La máquina a bobinas magnéticas del joven sargento Lavréntiev

Los reactores de fusión nuclear Tokamak.

Oleg Alexandróvitch Lavréntiev

El joven sargento del Ejército Rojo Oleg Alexandróvitch Lavréntiev (1926-2011), que acabaría siendo doctor en física nuclear y teórica y el “abuelo” de la bomba termonuclear soviética y los reactores de fusión TOKAMAK, sobre los que se basa actualmente el ITER. Foto: © Agencia Federal de Archivos, Ministerio de Cultura de la Federación Rusa.

Imagínate: es 1948, formas parte del poderoso Comité Central del Partido Comunista de la URSS y de algún modo cae en tus manos la carta de un cierto sargento Oleg Lavréntiev, de 22 años, destinado en un remoto agujero del Océano Pacífico. El joven sargento Lavréntiev dice que sólo acabó la secundaria porque se fue a la guerra, pero le gusta mucho la física atómica; incluso se gasta parte de su escasa paga en una suscripción a la revista Avances en Ciencias Físicas. Ah, y que sabe cómo hacer una bomba de hidrógeno y un reactor de fusión nuclear.

No sé tú, pero yo habría pensado que estaba ante el típico charlatán. O, más probablemente, me lo habría tomado a broma. Claro que eran malos tiempos para esa clase de humor, con el padrecito Stalin todavía en plena forma y el camarada Beria encargado de tratar con los bromistas (y también, en el más absoluto secreto, de supervisar el programa soviético para hacer la bomba atómica, que ni eso tenían aún por esas fechas.) Hay que tener en cuenta que Oleg había tenido el cuajo de escribir primero al mismísimo Stalin y, al no recibir respuesta, decidió ponerse en contacto con los segundones del Comité Central, el muchacho. Asombrosamente, ni la carta terminó en una papelera ni el joven sargento Lavréntiev, natural de Pskov, hijo de administrativo y enfermera, obtuvo un nuevo destino un pelín más al interior. Por la parte de Kolymá o así.

En vez de eso, poco después el oficial al mando del sargento Lavréntiev recibió instrucciones estrictas de que le proporcionaran un despacho con escolta y tiempo para plasmar sus ideas de manera más exhaustiva con la máxima discreción. Cosa que debió dejar a todos sus compañeros, empezando por el oficial al mando en cuestión, bastante atónitos. Dos años después, el 29 de julio de 1950, Oleg manda a Moscú un paquete por correo militar secreto donde describe los principios de un arma termonuclear por fusión de deuteruro de litio (“liddy”) y una máquina para producir grandes cantidades de electricidad mediante una “trampa electromagnética” toroidal para confinar reacciones del deuterio y el tritio. Que es, exactamente, el principio de funcionamiento de todas las armas termonucleares del mundo y los reactores de fusión tipo Tokamak, como el ITER que se está construyendo ahora mismo.

El paquete acabó ni más ni menos que en manos de Andréi Sájarov, quien ya trabajaba con Ígor Tamm en esas mismas cuestiones, al amparo del entonces secretísimo Laboratorio nº 2 o Laboratorio de Aparatos de Medida de la Academia de Ciencias de la URSS, hoy en día conocido como el Centro Nacional de Investigación – Instituto Kurchátov. En su evaluación, Sájarov escribió:

“Creo que es necesario discutir detalladamente el proyecto del camarada. Con independencia de los resultados de esta discusión, debe reconocerse la creatividad del autor.”

Mucho tiempo después, en sus memorias, Sájarov se explayaría más a gusto sobre el paquete remitido por el sargento Lavréntiev desde su lejana base del Pacífico:

 “Quedé enormemente impresionado por la originalidad y la audacia de esas ideas producidas independientemente, mucho antes de que comenzaran a aparecer las primeras publicaciones sobre el tema. (…) [Mis] primeras tenues ideas sobre el aislamiento térmico magnético comenzaron a formarse al leer su carta y escribir el informe al respecto. (…) El trabajo de Lavréntiev fue un ímpetu para mejorar la investigación del aislamiento térmico magnético del plasma de alta temperatura que realizábamos Tamm y yo.”

Entrada principal al Instituto Kurchatov en la actualidad.

Entrada principal al Instituto Kurchátov en la actualidad. Imagen: © Google Street View.

 Diseño original de Oleg Lavréntiev para un arma termonuclear.

Diseño original de Oleg Lavréntiev para un arma termonuclear. 1) Detonador temporizado. 2) Carga explosiva [convencional]. 3) Semiesferas de plutonio. 4) Cámara de vacío. 5) Capa de litio-6. 6) Deuteruro de litio-6. Aunque es muy primitivo y requeriría varias modificaciones importantes para hacerlo funcionar, todos los conceptos esenciales de un arma con componente de fusión están ahí: se trata básicamente de un diseño “sloika” con un primario de detonación por disparo (similar a la idea inicial “Thin Man” estadounidense para una bomba de fisión de plutonio, o a la bomba “Little Boy” de Hiroshima si sustituimos el plutonio por uranio) envuelto en un secundario compuesto por una capa de litio y, muy acertadísimamente, deuteruro de litio-6. El deuteruro de litio-6 (“liddy”) fue y sigue siendo el explosivo de fusión idóneo para las armas termonucleares. Hay que tener en cuenta que cuando Lavréntiev ideó esto, todas estas cosas eran altísimo secreto o simplemente ni siquiera estaban inventadas y puede decirse que “se lo sacó todo de su cabeza”. Imagen: © Agencia Federal de Archivos, Ministerio de Cultura de la Federación Rusa.

Apenas un mes después, Lavréntiev es desmovilizado y matriculado en la Facultad de Física de la Universidad Estatal de Moscú, con derecho a habitación y beca. Ahí le piden que desarrolle más su propuesta. Oleg se pone a ello. En octubre del mismo año, Sájarov y Tamm completan el primer análisis de un reactor de fusión nuclear por confinamiento magnético, bajo el auspicio de Ígor Kurchátov, basándose no poco en el documento original del joven sargento. Así, pasaron a la historia como los inventores de este tipo de reactor, el más prometedor y el más utilizado del mundo hoy en día, mientras que Lavréntiev quedaría relegado a una oscuridad que no comenzó a esclarecerse hasta que se desclasificaron los documentos secretos de la época en el año 2000.

Hay que decir que a Oleg no le fue mal. Cuando terminó de desarrollar sus planteamientos en enero de 1951, le invitaron al Kremlin, se entrevistó con Beria en persona, le aumentaron la beca, le proporcionaron una habitación mejor, le dieron acceso a todas las publicaciones científicas que necesitara y le pusieron un tutor personal: el matemático Alexander Samarskiy, prácticamente desconocido en Occidente pero un peso semipesado de la ciencia soviética, experto en análisis numérico y física computacional. Así Oleg se graduó con honores e incluso pasó una temporada por el exclusivísimo Laboratorio de Aparatos de Medida, donde trabajaban Sájarov y Tamm. Pero luego, por razones no demasiado claras fue transferido al Instituto de Física y Tecnología de Járkov (Ucrania, entonces parte de la URSS), otro centro de investigación muy prestigioso. Ahí el antiguo sargento Oleg Lavréntiev, que postuló una bomba termonuclear y un reactor de fusión con sólo su educación secundaria, su suscripción a Avances en Ciencias Físicas, su curiosidad y su pasión, pasó el resto de su carrera profesional haciendo lo que le gustaba. No tuvo una mala vida y en esa ciudad murió el 10 de febrero de 2011, a los 84 años.

Sin embargo, como te digo, su papel en el desarrollo de las armas termonucleares de la URSS y sus reactores de fusión por confinamiento magnético permaneció oculto hasta el año 2000, e incluso hoy en día casi nadie lo conoce fuera del espacio post-soviético. Sájarov y Tamm (e, indirectamente, Kurchátov) se llevaron todos los méritos. Que no digo que no se lo curraran y no los merecieran, que se lo curraron y los merecieron, pero tras ellos estuvo la sombra de Lavréntiev. El caso es que los reactores Tokamak comenzaban a nacer en el sector 44 del Laboratorio de Aparatos de Medida de la Academia de Ciencias de la URSS, situado al Noroeste de Moscú. Vamos, el Instituto Kurchátov.

La toroidalnaya kamera s magnitnymi katushkami.

El primer TOKAMAK, llamado T-1, en el Instituto Kurchatov de Moscú donde fue inventado en 1968. Foto: ITER.

El primer prototipo de reactor de fusión Tokamak, llamado T-1, en el Instituto Kurchatov de Moscú (1958). Foto: © ITER Organization.

Al principio, no se llamaron Tokamak, y no todos creían en ellos. El primer “aparato toroidal” para el control del plasma a alta temperatura construido en el sector 44 se llamaba TMP y era una cámara de porcelana, a la que luego le añadieron unas espirales metálicas por el interior. Después vinieron otros dos dispositivos con paredes de cobre y espacios de aislamiento. No fue hasta finales de 1957 que estos primeros aparatos de medida termonucleares dieron lugar al dispositivo T-1, “montaje experimental nº5” o “disposición de 1958” (por el año en que se puso en marcha.)

Hubo algo de bronca para ponerle nombre. Estuvo a punto de llamarse “Tokomag”, por тороидальная камера магнитная, o sea toroidalnaya kamera magnitnaya, es decir cámara magnética toroidal. E incluso “Tokomak”, porque a algunos oídos les sonaba mejor. Pero al final se impuso la opinión del subdirector del laboratorio, Ígor Golovkin, que era un apasionado del proyecto: sus estrellas contenidas por confinamiento magnético se llamarían Tokamak, de тороидальная камера с магнитными катушками, pronunciado toroidalnaya kamera s magnitnymi katushkami, lo que viene siendo cámara toroidal con bobinas magnéticas. Algún otro dice que podría significar también тороидальная камера с аксиальным магнитным полем (toroidalnaya kamera s aksialnym magnitnym polem, cámara toroidal con campo magnético axial), lo que define al ingenio igualmente bien. Yo me quedaré con lo de cámara toroidal a bobinas magnéticas, que era la idea original de Lavréntiev y suena más sovietpunk y molón. :-P

Como puede suponerse, esto del bautismo no fue la única bronca que rodeó al proyecto, ni mucho menos la más importante. El afamado académico Lev Artsimovich (jefe del Departamento de Investigación del Plasma), quien luego se haría un auténtico converso hasta el punto de que le llaman “el padre del Tokamak”, decía por entonces que “conseguir la fusión con un Tokamak es como intentar crear un cigarrillo a partir del humo.” Muchos opinaban que este extraño aparato de medida jamás podría satisfacer la condición KruskalShafranov y estabilizar el plasma en su interior.

Pero lo logró. En 1958, el llamado montaje experimental nº 5 del Insituto Kurchátov, una sencilla cámara de cobre de 1,34 metros de diámetro con una corriente eléctrica en el plasma de 100.000 amperios y una intensidad del campo magnético toroidal de 1,5 teslas, demostró que podía contener el plasma estabilizado y sería posible fusionar deuterio con él en una boscosa periferia de Moscú. Exactamente, aquí. Así, el montaje experimental nº 5 paso definitivamente a la historia como el Tokamak T-1. Una de las grandes puertas a la energía nuclear de fusión, la energía de las estrellas traída a la Tierra, se acababa de abrir sobre la idea original de un joven sargento que sólo contaba con su educación secundaria pero tenía mucha, muchísima audacia y curiosidad.

Diseñando estrellas.

Isótopos naturales del hidrógeno

Los tres isótopos naturales del hidrógeno: protio, deuterio y tritio. El deuterio y el tritio pueden fusionar con “relativa” facilidad. Pero obsérvese que la carga total del núcleo es siempre positiva. Esto tiende a separarlos por repulsión electrostática. Para que puedan entrar en contacto y fusionar, hay que “acelerarlos a temperaturas termonucleares.” Esta es también la razón fundamental de que la fusión fría, al menos en su forma convencional, no tenga demasiado sentido.

El problema básico para producir una reacción nuclear de fusión es que los núcleos de los átomos que constituyen toda la “materia normal“, como tú o yo por ejemplo, tienen carga eléctrica positiva. Si recuerdas, en el núcleo atómico están los neutrones, que no tienen carga, y los protones, que la tienen positiva. Pero no hay ninguna carga negativa. Las cargas negativas están en los electrones, situados en los orbitales de alrededor. Como estamos hablando de fenómenos nucleares, nos tenemos que olvidar de los electrones y nos quedamos con los núcleos. Que, al estar compuestos exclusivamente por neutrones (sin carga) y protones (con carga positiva), son positivos, tanto más cuanto más grandes sean y más protones contengan. Pero desde el más básico de todos, el hidrógeno, con un único protón, tienen carga positiva.

¿Y qué? Pues que, como es bien sabido, cargas opuestas se atraen y cargas iguales se repelen. Igual que en los imanes. Dos polos positivos o dos polos negativos se repelen entre sí. Esto es la repulsión electrostática. La única forma de unirlos es aplicando tanta fuerza que logre superar esta repulsión, siquiera sea temporalmente. Pero en condiciones normales, dos objetos con la misma carga (por ejemplo, dos núcleos atómicos) tienden a separarse, no a unirse y fusionar. (Y por eso lo de la fusión fría nos hizo alzar tanto la ceja a tantos desde el principio. Bajo condiciones estándar, no hay ninguna manera obvia mediante la que los núcleos atómicos puedan vencer la repulsión electrostática hasta fusionar.)

Las estrellas, que son gigantescos reactores de fusión nuclear natural, hacen trampa. Resuelven el problema a base de pura fuerza bruta, con la fuerza de la gravedad. Como son tan grandes y tienen tanta masa, la gravedad las hace colapsar sobre sí mismas hasta que la presión y con ella la temperatura aumentan tanto como para alcanzar las a veces denominadas temperaturas termonucleares. Pero nosotros no tenemos semejantes masas a nuestra disposición.

La manera sencilla de resolver el problema, y la única que nos ha ido bien hasta el momento, es explosiva. Esto es: provocar un brutal pico de presión, temperatura y radiación que haga fusionar núcleos atómicos fácilmente fusionables, como el deuterio, el tritio o el litio. Pero el resultado es todavía más explosivo: así es, talmente, como funciona un arma termonuclear. Claro, eso va muy bien para desintegrar a unos cuantos millones de prójimos con un golpe casi instantáneo de energía monumental, pero no tanto para mover suavemente nuestras sociedades. Si queremos energía de fusión civil, tenemos que producirla de una manera más lenta, progresiva, en un “reactor lento” o algo que se comporte como tal. Cosa que parecía sencilla y al alcance de la mano hace unas décadas, pero ha resultado ser uno de los problemas más difíciles a los que se ha enfrentado jamás la humanidad.

Explicado muy a lo sencillo, estas temperaturas termonucleares son muy, pero que muy superiores a lo que puede resistir ningún material. No se puede construir una “vasija” como las que usamos en los reactores de fisión de las centrales nucleares actuales. A las temperaturas propias de la fusión, cualquier vasija de cualquier material existente, imaginable o teorizable en este universo se convierte instantáneamente en plasma y se desintegra. (Y esa es una de las razones por las que las armas termonucleares son tan devastadoras: en las inmediaciones de la detonación, ninguna clase de materia puede pervivir de manera organizada.)

Repulsión y fusión nuclear

Polos opuestos se atraen, polos iguales se repelen. Los núcleos atómicos están compuestos por neutrones (sin carga) y protones (con carga positiva); como resultado, los núcleos en su conjunto son fuertemente positivos y por tanto se repelen con fuerza entre sí. En condiciones normales, esta repulsión los mantiene separados e impide que puedan llegar a fusionar. Sin embargo, a temperaturas termonucleares (millones de grados), los núcleos vibran violentamente y la inercia de estos movimientos es capaz de vencer a la repulsión electrostática, haciéndolos colisionar y fusionar entre sí con alta liberación de energía. En la imagen, dos núcleos de deuterio (hidrógeno-2) y tritio (hidrógeno-3) colisionan, fusionan y liberan un núcleo de helio-4 y un neutrón altamente energéticos.

En resumen: que sabemos cómo hacer fusionar cosas, pero no cómo ralentizar y contener la reacción para convertirla en esa energía domadita que mueve nuestros hogares, nuestros trabajos y nuestro mundo en general (y luego quienes tú ya sabes nos cobran a precio de oro…). A decir verdad, a estas alturas también sabemos cómo ralentizarla y contenerla… pero sólo en parte, de manera muy limitada, y consumiendo en el proceso total más energía de la que obtenemos. Es decir, que tenemos armas de fusión capaces de aniquilar civilizaciones enteras pero no tenemos más reactor nuclear de fusión eficaz que el sol brillando sobre nuestras cabezas.

Concepto básico para una central eléctrica de fusión nuclear basada en un Tokamak, como el que está desarrollando la cooperación internacional ITER.

Concepto básico para una central eléctrica de fusión nuclear basada en un Tokamak, como el que está desarrollando la cooperación internacional ITER.

Y no es porque no se le haya echado pasta y ganas encima, ¿eh? La energía nuclear de fusión prometía y promete ser tan estupenda que en algunos periodos se le han echado encima ingentes cantidades de dinero y no pocas de las mentes más brillantes del periodo. Pero aún así se resiste, la jodía.

Como te digo, el problema no es fusionar núcleos atómicos. Eso sabemos hacerlo. El problema es todo lo demás, y muy particularmente la producción y confinamiento de esa reacción con un saldo energético favorable. Como ya hemos visto, las estrellas como nuestro sol usan de manera natural el confinamiento gravitacional aprovechando su enorme masa. Vamos, que la gravedad de esa masa mantiene la reacción contenida durante largos periodos de tiempo en esas luminarias que cubren el cielo, como si dijéramos “empujando hacia adentro”. Puesto que como también hemos dicho nosotros no tenemos tales masas para trabajar, nos toca recurrir a trucos distintos. Hoy por hoy, estos son básicamente dos: el confinamiento inercial y el confinamiento magnético. La cámara a bobinas magnéticas que imaginó el joven sargento Lavréntiev, o sea el Tokamak soviético, o sea el ITER internacional, utilizan esta segunda técnica.

En el mismo 1958 los científicos soviéticos presentaron los primeros resultados obtenidos con el dispositivo T-1 en la II Conferencia de Átomos para la Paz, celebrada en Ginebra. Este fue uno de los mayores encuentros científicos de la historia, con más de 5.000 participantes. La URSS presentó un paper titulado “Estabilidad y calentamiento de plasmas en cámaras toroidales.” Se había tomado la decisión de desclasificar la investigación y en este artículo aparecía prácticamente todo, incluso un esquema de la máquina, salvo el nombrecito Tokamak de marras. Pese a ello, la era Tokamak acababa de nacer.

La era Tokamak.

Interior del Tokamak JET detenido y (en la inserción) funcionando, con plasma en su interior.

Interior del Tokamak JET detenido y (en la inserción) funcionando, con plasma en su interior. Foto: Cortesía EFDA-JET. (Clic para ampliar)

Al dispositivo T-1, fundamentalmente experimental, le siguieron el T-2 del año 1960 y el T-3 de 1962. El T-3 era ya un dispositivo funcional por completo. En 1968, el Tokamak T-4 de Novosibirsk demostró la primera fusión nuclear casi-estacionaria. Los resultados del T-3 y el T-4 fueron tan prometedores que pronto comenzaron a construirse también fuera de la URSS. Los primeros fueron los japoneses, que arrancaron en 1969 con los JFT y los NOVA, antecesores del actual JT-60. Les siguieron los estadounidenses con el Alcator A del Instituto de Tecnología de Massachusetts (1972), origen del Alcator C-Mod, y después con el DIII-D. En Francia tampoco quisieron perdérselo y en 1973 ponían en marcha el Tokamak de Fontenay-aux-Roses del que luego saldría el Tore Supra en Cadarache, donde ahora se está construyendo el ITER. Luego vendrían muchos más, en muchos países, desde China, Brasil o Italia a Irán, Portugal o México. Y en España, el Tokamak TJ-I de 1984.

Los soviéticos, por su parte, no se durmieron en los laureles. Siguieron adelante con diseños cada vez más grandes y sofisticados. Vino el T-7, el primer Tokamak con imanes superconductores. Le siguió el T-8, con la característica cámara con sección en forma de “D” que se mantiene en los diseños actuales. Culminarían en el Tokamak T-15 de 1988, sobre el que después se realizarían los estudios preliminares para diseñar el ITER; ahora lo están actualizando. Pero tras el colapso de la URSS se han quedado un poco fuera de juego, aunque anden liados con el Globus-M; más que nada, participan en la cooperación ITER.

Pese al éxito del Tokamak, no todas sus alternativas han quedado aplastadas. El diseño Stellarator, aunque quedó un poco pachucho durante una larga temporada, vuelve a presentar interés (en el Laboratorio Nacional de Fusión del CIEMAT tenemos uno: el TJ-II.) Y por supuesto, la otra gran alternativa, el confinamiento inercial, prosiguió con dispositivos como la National Ignition Facility estadounidense o el Laser Mégajoule francés, de doble uso en investigación civil / militar. En la National Ignition Facility parecieron obtener un resultado muy importante en septiembre de 2013 (producir la misma energía que se consumía para obtener la fusión), pero luego resultó que eso era muy matizable (y aquí.) Tanto, que sólo obtuvieron un 0,78% de la energía consumida. :-/ En el Joint European Torus, el Tokamak más grande del mundo, se llega al 70% y según algunos modelos teóricos del JT-60 japonés, se ha podido llegar al 125% (esto está disputado.) Pero para empezar a generar energía con el conjunto del reactor hay que llegar al 500% y para hacer una central de fusión práctica, superar el 1.000 o el 1.500% y preferiblemente rondar el 2.500%.

Océano Pacífico desde Poronaysk, isla de Sajalín, Rusia.

Una estrella y un mar llenos de hidrógeno con los que soñar: el Océano Pacífico y (algo de) sol matutino vistos desde Poronaysk (Sajalín, Rusia), donde estaba destinado el sargento Oleg A. Lavréntiev cuando tuvo su idea genial. Foto: Alex Nov., 2009.

El caso es que ahora mismo el gran proyecto internacional para obtener energía de fusión es un Tokamak: el conocido y ya muchas veces mencionado ITER, que debería empezar a dar resultados en el periodo 2020-2027. Si consigue sus objetivos, después tendrá que venir DEMO para convertirlo en una central eléctrica práctica allá por 2033-2040. Ya te conté hace algún tiempo que esto de la energía nuclear civil de fusión avanzaba a su ritmo, y por qué. Lo cierto es que sigue avanzando, pero comprendo que haya decepcionado a muchas personas. Hace décadas se crearon expectativas que en su momento se creían realistas… pero no lo eran. El problema resultó mucho más diabólico de lo que parecía. Eso sí, cuando lo consigamos, seguramente habrá que volver a acordarse de aquel sargentillo que con sus estudios de secundaria y su esforzada suscripción a Avances en Ciencias Físicas, mientras miraba al sol naciente sobre las aguas del Pacífico, tuvo una ocurrencia genial.

Bibliografía / Para aprender más:

 

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44 comentarios

  1. ErrRoddy dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 4:59

    Era normal que le dieran atención a una persona con tan poco currículum?

    Por cierto, excelente post.

    • santaklaus dijo,
      El 31 de Marzo de 2015 @ 8:25

      Mira a Rajoy: no tiene currículum. No sabe hacer nada. No sabe idiomas. Ni siquiera sabe mandar porque es un calzonazos y hace lo que le dice su equipo de asesores. Y se le da atención. Es muy típico de los humanos dar importancia a quien no la tiene. Un futbolista que no sabe hacer la O con un canuto es más importante que un físico. Porque gana más dinero. Porque somos así de tontos.

      • MirHades dijo,
        El 31 de Marzo de 2015 @ 8:50

        +1000000000000

        • Sergio dijo,
          El 31 de Marzo de 2015 @ 20:43

          Total mente de acuerdo

          • juan dijo,
            El 9 de Abril de 2015 @ 1:07

            Mirar la mayoría de los diputados socialistas y comunistas y verás su falta de estudios y conocimiento de idioma. pero claro ellos son aparte aquí hemos venido a hablar de mi libro.

      • mischorradas dijo,
        El 31 de Marzo de 2015 @ 9:23

        Grandes verdades del mundo.

      • emepunto dijo,
        El 31 de Marzo de 2015 @ 9:51

        Ojo con confundir “importante” con “tener mayor sueldo” o “ser más famoso”.

      • JaimeSin dijo,
        El 31 de Marzo de 2015 @ 15:03

        Mas tonto era ZP con su alianza de civilizaciones, paquetes de medidas, planes E, pisos de 30m2, zapatillas Kelly, autopistas a 110km/h para ahorrar gasolina, portátiles para todos que pagaban los padres,….

        • JaimeSin dijo,
          El 31 de Marzo de 2015 @ 15:04

          Por cierto que ZP tenia un nivel de Ingles de niño de primaria de 10 años.

          • Sergio dijo,
            El 31 de Marzo de 2015 @ 20:46

            El mismo que el botones de de. Buch andar ¿no?

          • Sergio dijo,
            El 31 de Marzo de 2015 @ 20:49

            Y el nivel de ansar y la botella. De par últimos. Listillo

          • juan dijo,
            El 9 de Abril de 2015 @ 1:05

            El inglés de Aznar es 1000 veces mejor que el de Zapatero. Y ademas “Pensar que un presidente del gobierno debe saber ingles es reaccionario” eso lo dijo zapatitos.

    • Sr. Puntilloso dijo,
      El 31 de Marzo de 2015 @ 10:55

      Sí, si lo que decía era impresionante, y la persona que lo leía estaba lo suficientemente abierta de mente (ya sabes, no tanto que caiga el cerebro por la abertura).

      No es tan raro como parece. El problema a veces no es este, es venir de fuera del establishment. Lo que es raro no es esto, sino que un tipo como este confíe en las autoridades para exponer sus ideas, lo normal en Occidente es que se las hubieran robado (revisa la historia), y de propina igual le pegaban un tiro porque es la única forma garantizada de cerrar bocas (y tampoco suele funcionar, porque borrar todo es imposible, cosas de la entropía).

  2. Gilbert dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 8:05

    Un placer como siempre saber de dónde venimos, dónde estamos y qué tenemos por delante. Gracias por tu esfuerzo divulgador.

  3. Sergio dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 10:34

    Gran post, si señor.

    Saludos.

  4. Juanjo dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 11:45

    Un gran post, como siempre, Yuri.

    La historia de Lavréntiev me inspira una desoladora idea, que frecuentemente me ha venido a la cabeza, por ejemplo, ante películas bélicas. ¿Cuántas mentes brillantes, que podrían haber acelerado nuestra búsqueda de respuestas y nuestra lucha contra la enfermedad y el dolor han terminado su vida en campos de batalla, como carne de cañón al mando de “patriotas” y tiranos y al servicio de causas tan miserables como sus líderes? Cuanta vida y cuanto talento malgastado…Lavréntiev fue, en tal sentido, un gran afortunado. Muchísimos otros no tuvieron su suerte. Demos gracias infinitas por vivir en un lugar y una época en la que tal riesgo está lejano.

    Felicidades por tu blog. De lo mejor que puede toparse en la red.

  5. Killy dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 14:03

    Cuando veo un nuevo post de LPdY en el rss es como si llegara Olentzero de nuevo:-)
    Magnifico articulo Yuri.

  6. Xabier dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 14:44

    Lo que más me apena de nuestra mediocre clase política (siendo generosos) es su falta de visión o proyecto de país. Falta de apuestas de futuro en tantos campos… EDUCACIÓN, industria, nuevas tecnologías, energías renovables (Alemania ha apostado fuerte con la mitad de horas de sol)… Lo único que pido es que apuesten por algo, un pacto para llevar este país en alguna dirección. Parece ser que la tarta ya está repartida y fuera de ella todo es desierto.

  7. Zardoz dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 15:36

    Falta por comentar/hablar (estoy tirando de memoria, igual meto la gamba con algún nombre) :
    – Perhapstron (creo que se llamaba así). Si no recuerdo mal, se creo para hacer experimentos en unos laboratorios del ejercito de los EEUU. Usa un espejo magnético. Yo no he conseguido encontrar información sobre esta maquina, mas allá de un libro sobre la fusión que leí en el instituto. Me sigo preguntando si se uso en algún momento campos electrostáticos para reforzar el efecto de espejo magnetico…
    – Maquina Z : Experimento de confinamiento de plasma ingles donde si no recuerdo mal, la camara es toroidal pero solo se usa el campo magnetico que genera una corriente que recorre el plasma. En los Tokemak se usa el campo magnetico generado externamente , mas el campo generado por la corriente que recorre el plasma.
    – Confinamiento electrostático : Se usa carga eléctricas para confinar el plasma, ver como ejemplo clásico el Fusor de Farnsworth (no es coña, el tio se llama así)
    – Pollywell : Según entendí sobre este artilugio, combina el confinamiento magnético y el electrostático generando ¿una carga virtual ? en su centro. El caso es que la armada de los EEUU ha metido mucho dinero en el invento.

  8. El 31 de Marzo de 2015 @ 16:35

    yuri gracias por el blog. No estoy relacionado con el mundo de la ciencia pero te sigo desde hace tiempo, siempre pones cosas interesantes. Ojala hicieras un articulo con avances, descubrimientos o patentes innovadoras para conseguir energia limpia, “verde”, en grandes cantidades. O alomejor no lo haces porque no hay nada nuevo que decri, porque no se desarrollan nuevas ideas por ahi… ?¿

    saludos .

  9. Antropopunk dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 17:30

    Saludos Yuri:

    Me he aficionado ultimamente a leerte y eres de lo poco decente que se encuentra en la red (en castellano).

    Feliz orbita

  10. david dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 18:03

    Por lo visto el Farnsworth de Futurama se llama así en honor al que inventó el fusor. Este fusor es una evolución del tubo de rayos catódicos usado en televisión y debe de ser tan sencillo que hay gente que se lo fabrica en casa.

  11. ursustt dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 19:37

    articulo espectacular como todos un saludo

  12. Manuel dijo,
    El 31 de Marzo de 2015 @ 23:02

    Y pensar que querían cerrar el ITER… Eso sí: ahora que ya tienen más del 90% inicial presupuestado, ya no hay vuelta atrás (o sí, pero sería una estupidez aún mayor, y no creo que lo hagan). No faltan motivos para investigar en nuevas formas de obtener energía, y ésta, junto con la solar, es de las más prometedoras.

  13. Sergio dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 1:47

    Me ha gustado mucho el artículo. Fácil de entender para los que no somos expertos en la materia.

    ¡Un saludo!

    Sergio

  14. Mantuano dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 3:57

    Muy interesante.
    Doblemente.
    El tema y la manera de contarlo.
    Felicidades!

  15. El 1 de Abril de 2015 @ 6:26

    Yuri,
    Gracias por este post, es espléndido. Me ha gustado muchísimo.
    Desconocía la historia y la explicación del Tokamak es magnífica.
    Y e ritmo de la narración, todo.
    Otra joya de tu grandioso blog.
    Un beso

  16. Durruti77 dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 13:02

    Muchas gracias Yuri. Tienes la rara habilidad de hacernos amenas las cuestiones más insospechadas….
    Una pregunta: crees realista el plazo que se baraja ahora mismo y que mencionas en el artículo?
    Es que viendo la pasta brutal que nos estamos gastando en el asunto, y considerando que es seguro que el recibo de la luz no va a bajar, por mucho exito que tenga… Pues quizá es mejor pulírsela de otra forma: como por ejemplo, yendo a Marte, erradicando la pobreza, curando el cáncer… Probablemente, todas las mencionadas, juntas, nos saldrían más baratas.

  17. carlos dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 15:40

    El tema de la fusión fria es interesante, inspirador y deja mucho lugar a elucubrar lo que sería del ser humano con energía infinita pero de nuevo el problema no es la energía sino el trabajo que nos puede ahorrar y el reparto de riqueza/trabajo que debería generar. De hecho durante todo el siglo XX hemos disfrutado de energía barata y abundante (desgraciadamente no limpia) y esta abundancia de energía solo nos ha llevado a mayores desigualdades hasta el punto de la exclusión social/económica de cerca del 30% de la población en España y más del 60% mundial. El motor de explosión y el petróleo nos llevaron a la 1ª guerra mundial, la electricidad nos condujo de manera directa a la 2ª no me cabe que una nueva revolución energética nos conducirá a una 3ª WWW y como bien dijo Einstein nos faltarán palos y piedras para la 4ª.

    • Rafa dijo,
      El 7 de Abril de 2015 @ 14:20

      Creo que necesitas releerte el artículo de “el pasado era una mierda”, en esta misma web. Lo cierto es que a pesar de sus guerras mundiales, el siglo XX fue más pacífico que el XIX, que a su vez lo fue más que el XVIII. Y este siglo XXI, con su guerra de Irak, Siria, Ucrania, con su estado islámico y tal, está siendo mucho más pacífico que el XX.
      Lo mismo para la desigualdad; estamos mucho peor que hace diez años, pero a parsecs de distancia de las desigualdades que había en 1915. Y si bien es cierto que cualquier avance científico tiene aplicación militar – eso si no es directamente producto de la investigación militar – eso no significa que cada nuevo invento significa una nueva guerra. De hecho, como he dicho al principio, cada vez se mata menos…

      • rustu dijo,
        El 9 de Abril de 2015 @ 0:02

        ¿El siglo XX más pacifico que el siglo XIX? Las dos guerras mundiales equivalen a muuuchas pequeñas escaramuzas, sobre todo en número de muertos y grandes batallas. Ni de puta coña.

  18. Daniel dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 20:28

    Cada uno de tus artículos me alegra el día, Yuri, ahora bien, respecto al ITER, por lo que dices, ya tienen fecha prevista en que podrán construir una central energética eficiente, no son demasiado optimistas, teniendo en cuenta el tiempo que llevan experimentando con la fusión? o es que han resuelto los problemas principales que plantea esta tecnología y solo tienen que darle los últimos retoques al prototipo final?

  19. David USAL dijo,
    El 1 de Abril de 2015 @ 20:50

    Hace un par de semanas, durante una conversación con el cuñado de turno, saltó a mi mente aquel viejo artículo “Cuando no fuimos muchos más de mil”. Esa misma tarde me picó la curiosidad y pensé: seguirá abierta la Pizarra? Ni Olentzero, ni Tió, ni Vieya serían suficientes para abarcar la alegría que sentí al ver que no sólo la web seguía activa, sino que además HABÍAS VUELTO!! Ha sido un inmenso placer devorar cada uno de tus nuevos artículos durante estas semanas. Renuevas con tu sencilla sabiduría el ” vicio” de la curiosidad por lo que nos rodea con el que algunos o muchos vivimos e inspiras a seguir adelante (soy ingeniero químico, o lo intento) cuando las arduas ristras de ecuaciones parecen muros made in RDA. Gracias Yuri, muchísimas gracias por tu impecable trabajo en la divulgación científica.

  20. David G dijo,
    El 2 de Abril de 2015 @ 20:21

    Yuri, magnífico artículo, pero una pequeña crítica:

    Entras a tanto detalle con los núcleos de los átomos, y dibujas los electrones y dices que “órbitan” alrededor. Los electrones forman alrededor de los núcleos una nube probabilísitica de puntos en los que pueden estar (o no, o “duplicarse” o bla bla.. cuántica) (relacionados con la longitud de onda), no un circulo en el que orbitan.

    Solo comento que entras mucho en detalle de unas cosas y poco en otras, dejandole a alguien una idea algo coja del tema :(.

    ¡Un saludo crack!

    • Yuri dijo,
      El 12 de Abril de 2015 @ 22:25

      Hola, David. Es cierto lo que dices. :-) Pero como esto requeriría un post en sí mismo, e íbamos a centrarnos en los núcleos, pues he usado la representación tradicional de la “orbitita” para los electrones… tal como sigue haciendo en sus logotipos la Agencia Internacional para la Energía Atómica, la Nuclear Regulatory Commission estadounidense o la China National Nuclear Corporation. ;-) Admítemelo como una “convención para simplificar”, anda… ;-)))

      • David G dijo,
        El 15 de Abril de 2015 @ 1:14

        Por ser tu, te lo admito shur!

        Pero no estaría mal que en alguno de tus artículos en los que entras a detalle a nivel de átomos lo indicaras, aunque fuese una línea rápida con un link a la wikipedia.

        ¿Para cuándo el artículo de Chernobyl? ¿Y el del satélite detrás de la luna? ¡¡¡Nos debes cosas!!!

        Un saludo shur

  21. anon dijo,
    El 3 de Abril de 2015 @ 23:10

    Bravo por tu divulgación Yuri.
    Me planteo un una duda. Con muchísimo menos dinero invertido en investigación eolica, se ha llegado a producir en España más del 20 % de energía electrica renovable (y no tan centralizada). Si se consiguiese la energía eléctrica a partir de fusión, qué futuro de distribucióin y poder imagináis? Se podría descentralizar como la solar o eólica o no?
    seria posible mayor igualdad?

  22. Dani dijo,
    El 5 de Abril de 2015 @ 20:01

    Pedazo de historia, Yuri. A sus pies nuevamente, maestro

    Gracias y un abrazo

  23. Luis dijo,
    El 7 de Abril de 2015 @ 19:18

    Es otro de esos tremendos posteos que haces, que ya era hora por cierto :D (la ciencia bien contada facina)

    Saludos,

  24. Antonio dijo,
    El 7 de Abril de 2015 @ 21:58

    Mi mujer es paisana de Landau, otra bestia intelectual. Conocemos los inconvenientes del sistema soviético gracias a la omnipresente propaganda yanquee pero hay muchas cosas que valorarles. Podremos rajar todo lo que queramos de los comunistas, pero gracias a ellos los rusos no son esclavos de occidente al estilo de los africanos.

    • juan dijo,
      El 9 de Abril de 2015 @ 1:10

      jajaja “los africanos esclavos ded occidente” mi detector de votante de podemos está empezando a sonar.

      • Jajaja! dijo,
        El 16 de Abril de 2015 @ 16:45

        Juan, harías bien en buscarte otro foro. La gente con algo de inteligencia, como la interesada en los contenidos de esta página, no suele entrar al juego de los trolls.

        Yuri, te amo!.

  25. Alejandro dijo,
    El 9 de Abril de 2015 @ 12:07

    Yuri, muchas gracias por el artículo, muy interesante y bien escrito…eso sí, nos sigues “debiendo” el artículo sobre el satélite más allá de la luna y sobre la “mano del hombre muerto”.

    Por otro lado, agradecerte que divulgues tantas cosas sobre la antigua URSS; a los que no vivimos la guerra fría nos haces un favor acercándonos a un conocimiento más objetivo sobre el mundo durante el telón de acero.

  26. Jorge dijo,
    El 10 de Abril de 2015 @ 12:08

    Enhorabuena Yuri por este artículo, tan interesante como los anteriores :)

    Al leerlo me ha venido a la cabeza un pensamiento que llevo tiempo mascando: vivimos en buena parte de las rentas del siglo XX. Los avances de fondo se han ralentizado a raíz de la falta de competencia. A raíz del final de la guerra fría.

    Me explico, que no quiero que suene mal.
    Los seres humanos nos vemos beneficiados con la competición y la rivalidad, que nos empuja a esforzarnos al máximo, a “darlo todo” en aras de superar al contrincante.
    Cuando no hay competencia nos relajamos.

    En ese sentido, la guerra fría fue una competición feroz, sistemática y sostenida en el tiempo en todos los campos posibles para obtener una ventaja allí donde fuese imaginable. Incluso con magufos (excelentes artículos también, Yuri) :)

    Tras el colapso de la URSS y la desaparición de uno de los dos contrincantes, la presión brutal de la competición se acabó. Ya no hay recursos casi ilimitados para investigaciones de todo tipo que pudieran aportar una ventaja. Todo se ha ralentizado.

    Un ejemplo puede ser la NASA, que es una sombra languideciente de lo que fué en los tiempos del programa APOLO, en plena lucha fraticida con “los rusos”. Apuestas e inversiones tan enormes y audaces como aquella son hoy imposibles. No hay un enemigo al que superar, no hay “carrera espacial”. Y lo mismo sucedía al otro lado del “telón de acero”.

    Como te he leído alguna vez, cierto tipo de infraestructuras, investigaciones y proyectos, debido a su enorme magnitud y dudosa rentabilidad en plazos razonables sólo pueden ser abordados con recursos estatales.
    Otro ejemplo de libro fue el desarrollo de la bomba y de la energía atómica. Un efecto colateral de la guerra es la investigación científica con unos recursos y unas velocidades impensables en situaciones de paz. Y la guerra fría era una guerra,…. fría pero guerra.

    En mi opinión el colapso de la URSS (al margen de disquisiciones políticas), fue un desastre colosal para el avance del ser humano por todo lo que acabo de exponer.
    Si esa presión sostenida hubiera permanecido, seguramente hoy estaríamos muy cerca de poner el pie en Marte.

    Pero incluso a nivel geopolítico, la ausencia de un contrapeso fuerte al modelo capitalista occidental ha relajado a quienes controlan y regulan el sistema. Al no haber un modelo alternativo al que agarrarse se ha perdido el miedo a exprimir al máximo a la sociedad.
    En mi opinión la creciente desregulación del sistema, el aumento de la desigualdad y la destrucción del “estado del bienestar” (dicen que ahora es insostenible) son consecuencia parcial de la ausencia de alternativas. El propio origen del estado del bienestar tiene que ver con el miedo a la expansión del sistema soviético en la posguerra.

    En fín esto daría para un largo artículo, pero no he podido resistirme a plasmar lo que siento al respecto.

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