

      Gracias por darte cuenta. ;-)

    • Dr. Stein. dijo,
      El 10 de mayo de 2014 @ 12:52

      Ya te digo! Totalmente de acuerdo!

      Saludos

  2. Rafa dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 19:31

    Vaya artículos completos. sí señor.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:30

      Se intenta. Gracias. :-)

  3. Hernán dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 19:51

    Genial el relato Yuri, muy vibrante.

    Saludos.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:29

      Muchas gracias, Hernán. :-)

  4. Alejandro Rivero dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 20:08

    ¡Escribe algo sobre el de La Moncloa de 1970! ¿Limpiaron el jardin y la bodeguilla o lo dieron como no contaminado aunque fuera el mismo agua que la de los agricultores?

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:38

      Me lo apunto, me lo apunto. Pero ya sabes lo que pasa aquí en España, que conseguir algunos datos históricos que hoy en día cualquier persona racional consideraría ya totalmente irrelevantes sigue siendo imposible y secreto de estado (véase por ejemplo http://h-net.msu.edu/cgi-bin/logbrowse.pl?trx=vx&list=H-Spain&month=1306&week=a&msg=/KcikoRWJ7xz2UOMS4BHaA )

      • David dijo,
        El 23 de abril de 2014 @ 22:52

        Qué interesante este link que publicas! Me suponía que “algo raro” debía de suceder en el caso español, cuando en otros países es relativamente sencillo encontrar fuentes fidedignas y/o originales sobre hechos históricos, incluso recientes y sensibles, y se encuentran por ello reportajes y crónicas a la mínima que se busque un poco; mientras que cuando atañe a asuntos de España, es mucho más complicado. En principio lo achaqué (probablemente fruto de mi ignorancia) a la falta de cultura divulgativa online en el ámbito histórico, con respecto a otros países, pero últimamente esta postura me parecía cada vez más “cogida con pinzas”, viendo la calidad y cantidad de divulgadores habituales españoles (incluido, a la cabeza de la lista, tú mismo :) )

        ¿Cuál es la situación actual en este respecto? ¿Sabes cómo ha ido evolucionando a grandes rasgos desde, digamos, el final del franquismo? ¿Tienes alguna opinión al respecto, o sobre su posible futuro? Al igual que Alejandro arriba, muchas veces pienso lo genial que sería uno de tus cuidadísimos artículos sobre asuntos “espinosos”, o meramente interesantes, de nuestro país.

    • martillo de mediocres dijo,
      El 27 de abril de 2014 @ 15:03

      Yo de hecho, iba a pedir a Yuri que al hilo del incidente de Moncloa que comentas, hablara sobre el programa atómico español; una curiosidad histórica que a muchos resulta increíble cuando se le comenta, pero estuvo a punto de ser realidad… vaya si estuvo a punto de ser realidad! Hay por ahí “gargantas profundas” que incluso dicen que puede haber algún artefacto ensamblado en algún sitio… pero bueno, eso ya entra en el terreno de las conjeturas y los rumores.

      Lo cierto es que el programa fue muy en serio, hasta que en 1973 la muerte de Carrero Blanco, su principal impulsor, lo frenó; si bien hasta 1987, cuando España suscribió el TNP, no se puede decir que se dejara definitivamente en suspenso; hasta esa fecha, políticos y militares barajaron la posibilidad de consumar el programa. Incluso posteriormente, con el programa Capricornio, se desarrolló un cohete que hubiera podido, con las modificaciones oportunas, ser el vector necesario para acabar de hacer operativo el ingenio… nuevamente, el programa se detuvo; y así llegamos hasta hoy, supuestamente desnuclearizados (al menos en cuanto a armamento propio, porque lo que otras potencias alberguen en nuestro territorio, ya es otra historia).

      Creo, Yuri, que con los mimbres que hay, podrías hilvanar otra de tus interesantísimas historias. Gracias por este post (de hecho, gracias por todos tus posts, eres un grande), trayendo un episodio que la verdad es que no conocía, pese a estar bastante interesado en la era atómica.

      Nunca había comentado, pese a llevar años siguiendo tu blog. Estas navidades, en un arrebato de nostalgia, conseguí hacerme con un ejemplar de tu libro, y poco después, tuve la feliz noticia de que volvías a las andadas. Espero que sigas mucho tiempo contándonos nuevas historias.

      Un cordial saludo.

  5. Antonio dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 20:32

    Hola:

    Aún no he leído el artículo completo, lo haré luego con más tiempo, pero tengo que disentir contigo en lo que dices de los “fabulosos costes” de la energía nuclear y su financiación por parte del estado. Según el enlace que pones, una central de 1.400-1.800 MW cuesta unos 5.000-6.000 millones de dólares de construir. Teniendo en cuenta que:

    – Una central nuclear dura como mínimo unos 60-80 años.

    – Esos MW constituyen una 20ª o 15ª parte de la demanda eléctrica de España (en estos momentos, 28 GW según REE).

    – Ese dinero es menos de lo que regala el estado cada año en primas a renovables en España (y estos últimos años no son de los que más ha dado).

    – Son centrales de última generación (III) y por tanto más caras, como toda tecnología nueva, y que seguramente bajarán de precio en los próximos 10-15 años.

    Teniendo en cuenta eso, no me parece que los costes sean ni mucho menos “fabulosos” ni que haya que llevarse las manos a la cabeza porque el gasto sea estatal (a menos que también estés en contra de las primas a las renovables, claro).

    Un saludo y enhorabuena por la inmensa labor de documentación.

    • Fernando dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 0:25

      Hombre, yo no dudo de la posible rentabilidad neta (contando la vida útil), pero de buenas a primeras tienes que tener los 4000000000$ para ponerte en marcha, o al menos los inversores que te pongan la pasta… y ojo, que como ya han dicho no cubre los gastos de explotación, sólo la máquina…

      Es para pensarselo, sin duda.

      Saludos

      • Antonio dijo,
        El 23 de abril de 2014 @ 8:11

        Sí, en general toda central nuclear necesita un buen préstamo, pero eso no significa que como forma de producir energía sea cara (es decir, que el precio del KWh generado sea caro). Los gastos de explotación se cubren al funcionar, obviamente, como en todas las centrales del mundo, ya sean nucleares o de otro tipo. Lo único que hay que amortizar es el préstamo. De hecho, el factor que más influye en el precio de una central son los tipos de interés en el momento de la construcción.

        • Pepes dijo,
          El 23 de abril de 2014 @ 9:32

          En cuanto a unoa fuente Anonima que a comentado por aqui.

          No se porque omites todos los costes de almacenamiento de residuos que nunca se cuentan pero que son muy altos y muy prolongados en el tiempo, ¿que no cuesta un duro al herario? Bueno si tu lo dices ¿quien va construir el cementerio de residuos? Pues si lo construye la empresa estatal de residuos radioactivos con un coste entorno a las 120M€, mas los costes anuales al mantenimiento y que por mucho que me digais que las empresas pagan los costes de esos residuos explicame si las empresas atomicas se han comprometido a pagar durante varios milenios a mantener los residuos en desomposicion. Por otro lado la centralizacion de las funtes de energía acarrena muchos mas problemas desde un punto de vista estrategico. Ademas muchas veces el mantener el suminstro significa por ejemplo irte a Mali a pegar tiros. Como veais pero el coste de la enrgia nuclear es el mas alto si cuentas todos los costes incluyendo el humano.

          Diras lo que quieras de las renovavles pero con esa misma pasta que te cuesta dicho reactor se puede invertir en renovavles que son tecnologicamente mucho mas factibles para un pais medio que le permite una independencia tecnologica a nivel energetico pemitiendo estar en la vanguardia del sector y produciendolo nacionalmente, es capaz de crear una industria con muchos mas puestos de trabajo y tiene una capacidad descentralizadora brutal por todo el territorio, claro que esto es algo que a las grandes empresas energeticas no les mola nada.

          • Yuri dijo,
            El 23 de abril de 2014 @ 19:34

            El problema de los residuos es complejo.

            Es cierto que el almacenamiento a largo plazo (típicamente en depósitos geológicos profundos) es complejo y tiene características que sólo se dan en el caso de la energía nuclear. No hay ninguna otra que tenga que plantearse advertir a las civilizaciones del futuro lejano que “ahí debajo hay bicho.”

            Sin embargo, también es cierto que en su inmensa mayoría son residuos sólidos (o “solidificables”), mucho más fáciles de aislar y conservar que toda la basura que le echamos al medio ambiente sin conocimiento quemando, por ejemplo, combustibles fósiles. Que va directamente al aire como si no pasara nada.

            Este es un tema difícil a evaluar muy cuidadosamente. Quizá escriba algo al respecto en el futuro.

          • Antonio dijo,
            El 23 de abril de 2014 @ 19:47

            ¿La fuente anónima soy yo? Que yo sepa, pone “Antonio” en todos mis mensajes. Más abajo he puesto la ley que fija cómo se paga la gestión de los residuos nucleares. Absolutamente todo el dinero viene de empresas, nada del estado.

            Por otra parte, no es un cementerio de residuos, ahí no se entierra a ningún difunto. Actualmente tenemos en España un almacén de residuos de baja y media intensidad en Córdoba, gestionado por Enresa. Esta misma empresa está construyendo un almacén temporal centralizado en Cuenca y tiene bastante avanzado un proyecto de almacén geológico profundo. Doy más detalles abajo.

            Por otra parte, la gestión de los residuos no se paga durante milenios. Los almacenes geológicos profundos están diseñados para no necesitar mantenimiento una vez que se han llenado y cerrado.

            Sobre lo de las renovables, me da la risa. Con lo que se regala en primas a las renovables se puede construir una central nuclear al año (y dos en años anteriores, cuando las primas eran mayores).

        • Pepes dijo,
          El 23 de abril de 2014 @ 9:43

          No lo digo yo lo avala una universidad politecnica: http://ges.webs.upv.es/articulos/117-energias-renovables-frente-a-energia-nuclear-actualizando-datos-a-final-de-2012.html

          • Gustavo dijo,
            El 23 de abril de 2014 @ 10:26

            El problema de los residuos a mi modo de ver esel siguiente:

            Construímos un almacén con un costo de 120 M€ más lo que cueste el mantenimiento anual,que no es poco.

            Cuando se llene, habrá que construir otro, por lo mismo o más y habrá que mantener dos.

            Y cuando se llene el segundo, pues habrá que construir un tercero y así suma y sigue.

            Ya que todos tenemos claro que en muchooooooo tiempo no los vamos a poder vaciar.

            Saludos

    • El 23 de abril de 2014 @ 10:49

      Hombre, quizás deberías incluir en el coste esa pequeña, pero no cero, probabilidad de que la central explote y perjudique a muchas generaciones de seres humanos.

      Parece que la lección de Chernobyl no se aprende. Parece que la lección de Fukushima no se aprende.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:15

      Estimado Antonio:

      Lo primero, una tontería: si pones más de un enlace en un comentario, el sistema los bloquea por “sospecha de spam” (si no, es imposible…) Ya te los he liberado todos (creo), pero para que lo sepas para futuras ocasiones. Si quieres poner más de uno tampoco hay problema, al final los veo y los libero, pero no se publican hasta que no lo hago.

      Y ahora, al grano. ;-)

      Como he dicho muchas veces en este blog, yo estoy a favor de la energía nuclear en términos generales. Lo que pasa es que soy un “partidario muy moderado”, y no creo que el debate se pueda plantear en términos de “nuclear sí” y “nuclear no” como si fuese un partido de fútbol en el que vas con unos o con otros. Me pasa un poco lo mismo que con el armamento, que cuando alguien me pregunta si tal sistema de arma es bueno o no, lo primero que respondo es “¿para luchar en qué guerra, contra quién y, antes de eso, podemos gastar ese dinero de modo más eficaz en algo que haga más difícil que estalle esa guerra?”

      Por ello, intento evaluar muy cuidadosamente si la energía nuclear sale a cuenta o no, y en qué casos, porque no todos los casos son iguales. Por ejemplo, en países con fuerte desarrollo económico pero fuertemente deficitarios en términos energéticos (como China o la India) me parece más lógico su uso. Sin embargo, eso no quita que las nuevas nucleares sean muy caras. El coste de capitalización inicial es muy alto (ponle el adjetivo que quieras, yo creo que “fabuloso” no lo define mal.) 6.000-6.500 millones de dólares por reactor de aprox. 1,2-1,5 GWe, que se van fácilmente a los 10.000 millones en cuanto la cosa se tuerce (como está pasando en Flamanville u Olkiluoto), o sea 14.000 millones por una instalación típica de 2 reactores como South Texas 3 y 4 (antes de que la cancelaran)… es mucho dinero y mucho riesgo.

      A las empresas no les gusta, a menos que puedan echar mano de grandes cantidades de dinero público. Y a las pruebas me remito: no hay ni un solo reactor que se esté construyendo con capital puramente privado. O son de monopolios estatales o paraestatales (como en China o la India), o se les han dado toda clase de garantías si la cosa sabe mal (como las que dio y da Obama a las eléctricas estadounidenses, y aún así sólo están construyendo cinco reactores.) Entonces, si hablamos de gastar dinero público, yo quiero saber cuánto se gasta y en qué condiciones, y si no es más eficaz, ecológico y/o sale más a cuenta gastarlo en otro sitio. En ese sentido, por ejemplo, no son comparables ni de lejos las primas a las renovables con lo que se ha gastado y se sigue gastando en la nuclear (sólo en los EEUU, entre 1947 y 1999, el 95% de todas las subvenciones públicas fueron a parar a la nuclear, y eso sin contar la I+D estatal-militar y muchas otras cosas.)

      A mí, si alguien quiere plantar una nuclear de su propio bolsillo, con el acuerdo de la población potencialmente afectada, y dota un fondo garantizado para el desmantelamiento y limpieza posterior (tratamiento completo de residuos incluido), y renuncia al muchas veces fabuloso “seguro de responsabilidad civil gratis total” que les pagamos todos si sufren un accidente y los daños superan cierta cantidad de dinero (ver por ejemplo http://en.wikipedia.org/wiki/Price%E2%80%93Anderson_Nuclear_Industries_Indemnity_Act o en el caso español http://www.minetur.gob.es/energia/nuclear/compromisos/paginas/responsabilidadcivil.aspx )… pues entonces, en principio, no me parece mal con las medidas de seguridad actuales. Pero claro, es que en esas condiciones no hay nadie que monte una nuclear. De hecho, que yo recuerde, no ha sucedido nunca. (Ver también los Convenios de Bruselas y de Viena.)

      Como te digo, en general yo estoy a favor de la nuclear por muchas razones: incluso con accidentes, es mucho menos peligrosa a nivel global que el monstruoso desastre ecológico y climático que estamos armando cotidianamente con el petróleo, el gas y el carbón. Sin accidentes, es relativamente ecológica (los residuos sólidos son mucho más fáciles de manejar que los gases y hollines de la combustión de esas otras sustancias, por no mencionar ocurrencias como el fracking.) Proporciona potencia base en estado puro, siempre, llueva, truene o haga calor, incluso en lugares donde no existen recursos energéticos fácilmente accesibles: cargas tu nuclear y a rodar. Mil cosas, en todo eso vamos a estar de acuerdo.

      Pero si los beneficios económicos son para ellos, los costes económicos tienen que ser para ellos. Privatización de los beneficios y socialización de los costes, que es lo que ocurre ahora mismo, ni de coña. Y como te digo, en esas condiciones no hay nadie ni muy remotamente interesado en construir una central nuclear. Puedes verlo mirando simplemente las que están en construcción y previstas; yo lo he hecho, reactor por reactor, y no hay ni una sola excepción. Eso, sin considerar los accidentes. Y considerándolos, lo que no puede ser es que si tú montas un desastre de entre 100.000 y 250.000 millones de dólares, como ya se está estimando por ejemplo para Fukushima (ver http://newsonjapan.com/html/newsdesk/article/89987.php o http://tech.fortune.cnn.com/2013/03/20/robots-have-failed-fukushima-daiichi-and-japan/ ), te los tengamos que pagar entre todos como se están viendo obligados a hacer los japoneses.

      Y si la inversión es estatal, pues entonces habrá que ver en qué gastamos, cuándo, dónde y por qué, y decidirlo entre todos. Para tomar una decisión, léase para votar en un referéndum o cosa así (si tuviese esa opción, imagínate que viviésemos en una democracia de verdad), tendría que tener mucha menos propaganda de la que tengo (de unos y otros) y mucha más información de la que tengo. Por ejemplo, un estudio real de a cuánto sale el kWh suministrado por cada fuente de energía, sumando TODOS los costes desde el día en que a alguien se le ocurre montar una central hasta la noche en que no queda nada para ver ni allí ni en ninguna otra parte. Por alguna extraña razón, parece ser un dato más secreto que el diseño de la bomba atómica. Yo sé cómo se hace una bomba atómica (tampoco es gran cosa hoy en día, habiendo Facultades de Física…) Sin embargo, yo no he tenido manera de descubrir cuánto cuesta realmente un kWh desglosado por fuentes de energía, sumándolo todo de verdad, incluyendo todas las externalidades. Únicamente he visto estimaciones en las que siempre faltan cosas (algunas de ellas notablemente delirantes.)

      Pero el hecho de que quienes sí lo saben no tomen la opción nuclear a menos que puedan meter mano al cajón de todos me sugiere una respuesta: o no es rentable, o el riesgo es demasiado alto o ahí pasa algo. Y pasa algo o si la rentabilidad es demasiado pobre o el riesgo es demasiado alto para una empresa, probablemente también lo sea para un estado si no se dan circunstancias especiales como las que mencionaba al principio de China o la India. A menos que haya segundas intenciones, claro.

      Un cordial saludo.

      • Antonio dijo,
        El 23 de abril de 2014 @ 20:46

        Hola, Yuri:

        Sí, ya sabía lo de los enlaces, pero vamos, no tengo prisa :P

        Otra cosa es que el blog me pone el portátil a cien por hora, no sé por qué. Está el ventilador a toda leche.

        Gracias por tu respuesta. Yo soy partidario de una mezcla de nuclear y renovables. Es verdad que en estos debates las posturas se suelen radicalizar, pero al menos la mía no es de 100 % nuclear, simplemente he intentado refutar a los radicales del 0 % nuclear porque es lo más peligroso y caro que ha parido madre.

        Bueno, al grano yo también :P

        Coincido en que la capitalización inicial es muy grande. Me pareció leer entre líneas en tu artículo que se estaba abandonando la nuclear por no ser rentable por su alto precio. Me alegro de que aclares que no decías eso.

        Yo he comparado las primas a las renovables en España con las centrales españolas. La situación en EE.UU. no la conozco ni creo que sea más relevante para nosotros que la situación aquí. Entre el 2005 y el 2013 se han regalado 50.000 millones de euros en primas a renovables en España. Usando los costes del enlace que pusiste (no me valen los costes mayores que has puesto ahora, que son casos escogidos, en vez del coste medio que aparece en el enlace), pongamos que vale 5.000 millones de euros una central de 1,5 GW. Eso nos da que las primas, si se dieran a la nuclear, nos permitirían obtener 15 GW, es decir, aproximadamente la mitad de la demanda eléctrica de España, que además tendríamos garantizada, sin más gastos para el estado, durante 80 años. Y todo ello, como bien dices, sin problemas de falta de viento, de sol, etc. Y además con la capacidad de regular la frecuencia de la red (cosa que las renovables no pueden hacer).

        El estado español no pone nada de dinero en la nuclear pero sí que sigue dándoselo a las renovables. Por eso, que EE.UU. sí se lo dé a la nuclear me parece irrelevante.

        De todas formas, yo no soy partidario de las primas, ni para una cosa ni para la otra. Si el estado tiene que dar algo, que sean préstamos a bajo interés.

        Con respecto a la gestión de los residuos y el desmantelamiento de centrales, como dije más arriba, hay un fondo, que el estado no paga sino las empresas, que corre con los gastos de todo eso. Es una normativa que lleva vigente muchos años. La última versión es del 2006. Con respecto a lo que llamas “seguro de responsabilidad civil gratis total”: por lo que entiendo de tu enlace, nada de eso ha entrado en vigor porque España aún no ha ratificado ninguno de esos convenios, y la legislación propia sobre el asunto está condicionada a dicha ratificación.

        Con respecto a la seguridad y los beneficios, totalmente de acuerdo. Ya digo, si el estado da algo, que sean a lo sumo préstamos. Por otra parte, ¿las primas a las renovables no te parecen también privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas?

        Tengo en proyecto hacer una serie de artículos o un minilibro sobre la energía nuclear con datos detallados, organizando toda la bibliografía que conozco y que está muy desperdigada. No he conseguido encontrar una fuente en Internet donde estén todos los datos necesarios para este debate recogidos en un solo sitio.

        Un cordial saludo.

        • Narciso dijo,
          El 23 de abril de 2014 @ 21:20

          Falta una cosa a ponderar, aunque sea difícil. El coste de oportunidad. Por ejemplo, invertir en nuclear, como queda claro en el artículo, es ruinoso: hay potencias que llevan demasiada ventaja como para sacar algo en claro. Pero sin embargo, invertir en renovables no. El hecho de crear una industria autóctona que cree conocimiento, movimiento económico tanto en el país como en la exportación, creo que no es un hecho desdeñable. A lo mejor resulta que la nuclear es algo (o mucho) más barata que las renovables. Pero el pago de patentes no se hace aquí, la tecnología no la controlas y no tienes los suministros. Sin embargo puedes montar una industria de renovables que tengan patentes propias, una estructura empresarial propia y los suministros los tienes aquí mismo. Esto también habría que valorarlo.

          • Yepa dijo,
            El 26 de abril de 2014 @ 13:49

            Pues precisamente en el caso español tienes una industria nuclear auctoctona que tambien tiene patentes propias, diselo a ENUSA o a ENSA que fabrican combustible y grandes componentes nucleares que exportan por todo el mundo (de hecho ambas exportan más de lo que destinan para el mercado doméstico) o a Tecnatom. A pesar del parón el actual tejido empresarial español en materia nuclear es bastante notable

            http://www.foronuclear.org/images/stories/recursos/publicaciones/2011/catalogo_2011.pdf

            y en su momento algido la participación de empresas españolas en proyectos de construcción se situaba por encima del 80% (100% del montaje, 85-95% de la ingeniería y 70-78% de los equipos)

            http://ceiden.com/programas/capacidades-de-la-industria-nuclear-espanola/

      • Pedro J. dijo,
        El 23 de abril de 2014 @ 22:46

        “Pero el hecho de que quienes sí lo saben no tomen la opción nuclear a menos que puedan meter mano al cajón de todos me sugiere una respuesta”

        Lo que no es Yuri, un argumento demasiado bueno. Obviamente si tu otra opción no está sometida a los costes de limpieza ni cobertura de riesgo que se le exigue a la industria nuclear — nadie limpia el CO2 que emiten los fósiles, sin mencionar todos los demás contaminantes — existirán alternativas más baratas de potencia base (centrales térmicas de carbón) con lo que al argumento le puedes dar la vuelta y decir que no es tanto que una central nuclear sea cara como que un Central térmica salga demasiado barata para la elećtrica y demasiado cara para el contribuyente. Y uniéndola con tu admirable reticencia a socializar las pérdidas, en el momento que construyes una térmica de carbón estás socializando las pérdidas generadas por dos externalidades negativas muy costosas: como son el cambio climático y los efectos sobre la salud de la quema de fósiles.

      • Sergio B dijo,
        El 24 de abril de 2014 @ 16:15

        Yo lo que dices de privatización de los beneficios y socialización de los costes, casi diria que pasa igual en todos los tipos de energia. Es mas, si nos centramos en espana en todos los negocios llevados por grandes empresas, ya sean bancos, barcos, trenes o hospitales pasa lo mismo. Me pregunto cuanto a costado la crisis subprime y quien lo esta pagando, cuanto sufrimiento esta generando y, observando la deriva politica que tenemos por su gracia, cuantas vidas va a costar. Y como ya comentas, si las expectativas mas moderadas sobre el cambio climatico se cumplen, vamos a descubrir que el carbon y el petroleo son inmensamente mas caros y mas peligrosos que la energia nuclear.

        Desde luego que apoyo las energias renovables, ya que nos van a robar el dinero, al menos que nos pongan un molino para convencernos, aunque creo que la energia nuclear puede otorgar un importante respaldo, para cuando el viento no atienda bien. Ademas, no lo recuerdo muy mal, pero me parece recordar que es probable que la fusion nuclear pueda ser usada para recargar material fisible, con lo que se podran crear centrales de fision-fusion, lo que a mi ya me vale para apoyar la fision.

    • Jesús dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 22:03

      No sé que cuentas ha hecho, pero de mano, hay que multiplicarlas por dos:
      – Las centrales no se diseñan para 60-80 años. Se diseñan para 40. Algunas se prorroga su vida 5-10 años (a un coste considerable, aquí en España no ha interesado prorrogar la vida de Garoña) y otras se cierran antes. Otra se construyen y no se llegan a arrancar como Lemóniz o se paran mucho antes de lo previsto: Kashiwazaki-Kariwa, Fukushima, Tchernobil …. solo esas tres creo que suman 17 reactores, que a 5.000 millones hacen 85.000 millones, sin contar los daños que han provocado las dos últimas.
      – Una vez finalizada su vida útil, hay que desmantelarlas. A Garoña se le estiman al menos 10 años para eso (el coste va a fondo perdido ya que no produce energía)
      – No están operando de continuo. Hay paradas por recargas, problemas, accidente. Así que es posible que estén un 10% del tiempo paradas.
      – Las centrales nucleares parecen diseñadas por Calatrava. En su construcción suele haber unos sobrecostes brutales (del 50% al 200%)

      Eso sin contar el tema de los residuos, que los andamos moviendo de un sitio para otro cada poco tiempo. El almacén que se iba a construir (y del que no se ha vuelto a oir hablar) era temporal: dentro de 50 años, a buscar otra ubicación. Y por lo que tengo entendido, tenemos las piscinas de las centrales bastante “ocupaditas” de material nuclear usado.

      Vamos, que sobre el papel puede parecer rentable, pero al final, no lo parece tanto.

      • Antonio dijo,
        El 24 de abril de 2014 @ 11:28

        Tienes unos datos bastante anticuados con respecto a la duración de las centrales. Cito las palabras de un jefe de sala de una central española:

        La mayoría de las centrales españolas está aproximadamente en la mitad de su vida. Fueron diseñadas para trabajar durante 40 años, y todas están en torno a los veintitantos.

        ¿Por qué el límite de 40 años? Otra cosa que casi nadie sabe, menos los que nos dedicamos a esto, y ahora también lo sabréis vosotros. El límite de cuarenta años es porque el acero de la vasija (de unos 10 cm de espesor y de altísima calidad) se creía que no sería capaz de aguantar más de 50 años debido a la constante radiación, sobre todo neutrónica, que es la más destructiva. Como todo se hace con un cierto margen, se redujo de 50 a 40 para llegar a esa cifra con seguridad. Pues bien, las vasijas tienen insertadas lo que llamamos unas probetas que no son más que trozos del mismo material, de la misma fundición, que se estraen cada cierto número de años para analizar los daños que ha sufrido en su estructura y así comprender cómo está soportando la vasija el envejecimiento. Los datos a los que he tenido alcance dicen que la vasija podría alcanzar sin problemas unos 80 años, así que la cifra de 50 era demasiado conservadora. Pero ahora hay más: todo eso se hizo porque se pensaba que no se podía cambiar la vasija. Ahora se sabe que sí, que es perfectamente posible hacerlo. De hecho, hay varias centrales españolas que han cambiado sus generadores de vapor.

        http://naukas.com/2011/03/21/carta-de-un-ingeniero-nuclear-espanol/comment-page-1/#comments

        • Yepa dijo,
          El 26 de abril de 2014 @ 12:25

          En realidad el origen de porque se empezó a otorgar licencias con un límite de 40 años es mucho menos técnico, la propia NRC estadounidense lo cuenta :

          “Based on the Atomic Energy Act, the Nuclear Regulatory Commission (NRC) issues licenses for commercial power reactors to operate for up to 40 years and allows these licenses to be renewed for up to another 20 years. Economic and antitrust considerations, not limitations of nuclear technology, determined the original 40-year term for reactor licenses.”

          “The 40 year licensing period for nuclear plants was a rather arbitrary compromise written into the Atomic Energy Act of 1954. It was not based on technical information or operating experience but instead on the amortization period for fossil fuel plants.”

    • Cristian dijo,
      El 24 de abril de 2014 @ 15:03

      ¿Has tenido en cuenta los gastos de desmantelamiento una vez la central cumple con su vida útil y el coste de almancenamiento de los residuos durante varios siglos?

      • Yepa dijo,
        El 26 de abril de 2014 @ 13:27

        En el caso español esos gastos estan desglosados en el Plan General de Residuos Radiactivos e incluyen el desmantelamiento de todos los reactores, la gestión de los residuos tanto de alta como de media y baja actividad (incluido el almacenamiento temporal en el ATC y su gestión final en un AGP y la gestion de los residuos creados por otras industrias, hospitales y centros de investigación), desmantelamiento y reacondicionamiento de las antiguas minas de uranio y de las instalaciones de CIEMAT y algunos otras dotaciones como las destinadas a I+D.

        La cifra final se situa entorno a los 13.000 millones de euros que sin duda, dicho así, es una cifra alta pero que cuando se tiene en cuenta los kWh generados por todos los reactores españoles lo cierto es que es realmente pequeña.

  6. Anon31253 dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 20:54

    Tremendo articulo! Gracias por todo el esfuerzo!

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:26

      ¡Muchas gracias!

  7. Jesús dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 21:03

    Parece un gran artículo de algo que no me interesa en absoluto : ) Pero Felicidades por él !

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:16

      Ya lo lamento. :/ Espero que los próximos te gusten más. ;)

  8. julioSao dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 22:00

    Muy buenoo! Como de costumbre todo super cuidado y documentado. Estos articulos darian envidia a mas de una publicacion “seria”

    Saludos!

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:16

      Se intenta un nivel, se intenta. ;)

      ¡Gracias!

  9. Pedro dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 22:28

    Antonio,

    Te estas olvidando de otros dos factores que la industria nuclear no se hacen responsable:
    * El coste de mantener los residuos nucleares seguros y vigilados por 200.000 años. (No recuerdo que España tenga definido un almacen de este tipo)
    * Costes por accidentes. (Ya no digo el seguro ridiculo que pagan las plantas nucleares.)

  10. unoporahí dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 22:34

    Bravo, bravo! Tu post es un artículo de exquisita calidad, jefazo!

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:19

      ¡Muchas gracias! :)

  11. Clemente dijo,
    El 22 de abril de 2014 @ 23:07

    Gracias por este artículo Yuri. Genial.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:19

      Gracias a ti, Clemente. :)

  12. Gustavo dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 0:23

    Estupendo artículo. Como siempre.

    Como curiosidad comentar que hoy en día la Fuerza Aérea Suiza no es tan desastre como antaño. Según Wikipedia 34 F18 y en proceso de compra JAS39 Gripen NG para sustituir más de 40 F5 (muy obsoletos).

    Al fianal quedarían con 34 F18 e inicialmente 20 Gripen (pueden ser más). Creo que para un país de su tamaño no está mal.

    Saludos

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:23

      34 F-18 y 20 Gripen tampoco es tan gran cosa para un país como Suiza, ¿eh? ;)

      Aunque en realidad, probablemente hoy en día no les haría falta ninguno. No tienen ninguna amenaza militar realista. Y de hecho creo que lo saben, porque se dan anécdotas como esta:

      http://www.news.com.au/world/swiss-fighter-jets-grounded-as-ethiopian-airlines-hijacking-happened-outside-business-hours/story-fndir2ev-1226830033739

      Sí, los cazas no despegaron porque el secuestro no ocurrió en horario de oficina. ;)

      Un cordial saludo.

      • Gustavo dijo,
        El 23 de abril de 2014 @ 21:25

        Pues la verdad es que es para analizar. Cuando dije un país como Suiza me refería a su tamaño.

        De todas maneras hoy en día ¿quien quiere invadir Suiza?

        Yo creo que nadie.

        Un saludo

      • Jesus P dijo,
        El 24 de abril de 2014 @ 19:07

        Como siempre, un articulo genial.

        Respecto a los Gripen, tienen aun que autorizar su compra a traves de un referéndum, que ya veremos como les sale.
        El numero que tienen de F-18 no es despreciable para el tamaño del país. Hay que pensar que un F-18 a mas de mach 1 se ” sale ” de Suiza en unos pocos minutos.
        Para los suizos, su fuerza aérea es su garante de su neutralidad, y aunque desde fuera nos pueda parecer un poco ridículo todo el tema, durante la SGII fueron fieros defensores de sus cielos ante los alemanes sobre todo, pero también ante los aliados. Durante la guerra fría fueron el patio trasero ( o un atajo ) para ambos bandos.
        Durante las cumbres de Davos sacan todos sus ” cacharros a pasear ” para la defensa aérea de la cumbre ( apoyados por los eurofighter austriacos ) y anualmente hacen una demostración en Axalp con fuego de cañón real, que es uno de los eventos obligados para todo aerotranstornado que se precie.

        Para verlos en su elemento:
        https://www.youtube.com/watch?v=PJ8emJomoPU
        https://www.youtube.com/watch?v=MQU1f_bgPFE

  13. arvydas dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 0:28

    Presidente,presidente!!!!!

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:23

      ¡Ni se me ocurriría! :P

      Gracias. ;)

    • José Alfredo dijo,
      El 24 de abril de 2014 @ 0:31

      Si!!, sería el primer presidente con cerebro! (y que vaya si sabe usarlo!) :)

  14. Raúl dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 0:55

    Interesantísimo artículo. Jamás imagine que los ” neutrales ” suizos hubieran estado tan interesados en tener armas nucleares.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:24

      Mucha gente lo ignora por completo. Es por eso que me pareció un tema interesante. ;-)

      ¡Gracias!

  15. apalankator dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 1:55

    Te he redescubierto después de la temporada en stand-by y me sigo sorprendiendo por la profundidad de tus artículos y el trabajo de documentación que conlleva cada uno.
    Muchas gracias por escribir de nuevo.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:24

      Muchas gracias por volver. ;-)

  16. Larra dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 2:33

    Apasionante artículo. De un golpe física/técnica/e historia.
    Mi felicitación al autor.

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:24

      Se agradece. Eso se intentaba. :-)

  17. Martóin dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 3:06

    Excelente artículo
    Gracias totales!!!

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:24

      A ti. :-)

  18. Txemary dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 9:23

    Enorme Yuri… enorme la entrada

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:25

      ¡Muchas gracias! :-)

  19. Daniel dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 10:12

    Genial! Como siempre un placer leerte :)

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:25

      Pues eso… qué puedo decir, que gracias a ti también. ;-)

  20. Ruben dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 10:25

    Muy buen artículo!!
    Como siempre

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:25

      Thanks. ;-)

  21. Pableras85 dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 18:17

    Es estupendo tenerte de vuelta Yuri, un saludo desde ForoCoches. Se te echa de menos (especialmente con todo lo que esta ocurriendo en Ucrania desde principios de año).

    • Yuri dijo,
      El 23 de abril de 2014 @ 19:26

      ¡Hombre, Pableras85, qué de tiempo! Me acuerdo, me acuerdo… :-)

      No me queda tiempo. :-(

  22. josecb dijo,
    El 23 de abril de 2014 @ 20:05

    Me ha encantado el artículo, no tenía ni idea de que Suiza tuvo un programa nuclear, mucho menos que tuvieron también un accidente, aunque tal y como lo ibas contando lo raro hubiese sido lo contrario.

    Aunque ya te lo dije en el primer artículo que publicaste, gracias por volver a escribir, es un placer leerte.

  23. Jose Patxi dijo,
    El 24 de abril de 2014 @ 12:07

    Yuri, Internet debería haberse inventado sólo para poder leerte. Qué grande eres tío.

    ¡Enhorabuena!

  24. Golias dijo,
    El 24 de abril de 2014 @ 19:16

    Este es un tema del que quería saber algo desde hace tiempo. En concreto, desde que, revisando una entrada de la Wiki acerca de los misiles Polaris, me encontré con el misil Alfa (una especie de Polaris ¡italiano!), y de rebote con menciones a los programas nucleares de Suiza, Yugoslavia, Italia y Rumanía. Eso sí, no pasaba de menciones sin mucho contenido.

    Me acabas de alegrar la tarde. Ha sido muy divertido de leer el artículo. Por favor, sigue así.

    Un saludo.

  25. Alberto dijo,
    El 24 de abril de 2014 @ 21:22

    Quien necesita bombas nucleares cuando dispones de Cajas b…. Como siempre magnifico artículo

  26. fm dijo,
    El 25 de abril de 2014 @ 20:17

    Muy buen artículo

    Dos cosas que no tiene nada que ver la una con la otra:
    1ª-“Neutral” no es sinónimo de “pacifista” en ningún diccionario de sinónimos.

    2º- ¿Está claro que Corea del Norte tiene armas nucleares? ¿no puede tratarse de una operación de propaganda?. Y que no se entienda aquí que estoy diciendo que los norcoreanos sean buenos-buenisimos.

  27. Oscar dijo,
    El 28 de abril de 2014 @ 18:12

    Un artículo apasionante, riguroso, detallado y con esas pinceladas de humor e ironía que tanto caracterizan tus entradas.

    Estoy salivando ya solo con pensar cuando nos volverás a hablar de Chernobyl..

  28. Bosuzuku dijo,
    El 2 de mayo de 2014 @ 1:44

    Genial artículo!!

  29. kurodo77 dijo,
    El 5 de mayo de 2014 @ 20:46

    Yuri ¡volviste a escribir! Como lo dejaste por un tiempo hacía mucho tiempo que no leía tus articulos. me pondre al corriente ahora mismo. Muchas gracias. Eres un fantástico divulgador….

  30. Jesús dijo,
    El 2 de septiembre de 2014 @ 11:04

    Buenas.

    He llegado aquí por casualidad rebuscando información sobre el diseño y funcionamiento de las armas termonucleares y me he quedado gratamente sorprendido por el rigor y la abundante documentación del artículo, muy de agradecer (además es muy ameno, que es lo que más se agradece).

    Enhorabuena al autor, y también mi agradecimiento.

  31. edgardo dijo,
    El 11 de marzo de 2015 @ 19:41

    investiga sobre el pie del elefante de ukrania de chernovile

22 Trackbacks \ Pings

  1. abril 22, 2014 @ 17:20

    […] Cuando Suiza quiso su bomba atómica y tuvo un siniestro nuclear […]

  2. Anónimo dijo,
    abril 22, 2014 @ 20:59

    […] […]

  3. abril 26, 2014 @ 0:34

    […] íntimo o el funeral de tu abuela o por qué no, la burla de un indigente? Porque sí las hay.Cuando Suiza quiso su bomba atómica y tuvo un siniestro nuclear (La pizarra de Yuri) Apenas tres meses después de que los Estados Unidos dieran a conocer al mundo […]

  4. mayo 9, 2014 @ 8:14

    […] “La producción de energía nuclear tiene importantes relaciones con el medio ambiente. Esa discusión no puede reducirse sólo al gobierno federal, sino que tiene que ser ampliada a la sociedad por sus fuertes repercusiones en el área ambiental“, señaló el ministro refiriéndose a la construcción de Angra III. […]

  5. junio 20, 2014 @ 7:19

    […] Això si, no creiem què els saudís podran tenir un arma nuclear viable a curt o mitjà termini. Una cosa és disposar d’una bomba, una altra tenir la capacitat militar per emprar aquest armament. Ho explica molt bé aquest article sobre el cas suís. […]

  6. diciembre 4, 2014 @ 16:29

    […] la energía nuclear. Esto es un hecho y está documentado (leed este largo pero interesantísimo artículo de La pizarra de Yuri, y me decís). Yo no lo sabía, pero por lo visto es […]